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Tuesday, September 21, 2010

Cuando La Justicia Sale Torcida


¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? Habacuc 1:2

Hace pocos días falleció un hermano de nuestra iglesia víctima de un sicario. Fue asesinado cobardemente afuera de su casa mientras salía a hacer sus actividades rutinarias. Fue una víctima más de una historia que parece repetirse constantemente en nuestra ciudad. La violencia parece crecer cada día y hay mucha inseguridad en las calles. Muchos de nosotros podemos preguntarnos como pudo haber pasado algo así con un hombre de Dios. ¿Cómo pudo un hombre justo caer víctima de un impío? ¿Dónde estaba Dios cuando ocurrió esto? Esta no es una pregunta que nos hacemos solamente nosotros en nuestros días, hace muchos siglos atrás el profeta Habacuc le preguntaba lo mismo a Dios ya que no comprendía la situación que estaba viviendo Israel. Israel estaba siendo invadida y destruida por los Babilonios, un pueblo idolatra que no conocía a Dios. Habacuc no entendía porque Dios lo hacía ver destrucción, iniquidad, y violencia ¨por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia.¨ (Habacuc 1:4). ¨ Le preguntaba a Dios ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él?¨ (verso 13).

Lo interesante es que cuando Habacuc no entendía el por qué Dios permitía que sucedieran estas cosas, el tenía tal intimidad con su Padre que se lo pregunto directamente a Él. El profeta sabía que Dios tenía una respuesta para su carga y por eso se acerco a conversar con Él. Habacuc no se quejo ni protesto, sino que simplemente quería que Dios le dé una respuesta a su dilema. Jehová le respondió al profeta y le contesto lo siguiente: ¨Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará. He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.¨ (Habacuc 2:3-4). El juicio llegara para los impíos, todos tendremos que responder por nuestras acciones en esta vida. Los hombres a veces tenemos una vista muy corta y solo vemos las consecuencias inmediatas a nuestras acciones, pero Dios nos dice que esperemos, que Su palabra se cumplirá a su debido tiempo. La sentencia ya ha sido declarada por parte de Dios ¨ ¡Ay del que edifica la ciudad con sangre, y del que funda una ciudad con iniquidad!¨ (verso 12).

No debemos cuestionar a Dios, el juicio vendrá y no tardara. El es un Dios justo y nosotros debemos aprender a vivir por fe y no por vista. Quizá ahora veamos violencia y sangre en nuestra ciudad, pero Dios nos ha dado la promesa de que ¨la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar.¨ (verso 14). Dios está en control de todo y nosotros debemos aprender a vivir por fe y esperar el cumplimiento de Su palabra sin desanimarnos por la violencia que vemos constantemente en nuestra tierra. Habacuc aprendió rápidamente la lección. Su respuesta fue pedir que Dios avive Su obra en medio de los tiempos y que en medio de la ira se acuerde de la misericordia (capitulo 3 verso 2). Habacuc aprendió a vivir por fe y dejar de mirar las circunstancias adversas que le rodeaban. Aprendió la importante lección de la confianza a tal punto que llego a concluir lo siguiente: ¨Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo yo me alegraré en Jehová y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar.¨ (Habacuc 3:17-19). La muerte no es nuestro destino final, Jesús ha vencido la muerte y nos ha dado vida, saquémonos la venda de nuestros ojos y aprendamos a ver la vida con larga vistas confiados en la promesa de Dios.

Monday, April 19, 2010

Alegrándome en Medio de las Tribulaciones


¨Aunque la higuera no florezca ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo y los labrados no den mantenimiento, aunque las ovejas sean quitadas de la majada y no haya vacas en los corrales, con todo, yo me alegrare en Jehová, me gozare en el Dios de mi salvación. Jehová, el Señor, es mi fortaleza; él me da pies como de ciervas y me hace caminar por las alturas.¨ Habacuc 3:17-19

El pueblo Israelita dependía exclusivamente de la ganadería y agricultura ya que era la base de su economía, por lo tanto cuando Habacuc dice estas palabras esta declarando que a pesar de que no tenga nada aun así estará alegre y confiado en su Señor. Las circunstancias no pueden afectar su relación con Dios y a pesar de que económicamente le estaba yendo muy mal, Habacuc sabia que Dios estaba en control de todo y que él iba a proveer. Su relación era tan especial para con su Padre que sabía que nada podía alterarlo y no dependía de las circunstancias por las que estaba atravesando. El vivía una verdadera vida de fe y no dejaba que los problemas lo afectaran porque sabía quien estaba en control a pesar de que se encontrara en quiebra.

Este es uno de mis versículos favoritos de la Biblia ya que nos enseña a tener una relación verdadera con Dios y no una que dependa meramente de las circunstancias, que cuando las cosas me van bien estoy alegre y agradecido para con mi Padre, y que cuando las cosas me van mal estoy malhumorado y quejándome constantemente de porque me ha dado la espalda el Señor. Comenzamos a dudar y pensar que Dios no nos quiere escuchar o simplemente no le interesa. Creo que muchos cristianos viven una relación con altibajos ya que cuando todo les sale bien viven alegres y agradecidos pero cuando la papa comienza a calentarse y la situación se pone difícil ahí nos olvidamos en quien hemos puesto nuestra fe y nos angustiamos. Es muy difícil estar alegre en una situación así, pero ese es exactamente el paso de fe que Dios quiere que demos. Que mantengamos la calma y la paz sabiendo que El está en control de toda la situación y no nos va a desamparar.

Estar alegre en medio de las dificultades y problemas parece algo imposible, pero es exactamente eso lo que debe distinguir a los cristianos porque de eso se trata el vivir con fe. Tener la absoluta confianza de que Dios está en completo control de mi vida y que él no me va a abandonar ni dejar pasar hambre. Cuando llegamos a este nivel de fe en nuestra relación con Dios lo imposible se hace posible y las circunstancias no afectan nuestra manera de vivir, actuar, ni pensar. Sabemos que a pesar de que no vemos una aparente salida a nuestros problemas y de que aparentemente no haya posibilidades de que la situación mejore, tenemos un Dios que está en control de nuestras vidas y ha prometido darnos lo mejor. El convierte lo imposible en posible porque no es hombre para mentir y El cumple lo que promete y su promesa para tu vida es que te guardara y cuidara en todo momento. Así que si estas atravesando problemas, ten fe, alégrate y espera en El.

¨Aunque la visión tarda en cumplirse, se cumplirá a su tiempo, no fallara. Aunque tarde, espérala, porque sin duda vendrá, no tardara.¨ Habacuc 2:3