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Monday, May 30, 2011

El Regreso A Casa



¨En el primer año de Ciro rey de Persia, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, despertó Jehová el espíritu de Ciro rey de Persia.¨ Esdras 1:1

Dios continuamente manifestó su fidelidad para con el pueblo de Israel a través de toda la historia del Antiguo Testamento. El demostró vez tras vez que cumple sus promesas. Jeremías ya había profetizado sobre los setenta años de la deportación a Babilonia, e inclusive Isaías había profetizado sobre Ciro y como Dios lo iba a usar para hacer regresar a su pueblo a su tierra. La palabra de Dios se cumplió al pie de la letra ya que después de setenta años en exilio, los judíos iban a poder regresar a Judá cuando Ciro decreto que los judíos podían regresar a casa a edificarle templo a Jehová. Le devolvió todos los utensilios del templo que habían sido robados y les abrió las puertas para que comiencen su viaje de retorno a su ciudad. Fue uno de los muchos milagros que Dios hizo para hacer volver el corazón de su pueblo hacia Él. A pesar de la constante fidelidad de Dios, su pueblo le fue infiel en muchas ocasiones y nunca pudo cumplir su parte del pacto. Debido al pecado, Judá fue exiliado a Babilonia, pero aún así Dios los trajo de regreso a casa mostrando su gran misericordia y paciencia para con su pueblo. Una vez en casa, los cincuenta mil judíos que decidieron volver decidieron edificarle un altar a Dios y adorarlo por su gran fidelidad para con ellos. El pueblo estaba alegre porque Dios una vez más demostró su misericordia y cumplió la promesa que les había dado por medio de los profetas. Lo primero que hicieron los judíos fue buscar el perdón de Dios y adorarlo.

Los judíos que decidieron regresar a casa tuvieron sentimientos encontrados ya que estaban gozosos por haber regresado a Jerusalén y poder comenzar con la tarea de reconstruir su ciudad, pero también estaban tristes al ver la gran destrucción de su una vez esplendorosa ciudad. El templo había sido uno de los edificios arquitectónicos más bellos y grandes de la época, era el orgullo de todos los judíos, pero ahora estaba en ruinas y debían comenzar a edificarlo desde cero. Sabían que iba a ser una tarea sumamente difícil e iban a requerir de mucho material y ofrendas, pero también sabían que contaban con la promesa de Dios de que volvería a habitar entre ellos si lo buscaban a Él con un corazón sincero y arrepentido. Con Dios todo es posible y sabían que juntos iban a poder construir Su templo. Lo mismo sucede con nuestras vidas espirituales. Dios promete venir a habitar en medio nuestro si lo buscamos y obedecemos, pero muchas veces el pecado termina destruyendo nuestras vidas y dejándola en ruinas. Buscamos satisfacción y placeres en cosas que terminan destruyéndonos y alejándonos de la presencia de Dios. Al igual que los judíos terminamos sufriendo una especie de exilio espiritual y parece que Dios está tan lejos de nosotros que nunca lo podremos volver a encontrar. Sin embargo en el momento en que nos humillamos y buscamos su rostro, Él viene a levantarnos y restaurar nuestras vidas. Dios quiere que volvamos a comenzar de cero y edifiquemos Su templo en nuestros corazones.

Cuando nos volvemos a Dios con un corazón arrepentido muchas veces la tarea de reconstrucción de nuestra alma no se da de un momento a otro. Tal como fue el caso con los judíos y la construcción del templo de Dios, el proceso es largo y a veces doloroso. Hay cosas con las que todavía tenemos que lidiar en nuestras vidas; debemos limpiar cualquier impureza que la consecuencia del pecado ha dejado en nuestros corazones. Antes de que llegue Dios a nuestras vidas nuestros corazones estaban destrozados, pero cuando Él llega viene a limpiar nuestras vidas y quiere que comencemos a edificarle una casa a Él donde pueda habitar. Quiere que limpiemos nuestro corazón y comencemos a edificarle una habitación a Él, y eso solo se logra intentando vivir en santidad y obediencia hacia Él. Muchas veces nos va a costar limpiar muchas de las marcas que el pecado ha dejado en nuestras vidas, pero Dios es fiel y paciente y promete estar a nuestro lado durante la ardua tarea de reconstrucción. Dios quiere que nuestras vidas reflejen Su gloria y para ello debemos buscar agradarlo en todo y dejar que Él vaya puliendo todas nuestras impurezas. El esplendor del templo de Jerusalén puede ser reconstruido, no todo está perdido si dejamos que Dios obre a través nuestro. Los judíos sabían esto por lo cual hubo gran júbilo cuando llegaron a Israel y estaban listos para comenzar con la tarea. La misericordia de Dios es grande, no hay corazón que Él no pueda reparar, solo debemos volvernos a Él y dejar que comience con la reconstrucción de nuestra alma.


Thursday, May 19, 2011

¿Quién Podrá Contener a Dios?



¨Mas, ¿quién será capaz de edificarle casa, siendo que los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerlo? ¿Quién, pues, soy yo, para que le edifique casa? ¨ 2 Crónicas 2:6

En 1 Reyes vimos como Salomon construyo el Templo de Dios y de cómo se extendió su fama por todo el mundo, pero ahora nuevamente el segundo libro de Crónicas repasa las obras de Salomon. Su historia es contada en los primeros nueve capítulos de este libro, de los cuales seis se enfocan en la construcción y la dedicación del Templo. Salomon hizo grandes obras para su nación, pero siempre será recordado por dos cosas: su sabiduría y por haberle construido casa a Dios. Salomon sabía que esto iba a requerir de mucho trabajo y esfuerzo ¨porque la casa que tengo que edificar ha de ser grande y portentosa.¨ (2:9). Lo difícil no era simplemente construir una casa majestuosa sino cómo hacer para que el Dios todopoderoso viniera a habitar en ella considerando que Él es Dios y ni los cielos lo pueden contener. Aun así Salomon continuo con la obra, dando su mejor esfuerzo y cumpliendo el sueño que había comenzado con su padre David. La obra fue espectacular, gente de todo el mundo venía a admirar semejante obra arquitectónica, pero lo que lo hacía especial es que la presencia de Dios llenaba la casa y la gente podía percibirlo. Sin Dios el templo hubiese sido solo una maravilla arquitectónica mas entre muchas, pero cuando Su presencia lleno el lugar, el templo se convirtió en un lugar sagrado y la gente de todo el mundo podía ver la gloria de Dios reflejarse en aquel lugar. Ellos venían para experimentar eso, no para ver simplemente una obra hecha por hombres. El templo era una maravilla, pero lo que lo hacía especial era que Dios se había dignado a morar en ella para bendecir a Su pueblo.

Salomon no se tuvo que preocupar por invocar a Dios para que venga a habitar en el templo, sino que simplemente dedico el lugar a Dios, y Su presencia lleno la casa. Dice el capitulo cinco de Crónicas que cuando Salomon mandó traer el arca del pacto al Templo y los levitas cantores alababan a Dios ¨entonces la casa se llenó de una nube…porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Dios.¨ (5:13-14). El pueblo estaba realmente alegre no porque la obra había terminado sino porque la presencia de Dios había descendido sobre ese lugar. Salomon en su infinita sabiduría reconoció la misericordia y fidelidad de Dios porque sabía que no eran dignos de su visitación. ¨ ¿es verdad que Dios habitará con el hombre en la tierra? He aquí, los cielos y los cielos de los cielos no te pueden contener; ¿Cuánto menos esta casa que he edificado?¨ (6:18). El rey había dedicado unos siete años a la construcción del templo, pero aun así nada le lleno más de satisfacción que saber que el Dios todopoderoso se había dignado a vivir entre ellos. No somos merecedores de la visitación de Dios, pero a Él le agrada habitar entre nosotros porque busca una comunión íntima y cercana con cada uno de nosotros. Salomon sabía que por más magnifica que fuera la obra, Su Dios podía habitar en cualquier otra parte del universo pero aún así Salomon se esforzó para darle la mejor casa a Dios que pudiera construir.

Podemos aprender mucho de la actitud de Salomon. La mayoría de nosotros ni siquiera toma en cuenta la grandeza de Dios y el sacrificio que ha hecho por habitar entre nosotros. Hoy gracias a la muerte de Jesús en la cruz podemos tener la dicha de invitarlo a habitar en nuestro corazón. Si aceptamos a Jesús y su perdón podemos disfrutar de una relación íntima con él. ¡Él viene a habitar a nuestras vidas! Nuestro corazón representa ese gran templo que Salomon construyo para que Dios venga a habitar entre su pueblo. Sabiendo que Dios puede habitar en cualquier otra parte del universo, ¿nos maravillamos nosotros de que nada le agrada más que venir a morar en nuestros corazones? ¿o simplemente ignoramos esta gran realidad y vivimos como si nada especial nos hubiese ocurrido? Primero que nada tomemos el tiempo de agradecerle a Dios por venir y querer morar entre nosotros sabiendo cuan débiles y pecadores somos. Aún así Dios quiere llenar nuestras vidas con su presencia y purificarnos para que podamos disfrutar de una relación plena con Él. En segundo lugar preguntémonos si realmente hemos dedicado nuestro mejor esfuerzo para que la casa donde Él habita sea una obra descomunal como la que construyo Salomon. Debemos edificar nuestras vidas alrededor de la santidad de Dios y buscar construirle la mejor habitación que le pudiéramos dar. ¿Nuestras vidas realmente están reflejando esa gloria de Dios? ¿Ven los no creyentes algo diferente en nosotros como para que se quieran acercar a presenciar la grandiosa obra de Dios en nuestra vida? ¿o somos simplemente un templo en ruinas que no refleja nada fuera de lo ordinario? Dios quiere habitar en ti y hacer cosas extraordinarias en tu vida, deja que Él llene tu templo con Su presencia.