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Wednesday, March 9, 2011

¿A Quién Vas A Servir?


¨Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; pero yo y mi casa serviremos a JehovᨠJosué 24:15

No debe haber mejor sentimiento que el saber que uno ha cumplido su misión en esta vida. Fue el caso de Josué que pudo liderar al pueblo israelita a conquistar la tierra prometida. Después de la repartición de la tierra de Canaán, el propósito por el cual Dios lo había llamado se había cumplido; Josué fue esforzado, valiente, y obediente a los mandamientos de Dios por lo cual alcanzó las promesas de Dios para su vida. Qué bien que se siente el tener un propósito en la vida y cumplirlo tal cual como Dios nos lo ha pedido. Para ello es necesario poner de nuestra parte, no podemos quedarnos con los brazos cruzados y esperar que Dios haga la obra. Josué tuvo que esforzarse y ser valiente para guiar a todo un pueblo hacia la conquista de naciones más fuertes. El secreto está en confiar en Dios quien siempre tiene el control de nuestras vidas y mantenernos obedientes a sus mandamientos. Debemos dejarnos usar por Él y confiar en que nos dará la victoria en nuestras batallas diarias. La obediencia trae bendiciones grandes para nosotros, pero la desobediencia termina bloqueando la obra que Dios quiere hacer en nosotros. Josué fue obediente por lo cual alcanzó la promesa, pero no hubiese sido el caso si Josué hubiese decidido vivir su propia vida y dedicarse a lo que se le daba la gana. Josué tuvo un llamado muy claro de parte de Dios y decidió obedecer y creer que sus propósitos eran más grandes que los suyos. Debemos estar atentos a la voz de Dios y saber cuáles son los desafíos que tiene para nosotros ya que Él tiene un propósito para cada uno.

Las tribus israelitas recibieron la repartición de sus tierras y a cada una le tocaba terminar de conquistar sus dominios ya que aún quedaban algunas naciones enemigas por erradicar de la tierra. Josué ya había cumplido su propósito y estaba listo para enfrentar su muerte sabiendo que había terminado de correr su carrera y llegado a la meta. Pero antes de partir Josué hace algo muy similar a lo que hizo su antecesor Moisés; les da un discurso al resto de los israelitas sobre las grandes obras que Dios ha hecho y que han visto con sus propios ojos. Josué, al igual que Moisés, fue un gran líder a pesar de tener un propósito y características diferentes a las de Moisés. Aún así ambos sabían que solo podían cumplir su tarea si Dios iba delante de ellos. Fue la lección más importante que habían aprendido en sus vidas: dejar que Dios tome el control y los dirija. Para poder obtener las bendiciones que Dios tiene preparado para nosotros es necesario ser obediente a su palabra y creerle. Por eso Josué también se dirige al pueblo dándoles palabras de ánimo y aliento para que culminen con la conquista y no se olviden de su Dios libertador y conquistador. Josué comienza su discurso haciendo una reflexión sobre el pasado de su pueblo y desde donde los trajo Dios para llegar a conquistar la tierra prometida. Es importante recordar siempre nuestro pasado y saber que Dios es el que nos rescato y nos trajo hasta donde estamos hoy por su gracia y amor.

Después de recordarles a los israelitas quien fue el que los trajo a la tierra prometida de la cual estaban disfrutando, Josué estimula a su pueblo a que sigan poniendo su confianza en Dios. No se olviden del Dios que los ha rescatado, sigan obedeciéndolo en todo momento y poniendo su confianza en Él. No podemos olvidarnos de las grandes obras que Dios hace en nuestras vidas una vez que hayamos alcanzado la meta. No nos conformemos con cumplir las cosas a medias sino que mantengámonos firmes y conquistando toda la tierra. Josué les deja esta misión a las tribus, cada una se debía encargar de erradicar a las naciones vecinas para que no se transformen en piedras de tropiezo. Josué les recuerda que Jehová es el que peleaba por ellos y si confiaban en Él iban a conquistar toda la tierra. El pueblo hizo su compromiso con Dios para guardar su pacto así como lo hizo Josué quien juro que él y su casa servirían a Jehová. ¿Cuál fue el resultado del discurso de Josué? ¨Y sirvió Israel a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué y que sabían todas las obras que Jehová había hecho por Israel.¨ Josué 24:31. La generación de Josué continuó confiando en Dios aún después de la muerte de Josué porque recordaron quien fue el que cumplió su propósito en sus vidas. No se apartaron de Dios y se mantuvieron obedientes. Tristemente la próxima generación no hace lo mismo y en vez de eliminar a todas las naciones vecinas, hacen tratados de paz con ellos lo cual termina siendo perjudicial ya que la desobediencia impide que disfruten las promesas y propósitos que Dios tenía para sus vidas.

Friday, March 4, 2011

Poseyendo la Tierra Que Tus Pies Pisan


¨Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envío; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar.¨ Josué 14:11

Hemos hablado mucho de Josué y como el pueblo logró conquistar Canaán bajo su liderazgo, pero hay otro personaje importante en esta historia que pasó a un segundo plano. Caleb fue el único espía junto con Josué que creyó en la promesa de Dios. Ellos dos fueron los únicos sobrevivientes de la primera generación de israelitas que salieron de Egipto que lograron entrar a Canaán y fueron parte del cumplimiento de la promesa de Dios. Josué fue un gran General, pero Caleb no se quedo atrás y en el capítulo 14 vemos como Caleb fue bendecido por Dios debido a su fe. Mientras Josué repartía la tierra a cada tribu, Caleb tuvo el privilegio de escoger y pedirle a Josué que le de la tierra en el Monte de Hebrón. Hace 40 años atrás cuando Caleb había regresado de espiar esta hermosa tierra le dijo a Moisés que si Dios estaba de su lado era posible conquistar la tierra. El no fue parte del complot del resto de los espías que amargaron y desanimaron al pueblo de no ir en pos de la conquista. Debido a esto Moisés le profetizo que iba a poseer la tierra que sus pies habían pisado. Caleb creyó en esta promesa y no se desanimo con el pasar de los años. Ahora que finalmente habían entrado a Canaán y vencido a mas de tres decenas de reyes, Caleb escoge la tierra que Dios había separado para él.

Caleb tenía 85 años cuando Josué le entrego a Hebrón como su heredad. Ahora esta tierra aun no estaba conquistada del todo. Habían naciones fuertes y grandes que aun faltaban por conquistar, pero Caleb continuaba con el mismo vigor y entusiasmo que tenía cuarenta años atrás cuando había entrado a espiar la tierra. Sus fuerzas no se habían desgastado porque estaban puestas en Dios y su meta estaba puesta en poseer la tierra que Dios le había prometido entregar. No temía enfrentar a estas naciones poderosas a pesar de su edad porque sabía que sus fuerzas radicaban en Dios. No dejo que el pasar de los años lo desanimara sino que mantenía su mirada puesta en la promesa. Las preocupaciones y el desanimo siempre van a desgastarnos y no producen nada en nosotros, pero cuando mantenemos nuestras esperanzas puestas en Dios nos mantenemos vigorosos y nuestras fuerzas no se desgastan. Es importante no dejar que el paso del tiempo nos desanime o quite nuestro enfoque de la visión que Dios nos ha dado. Debemos mantenernos firmes y enfocados como lo estaba Caleb. No importa la edad, nunca es tarde para que Dios cumpla su propósito para tu vida. No debemos desalentarnos en ningún momento, Dios es nuestra fortaleza y el que nos mantiene de pie para seguir conquistando. Con 85 años Caleb no se conformo con haber entrado a Canaán, sino que quería continuar y seguir luchando por poseer su heredad. El pudo haber escogido otra tierra donde no existiera más resistencia enemiga y vivir en paz, pero sabía que la tierra que Dios le había prometido estaba en Hebrón por lo cual avanzo y estaba listo para continuar conquistando.

Si continuamos leyendo la historia de Josué veremos que Caleb logró conquistar el Monte Hebrón y poseyó esa rica tierra debido a que se mantuvo firme en su fe y no dejo que su vejez sea un factor. El fue el único que pudo escoger la tierra, ya que el resto de las tribus tuvo que esperar que Josué les reparta por sorteo la tierra. Caleb no escogió lo fácil, sino que sabía exactamente cuál era la tierra que Dios le había separado y estaba dispuesto a seguir luchando por ella. Caleb finalmente logro establecerse en la tierra que Dios le había prometido dar cuarenta años atrás. Sus fuerzas nunca se desvanecieron por lo cual a pesar de tener ya 85 años continuaba con las mismas fuerzas y vigor que poseía cuando comenzó su viaje. Caleb pudo haberse conformado con mucho menos, pero sabía precisamente lo que Dios tenía para el por lo que logro conquistar una de las zonas más ricas en Canaán y habitarla. Caleb no solo logro la victoria personal para su vida, sino que toda su familia termino beneficiada ya que habitaron en una zona muy rica y crecieron con el temor de Dios. Su hija se caso con el que luego se convertiría en el primer juez de Israel cuando Josué murió y el pueblo parecía alejarse de Dios. El yerno de Caleb sería el responsable de hacer volver a Israel a Dios después de que la nación se alejara con la muerte de Josué.   

Thursday, March 3, 2011

Conquista Tras Conquista

¨Mas Jehová dijo a Josué; No tengas temor de ellos, porque mañana a esta hora yo entregaré a todos ellos muertos delante de Israel.¨ Josué 11:6

Después de los triunfos en Jericó y Hai, Josué continúa rápidamente llevando a los israelitas a invadir Canaán. La conquista estaba en marcha. Entre el capitulo 10 y 12 de Josué vemos como bajo el mando de su General (Josué), los Israelitas fueron derrotando a un rey tras otro venciendo en total 31 reyes diferentes al culminar con su conquista. Pensar que la generación anterior estuvo vagando por 40 años en el desierto debido a su falta de fe. Ellos creían que nunca podrían con los gigantes de la tierra a pesar de haber visto que la tierra era extremadamente buena. Por no creerle a Dios nunca llegaron a poseer sus promesas. Josué tuvo razón cuando dijo hace cuatro décadas atrás que si Dios estaba con ellos se comerían al enemigo como pan. Ni bien cruzaron el Jordán ya el pueblo se puso en marcha para conquistar la tierra prometida. Dios mostro que su favor estaba con Josué e iba delante de él en todo tiempo dándole triunfo tras triunfo sobre naciones más grandes y fuertes. La fe de Josué llevo a que finalmente su pueblo pueda conquistar la tierra de Canaán y el enemigo temblaba ante el avance de Israel porque sabían que había una fuerza sobrenatural que actuaba a favor de ellos. La promesa se cumplió ya que Josué le creyó a Dios y el pueblo fue obediente a la voz de Dios. Después de la conquista llegaría el momento de la repartición de la tierra, el momento en que el pueblo podía finalmente asentarse después de tantos años de vagar en el desierto.

En solo dos capítulos vimos como Dios estuvo con Israel para que rápidamente conquisten la tierra prometida. La mano de Dios estuvo con Josué en todo tiempo e inclusive hizo que el sol se detuviera por todo un día (hoy sabemos que fue la tierra la que se detuvo por 24 horas y no el sol) para que Josué pudiera seguir derrotando al enemigo. Fue una conquista rápida como Josué había predicho años atrás sabiendo que Dios cumplía lo que prometía. El único error de Josué fue haber hecho un tratado de paz con los gabaonitas (capitulo 9) ya que estos lo engañaron y lo hicieron suponer que eran de un pueblo muy lejano. Josué juro no atacarlos y permitir que ellos sean sus siervos. El error de Josué fue el no haber consultado con Dios y por lo tanto tuvo que mantener su promesa de no hacer guerra contra Gabaón. Los gabaonitas terminaron sirviendo a los israelitas y prefirieron eso antes de luchar contra ellos ya que sabían que Dios estaba de su lado. Debemos de tener cuidado cuando las cosas nos están saliendo bien y vemos que la mano de Dios está obrando de una manera poderosa en nuestras vidas así como lo estaba haciendo con Josué. Muchas veces en medio de tantos triunfos nos olvidamos de consultarle a Dios cosas que quizá a nuestro parecer son pequeñas y sin importancia. No debemos dejar a Dios de lado en nuestras vidas. Debemos estar atentos en todo tiempo a cumplir su propósito y no dejarnos llevar por los triunfos. No demos todas las cosas por hechas, sino siempre mantengámonos alerta y consultemos a Dios cualquier inquietud que se nos presenta en nuestras vidas porque el enemigo se nos puede presentar de una forma astuta para engañarnos y alejarnos del propósito divino.

Lo primordial para la gran conquista de Canaán fue que Josué fue obediente y guardó las leyes de Dios. ¨De la manera que Jehová lo había mandado a Moisés su siervo, así Moisés lo mandó a Josué, y así Josué lo hizo, sin quitar palabra de todo lo que Jehová había mandado a Moisés.¨ (Josué 11:15). Josué guardo las leyes que Dios le había dado a Moisés y se aseguro que su pueblo cumpla sus mandamientos. Esa fue la clave para que su gente obtenga la victoria y alcancen las promesas. La mano de Dios estuvo con Israel y Él era quien les daba la victoria. Esta vez el pueblo si tuvo fe en Dios y no tuvo temor de enfrentarse a los gigantes, ni a las naciones enemigas que hacían alianzas entre sí para defenderse de Israel. Esta vez el pueblo no tuvo temor porque decidieron tomar en cuenta todos los milagros que habían experimentado y visto de parte de Dios (cosa que la primera generación nunca tuvo en cuenta). Ambas generaciones habían experimentado el poder de Dios y visto sus milagros pero solo la segunda la tuvo en cuenta en el momento de ver a los gigantes para enfrentarlos. Muchos de nosotros también hemos visto la mano de Dios obrar en nuestras vidas pero cada vez que nos enfrentamos a un gigante nos olvidamos de quien es el que realmente pelea por nosotros. ¿Cuál será nuestra reacción la próxima vez que nos enfrentemos a algún gigante en nuestra vida? ¿Estaremos seguros que Dios pelea por nosotros y que Él está en control?  

Wednesday, March 2, 2011

Las Estrategias de Dios para la Conquista


¨Ahora, Jericó estaba cerrada, bien cerrada, a causa de los hijos de Israel; nadie entraba ni salía.¨ Josué 6:1

Una vez que los Israelitas cruzaron el Jordán estaban listos para comenzar con la conquista ya que habían visto como la mano de Dios estaba sobre Josué. Jericó era una de las ciudades más seguras de la época  porque contaba con una gran muralla que protegía a su gente. Aún así los israelitas ya habían aprendido la lección sobre dudar el poder de Dios y sabían que Él les entregaría la ciudad por más imposible que pareciese derribar la fuerte muralla. Los israelitas habían aprendido a tener fe y confiar en el poder de Dios porque habían visto sus grandes milagros recientes. El pueblo de Jericó también había escuchado sobre esta nación y como su Dios los había librado de los egipcios por lo cual temían por sus vidas. A pesar de la fuerte muralla que tenían como protección estaban asustados porque sabían que los israelitas tenían un Dios poderoso. En el sexto capítulo del libro de Josué vemos como la gente de Jericó temía por sus vidas ya que estaban todos encerrados dentro de sus muros esclavos de su propio temor. No permitían que nadie entre o salga de la ciudad. Qué diferencia con la generación anterior de los israelitas que nunca pudieron entender que Dios peleaba por ellos y estaba de su lado. Cuando permitimos que Dios obre en nuestras vidas, somos obedientes a su palabra, y tenemos fe que Dios va a cumplir lo que nos prometió entonces aquellos que no creían en Dios van a empezar a sentir el temor de ese Dios poderoso y van a comenzar a ver las grandes señales que Él realiza aún en nuestras vidas. Debemos de dejarnos usar y movernos con fe para impactar las vidas de los inconversos. Solo así van a entender que hay un Dios real que se mueve aún en nuestros días.

La táctica que Dios le da a Josué para conquistar Jericó es muy alocada. Yo si estuviera en los pies de Josué hubiese pensado que Dios estaba loco. ¿Ese era el gran plan de Dios para derribar las grandes murallas de la ciudad? ¿Dar una vuelta alrededor de Jericó por seis días y luego al séptimo dar siete vueltas y gritar todos a una voz? Yo le hubiese dicho a Dios que estaba loco, que mejor nos de otra estrategia para derribar los muros, algo más lógico. Pero Josué nunca dudo del poder de Dios y se mantuvo obediente a su palabra. La fe viene acompañada del obedecer. Josué simplemente escucho lo que Dios le dijo y a pesar de que quizá no entendía el plan lo siguió al pie de la letra porque tenía fe que Dios iba a derribar los muros a su manera. Josué estaba dispuesto a seguir la voluntad de Dios a pesar de que quizá no tuviera ningún sentido en ese momento lo que le estaba pidiendo. No es necesario entender a Dios, simplemente debemos obedecerlo para que su propósito se cumpla en nuestras vidas. Muchas veces no vamos a entender porque nos pide ciertas cosas pero si nos mantenemos fieles y obedientes veremos el resultado que esperábamos. Los muros cayeron e Israel conquisto a Jericó porque no dudaron el plan de Dios. Tuvieron fe y vieron los muros caer antes de que suceda porque sino nunca hubiesen dado las siete vueltas alrededor de la ciudad. Actuaron con fe porque sabían que Dios iba a obrar de una manera poderosa. La fe no es pasiva, requiere de una acción y los Israelitas obedecieron la orden de Dios y obtuvieron la victoria.

Antes de ver es necesario creer y obedecer el mandato de Dios. La fe viene antes del ver; el pueblo creyó por lo cual finalmente vieron como los muros cayeron, pero para ello tuvieron que creerle a Dios y seguir su alocada estrategia. No es fácil hacer la voluntad de Dios todo el tiempo pero hay q obedecer y tener fe a pesar de no entenderla siempre. Los designios de Dios no siempre son tan alocados o ilógicos. La siguiente ciudad que los Israelitas conquistaron fue la de Hai y Dios le dio una gran estrategia a Josué para poder derrotarlos. Fue una estrategia brillante (capitulo 8 de Josué) y una vez que el pueblo se purifico obtuvieron la victoria. Dios es un gran estratega y no importa si su estrategia nos parezca alocado (como en Jericó) o si nos parezca extraordinaria (como la de Hai), debemos poner nuestra confianza completa en Dios y actuar con fe. Dios quiere cumplir su propósito en nuestras vidas y para ello es necesario actuar con fe permitiendo que cumpla su voluntad en nosotros. A pesar de no entenderlo, debemos creer que Él está en control absoluto y si seguimos su voluntad conquistaremos las promesas que nos ha dado.

Tuesday, March 1, 2011

Nadie Te Podrá Hacer Frente


¨Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó¨ Josué 1:5,7

La mesa estaba servida para el pueblo hebreo; ya Dios les había prometido entregar la tierra y ahora lo único que los separaba de Canaán era el Rio Jordán. Era el momento de la conquista y su primera misión era simplemente confiar en Dios. Moisés ya había muerto, pero Dios había levantado un nuevo líder para guiar a su gente. Josué quizá no tenía las mismas características que Moisés pero lo que si tenían en común era que estaban dispuestos a dejarse usar por Dios. Dios es el que había estado con Moisés manifestándose con grandes milagros, ese mismo Dios era el que ahora estaba con Josué para ir a conquistar la tierra prometida. El único requisito que Dios exigió de Josué para poder guiar a su gente es que sea esforzado, valiente, y atento a las leyes que Dios les había dejado con Moisés. Josué sabía que no era una tarea sencilla el ser el sustituto de Moisés quien fue un gran líder para la nación, pero sabía que ese mismo Dios que estuvo con Moisés estaría con él. Ese mismo poder que actuaba en Moisés para enviar las diez plagas a Egipto, para abrir el Mar Rojo, y para hacer caer mana del cielo por 40 años en el desierto era el mismo Dios que actuaba en él e iba a ayudar a su gente a cruzar el Río Jordán, conquistar la tierra de gigantes, y comérselos como pan. Sí, ese mismo Dios que actuó por medio de Moisés, ahora actuaba en Josué, y hoy actúa en nuestras vidas. Lo único que pide Dios de nosotros para que seamos conquistadores es que seamos valientes, esforzados, y guardemos su palabra en todo momento.

El pueblo estaba listo para avanzar y seguir a su nuevo líder porque sabían que el poder de Dios actuaba en él. Me encanta el contraste entre el primer capítulo de Josué donde los israelitas están animados para salir a conquistar y el del segundo capítulo donde vemos el estado de ánimo del enemigo completamente derrotado y temeroso de los Israelitas. Josué envió a dos espías a la ciudad de Jericó para que vean como estaba la situación y estos llegaron a la casa de una ramera llamada Rahab que los hospedo dentro de la ciudad. Las palabras de Rahab hacia los espías confirma el estado de ánimo de los habitantes de Jericó: ¨se que Jehová os ha dado esta tierra; porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros, y todos los moradores del país ya han desmayado por causa de vosotros¨ (Josué 2:9). Los habitantes de Jericó habían oído como Dios se había manifestado en medio de su pueblo y escucharon como Dios los había librado de los egipcios. Ellos temían porque habían visto como Israel era bendecido por su Dios. Entendían que no estaban luchando contra un ejército humano, sino contra una fuerza sobrenatural. Eso fue exactamente lo que la primera generación de israelitas nunca entendió cuando vio que los habitantes de Canaán eran todos gigantes y más fuertes. Si Dios estaba con Israel, no habían fuerzas humanas que podían detenerlos. Si Dios nos ha prometido algo entonces no dudemos en que lo vamos a obtener porque lo sobrenatural de Dios está por encima de las fuerzas o razonamientos humanos.

Ahora sí el pueblo israelita estaba animado y listo para conquistar la tierra. La primera generación se perdió de esta bendición, pero sus hijos ahora habían aprendido la lección de la falta de fe de sus padres y ellos sí ahora estaban listos para marchar hacia adelante y obtener la tierra. La fe viene acompañada de la acción. Había llegado la hora de levantar el campamento y cruzar el Jordán. Dios promete grandes cosas para nuestras vidas, pero nosotros tenemos que poner de nuestra parte y levantarnos para tomar esas promesas. El siguiente paso de fe para los israelitas fue el de cruzar el Jordán en seco. Cuando los sacerdotes pisaron el río las aguas se detuvieron y la gente pudo cruzar el Jordán. Dios ya había partido el Mar Rojo por medio de Moisés con la primera generación y ahora hace lo mismo en el Jordán con la generación de Josué demostrando que su poder era el que actuaba y no el de ningún hombre. Dios solo requiere de gente con fe que esté dispuesta a dejarse usar para conquistar las promesas. Créele a Dios, levanta tu campamento, santifícate, y ve a conquistar las grandes cosas que Dios tiene para tu vida.

Monday, February 21, 2011

La Fe Acompañada de la Acción


¨Jehová nuestro Dios nos habló en Horeb, diciendo: Habéis estado bastante tiempo en este monte…Mirad yo os he entregado la tierra; entrad y poseed la tierra que Jehová juró a vuestros padres.¨ Deuteronomio 1:6,8

El libro de Deuteronomio comienza con un mensaje de Moisés hacia la nueva generación de futuros conquistadores israelitas. El les recuerda como sus padres se perdieron la bendición de entrar a la tierra prometida por su incredulidad, y tuvieron que dar vueltas por el desierto 40 años cuando estaban tan solo a 11 días de distancia de Canaán. Moisés no iba a estar mucho tiempo más con su gente y antes de partir quería dejarles claro que si creían en las promesas de Dios y estaban atentos a su voz iban a poder conquistar la tierra que fluye leche y miel. No quería que cometan los mismos errores que sus padres para que no terminen vagando por el desierto otros 40 años más. Dios le ordenó a Moisés que era el tiempo de moverse y hacer que su gente marche hacia la tierra prometida, ya habían estado bastante tiempo en este monte y no quedaba ni uno de los hombres de la generación anterior que no le creyó a Dios. Josué y Caleb, los dos que habían creído que Dios les entregaría la tierra, eran los únicos sobrevivientes de su generación que iban a conquistar la tierra. Moisés ya había designado a Josué como el líder de su gente para poseer las promesas de Dios. El mandato ya había sido dado por Dios, era hora de moverse y comenzar con la conquista. La nueva generación ya había sido advertida sobre la incredulidad. Todos estaban listos para marchar hacia adelante y conquistar la tierra. Su fe ahora si estaba puesta en Dios y habían aprendido de los errores de sus padres. Con Dios todo era posible y si Él les prometió entregarles Canaán entonces lo iba a hacer.

 La fe tiene que venir acompañada con la acción. Dios había prometido entregarles la tierra de Canaán a los israelitas, una tierra muy productiva y rica, pero no era cuestión de creer solamente. Canaán estaba habitada por gigantes y por varios pueblos fuertes y numerosos. Los israelitas iban a tener que levantarse y pelear para obtener la tierra. Muchos de nosotros a veces creemos que cuando Dios nos promete algo nos lo va a dar sin que tengamos que mover un dedo. Si ese fuera el caso entonces Dios les hubiera entregado la tierra sin que tengan que luchar por ella. Los que conocemos la historia de la conquista de Canaán sabemos que ese no fue el caso. Los israelitas se tuvieron que levantar y enfrentar a un pueblo más fuerte y numeroso que ellos. Así es como actúa la fe. A pesar de que la lógica nos muestre que no se puede, sabemos por fe que Dios nos va a dar lo que nos prometió. Los hijos de Israel habían aprendido la lección al ver que sus padres nunca habían podido poseer la tierra y sabían que lo único que los separaba de la tierra prometida era poner su fe en acción. El primer requisito de Dios hacia su gente fue que se levanten y marchen en pos de la tierra. Era hora de abandonar el monte por el cual habían rondado por 40 años y marchar hacia adelante. El primer paso que tenemos que dar siempre es estar atentos a la voz de Dios y saber que cuando nos ordene a ir en pos de sus promesas nos levantemos y vayamos hacia adelante aunque no sepamos como lo vamos a lograr.

 Finalmente había llegado la hora para que el pueblo marche hacia la tierra prometida. La promesa estaba frente a sus narices y ahora sí esta generación le creía a Dios. A pesar de que la lógica humana decía que no se podía, habían personas como Josué que sabían que si Dios estaba con ellos nada los podía frenar. Había llegado la hora de poner su fe en acción. Con fuerzas humanas nunca hubiesen podido poseer la tierra, pero Dios se los había prometido y lo iban a lograr. Quizá a muchos de nosotros Dios nos ha dicho que ya hemos estado suficiente tiempo en este monte, la hora de poner nuestra fe en acción ha llegado. Tenemos que levantarnos e ir en pos de la promesa. Estemos atentos a lo que Dios quiere hacer en nuestras vidas. Dejemos que Él nos hable y confiemos que vamos a alcanzar esas promesas. Tengamos cuidado de no caer en la incredulidad y perdernos de las grandes riquezas que Dios tiene para nuestras vidas. Israel iba a tener que luchar por poseer la tierra, pero con Dios la victoria ya estaba garantizada, solo era cuestión de poner su fe en acción. Lo mismo es una realidad en nuestras vidas hoy, seamos la generación de conquistadores que le cree a Dios y marcha hacia adelante.