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Tuesday, August 9, 2011

Seguro de que Jehová Cumplirá Su Propósito en Mí




¨ ¿Cómo cantaremos cantico de Jehová en tierra de extraños?¨ Salmos 137:4

El orden en que fueron numerados los salmos no es cronológico, pero tampoco es casual que hayan sido ordenados de esta manera. En medio de los cinco salmos que vamos a analizar hoy de alabanza por la grandeza y misericordia de Dios podemos encontrar un salmo de lamento del pueblo israelita que se encontraba cautivo en Babilonia. El salmo 137 se contrasta con los dos salmos anteriores y posteriores haciéndolo parecer a simple vista que queda fuera de lugar, pero si los analizamos bien podremos entender porque fueron ordenados de la siguiente manera. Los primeros dos salmos (135 y 136) tratan sobre la grandeza de Dios, Su bondad, y Su misericordia (la frase ¨porque para siempre es su misericordia¨ es repetida 26 veces en el salmo 136). Dios es grande y todopoderoso; podemos estar seguros de que Él está en control de todo lo que nos rodea y de que su mano estará siempre con nosotros: ¨Porque yo se que Jehová es grande, y el Señor nuestro, mayor que todos los dioses. Todo lo que Jehová quiere, lo hace.¨ (135:5-6). La grandeza de nuestro Dios no se compara con la de ningún otro dios porque Él es el único Dios real creador de cielo y tierra y que habita entre nosotros para cumplir Su propósito en nuestras vidas. Él es real y se manifiesta de una manera sobrenatural para darnos lo mejor siempre porque su bondad y misericordias son sin límites. El salmista recuerda como la mano de Dios estuvo con su pueblo a través de toda la historia y de cómo pudieron experimentar Sus muchas bondades.

Después de haber repasado como la mano de Dios estuvo con ellos y de haber sido liberados por la misericordia de Dios nos topamos con este salmo de lamento donde el pueblo de Dios ha experimentado una de las peores derrotas de sus vidas y se encuentran exiliados lejos de su tierra. Aquí viven en cautiverio sirviendo al imperio babilónico y todas sus riquezas les han sido arrebatadas. ¿Cómo poder cantarle salmos de alabanza a Dios en esta situación, en medio de tanto dolor y aflicción? ¿Acaso la bondad y misericordia de Dios se ha apartado de ellos? ¨Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos y aún llorábamos, acordándonos de Sion.¨ (137:1). Era un tiempo de lamento para los israelitas, habían sido derrotados y llevados a un lugar lejos de su hogar por haber pecado y dejado a Dios. Dios no abandono a su pueblo, sino que ellos lo dejaron a Él y a pesar de que Dios les mando varios profetas a advertirles del daño que se aproximaba si no cambiaban su corazón y lo buscaban a Él, ellos no escucharon y el día del castigo llegó a sus vidas. Los israelitas nunca escucharon las advertencias de profetas como Jeremías que buscaron hacer recapacitar al pueblo, pero en vez de ser escuchados tuvieron que sufrir persecuciones y ser encarcelados por la maldad del pueblo. La voluntad de Dios nunca fue que Israel sea exiliado, y estaba dispuesto a mostrar su misericordia una vez más para con su pueblo pero ellos no aceptaron el llamado de atención y sufrieron las consecuencias debido a su desobediencia. La maldad había llegado a tal nivel que algunos sacrificaban a sus hijos en honor a sus ídolos. Por todo esto el pueblo de Dios fue derrotado y exiliado.

A pesar de que los israelitas fueron exiliados, Dios nunca abandono a su pueblo, y por su misericordia retornaron del cautiverio una vez que buscaron el perdón de Dios y reconstruyeron la gran ciudad. Los salmos 138 y 139 ocurrieron muchos años antes del exilio y fueron escritos por el Rey David, pero nos enseñan que Dios siempre pelea a favor nuestro a pesar de que las circunstancias nos parezcan contrarias. Podemos estar seguros de que a pesar de que tengamos que atravesar dificultades o lidiar con las consecuencias de nuestros pecados, Dios siempre está allí a nuestro lado para levantarnos y ayudarnos a atravesar los momentos difíciles: ¨Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás.¨ (138:7). Estas palabras fueron dichas por un hombre que tuvo que atravesar muchas aflicciones, pero su corazón siempre estuvo confiado en Dios y fue librado de todas sus angustias. David supo como alabar a Dios aún en medio de las pruebas porque sabía que finalmente si se sometía a Su autoridad, Dios iba a cumplir Su perfecta voluntad para su vida: ¨Jehová cumplirá su propósito en mí, tu misericordia oh Jehová es para siempre; no desampares la obra de tus manos.¨ (138:8). De la misma manera el pueblo de Dios podía estar confiado también de que Dios los libraría del cautiverio si lo buscarán a Él porque Sus misericordias son infinitas y quiere cumplir su propósito divino en nuestras vidas. Dios conoce nuestros corazones y nuestras intenciones, Él quiere bendecirnos pero debemos entregarnos completamente a Él y dejar que Él moldee nuestros corazones.

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Thursday, April 21, 2011

Pídeme Lo Que Quieras

¨Da, pues a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo, porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?¨ 1 Reyes 3:9

Imagínense lo difícil que debe haber sido para Salomon seguir los pasos de su padre David, el Rey conquistador quien gano cientas de batallas y era muy querido por la multitud. El pueblo de Israel se había expandido y crecido durante los años en que David reino y ahora Salomon se encontraba con la responsabilidad de guiarlos a una edad muy joven. Era una tarea difícil y encima su padre le había dejado los planos para que construyera el Templo, la casa de Dios, en Jerusalén. El diseño del Templo era una mega estructura ya que debía reflejar la gloria de Dios, e iba a requerir de una construcción que nunca se había hecho antes. Salomon debía lidiar con el pueblo numeroso y encima con edificar el glorioso templo. La responsabilidad era tremenda, pero Dios estaba con Salomon como estuvo con su padre para demostrarle que con Él todo es posible. Una noche Dios se le apareció al Rey y le ofreció que escoja lo que quisiera que Él se lo daría. Pudiendo haber escogido riquezas o poder o fama, Salomon fue inteligente y pidió sabiduría divina para poder juzgar al pueblo. La respuesta de Salomon le agrado tanto a Dios que le dio mucho más de lo que pidió. Salomon recibió sabiduría divina y encima de eso fama, riqueza y paz durante su reinado. Dice la Biblia que no hubo hombre más sabio que Salomon ni antes o después de él. David fue un gran Rey, pero el apogeo de Israel se vivió durante la época de Salomon y todo porque supo que responderle a Dios cuando le ofreció lo que quisiera.

Salomon solo pidió sabiduría pero Dios le regalo mucho más dándole paz a su reino, muchas riquezas que fueron sabiamente administradas por el Rey, y mucha fama ya que venía gente de todas partes del Mundo para escucharlo. La necesidad de Salomon fue satisfecha y obtuvo aún más porque Dios nos da mucho más abundantemente de lo que nosotros podamos esperar. ¿Qué le pediríamos nosotros a Dios si Él se nos acercara como lo hizo con Salomon? Jesús nos enseño a pedir lo que quisiéramos en Su nombre que Su Padre nos lo daría. El problema es que la mayoría de nosotros no somos como Salomon y pedimos mal. Dios quiere lo mejor para nosotros y tiene grandes planes y propósitos para nuestras vidas, pero a nosotros generalmente nos cuesta entender esos planes que Dios tiene para nosotros y pedimos cosas que no se alinean con lo que Dios tiene planeado para nosotros. Imagínense si Salomon hubiese pedido fuerza sobrenatural envés de sabiduría. No le hubiese servido de nada ya que a él le toco reinar durante una época de paz. En cambio iba a necesitar de mucha sabiduría para poder juzgar al numeroso pueblo de Israel y para poder construir la maravilla arquitectónica que fue el Templo. Dios quiere darnos lo mejor, sus planes para nuestras vidas sobrepasan cualquier plan que nosotros podamos diseñar por lo tanto debemos pedir las cosas de acuerdo a su propósito. No tengas dudas de que si estás haciendo lo que Dios quiere que hagas Él te va a capacitar para hacerlo y dar todo lo que necesites.

Si no has obtenido lo que le has pedido a Dios entonces es hora de hacer una pausa y preguntarte si realmente estas siguiendo el propósito de Dios para tu vida. Si estás haciendo Su voluntad entonces no dudes que Él te va a dar todas las herramientas necesarias para cumplirla, solo espéralo. Pero si no estás caminando en el propósito que Él ha diseñado para ti es muy probable que no vas a recibir lo que estas pidiendo, no porque Dios sea malo sino porque tiene algo mucho mejor para tu vida. Él te creo y te diseño por lo tanto sabe exactamente qué es lo que necesitas para llegar a tu destino. El propósito de Dios para Salomon fue siempre el que el sea Rey de Israel y por lo tanto él necesitaba de sabiduría para dirigir a esa nación y mantener la paz. Dios también le había declarado a David que su hijo Salomon sería el que le iba a edificar el Templo, por lo tanto también iba a necesitar de esa sabiduría para la construcción. Israel no tuvo una época tan gloriosa como la que disfruto en los días de Salomon simplemente porque un hombre supo que pedirle a Dios para cumplir con el propósito con el cual fue creado. Así como con Salomon las demás cosas vienen por añadidura. Busquemos siempre la voluntad de Dios para nuestras vidas y pidámosle que nos capacite para cumplirla porque sus pensamientos son más grandes que los nuestros. Deja que Dios tome el control de tu vida porque será la mejor decisión que puedas hacer. Nada te llena tanto como Él.
  

Wednesday, March 9, 2011

¿A Quién Vas A Servir?


¨Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; pero yo y mi casa serviremos a JehovᨠJosué 24:15

No debe haber mejor sentimiento que el saber que uno ha cumplido su misión en esta vida. Fue el caso de Josué que pudo liderar al pueblo israelita a conquistar la tierra prometida. Después de la repartición de la tierra de Canaán, el propósito por el cual Dios lo había llamado se había cumplido; Josué fue esforzado, valiente, y obediente a los mandamientos de Dios por lo cual alcanzó las promesas de Dios para su vida. Qué bien que se siente el tener un propósito en la vida y cumplirlo tal cual como Dios nos lo ha pedido. Para ello es necesario poner de nuestra parte, no podemos quedarnos con los brazos cruzados y esperar que Dios haga la obra. Josué tuvo que esforzarse y ser valiente para guiar a todo un pueblo hacia la conquista de naciones más fuertes. El secreto está en confiar en Dios quien siempre tiene el control de nuestras vidas y mantenernos obedientes a sus mandamientos. Debemos dejarnos usar por Él y confiar en que nos dará la victoria en nuestras batallas diarias. La obediencia trae bendiciones grandes para nosotros, pero la desobediencia termina bloqueando la obra que Dios quiere hacer en nosotros. Josué fue obediente por lo cual alcanzó la promesa, pero no hubiese sido el caso si Josué hubiese decidido vivir su propia vida y dedicarse a lo que se le daba la gana. Josué tuvo un llamado muy claro de parte de Dios y decidió obedecer y creer que sus propósitos eran más grandes que los suyos. Debemos estar atentos a la voz de Dios y saber cuáles son los desafíos que tiene para nosotros ya que Él tiene un propósito para cada uno.

Las tribus israelitas recibieron la repartición de sus tierras y a cada una le tocaba terminar de conquistar sus dominios ya que aún quedaban algunas naciones enemigas por erradicar de la tierra. Josué ya había cumplido su propósito y estaba listo para enfrentar su muerte sabiendo que había terminado de correr su carrera y llegado a la meta. Pero antes de partir Josué hace algo muy similar a lo que hizo su antecesor Moisés; les da un discurso al resto de los israelitas sobre las grandes obras que Dios ha hecho y que han visto con sus propios ojos. Josué, al igual que Moisés, fue un gran líder a pesar de tener un propósito y características diferentes a las de Moisés. Aún así ambos sabían que solo podían cumplir su tarea si Dios iba delante de ellos. Fue la lección más importante que habían aprendido en sus vidas: dejar que Dios tome el control y los dirija. Para poder obtener las bendiciones que Dios tiene preparado para nosotros es necesario ser obediente a su palabra y creerle. Por eso Josué también se dirige al pueblo dándoles palabras de ánimo y aliento para que culminen con la conquista y no se olviden de su Dios libertador y conquistador. Josué comienza su discurso haciendo una reflexión sobre el pasado de su pueblo y desde donde los trajo Dios para llegar a conquistar la tierra prometida. Es importante recordar siempre nuestro pasado y saber que Dios es el que nos rescato y nos trajo hasta donde estamos hoy por su gracia y amor.

Después de recordarles a los israelitas quien fue el que los trajo a la tierra prometida de la cual estaban disfrutando, Josué estimula a su pueblo a que sigan poniendo su confianza en Dios. No se olviden del Dios que los ha rescatado, sigan obedeciéndolo en todo momento y poniendo su confianza en Él. No podemos olvidarnos de las grandes obras que Dios hace en nuestras vidas una vez que hayamos alcanzado la meta. No nos conformemos con cumplir las cosas a medias sino que mantengámonos firmes y conquistando toda la tierra. Josué les deja esta misión a las tribus, cada una se debía encargar de erradicar a las naciones vecinas para que no se transformen en piedras de tropiezo. Josué les recuerda que Jehová es el que peleaba por ellos y si confiaban en Él iban a conquistar toda la tierra. El pueblo hizo su compromiso con Dios para guardar su pacto así como lo hizo Josué quien juro que él y su casa servirían a Jehová. ¿Cuál fue el resultado del discurso de Josué? ¨Y sirvió Israel a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué y que sabían todas las obras que Jehová había hecho por Israel.¨ Josué 24:31. La generación de Josué continuó confiando en Dios aún después de la muerte de Josué porque recordaron quien fue el que cumplió su propósito en sus vidas. No se apartaron de Dios y se mantuvieron obedientes. Tristemente la próxima generación no hace lo mismo y en vez de eliminar a todas las naciones vecinas, hacen tratados de paz con ellos lo cual termina siendo perjudicial ya que la desobediencia impide que disfruten las promesas y propósitos que Dios tenía para sus vidas.