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Friday, October 30, 2015

Honrando a Nuestros Padres


“Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás por Saúl, habiéndolo yo rechazado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de entre sus hijos me he elegido un rey.” 1 Samuel 16:1

El reinado de Saul había terminado en decepción para Samuel ya que este se había apartado de Dios. El corazón de Samuel estaba destrozado porque el había visto los propósitos que Dios tenía para Saul y los grandes sueños que tenia para su vida. Desafortunadamente Saul escogió seguir su propio camino y hacer las cosas a su manera por lo cual había perdido el favor de Dios sobre su vida. Es en este momento que Dios llama a Samuel a ungir al proximo rey de Israel. Dios había visto el corazón de David, un muchacho joven que vivía para complacer a su padre atendiendo a sus ovejas. David era una persona que honraba a su padre y en estos primeros capítulos de Samuel vemos como siempre estaba sirviendo a su padre atendiendo a sus ovejas o llevándole comida a sus hermanos que estaban en la guerra. Quizá a los ojos de su padre no estaba haciendo nada relevante como sus otros hermanos que estaban sirviendo a su nación. Pero David se tomaba su responsabilidad en serio ya que conocía el corazón de Dios y sabía que habían grandes promesas en el mandamiento de honrar a sus padres. Tal era el descuido de Isaí hacia David que cuando el profeta cito a todos sus hijos, el se olvido de llamarlo a David o prefirió que se quede atendiendo sus ovejas ya que no considero que su presencia fuera necesaria. Cuando Dios le revelo a Samuel que el futuro rey de la nación no estaba presente, le pregunto a Isaí si no tenía algún otro hijo. Ahí recién fue cuando su papa se acordó de el y lo mando llamar. Inclusive en ese momento cuando el gran profeta de la nación venía a visitar su casa, David prefirió honrar a su padre haciendo lo que el había pedido y no reclamo el no poder estar presente ante la visita de esta celebridad. Dios conocía el corazón de David y valoró que este haya escogido honrar a su padre sobre todo. Samuel manda llamar a David diciendo, “Envía por él, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí.” (verso 11). Imagínese el enorme privilegio que debe haber sido el ser citado personalmente por el profeta a pesar que su papa nunca considero su presencia importante. 

En la carta a los Efesios Pablo habla acerca del mandamiento sobre honrar a nuestros padres y como es el único que viene con promesa. El resto son simplemente leyes que Dios nos manda cumplir y obedecer, pero a diferencia de ellas esta trae una bendición adicional: “para que te vaya bien, y para que tengas larga vida sobre la tierra.” (Efesios 6:3). Así como sucedió con David puede ser que nosotros nos sintamos como si nuestros padres están siendo descuidados con nosotros. Aun así Dios nos manda a honrarlos y obedecerlos. En estos tiempos se ha perdido esta honra y cada vez se ven mas niños pasado por encima a sus padres gritándoles y dando ellos las ordenes. Hemos perdido ese respeto por nuestros padres y creemos que es algo del pasado, pero lo que no entendemos es que cuando actuamos de esta manera nos estamos perdiendo de las bendiciones que Dios quiere darnos. Si crees que te han tocado padres difíciles a los cuales se te hace difícil de respetar, recuerda que Dios nos manda a honrarlos y que hay grandes bendiciones en esas promesas. Creo que por el simple hecho de habernos dado vida, nuestros padres merecen todo el respeto que le podamos dar. Quizá no hayan sido los mejores padres, pero aun así somos llamados a honrarlos y cuando lo hacemos Dios promete bendecirnos en todo lo que hagamos y darnos larga vida. La pregunta que debemos hacernos es si estamos realmente honrando a nuestros padres con nuestras vidas y dandole el respeto que se merecen. 

Wednesday, August 10, 2011

El Dios Que Contesta Todas Nuestras Suplicas



¨Sostiene Jehová a todos los que caen, y levanta a todos los oprimidos. Los ojos de todos esperan en ti, y tú les das su comida a su tiempo. Abres tu mano y colmas de bendición a todo ser viviente.¨ Salmos 145:14-16

Hoy analizaremos los salmos 140 al 145 los cuales fueron todos escritos por David. Ya hemos visto las diferentes tribulaciones que tuvo que pasar el rey, pero también hemos visto como en cada aflicción la mano de Dios estuvo con él para librarlo. David siempre confió en Dios y sabía que Él lo iba a librar de todos sus problemas. David tenía un corazón conforme al de Dios y no había circunstancia que pudiera debilitar su fe. Al contrario, las aflicciones parecieron acercar al rey a Dios aún más. Si nos ponemos a analizar la historia de David podemos ver como su gran caída vino justamente en un momento donde su corazón estaba tranquilo y en descanso. Fue allí cuando David fue tentado y cayó en pecado. En cambio siempre que se encontraba perseguido o afligido, su corazón encontraba paz en Dios el cual lo libraba vez tras vez de sus enemigos. David encontraba la paz que su alma tanto anhelaba durante estos momentos difíciles de su vida, y la mayoría de los salmos que él escribió fueron durante este tiempo de turbulencia que enfrentaba. Los salmos 140 al 144 son todos salmos de suplicas y oraciones que David le hace a Dios para ser librado de sus enemigos y de todo mal. El salmo 145 en cambio es un salmo que se enfoca en alabar a Dios por su poder y grandeza. Las oraciones de David fueron contestadas y él pudo experimentar el poder de Dios en su vida al ser librado de todas sus angustias por lo cual pudo testificar sobre el gran poder libertador de Dios.

En el salmo 140 David clama a Dios para ser librado de todos sus enemigos. Recordemos que David fue un guerrero que se encontraba constantemente en batalla con los filisteos, pero además tuvo que esconderse del rey Saúl que lo persiguió por celos. Aún cuando fue rey, David tuvo que enfrentar una serie de disputas familiares. A pesar de ser perseguido por sus enemigos, David nunca se olvido de su Dios sino que busco siempre refugio y protección en Él. ¨En cuanto a los que por todas partes me rodean, la maldad de sus propios labios cubrirá su cabeza.¨ (140:9). David podía confiar en Dios porque sabía que su corazón se había mantenido puro para con Él. Su obediencia le garantizaba protección ante el enemigo. En el salmo 141 David hace una oración para ser librado de todo mal. El rey buscó siempre seguir los mandamientos de Dios y en esta ocasión clama para que se cumpla la voluntad de Dios en su vida, y que no permita que su corazón se incline hacia el mal: ¨No dejes que se incline mi corazón a cosa mala, a hacer obras impías con los que hacen iniquidad; y no coma yo de sus deleites.¨ (141:4). La confianza de David estaba puesta en Dios y buscaba mantener su mirada enfocada en Él en todo tiempo; su oración era que Dios no permita que cayera en la maldad ya que sabía que eso lo alejaría de Su voluntad. En el salmo 142 David le pide a Dios ser librado en medio de la prueba. Aún en medio de la aflicción, David sabía que Dios lo escuchaba y lo podía librar por más dura que fuera la prueba.

Los salmos 143 y 144 contienen más oraciones y suplicas de David hacia su Dios pidiendo ser librado de todo mal y ser prosperado. David buscaba caminar bajo la dirección de Dios: ¨Enséñame a hacer tu voluntad porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.¨ (143:10). El rey sabía que mientras nos encontramos en los caminos del Señor no hay mal que nos pueda desviar ya que Su mano nos sostiene en todo tiempo. Dios es el que nos mantiene seguros y confiados. David oraba por la dirección de Dios sabiendo que mientras su mirada estaba puesta en Él no podía desviarse de su voluntad. Permanecer en los caminos de Dios y obedientes a Su palabra también trae bendición y prosperidad a nuestras vidas: ¨Bienaventurado el pueblo que tiene esto; bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová.¨ (144:15). Finalmente luego de tantas suplicas y peticiones David alaba a Dios simplemente por lo que Él es. El salmo 145 es un claro ejemplo de esto ya que David reconoce que Dios ha sido fiel y misericordioso para con él habiéndolo librado de la mano de sus enemigos y de todas sus aflicciones. Dios es digno de nuestra alabanza simplemente porque Él es grande y fiel. Su mano está continuamente sobre nosotros y sus misericordias nunca nos abandonan. Dios quiere contestar todas nuestras suplicas y librarnos de todo mal, pero debemos buscarlo a Él y dejar que Él nos guíe en todo momento. Dios está cerca de todos los que le buscan y claman a Él.

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Wednesday, July 27, 2011

Caminando Agarrados de la Mano de Dios



¨En Dios haremos proezas, y él hollará a nuestros enemigos.¨ Salmos 108:13

Humanamente es difícil concebir como alguien como David que tuvo que pasar un sin número de aflicciones pudo componer tantos salmos hermosos dedicados a Dios. La mayoría de esos salmos inclusive fueron escritos durante momentos difíciles de su vida. El no se quejo delante de su Dios por todos los problemas que estaba atravesando sino que se mantuvo confiando en las promesas que Él le había dado; pudo mantener la calma y la paz porque sabía en quién había creído. Para aquellos que hemos aprendido a confiar en Dios y hemos sido sorprendidos por su gran misericordia no se nos hace tan difícil entender lo que David estaba experimentando porque hoy podemos tener esa misma paz que David tuvo en medio de las aflicciones. Ya llegamos a esa etapa en nuestras vidas en la cual ya no le preguntamos a Dios por qué permite las cosas sino que hemos aprendido a confiar en Él y depender solamente en Él. David, quien fue un simple pastorcito de ovejas, llego a ser rey de Israel porque le creyó a Dios y a pesar de todas las adversidades que tuvo que afrontar sabía que la promesa de Dios se iba a cumplir. Cuando la duda llegaba a su vida, él se acordaba de que Samuel lo había ungido como el próximo rey de Israel y que Dios iba a cumplir su propósito en él. Si Dios te ha dado promesas entonces créele por mas adversa que sea la situación porque Dios cumplirá su propósito en ti. David sabía que iba a ser rey aún cuando se tuvo que esconder en las cuevas por temor a Saúl. Nosotros podemos tener la misma certeza hoy y saber que por más lejos que nos encontremos de la promesa de Dios si permanecemos en Él vamos a recibir sus promesas.
  
David sabía que podía confiar en Dios en todo momento; no era por sus fuerzas sino que sabía que dependía exclusivamente en Él. De la mano de Dios fue que el pequeño David pudo vencer al gigante Goliat, y enfrentarse ante osos y leones. Luego se convirtió en un gran guerrero y el pueblo lo comenzó a aclamar a él a pesar de que David siempre busco darle la gloria a Dios. David confió en Dios con todo su corazón y no temió a los gigantes porque sabía que ¨En Dios haremos proezas, y él hollará a nuestros enemigos.¨ (108:13). A pesar de todas las victorias que obtuvo David en su vida, él nunca se engrandeció sino que reconoció siempre que Dios era el que peleaba por él. Por eso es que escribe este Salmo pidiéndole a Dios que lo libre una vez más de su enemigo. David pudo haberse engrandecido y creer que como ya había obtenido la victoria tantas otras veces en el pasado lo volvería a obtener, pero David sabía que sus victorias eran todas dadas por Dios y todavía dependía de Él frente al enemigo. El secreto de David para enfrentar al enemigo era componer salmos y cantarle alabanzas a Dios no dejando que las circunstancias adversas afectaran su relación con su Padre. David podía cantar en medio de la aflicción porque sabía que de la mano de Dios la victoria era segura. David caminaba agarrado de la mano de su Padre Celestial y no dejaba de alabarlo.

La paz que tuvo David en medio de todas sus aflicciones fue la que le permitió continuar componiendo salmos. A pesar del dolor David experimentaba la paz de Dios porque sabía que Su misericordia estaba con él. ¨Ayúdame, Jehová Dios mío; sálvame conforme a tu misericordia.¨ (109:26). El refugio del gran rey siempre fue Dios. El salmo 107 no fue escrito por David pero podemos estar seguros que son palabras parecidas a las que le decía a Dios cuando enfrentaba sus diversas pruebas. ¨Entonces clamaron a Jehová en su angustia, y los libró de sus aflicciones.¨ (107:6). En medio de nuestra angustia podemos clamar a Dios y buscar su dirección porque Él tiene la solución para librarnos de todo mal. Una vez que hemos experimentado la mano salvadora de Dios llega la alegría y el gozo a nuestras vidas porque solo Él pudo habernos rescatado del pozo profundo en el que nos encontrábamos; ¨El convierte los ríos en desierto, y los manantiales de las aguas en sequedales.¨ (107:33). La aflicción es solo una manera más en que Dios muestra su poder y salvación para con nosotros. Él nos ama y quiere lo mejor para nosotros así que confiemos en Él en todo momento sabiendo que mientras caminamos a su lado podemos estar seguros y en paz.

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Monday, July 25, 2011

Un Corazón Integro



¨Entenderé el camino de la perfección cuando vengas a mí. En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa.¨ Salmos 101:2

A pesar de cometer varios errores en su vida, David descubrió cual era el secreto para vivir con éxito: vivir con un corazón integro que busque y guarde las leyes de Dios. Todos conocemos la historia de David y como pecó contra Dios, pero también conocemos sus grandes hazañas porque estuvo dispuesto a confiar en Dios y guardar sus mandamientos. David adoraba a Dios con todo su corazón y buscaba permanecer integro delante de Él. Cuando el rey cayó en pecado pudo obtener el perdón que tanto anhelaba porque conocía el corazón de Dios y sabía que Él era misericordioso. ¨Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia.¨ (100:5). Eso no fue excusa para que David continuara cayendo en pecado, sino que más bien se dedico a buscar a Dios desde temprano y guardar sus leyes para permanecer integro de ahí en adelante. El Salmo 101 se transforma en una especie de promesa de David hacia Dios de vivir rectamente. El promete aprender más acerca del corazón de Dios y seguir sus mandamientos porque sabe que eso es lo que le agrada a su Padre. David alababa a Dios de diferentes maneras: tocando el arpa, componiendo cientos de salmos de adoración a Dios, pero también sabía que esto no servía de nada si no guardaba la palabra de Dios; eran simplemente palabras huecas y sin sentido si no guardaba un corazón integro delante de Dios. David sabía que Dios se agradaba en los fieles de esta tierra: ¨El que anda en el camino de la perfección, éste me servirá.¨ (101:6).

En el salmo 103 David se toma tiempo para bendecir a Dios por todas las maravillas que ha hecho en su vida. Estas bendiciones pudieron ser experimentadas por David de una manera especial gracias a que él siempre busco guardar los mandamientos de Dios y ponerlos por obra. Cuando obedecemos a Dios podemos estar seguros de que comenzaremos a disfrutar de un sin número de bendiciones ya que Su fidelidad es grande. Él nos da aún mucho más de lo que nosotros merecemos. Estas bendiciones que David recibía de parte de Dios le permitían realmente disfrutar de poner las leyes de Dios por obra en su vida. Los mandamientos de Dios nunca fueron una carga para David, sino que disfrutaba obedecerlas ya que veía como su vida era bendecida cada día más por permanecer fiel a Dios. ¨Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias, el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias. El que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila.¨ (103:2-5).

David nos recuerda que es importante bendecir a Dios y agradecerle por todas las maravillas que ha hecho en nosotros. A pesar de que estemos atravesando necesidades, podemos experimentar las bendiciones de Dios y estar seguros de que Él nos va a levantar una vez más. Nuestra fe requiere de alabar a Dios y agradecerle por su rescate aún antes de que este haya llegado. De eso se trata tener fe en Dios; saber que Él está en control de nuestras necesidades y por lo tanto permanecer confiados de que Él nos va a librar. Podemos bendecir a Dios por su grandeza y su misericordia aún cuando las circunstancias a nuestro alrededor no nos sean favorables. El propio David tuvo que atravesar muchos problemas y dificultades pero eso no impidió de que alabe y bendiga a Dios porque sabía que Él lo iba a rescatar y restituir una vez más. Si nos encontramos en un momento de necesidad o aflicción no dudemos en alabar a Dios y bendecir su nombre a pesar de todo porque su salvación llegará y solo Él nos puede dar paz para atravesar la prueba. No nos olvidemos de seguir leyendo Su palabra y guardando sus mandamientos porque Él está buscando gente integra que lo adore y siga aún en los momentos de mayor dificultad. Podemos estar seguros como el salmista cuando atravesaba aflicción y clamó: ¨Mas tú Jehová permanecerás para siempre, y tu memoria de generación en generación. Te levantaras y tendrás misericordia de Sion, porque es tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo ha llegado.¨ (102:12-13). No nos desanimemos; sino continuemos buscando a Dios y guardando sus mandamientos con un corazón integro, sabiendo que Él permanece para siempre y que nuestros problemas son tan solo pasajeros.

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Wednesday, July 13, 2011

Agua en el Desierto



¨Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas, para ver tu poder y tu gloria.¨ Salmos 63:1-2

David había encontrado una seguridad en Dios que le permitía seguir avanzando confiado sabiendo que el enemigo no lo iba a poder detener. No importaba cuán grande o numeroso era su enemigo David no temía porque sabía que su Dios era más grande. Esta seguridad le permitía a David seguir componiendo Salmos de confianza en Dios a pesar de las pruebas. Sus mejores alabanzas fueron escritas en los momentos más oscuros de su vida cuando se sentía perseguido y su vida corría peligro. David se sentía seguro pero sabía que su pueblo estaba experimentando temor porque el enemigo también acechaba a su nación. Con estos Salmos David podía transmitirle paz y confianza en Dios a su gente. De la misma manera nosotros podemos aprender de los salmos de David y saber que en medio de las pruebas y aflicciones Dios siempre ha estado en control cuando buscamos refugio en Él. Si bien la dificultad llega como decía el salmista ¨hiciste temblar la tierra, la has hendido. Has hecho ver a tu pueblo cosas duras¨ (60:2-3), él sabía que el Señor iba a proteger a sus hijos. Solo en Dios podemos vencer nuestras adversidades y seguir adelante: ¨En Dios haremos proezas, y Él hollará a nuestros enemigos.¨ (60:12). Nosotros no estamos solos; no tenemos que enfrentar nuestros problemas solos, sino que tenemos a un Dios grande que pelea las batallas por nosotros y quiere que aprendamos a confiar en Él y aceptar Su voluntad para nuestras vidas. David había aprendido esta lección pero aún así le recordaba al resto del pueblo que debían tener la misma certeza y seguridad en Dios.

El siguiente salmo escrito por el mismo David vuelve a reiterar la importancia de mantener nuestra confianza en Dios porque Él es nuestra protección. No hay de que temer ni de que angustiarnos frente a los problemas porque Dios es nuestro escudo, el cual nos protege de todo mal si nosotros buscamos vivir bajo su presencia y cuidado. Qué lindo sería poder decirle a Dios las mismas palabras que repetía David cuando tenía que enfrentar algún problema: ¨Clamaré a ti cuando mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo, porque tú has sido mi refugio, y torre fuerte delante del enemigo.¨ (61:2-3). David encontraba refugio en Dios por lo cual no temía ante la adversidad, pero también quería que su pueblo pudiese experimentar esa misma paz. David se sentía seguro, pero esa seguridad quería transmitírsela a su gente para que aprendan a confiar en Dios y no dejarse llevar por las circunstancias. David encontraba seguridad bajo las alas protectoras de su Padre y quería que nosotros también pudiéramos experimentar esa misma sensación de sentirse protegidos y seguros en los brazos de nuestro Padre (¨Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas.¨ 61:4). Todo a nuestro alrededor pudiera estar derrumbándose pero podemos tener la certeza de que si estamos bajo el cuidado de Dios el enemigo no nos va a poder tocar y podemos gozar de paz en medio de las pruebas. Esto era lo que tranquilizaba el alma de David y le permitía hallar el descanso que su alma necesitaba en medio de tantas guerras y persecuciones. Esa misma sensación es la que podemos tener nosotros si ponemos nuestra confianza en Dios.

El Salmo 63 fue escrito por David en medio del desierto de Judá. Me imagino que el calor sofocante y la gran sed que tenía lo llevo a componer este salmo poético dedicado a Dios. Comienza el salmo diciendo ¨Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas para ver tu poder y tu gloria.¨ (63:1-2). Esa desesperación por tomar agua y saciarse de su gran sed y calor sofocante del desierto es la que sentía David por encontrarse con Dios cada día y beber de su palabra. David ansiaba relacionarse con Dios y sabía que Él era el único que podía calmar su sed. Dios es el que le daba un significado y un propósito a la vida de David; sin Él nada somos y la vida simplemente no tiene sentido. Dios es el que sacia ese vacío que llevamos dentro porque cuando nos relacionamos íntimamente con Él podemos gozar de una satisfacción y sensación de sentirnos completos, saciados, y seguros en Él. Es como encontrarnos con el propósito de la vida misma: poder relacionarnos con Dios y satisfacer esa sed y hambre por conocerlo personalmente. Dios es el que nos sostiene, es el que nos da un propósito para vivir, y el que nos hace sentir completamente saciados y llenos por su presencia. Podemos experimentar esa misma sensación que tuvo David al encontrarse con Dios cada día y vivir una vida plena y segura bajo la protección de sus brazos. Él es el único que puede satisfacer esa sed espiritual que todos tenemos.