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Friday, October 30, 2015

Honrando a Nuestros Padres


“Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás por Saúl, habiéndolo yo rechazado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de entre sus hijos me he elegido un rey.” 1 Samuel 16:1

El reinado de Saul había terminado en decepción para Samuel ya que este se había apartado de Dios. El corazón de Samuel estaba destrozado porque el había visto los propósitos que Dios tenía para Saul y los grandes sueños que tenia para su vida. Desafortunadamente Saul escogió seguir su propio camino y hacer las cosas a su manera por lo cual había perdido el favor de Dios sobre su vida. Es en este momento que Dios llama a Samuel a ungir al proximo rey de Israel. Dios había visto el corazón de David, un muchacho joven que vivía para complacer a su padre atendiendo a sus ovejas. David era una persona que honraba a su padre y en estos primeros capítulos de Samuel vemos como siempre estaba sirviendo a su padre atendiendo a sus ovejas o llevándole comida a sus hermanos que estaban en la guerra. Quizá a los ojos de su padre no estaba haciendo nada relevante como sus otros hermanos que estaban sirviendo a su nación. Pero David se tomaba su responsabilidad en serio ya que conocía el corazón de Dios y sabía que habían grandes promesas en el mandamiento de honrar a sus padres. Tal era el descuido de Isaí hacia David que cuando el profeta cito a todos sus hijos, el se olvido de llamarlo a David o prefirió que se quede atendiendo sus ovejas ya que no considero que su presencia fuera necesaria. Cuando Dios le revelo a Samuel que el futuro rey de la nación no estaba presente, le pregunto a Isaí si no tenía algún otro hijo. Ahí recién fue cuando su papa se acordó de el y lo mando llamar. Inclusive en ese momento cuando el gran profeta de la nación venía a visitar su casa, David prefirió honrar a su padre haciendo lo que el había pedido y no reclamo el no poder estar presente ante la visita de esta celebridad. Dios conocía el corazón de David y valoró que este haya escogido honrar a su padre sobre todo. Samuel manda llamar a David diciendo, “Envía por él, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí.” (verso 11). Imagínese el enorme privilegio que debe haber sido el ser citado personalmente por el profeta a pesar que su papa nunca considero su presencia importante. 

En la carta a los Efesios Pablo habla acerca del mandamiento sobre honrar a nuestros padres y como es el único que viene con promesa. El resto son simplemente leyes que Dios nos manda cumplir y obedecer, pero a diferencia de ellas esta trae una bendición adicional: “para que te vaya bien, y para que tengas larga vida sobre la tierra.” (Efesios 6:3). Así como sucedió con David puede ser que nosotros nos sintamos como si nuestros padres están siendo descuidados con nosotros. Aun así Dios nos manda a honrarlos y obedecerlos. En estos tiempos se ha perdido esta honra y cada vez se ven mas niños pasado por encima a sus padres gritándoles y dando ellos las ordenes. Hemos perdido ese respeto por nuestros padres y creemos que es algo del pasado, pero lo que no entendemos es que cuando actuamos de esta manera nos estamos perdiendo de las bendiciones que Dios quiere darnos. Si crees que te han tocado padres difíciles a los cuales se te hace difícil de respetar, recuerda que Dios nos manda a honrarlos y que hay grandes bendiciones en esas promesas. Creo que por el simple hecho de habernos dado vida, nuestros padres merecen todo el respeto que le podamos dar. Quizá no hayan sido los mejores padres, pero aun así somos llamados a honrarlos y cuando lo hacemos Dios promete bendecirnos en todo lo que hagamos y darnos larga vida. La pregunta que debemos hacernos es si estamos realmente honrando a nuestros padres con nuestras vidas y dandole el respeto que se merecen. 

Monday, August 31, 2015

Fortaleciéndonos en Dios en medio del dolor

"Entonces David y la gente que con el estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar. Y David se angustio mucho pues todo el pueblo estaba en amargura dé alma, MÁS DAVID SE FORTALECIÓ EN JEHOVÁ SU DIOS.” 1 Samuel 30:4,6

El sufrir una perdida de un ser querido es uno de lo momentos mas dolorosos que nos tocan experimentar en la vida. Este versículo fue clave para mi al enfrentar la trágica muerte de mi padre. Tras haber sobrevivido milagrosamente a un infarto cerebral hace cinco años atrás, el venía recuperándose y haciendo rehabilitación con una fortaleza que solo se la pudo haber dado Dios. Aun seguía haciendo sus terapias y aun no había recuperado el habla, pero se hacía entender siempre con sus gestos y expresiones. Esa fortaleza siempre iba acompañada con una gran sonrisa que irradiaba paz y felicidad a todos los que estábamos cerca de él. El haber estado tan cerca de él en su larga lucha física hace sentir aun mas su ausencia ahora que se nos adelanto y se fue con el Señor. Hay momentos en que me encuentro caminando entre una delgada linea, de un lado una parte de mí parece haberse marchado con él, mientras que del otro una parte suya permanece viva en mi a través de recuerdos y pensamiento. La paz y la tranquilidad que experimentamos como creyentes cuando un ser querido parte se contradice con la tristeza y amargura que enfrentamos al saber que esa persona ya no estará fisicamente entre nosotros. Pero la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento es la que nos llena de consuelo y nos recuerda cada una de las promesas que El nos da como sus hijos. Tenemos la certeza de que papa esta con Dios recibiendo sus coronas, pero al mismo tiempo dolidos porque extrañaremos su sonrisa y abrazos. 

En momentos tan dolorosos como estos uno puede decidir que actitud tomar ante la adversidad. Angustiarse y dejarse vencer por el dolor, o buscar el refugio y consuelo en Dios. Papa siempre encontró gozo y fortaleza en Dios! Siempre con una sonrisa en la cara y el pulgar o el puño hacia arriba! Nos contagio a todos con su paz, amor, alegría, y fuerza! Si él jamas abandono su fe y continuó predicando con su ejemplo de vida, quienes somos nosotros para cuestionar los planes y propósito de Dios? En momentos así solo podemos aferrarnos más a Dios y pedir que El sea nuestra fortaleza como lo fue para David en esos momentos difíciles que tuvo que atravesar. De El viene nuestra fortaleza y consuelo durante estos momentos de angustia, y podemos descansar confiadamente en Sus promesas. El camina con nosotros y nos abraza cubriéndonos con su amor y paz incondicional. Sé que Sus planes y propósitos son más grandes que los nuestros y es en ese momento en que uno se llena de fortaleza y logra sobreponerse a la amargura. Hoy solo me toca agradecerle a Dios el haberme permitido tenerlo junto a mí por 5 años más aprendiendo de su fe, gozo, y fortaleza. Fueron uno de los mas hermosos cinco años de mi vida. Esa misma fortaleza que lo alimentaba a él a ir en pos de la recuperación es la que nos sostiene y fortalece a nosotros en medio del dolor. Cual es la actitud que va a tomar usted en medio del dolor y la angustia?


Tuesday, March 22, 2011

Esperando en los Tiempos de Dios para Tu Vida

¨Jehová me guardó de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él; porque es el ungido de Jehová.¨ 1 Samuel 24:6

Muchas veces creemos que cuando se nos presentan oportunidades en la vida es porque Dios nos está abriendo las puertas, pero ese no es siempre el caso. Tomemos como ejemplo lo que sucedió con David cuando este se escondía en las cuevas de Saúl. La popularidad de David había crecido tanto entre los hebreos que el Rey Saúl lo vio como una amenaza para su reino por lo cual busco eliminarlo. En una de las tantas persecuciones, Saúl sin saberlo termina dentro de la misma cueva donde está escondido David. David lo tiene al Rey frente a sus ojos pero decide perdonarle la vida y simplemente le corta un pedazo de su túnica. Cuando Saúl sale de la cueva, David sale detrás de él y le cuenta como Dios lo había entregado en sus manos pero aún así decidió salvarle la vida. Saúl reconoce que David le ha pagado bien por mal y restaura su relación con él reconociendo que David es un hombre más justo de lo que él jamás será. Si miramos lo que sucedió con ojos humanos podríamos pensar que Dios le estaba entregando a Saúl en sus manos para que lo mate y pueda ser coronado como Rey, pero no fue el caso. David conocía la voluntad de Dios y sabía que los tiempos de Dios no son nuestros tiempos. David sabía que la venganza es del Señor y jamás iba a tocar a un ungido de Dios por más que la mano del Señor se había apartado de él.

Es importante no confundir la voluntad de Dios con las oportunidades que se nos presentan porque no siempre vienen de la mano ambas cosas. David pudo vengarse, pero sabía que esa no era su posición, que la venganza era del Señor.  No porque Dios se lo haya puesto frente a él quiere decir que Dios quería que lo mate a Saúl, y David sabía esto. David uso esa oportunidad para hacerle bien a su enemigo. Dios quiere que paguemos siempre con bien a nuestros enemigos y no busquemos el mal para sus vidas. Estamos aquí para bendecir a los demás y no para desearles el mal a los que nos caigan mal. Ni aunque se nos presente nuevamente la misma oportunidad quiere decir que debemos tomarla ya que a David le ocurrió lo mismo dos veces seguidas con Saúl. La paz entre David y Saúl había durado poco ya que los celos del Rey regresaron y una vez más volvió a perseguir a David junto a miles de soldados. Esta vez la confrontación se dio en el collado de Haquila donde David y un compañero entraron dentro del campamento del rey y encontraron a todos dormidos. Aquí una vez más David le perdona la vida a Saúl y decide tomar su lanza como señal de que pudo haberlo matado pero no quiso. Nuevamente la historia se repite y Saúl hace las paces con David. David siempre busco el bien y la paz para con Saúl y su descendencia.

David no se dejo llevar ni por las circunstancias u oportunidades que se le presentaron, ni tampoco por los consejos que le daban sus compañeros de refugio. Sus compañeros querían que David mate al Rey y ponga fin de una vez por todas a la persecución. Estaban cansados de huir, de esconderse, y de pasar hambre, pero David había puesto su vida en las manos de Dios y sabía que Dios lo estaba cuidando y protegiendo. Dios no iba a permitir que nada malo le suceda a David porque lo había ungido como el futuro Rey de Israel, pero David no tenía la autoridad para apurar los tiempos y decidir sobre la muerte del Saúl. Esa decisión era de Dios y de nadie más. David no iba a tocar la vida de un Rey, ni iba a dirigir una revolución, simplemente iba a esperar en los tiempos de Dios. Si David mataba a Saúl ya podría ser libre para reinar y dejar de andar escondiéndose para salvar su vida. Después de todo era solo en defensa propia, pero David permaneció fiel y obediente a Dios. David sabía el propósito de Dios. David rehúsa tomar el papel de Dios extinguiendo la vida del Rey. Simplemente porque se presenta una oportunidad no quiere decir que esa sea la voluntad de Dios y David conocía esta verdad. David sabía escuchar a Dios,  pago con bien al mal y salió ganando.

Jehová Mira Tu Corazón

¨No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.¨ 1 Samuel 16:7

Dios ya se había apartado de Saúl y por medio de Samuel le anuncio que ni él ni su descendencia reinarían sobre Israel. El pecado de Saúl lo hizo perder la bendición de Dios por lo que Dios manda a Samuel a que vaya a ungir a otro candidato para el trono. Recordemos que Samuel sirvió como la voz de Dios para el pueblo durante el periodo de transición entre los jueces y reyes de Israel. Samuel había ungido a Saúl como Rey, pero su corazón se había desviado de los caminos de Dios y ahora Dios estaba aprontando a otro candidato, uno que ni el propio Samuel se hubiese imaginado. David fue un candidato improbable ya que era un simple pastor de ovejas y ni siquiera era grande de estatura como lo era Saúl. David era un chico con cara bonita pero nada más ya que cuando Samuel lo vio por primera vez no estaba impresionado, pero Dios le recordó que lo que importa es el corazón de las personas y no simplemente lo que ven nuestros ojos. David tenía un gran corazón, era un adorador, y tenía una fe inigualable ya que cuando venían osos o leones a atacar a sus ovejas, él las defendía y protegía. Los hermanos mayores de David eran los guerreros, pero él simplemente era un pastor de ovejas. Aún así Dios le dice a Samuel que unja a David porque Dios estaba mirando su corazón. A simple vista Samuel hubiese escogido al hermano mayor de David que era grande y fuerte, pero Dios conocía el corazón de ambos y sabía cómo iban a reaccionar cuando se presentaban gigantes como Goliat. David sería el que enfrentaría a los gigantes por su fe, y eso no requiere de ser grande o fuerte. 

David saldría del anonimato muy pronto ya que un día cuando sus hermanos estaban en guerra contra los filisteos, su padre lo envía para que le lleve comida a sus hermanos. Aquí David se encuentra con un pueblo atemorizado ya que un gigante filisteo llamado Goliat desafiaba a los soldados hebreos a que peleen contra él. David no podía creer que nadie aceptara el reto ya que sabía que Dios estaba de su lado. Los hermanos de David lo querían sacar corriendo porque después de todo que sabía él si simplemente era un pastor de ovejas. Lo que ellos no sabían es que la fe de David había crecido en medio del campo mientras defendía a sus ovejas indefensas. David había visto el poder de Dios y lo había experimentado de primera mano por lo que decide enfrentar a Goliat. Así como Dios que no mira con ojos humanos sino que mira el corazón, David también aprendió a mirar con los ojos de Dios y no vio al gigante que tenía enfrente, sino que vio a un incircunciso que se estaba burlando del pueblo de Dios. Saúl le da permiso a David a que enfrente al gigante y David sale victorioso dándole la gloria a Dios. La gente termina aclamando a David ya que este logra importantes victorias y después de un tiempo comenzaron con sus canticos: ¨Saúl hirió a sus miles, y David a sus diez miles.¨ Por supuesto que esto no le cayó nada bien al Rey Saúl que vio su reinado en peligro debido a la gran aceptación que tenía David. Además Saúl ya sabía que Samuel había profetizado en su contra. David, quien había sido fiel a Saúl y lo había servido con todo su corazón ahora se convertiría en una amenaza para el Rey ya que el Espíritu de Jehová estaba sobre él. A veces podemos estar haciendo las cosas bien como David, pero aun así nos podremos encontrar con problemas y gente quien no nos desea el bien. David se convirtió en el enemigo público número uno del reino de Saúl por lo que tuvo que huir.

Jonatán fue un personaje fundamental en esta historia, que muchas veces queda en el olvido ya que muchas veces nos concentramos simplemente en la historia de Saúl y David. Jonatán era el heredero del trono, era el primogénito de Saúl y por lo tanto quien debía ejercer el trono tras la muerte de Saúl. David y Jonatán deberían haber sido enemigos ya que Jonatán sabía que David era el gran candidato para ser el futuro Rey de la nación. Aún así a Jonatán no le importo el reino y se mostro siempre leal a su amigo David a quien amo como un hermano. Jonatán y David hicieron un pacto de defenderse mutuamente y Jonatán termina salvándole la vida a David. A Jonatán no le importo salvar a David a pesar de que eso significaría que él perdiera el trono. Jonatán nunca se detuvo a pensar en lo que le convenía a él sino que siempre puso la vida y la amistad de David por encima de todas las cosas. El no lo vio como su rival sino que estaba dispuesto a dar su vida por él. Cuán importante es encontrar un amigo como Jonatán que sea leal y ponga la vida de otros por encima de la suya propia.  Más importante aun creo yo es poder ser un amigo leal y fiel como lo fue Jonatán. Jonatán supo como aceptar la voluntad de Dios para su vida aún sabiendo que esta significaría que no sería el Rey de Israel, y aún así apoyo a David y se mostro como un amigo fiel.

Sunday, March 20, 2011

Confiando en los Tiempos de Dios

¨Ven, pasemos a la guarnición de estos incircuncisos; quizá haga algo Jehová por nosotros, pues no es difícil para Jehová salvar con muchos o con pocos.¨ 1 Samuel 14:6

Lamentablemente el pecado de Saúl lo termina alejando de Dios. El espíritu de Dios que estaba sobre él ahora lo ha abandonado debido a su desobediencia. Saúl desobedece órdenes directas por lo cual Dios lo descalifica como líder de su pueblo. El primer error de Saúl fue no haber esperado a Samuel para el sacrificio que este iba a dedicarle a Jehová antes de salir a la guerra contra los filisteos. Como Samuel tardaba en llegar y el ánimo de sus soldados caía, Saúl decide él mismo hacer los sacrificios para que ellos no terminen abandonando sus puestos de guerra. Cuando Samuel llega y ve lo que ha hecho Saúl lo reta y le dice que esa actitud le costará el reino a él y su descendencia. El segundo gran error que cometió el Rey fue el no haber obedecido a Dios cuando le pidió que extermine a su enemigo y no deje vivo ningún animal. Saúl decide dejar al Rey con vida y quedarse con lo mejor de las vacas y ovejas para sacrificarlas a Dios. Saúl creía que estaba haciendo lo correcto delante de Dios, pero la verdad es que simplemente no había escuchado la voz de Dios. Saúl que tuvo comienzos humildes, se enorgulleció con tantas victorias que por momentos se olvido que tenía que seguir órdenes y no simplemente darlas. Saúl ignoro los mandatos de Dios y eso lo condujo a su perdición. El Rey perdió el verdadero enfoque de su vida y eso al final lo lleva a perder el reino.

El error del Rey fue que no dejo las cosas en los tiempos de Dios y se apuro a realizarlas él mismo. Muchas veces nosotros intentamos darle una mano a Dios porque vemos que la respuesta a nuestra oración no llega. Dios nos ha prometido algo pero de alguna manera comenzamos a sentir que Dios se ha olvidado de su promesa, por lo cual decidimos nosotros mismo alcanzarlas por nuestros medios. Cuán equivocados estamos al creer que nosotros podemos darle una mano a Dios. Él conoce mejor que nadie nuestros tiempos y si dejamos las cosas en las manos de Dios Él va a cumplir la promesa en el momento justo. Dios no llega tarde y Él cumple lo que promete así que debemos permanecer confiados y seguros de que Dios no tardará. Saúl no fue paciente y quiso hacer las cosas por sus propios medios por lo cual no espero a que llegue Samuel y realizo el mismo los sacrificios. Su intención no fue mala, pero no era lo que Dios había pedido. Samuel era el profeta y él debía realizar los sacrificios, no el rey. Ni bien Saúl termina de hacer los sacrificios, llega Samuel. Si tan solo hubiese esperado unos minutos más Saúl no hubiera perdido su trono. Que importante que es para nosotros confiar en los tiempos de Dios y mantenernos seguros en sus promesas. No busquemos ayudar a Dios, sino descansemos en Él y confiemos que Él está en control y sus tiempos son los mejores.

Mucho se habla del dicho ¨tal padre, tal hijo¨ pero esto no fue el caso en la vida de Jonathan, el hijo de Saúl. Al contrario Jonathan había crecido con un gran temor de Dios y conocía el poder de Dios. Jonathan recibió la confirmación de Dios de que le daría la victoria frente a los filisteos y se lanzo a la batalla él solo junto con su criado de armas. Dios le dio una gran victoria a Jonathan porque este tenía una gran fe y confiaba en los tiempos de Dios. Jonathan enfrento al enemigo solo, sin temor porque sabía que Dios estaba con él encegueciendo al enemigo. La victoria siempre se la debemos a Dios, Jonathan no se quedo con la gloria, como Saúl que decidía ignorar a Dios y seguir su propio corazón. Si tan solo Saúl hubiese aprendido de su hijo Jonathan la historia hubiese sido diferente. Saúl tomo lo que le pertenecía a Dios y término quedándose sin nada. Dios no quiere sacrificios, prefiere la obediencia por encima de todas las cosas y Jonathan sabía esto por eso su corazón siempre estuvo enfocado en Dios. Quizá Jonathan hubiera sido un gran rey pero debido al pecado de su padre nunca lo sabremos. Aún así Jonathan siempre se mantuvo firme en la voluntad de Dios. Dios ya le había dado órdenes a Samuel de ungir a un futuro rey, uno de los campos de Belén. Su nombre era David. Jonathan se mostraría como un gran amigo para David y su amistad le terminaría salvando la vida al futuro rey.

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Buscando Asnos Termina Encontrando Una Corona y Un Trono

¨ ¿No soy yo hijo de Benjamín, de la más pequeña de las tribus de Israel? Y, mi familia ¿no es la más pequeña de todas las familias de la tribu de Benjamín?¨ 1 Samuel 9:21

Esta era la concepción que tenía Saúl de si mismo antes que Samuel lo haya ungido como el futuro Rey de Israel. El simplemente iba en camino a buscar unos asnos que se le habían perdido al papa. ¿Quién se hubiese imaginado que esa simple búsqueda terminaría en la coronación de un Rey? Saúl nunca se esperaba tal honor, sin embargo Dios lo escogió a él porque vez tras vez a Dios le agrada llamar a los humildes y usarlos para hacer cosas grandes. Saúl era un hombre grande y de buen parecer, pero aun así conocía su lugar en Israel ya que pertenecía a una de las tribus y familias más pequeñas del pueblo. Pero cuando Dios lo llama a Saúl hay una transformación en su vida porque el Espíritu de Dios viene sobre él y lo unge. Dios estaba con Saúl, y le daba la victoria frente a los filisteos para que todo el pueblo lo siguiera. Recordemos que no era la intención de Dios que su pueblo tenga un Rey, pero ellos lo pidieron ya que creían necesitar un líder para que los guíe y proteja en las guerras. Este pedido del pueblo era un rechazo al gobierno de Dios en sus vidas. Ellos quisieron ser como las demás naciones y rechazaron el reino que Dios les había ofrecido. Cuán importante es para Dios el que nosotros le permitamos gobernar sobre nuestras vidas, pero nosotros somos los que tomamos la decisión final. Aún así el espíritu de Dios está sobre Saúl para ayudarlo a gobernar a su gente. Dios no abandona a su pueblo a pesar de que ellos sí lo habían rechazado. Dios permanece fiel.

Saúl era tan tímido que hasta se había escondido entre el balaje cuando Samuel lo buscaba para coronarlo. Me imagino lo gracioso que debe haber sido esa imagen cuando Samuel finalmente encuentra al enorme Saúl escondido en un sitio tan pequeño. Ese sería el futuro Rey de Israel el cual no se sentía listo para la tarea. No quería asumir semejante responsabilidad. Aun así los ojos del pueblo se enorgullecieron cuando vieron el tamaño de Saúl. Saúl era exactamente lo que ellos habían pedido, un Rey, grande, y fuerte, pero habían desertado a Dios y Samuel les advierte de la futura consecuencia de sus acciones. Los israelitas se sentían más seguros con este Rey grande y fuerte (a pesar de que su interior estaba lleno de temor e inseguridad) que con el Dios que los había librado de los egipcios, el Dios que los había alimentado en el desierto, el Dios que les había entregado la tierra de Canaán. Pero Dios no había abandonado a su pueblo y su espíritu estaba sobre Saúl para guiarlo y darles la victoria frente a sus enemigos los filisteos. Mientras el pueblo siga obedeciendo los mandamientos de Dios entonces Él prometía estar con ellos y bendecirlos, pero en el momento que se olviden de Él y vayan en pos de otros dioses entonces su mano se apartaría sobre ellos y su Rey.

Recordemos que si bien Dios no quería que el pueblo tuviera un Rey, Él les da uno debido a su insistencia, pero aún así Dios es el que escoge y llama a Saúl mediante su profeta Samuel. Samuel es el que unge y corona a Saúl rey. El espíritu de Dios estaba Saúl y eso se pudo apreciar en la primera prueba que tuvo Saúl cuando tuvo que enfrentar a los filisteos. Antes de la batalla, el Rey todavía no era reconocido por todo el pueblo. Había gente que no estaba de acuerdo con la elección de Saúl como su Rey y habían decidido no aceptarlo como su Rey. Pero cuando Saúl regresa victorioso de la Guerra, todos ven que la mano de Dios está con él y su aceptación se hace unánime. Saúl tuvo la oportunidad de matar a todos los israelitas que se opusieron a su gobierno, pero su corazón estaba puesto en el lugar correcto y había decidido que no morirían más israelitas. Si tan solo el corazón de Saúl se hubiese mantenido en esa misma actitud humilde y obediente a Dios. Pero como todos sabemos el poder puede corromper a las personas y es exactamente lo que sucede con el Rey. Su humilde corazón comienza a engrandecerse y decide tomar acciones por si mismo envés de buscar la dirección de Dios. Esto es lo que al fin y al cabo trae la caída de Saúl ya que el espíritu de Dios lo abandona por no haber escuchado su voz. No dejemos que las victorias que Dios nos dé en nuestras vidas cambien nuestro corazón. Dejemos que el reine sobre nosotros en todo tiempo y si nos encontramos en posiciones de poder no abusemos de ella sino que tomemos en cuenta que aún así Dios es el Rey de nuestra vida y debemos someternos a Su voluntad.

Sometiéndonos A la Voluntad De Dios, No Manipulándola

¨Si de todo vuestro corazón os volvéis a Jehová, quitad los dioses ajenos de entre vosotros, y preparad vuestro corazón a Jehová, y sólo a él servid, y os librará de la mano de los filisteos.¨ 1 Samuel 7:3

Tal como Dios le había dicho a Samuel, los hijos de Elí murieron al salir a la guerra contra los filisteos. Cuando Elí escucha las malas noticias de que Israel ha perdido a 34 mil hombres frente a los filisteos, que entre ellos murieron sus hijos, y encima de todo el arca del pacto fue robada, Elí se cae para atrás y muere. La guerra tuvo un gran costo para los israelitas que perdieron su más precioso objeto de valor: el arca, el lugar donde habitaba la presencia de Dios. El problema era que los israelitas ya veían al arca como un amuleto de buena suerte. No había mucha diferencia entre el arca y un ídolo ya que trajeron el arca a la guerra para poder derrotar a los filisteos, pero se olvidaron de clamar y pedir por la protección de Dios. No alcanzaba solo con llevar el arca, sino buscar la dirección de Dios primero antes de salir a la guerra. Dios no es alguien que podemos manipular para conseguir lo que queramos, sino al revés nosotros deberíamos buscar su dirección para saber cómo actuar frente a alguna crisis. Así que fue una mala noticia tras otra para los israelitas que terminaron derrotados y encima sin el arca. Es en este momento turbio para Israel que Samuel tiene que asumir su rol como juez. A pesar de que el pueblo creía que Dios ya los había abandonado al perder el arca, Samuel logra reconstruir el ánimo del pueblo para volver a enfrentar a los filisteos ya que Dios estaba con él. ¨Y la mano de Jehová estuvo contra los filisteos todos los días de Samuel.¨ (7:13).

Cuando los filisteos derrotaron a los israelitas hubo un momento que temieron al enemigo ya que vieron que ellos traían el Arca y sabían lo que Dios había hecho en Egipto. Aun así se esforzaron y obtuvieron la victoria. Este triunfo los hizo pensar que su dios, Dagón, era más poderoso que Jehová, pero la verdad era que Dios no quería darle el triunfo a su pueblo por haber sido desobediente. Luego Dios ajusta cuentas con los filisteos cuando estos meten el Arca en la casa de Dagón. En dos ocasiones los filisteos entran a la casa de su dios y lo ven tirado en el suelo postrado sobre el Arca. Además de esto la presencia del Arca trae diferentes maldiciones a los filisteos por lo cual se ven obligado a devolverla a los Israelitas. Dios no permitió que el enemigo se llevara la gloria a pesar de haber derrotado a su gente. Dios siempre tiene la última palabra. Hoy Dios habita en nuestras vidas y debemos ser luz en medio de la sociedad. No podemos permitir que el mundo tenga una mala imagen de Dios debido a nuestras malas actitudes y desobediencia. Cuando nosotros seguimos nuestros propios deseos, bloquemos el obrar de Dios en nuestras vidas y permitimos que el enemigo salga venciendo. Igualmente Dios siempre tiene la última palabra y toda lengua terminara confesando que él es Dios. El mejor método de evangelización es nuestra obediencia porque solo así la gente podrá ver a Dios y lo que ha hecho en nuestras vidas.

Samuel reconstruye su pueblo y trae un avivamiento espiritual. Dios puede usar a una sola persona así como hizo con Samuel para traer luz en medio de una sociedad perdida. Lamentablemente los hijos de Samuel también terminaron haciendo lo malo ante los ojos de Jehová y se volvieron corruptos por lo cual el pueblo le pide a Samuel un rey que los gobierne. Dios le dice a Samuel que se quede tranquilo y obedezca al pueblo: ¨Oye la voz del pueblo porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.¨ (8:7). Israel quiso ser como las otras naciones. Debemos de tener cuidado con lo que le pedimos a Dios porque quizá lo que le pidamos no nos convenga. Dios igual le dio un Rey a Israel a pesar de que sabía que no era lo mejor para el pueblo. Tengamos cuidado con lo que pidamos porque quizá Dios nos responda la oración y no nos termine conviniendo para nada lo que pedimos. Mejor busquemos la dirección de Dios para nuestras vidas. Permitamos que Él sea el Rey de nuestras vidas, y no busquemos nosotros mismo buscar ser reyes de nuestras decisiones. No importa que el resto de las personas se manejen  así, nosotros somos un pueblo llamado a ser diferente, separado para Dios.

Dios Honra A Los Que Le Honran

¨Porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco.¨ 1 Samuel 2:30

Hemos visto varios casos en la Biblia donde Dios ha obrado milagrosamente con mujeres estériles que terminan quedando embarazadas. Ana conocía estas historias muy bien y su anhelo era poder tener un hijo. Su esposo, Elcana,  la amaba mucho pero esto no era suficiente para Ana ya que la otra mujer de Elcana tenía varios hijos y se burlaba de ella porque no podía darle descendencia a su marido. Un día Ana subió con Elcana al templo a adorar a Dios, y ella clamó por un milagro en su vida. Dice la Biblia que ella estaba tan angustiada que el profeta Elí creía que Ana estaba ebria. Cuando Elí se acerco a decirle que se retire vio que Ana realmente estaba clamando a Dios con toda su alma. ¨He derramado mi alma delante de Jehová, ¨ le dice Ana al sacerdote. Ella estaba tan afligida que ni comía ni bebía. Fue ahí donde Elí comprendió la gran necesidad que tenía Ana y decide bendecirla. Elí le dice que va a tener un hijo y Ana es llenada de paz y felicidad de un momento a otro. Ana tenía una gran fe porque ni bien el profeta exclamó esas palabras ella se fue tranquila a casa a comer. La angustia había pasado porque sabía que el profeta había hablado por orden de Dios. Si bien todavía no había concebido ya en su mente sabía que iba a tener un hijo porque el profeta le había transmitido esa paz. Lo primero que hace Ana cuando llega a casa es adorar a Dios y agradecerle por el milagro que iba a hacer. Ana decide dedicarle su hijo a Dios y cumple su promesa ya que cuando finalmente nace Samuel, lo dedica al servicio de Dios y se lo entrega a Elí después de destetarlo.

Podríamos aprender muchas lecciones de la vida de Ana y sobre la actitud que tomo. Primero que nada ella clamó con todo su corazón por un milagro de Dios. Ella sabía que Dios le podía dar un hijo, por lo cual clamo con toda su alma. Dios escucha nuestro clamor, y en este caso uso a Elí para darle una respuesta a su oración. Ni bien recibió la respuesta, Ana se fue a su casa feliz a agradecerle a Dios por lo que había hecho. Que importante es adorar a Dios aun antes de que veamos el milagro cumplido en nuestra vida. Ana creyó a la promesa ni bien la recibió y tuvo la actitud correcta de adorar al dador de milagros. Ahora lo otro que hace Ana, que se diferencia al resto de las mujeres estériles cuyas oraciones fueron contestadas es que ella decide entregarle su hijo a Dios. Ana pidió tanto tiempo por un hijo y cuando Dios se lo da ella lo pone al servicio de Dios cumpliendo así el pacto que había realizado con Dios. Quizá para muchas otras personas esto fue una locura, pero Dios honra a los que le honran. Samuel crece en el Templo sirviendo junto a Elí, pero Ana es recompensada por su acción ya que Dios le concede tener varios hijos más. Cuando Dios ve que somos fieles en lo poco y cumplimos con nuestra parte del pacto, Él nos da mucho más de lo que podemos esperar o anhelar. Ana recibió más de lo que pidió y por su fe las futuras generaciones de Israel serían bendecidas a través de la vida de Samuel que se convirtió en un gran profeta y el último juez de la nación.

Cuantas lecciones podemos aprender de esta historia y de la fe de Ana, pero también hay otra parte de la historia un poco más oscura. Las cosas en el Templo no estaban marchando del todo bien ya que los hijos del Sacerdote Elí se habían corrompido y robaban de las ofrendas de los israelitas. En el primer versículo del capítulo tres se nos dice que ¨la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia.¨ Eran tiempos oscuros para Israel, a pesar de que Elí era un buen sacerdote dedicado al Servicio de Dios. Si bien era un buen ministro, había descuidado un aspecto importante: a su familia. Dios exige que seamos buenos padres y no solo ministros. No podemos descuidar una de las dos áreas en nuestra vida ya que Dios exige que corrijamos a nuestros hijos y los conduzcamos por el camino recto. Fue en esta área que Elí fue infiel y debido a eso perdió la bendición de Dios. Dios llama a Samuel a ser el futuro profeta del pueblo y él se convirtió en el profeta reconocido por el pueblo. A pesar de su advertencia, Samuel sería el profeta que finalmente le diera al pueblo lo que querían: un Rey. Todo esto no hubiese sido posible si no fuera porque una mujer llamada Ana decidiera separar a su hijo al servicio de Dios después de tanto clamar por él.

Monday, August 23, 2010

La Amistad Entre Jonatán y David

¨El alma de Jonatán quedó ligada con la de David, y lo amó Jonatán como a sí mismo…E hicieron pacto Jonatán y David, porque él le amaba más que a sí mismo.¨ 1 Samuel 18:1,3

Muchas veces tenemos un concepto equivocado sobre la amistad y creemos que los amigos están ahí para ayudarnos a pasar un buen rato o divertirnos juntos. Nos olvidamos que ser un amigo no es simplemente estar ahí en las buenas sino que el verdadero amigo también está en las malas. Muchos amigos desaparecen cuando la cosa se pone negra, pero es en ese momento que aprendemos quienes son nuestros verdaderos amigos. Y nosotros ¿cómo tratamos a nuestros amigos? ¿Estamos ahí a su lado cuando nos necesitan? o ¿simplemente nos gusta estar con ellos para divertirnos? La amistad no busca sacar provecho de la otra persona sino que es una relación donde ambas partes pueden confiar en el otro. El amigo es aquella persona en la que confiamos ciegamente y sabemos que busca nuestro bien siempre. Como cristianos debemos mostrarnos amigos en todo tiempo y guardar nuestro testimonio, debemos tener el carácter de Cristo, aprender a ser mansos y humildes, y que nuestros amigos sepan que pueden contar con nosotros en todo tiempo. En este mundo lleno de egoísmo, es muy difícil encontrar personas que pongan las necesidades de otros como suya propia, por eso la Biblia nos manda amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Podemos aprender mucho sobre la amistad de la Biblia, específicamente en la relación que tuvo Jonatán con David. David era un pastor de ovejas, pero con una gran fe en Dios, y su fama venía creciendo en Israel ya que se estaba convirtiendo en un gran guerrero. Ya había vencido al gigante Goliat, y el Rey Saúl lo invitaba al palacio para que le tocara salmos con el arpa ya que veía en David un espíritu diferente, un espíritu de paz. Jonatán era el hijo de Saúl, el príncipe y por lo tanto el futuro Rey de Israel, y rápidamente se convirtió en un gran amigo para David. Los dos venían de muy diferentes ambientes, uno había crecido en el palacio, mientras que el otro se dedicaba a pastorear ovejas, pero a pesar de sus diferencias ambos forjaron una excelente amistad. La fama de David creció y la gente amaba más a David que a Saúl. Fue ahí donde comenzaron los celos del Rey que comenzó a ver a David como una amenaza para su trono, pero Jonatán nunca dejo de amar a David y se mostro amigo en todo tiempo, aun cuando su padre lo declaro como enemigo público número uno e intento quitarle la vida.

Jonatán sabía que David era una amenaza para quitarle el trono pero aun así el amaba a David como a si mismo e inclusive le salvó la vida cuando su padre intento matarle. Su amistad era tan fuerte que David sabía que podía confiar en él e hicieron un pacto. Amigos como estos es difícil encontrar en la vida, Jonatán estaba dispuesto a dar su vida por la de David a pesar de que este podía ocupar su lugar como Rey de Israel. Jonatán quería lo mejor para David y lo protegió del enojo de su padre. Cuan bueno sería encontrar un amigo así en el cual podemos confiar plenamente y saber que nunca nos va a fallar, pero más importante es intentar ser esa clase de amigo para los demás. Debemos aprender a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos así con el mismo grado de amor que Jonatán tenia para con David.

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