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Saturday, March 12, 2011

No Desperdicies El Potencial Que Dios Te Dió

¨Y luego que despertó Sansón de su sueño, se dijo: Esta vez saldré como las otras y me escaparé. Pero él no sabía que Jehová ya se había apartado de él.¨ Jueces 16:20

Es realmente triste ver como personas desperdician su potencial y pierden los talentos que Dios les ha dado. Fue el caso de Sansón que nació con un gran potencial para ser un gran juez en Israel. Los padres de Sansón lo separaron para Dios desde su nacimiento y Dios le dio una fuerza sobrenatural. En ese tiempo los israelitas vivían bajo el yugo de los filisteos que los atormentaban constantemente, pero Sansón estaba llamado para ser su libertador. Sansón podía enfrentar el solo a mil filisteos y derrotarlos. La fuerza de Sansón provenía de Dios ya que él había sido llamado a ser santo y apartado para Dios (hizo el voto del nazareo por lo cual no podía cortarse el pelo, ni acercarse a un cadáver, ni tomar vino). De alguna manera con el correr del tiempo Sansón se fue olvidando de quien provenía realmente su fuerza y comenzó a apartarse poco a poco de su vida santa. Primero que nada él tenía la tendencia de enamorarse de mujeres extranjeras, cuando Dios siempre le exigía a su pueblo que no se junten con mujeres extranjeras. En otro momento Sansón tomo miel de un cadáver de león y lo comió, cuando la ley era clara que no debían tocar animales muertos (lo que hizo Sansón fue poco higiénico). Aun así a pesar de su pecado, Sansón siempre obtenía la victoria frente a los filisteos y esto lo llevo a olvidar de quien provenía realmente su fuerza. En el relato de Jueces no vemos realmente que Sansón haya sido una persona que tenía una relación intima con Dios como alguien como Gedeón. Recién al final de su vida vemos que Sansón ora a Dios para que sus fuerzas sean restauradas por una última vez.

El problema de Sansón fue que siempre utilizo sus fuerzas para beneficiarse él mismo. Los grandes triunfos que obtuvo frente a los filisteos siempre fueron por motivos personales (en muchos casos actuó simplemente por venganza). Aun así Sansón era favorecido por Dios y conservaba su fuerza sobrenatural. Fue este constante coqueteo con el pecado que lo llevo a Sansón a su perdición final. El se volvió a enamorar de una mujer foránea y después de mentirle varias veces sobre de donde provenía sus fuerzas finalmente cedió y le confesó que si le cortaban el pelo sus fuerzas iban a desaparecer. Ella lo engaño y divulgo su secreto a los filisteos los cuales le cortaron el pelo mientras dormía y a la mañana siguiente cuando los filisteos vinieron a capturarlo no pudo pelear porque sus fuerzas se habían ido. El pecado de Sansón lo llevo a ser derrotado, afligido, y el hazme reír de todos los filisteos los cuales le apresaron, quitaron los ojos, y lo forzaron a llevar carga como un buey. El gran Sansón termino siendo la burla de sus enemigos. Dios se había apartado de Sansón debido a su desobediencia y sus fuerzas desaparecieron. Sansón fue un triste ejemplo más de cómo el pecado nos termina alejando de Dios y haciéndonos perder las grandes bendiciones y conquistas que tenía para nuestras vidas. Sansón tenía tanto potencial por delante, pero perdió el gran talento que Dios le había dado por seguir sus propios deseos.

El llamado de Sansón para liberar a su pueblo fue comprometido debido a su pecado. Sansón fue engañado por su mujer y termino siendo simplemente un esclavo más. Pero aún así la misericordia de Dios no se aparta de Sansón y le concede una última petición. Sansón tendría su venganza cuando los filisteos celebraban una fiesta pagana y lo trajeron al templo de sus dioses para burlarse de él como lo habían estado haciendo todo este tiempo que fue apresado. Sansón le pide a Dios que le devuelva las fuerzas por una última vez para poder hacer caer los dos pilares que sostenían el templo y así mato a todos los filisteos que estaban reunidos en ese lugar. Irónicamente fue en ese momento donde Sansón llegó a matar a más filisteos de los que había matado en toda su vida. El precio fue su propia muerte, pero se pudo redimir al final de su vida y los Israelitas lo recordaron como uno de sus jueces y libertadores. La misericordia de Dios no se aparta de nosotros y Él se mantiene a la expectativa esperando que lo busquemos para devolvernos los talentos que el enemigo nos ha robado. Dios aún ve un gran potencial en nosotros y quiere que lo desarrollemos, así que cuidemos esos dones que Dios nos ha dado y no dejemos que el enemigo desperdicie ese potencial que Dios nos ha dado. Nunca es tarde para pedirle a Dios que nos restaure y levante. Su misericordia es incomparable.

El Hombre Que Se Negó a Ser Rey

¨Mas Gedeón respondió: No seré señor sobre vosotros, ni mi hijo os señoreará: Jehová señoreará sobre vosotros.¨ Jueces 8:23

La mano de Dios estuvo con Gedeón de una manera muy clara al derrotar a los madianitas. El pueblo vio que Dios estaba con Gedeón y lo quisieron nombrar como Rey, pero Gedeón sabía de donde provenían sus fuerzas realmente y además conocía su propósito en esta vida. El único Rey de la nación sería Jehová, él cual realmente le había dado la victoria a su gente. Gedeón simplemente fue una herramienta en las manos de Dios y no permitió que la victoria que le fue dada lo enorgullezca. El nunca le quito la gloria a Dios, sino que a pesar de haber conseguido una victoria importantísima frente a los madianitas, Gedeón siempre señaló a Dios como el responsable del triunfo de Israel. Un error que cometemos muchas veces los hombres es que cuando Dios nos da las fuerzas para obtener una victoria en nuestras vidas personales, muchas veces nos olvidamos de Dios y permitimos que el orgullo se apodere de nuestras vidas. Nos olvidamos que Dios fue el que nos dio el triunfo, y comenzamos a creer que nuestros éxitos fueron por nuestros propios meritos. Deberíamos aprender de Gedeón que en todo momento le dio la gloria a Dios por su victoria y no permitió que el resto del pueblo le diera la gloria a él. Un verdadero hombre de Dios siempre debe señalar a Dios como el responsable de todos sus éxitos y darle la gloria a Él; no tratar de llevarse los reconocimientos sino reconocer al Dios verdadero que nos da la victoria siempre.

Lamentablemente uno de los hijos de Gedeón no tuvo la misma actitud que su padre. Abimelec fue uno de los setenta y un hijos que tuvo Gedeón y él sí quería aprovechar la buena fama que había ganado su padre para gobernar a su gente. Abimelec no siguió el ejemplo de Gedeón, ni tomo en cuenta sus palabras cuando dijo que ninguno de sus hijos gobernaría a la nación. Abimelec decidió asesinar a sesenta y nueve de sus hermanos para poder gobernar a la gente de Siquem. El único que se salvo de los setenta hermanos fue Jotam que se escapó y huyo de la tierra antes que Abimelec lo pudiera matar. Abimelec nunca honro la petición de su padre y el pueblo tampoco tomo en cuenta el consejo de Gedeón ya que decidieron nombrarlo a Abimelec como su gobernador. Fue la peor decisión que pudieron haber tomado y todos tuvieron que pagar las consecuencias de haber ignorado a Dios ya que Abimelec sembró el terror en Siquem mientras gobernó a su gente por tres años. Jotam ya les había advertido sobre este gran pecado cuando les dijo: ¨El olivo respondió ¿He de dejar mi aceite, con el cual en mí se honra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande entre los árboles?¨ (Jueces 9:9). Fue un ejemplo claro que los habitantes de Siquem podrían comprender fácilmente. La función del olivo era dar su fruto y no gobernar sobre el resto de los arboles. Nuestra función es cumplir con el propósito que Dios nos ha dado y dar nuestro fruto, pero nunca quitarle el reconocimiento a Dios como nuestro Señor y Rey.  Cuando cumplimos con nuestro propósito estamos dando frutos que glorifican a Dios. La gente puede ver a Dios a través de los frutos que damos siempre y cuando lo reconozcamos a Él.

Dios quiere que nosotros conozcamos la función y el propósito específico que Dios nos ha dado y no buscar simplemente reconocimiento, fama, o dinero. Nuestro propósito debe ser el de reconocer siempre a Dios como nuestro Señor. Todo lo que hagamos lo debemos hacer para nuestro Padre  y ponerlo a Él en primer lugar de nuestras vidas. No se trata de buscar que el resto de las personas nos admiren sino de siempre señalar a Dios como el verdadero Rey de nuestras vidas. Todas las victorias que obtenemos son gracias a Él. Si seguimos el ejemplo de Gedeón vamos a poder conquistar cosas grandes y a enemigos más fuertes que nosotros. Debemos dejar que Dios sea Dios para que pueda obrar en nosotros y usarnos en maneras sobrenaturales. Eso sí, cuando Dios nos de la victoria no nos llevemos el crédito nosotros sino démosle todo el reconocimiento a nuestro Padre Celestial que es el que nos da las fuerzas para obtener la victoria. Dejemos que el Señor sea Señor de nuestras vidas, que Él nos dirija en todo lo que hagamos, y no busquemos nuestra propia gloria como lo hizo Abimelec porque eso solo nos llevará a nuestra autodestrucción. Démosle siempre la gloria a Dios por lo que hará en nuestras vidas.

Wednesday, March 9, 2011

Gedeón y Sus 300 Vencieron a los Madianitas

¨Y Gedeón le respondió: Ah, Señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y donde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas.¨ Jueces 6:13

Durante mucho tiempo me pude identificar con Gedeón y conozco a muchas personas como él que a veces cuestionan el poder de Dios. Ante tanta maldad en el mundo nos preguntamos donde esta Dios y cómo alguien que dice ser amoroso puede permitir que ocurran tantas desgracias. Gedeón estaba pasando por la misma situación ya que su pueblo estaba siendo atormentado por los madianitas. Estos venían como langostas y saqueaban todas sus cosechas dejando a los israelitas sin nada para poder sobrevivir. La nación de Dios estaba padeciendo persecución. Dios les había dado una tierra donde fluía leche y miel, pero en este momento no podían disfrutar de ella porque los madianitas les arruinaban todas sus cosechas. Gedeón había escuchado esas grandes historias sobre su nación y como Dios los había traído con grandes milagros desde Egipto a Canaán, pero todo eso había quedado en los cuentos de hadas porque la realidad era otra muy diferente. Los madianitas dominaban a los israelitas con sus grandes ejércitos y fuertes carros durante ya siete años. Dios parecía que los había abandonado. Todas las conquistas habían quedado en el pasado y Dios estaba divorciado de su pueblo. Esta fue la reacción de Gedeón (con la que muchos de nosotros nos podemos identificar hoy) cuando vino el Ángel del Señor a llamarlo para que libere a su gente. Gedeón se encontraba trabajando a escondidas para que los madianitas no le quitaran el trigo cuando Dios lo confronta y lo llama a salir del escondite y del anonimato. Dios vio algo en Gedeón que quizá nadie más podía ver ya que era de una familia pobre y era el menor de sus hermanos, pero Dios lo llama varón esforzado y valiente. Dios encuentra cualidades en nosotros que quizá ni aun nosotros sabíamos que existían, pero cuando Dios las activa puede hacer grandes cosas con ellas como en el caso de Gedeón.  

La razón por la cual el pueblo había caído en desgracia era simplemente porque el ciclo volvía a repetirse: los israelitas se olvidaban de las grandes obras de Dios y se volvían tras sus ídolos. Dios nunca desecho a Israel, sino que fueron ellos lo que dejaron a Dios de lado para servir a sus propios dioses y sus propios deseos. Debido a que el pueblo hizo lo malo delante de los ojos de Dios, fueron dominados por Madian. Esa era la sencilla respuesta a las preguntas de Gedeón. Ellos se encontraban en esa situación porque dejaron de confiar en Dios y siguieron su propio camino. Muchas veces queremos que Dios nos bendiga pero vivimos alejados de Él y no le permitimos obrar. Eso simplemente nos termina debilitando como le sucedió al pueblo de Dios vez tras vez. Pero nuevamente Dios muestra su misericordia y gran amor cuando el pueblo clama a Jehová para ser liberados de la opresión. No importa cuántas veces se repita el ciclo del pecado y alejamiento de Dios, este vuelve a perdonar y levantar a su pueblo cuando le buscan. Dios escucho el clamor de su gente y decidió mostrar su gran poder una vez más utilizando a un desconocido como Gedeón para enfrentar a un ejército de 135 mil soldados.

Dios se mantiene fiel a sus promesas y su carácter no cambia. El permanece inmutable a pesar de que nosotros le continuamos fallando vez tras vez como lo hacían los israelitas. En el momento que clamamos por su perdón y liberación, Él está allí para perdonarnos, levantarnos y rescatarnos. A pesar de que Dios no cambia, sus métodos sí cambian. Con los anteriores jueces Dios usó a diversas personas para liberar a su gente como Aod que derroto al enemigo con un puñal de dos filos, o Samgar que destruyo a sus enemigos con una aguijada de bueyes, o Jael que le metió una estaca en la sien del General de Hazor cuando Barac lo estaba asechando. En cada uno de esos casos Dios libero a su gente de diferentes maneras, y con Gedeón iba a suceder lo mismo. La conquista de Gedeón sobre los madianitas no dejaba duda una vez más de que la victoria la daba Dios. Dios le dice a Gedeón que enfrente a los 135 mil soldados con tan solo 300 hombres y sin ninguna arma. Gedeón obedece a Dios y logra la victoria después de sorprender el campamento madianita de noche y dejar que ellos se maten entre sí. Dios no cambia, pero aún así nos sigue sorprendiendo con sus métodos para darnos la victoria. Quizá no entendamos algunas situaciones que estamos atravesando en nuestra vida personal, pero debemos tener la certeza de que Dios está en control y que nos va a dar la victoria aunque sea de una manera inesperada o ilógica como lo hizo con Gedeón. Así como con Gedeón no quedó duda de que Dios fue el único que pudo haber dado la victoria a Israel, Dios quiere hacer lo mismo en nuestra vida y hará un milagro para que los demás vean que solo Dios pudo habernos rescatado y levantado. Lo único que debemos hacer es clamarle y pedir su intervención divina en nuestras vidas. ¨Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?¨ Jueces 6:14.

Las Consecuencias de la Complacencia

¨Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel.¨ Jueces 2:10

La generación de Josué fue obediente y alcanzó las promesas que Dios tenía para sus vidas, pero como vemos al inicio del libro de Jueces, la próxima generación no siguió el ejemplo de sus padres sino que se conformaron con las bendiciones que ellos habían alcanzado. Los israelitas fueron complacientes y como estaban contentos con lo que ya tenían decidieron que no era necesario ir a la guerra contra las naciones enemigas. Mas fácil era disfrutar la tierra abundante que ya poseían y hacer la paz con los pueblos vecinos forzándoles a pagar tributos. Los israelitas se olvidaron de la orden que Dios le había dado a Josué y a sus padres y por lo tanto sufrirían las consecuencias que trae el no escuchar a Dios. Dios prometió entregarles Canaán y lo hizo, pero aun así quedaban más naciones por conquistar. La promesa no iba a ser completa si la obediencia del pueblo de Dios no era completa. Al no eliminar a estos pueblos enemigos, los israelitas terminaron dejándose influenciar por sus ídolos y mujeres. No pasó mucho tiempo para que el pueblo se olvide de las grandes obras de Dios y se fueran tras otros dioses. Los israelitas se convirtieron en un pueblo pagano porque se dejaron influenciar por estas naciones enemigas. La desobediencia trae maldición porque impide que podamos disfrutar y alcanzar las promesas completas de Dios para nuestras vidas. El hacer las cosas a medias termina dejándonos con las manos vacías e impidiéndonos de disfrutar el cumplimiento del propósito de Dios para nosotros.

Aparte de no obedecer a Dios, el otro gran error de los israelitas fue el olvidarse de quien fue el que los ayudo a conquistar la tierra. La desobediencia trajo consigo consecuencias ya que el pueblo se dejo influenciar negativamente por los rituales de las otras naciones paganas. Muchas veces nosotros también podemos perder nuestro enfoque si nos olvidamos quien fue realmente el que nos rescato y trajo bendiciones a nuestras vidas. En el momento que creamos que lo que obtuvimos fue por merecimiento propio comenzamos a caer en un pensamiento falso que es similar a la idolatría ya que creemos que fueron nuestras propias manos las que permitieron que alcancemos nuestras metas. La similitud está en que esos ídolos que el pueblo comenzó a adorar eran simplemente dioses que habían construido con sus propias manos. Los israelitas perdieron la bendición completa de Dios por no obedecer completamente su mandato. Las naciones enemigas influenciaron el comportamiento de Israel al igual que muchas veces nosotros nos dejamos influenciar por el pensamiento de nuestros amigos inconversos. Debemos de tener mucho cuidado con esto ya que muchas veces nos olvidamos de la Palabra de Dios y actuamos como la gente a nuestro alrededor lo hace sin tomar en consideración lo que Dios requiere de nosotros. Comenzamos a actuar de determinada manera porque vemos que todos los demás lo hacen. Pero Dios quiere que nosotros seamos un pueblo diferente, un pueblo apartado para Él y para ello no podemos dejarnos influenciar por sus valores o creencias. Es necesario obedecer a Dios y buscar su voluntad para nuestras vidas sin desviarnos de nuestro objetivo porque las personas a nuestro alrededor hagan las cosas de una manera diferente. Dios nos recuerda que no nos convirtamos a ellos, sino que ellos se conviertan a nosotros.

En las próximas generaciones el ciclo de desobediencia de los Israelitas se repite siete veces donde el pueblo cae en pecado, es esclavizado por otras naciones y luego Dios levanta un juez que los liberta y levanta. Dios siempre tiene misericordia de su pueblo cuando cae en pecado y busca su perdón. Cuando el pueblo clamaba a Dios en medio de su angustia, Dios enviaba a un Juez que intercedía por el pueblo y los liberaba de las manos de sus enemigos. Cuando el pueblo clama, Dios escucha, pero Él espera a que nosotros lo busquemos a Él y dejemos de confiar en nuestras propias fuerzas o en nuestros propios ídolos. Él solo actúa cuando nosotros se lo permitimos. Él solo pelea por nosotros si nosotros se lo pedimos. Para ello debemos arrepentirnos de haber seguido nuestros propios deseos y no haber sido obedientes a la voz de Dios. Busquemos vivir de acuerdo a su voluntad y propósitos porque sino vamos a terminar viviendo oprimidos por el enemigo tropezando vez tras vez. La desobediencia no nos permite disfrutar de la victoria que Dios nos ha prometido porque nos separa de Él y de sus propósitos. El seguir nuestros propios deseos y nuestros propios dioses no permite a Dios obrar en nuestras vidas de la manera que Él lo quisiera hacer. Él quiere que seamos conquistadores y para ello debemos arrepentirnos y buscar su perdón porque hemos hecho las cosas a nuestra manera envés de dejarlo a Dios que tome el control. El tiene algo mejor para nosotros. No seamos como los israelitas que dejaron a Jehová y adoraron sus propios ídolos.