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Saturday, June 18, 2011

El Poder de la Oración



¨Y cuando vio a la reina Ester que estaba en el patio; ella obtuvo gracia ante sus ojos; y el rey extendió a Ester el cetro de oro que tenía en la mano. Entonces vino Ester y tocó la punta del cetro.¨ Ester 5:2

El desenlace de la historia de Ester nos muestra como la mano de Dios una vez más estuvo con ella para librar a su pueblo. Dios primero la favoreció al hacerla reina de toda la provincia y ahora mostró su misericordia una vez más para con ella al hacerla hallar gracia ante los ojos del rey cuando se acerco ante su trono sin haber sido llamada. Esto no era algo que debía ser tomado a la ligera, porque en esa sociedad machista la acción que tuvo Ester pudo haberle costado la vida. Recuerden que Asuero ya había expulsado a la reina Vasti por no haber venido ante su presencia cuando la había llamado, y similarmente la ley era clara en cuanto a que nadie podía venir ante el rey sin ser llamado por él. La pena era de muerte, salvo que el rey extendiera su cetro y exonere a la persona por su acción. Ester sabía que la decisión que había tomado le podía costar la vida, pero también sabía que Dios estaba de su lado por lo cual había buscado su respaldo orando y ayunando por tres días. Es muy importante siempre someternos a la voluntad de Dios para nuestras vidas y buscar su respaldo cuando tenemos que tomar alguna decisión difícil. Quizá las decisiones que tengamos que tomar no sean de vida o muerte como en el caso de Ester, pero siguen siendo importantes y Dios quiere obrar a través nuestro. Aprendamos a buscar su dirección siempre y no hacer las cosas a nuestra manera.

Para Ester hubiese sido mucho más fácil que Dios le contestara su oración tocando el corazón del rey y haciendo que él la llamara a ella. Si eso sucedía ya Ester no debería correr ningún riesgo, pero Dios muchas veces no obra de la manera que nosotros esperamos porque Sus planes son aún mejores para nuestras vidas. Asuero nunca mando llamar a Ester al cabo de los tres días, pero aún así ella estaba decidida a sacrificar su vida por el resto del pueblo. Si el rey no la llamaba, ella se iba a acercar ante él con el respaldo de Dios porque estaba segura que estaba cumpliendo con el propósito que Él le había dado. Además ella tenía el respaldo en oración de todo su pueblo. La oración es una de las armas más importantes que tenemos como cristianos y muchas veces la menospreciamos. Cuando Su pueblo clama a Él, Dios responde. A través de toda la historia de Ester hemos podido ver como Dios iba cumpliendo un propósito específico con ella. Todo estaba en los tiempos de Dios y el iba ordenando cada acontecimiento para demostrar que Su mano era la que estaba obrando. No eran simplemente casualidades, sino que Dios estaba manifestando su soberanía a través de cada situación. Esto se ve claramente en los siguientes acontecimientos que se fueron llevando a cabo en los capítulos 5 y 6 de Ester y que vamos a analizar a continuación. 

Primero que nada Ester recibe gracia ante los ojos del rey, y fue permitida presentarse ante él. ¨Dijo el rey: ¿Qué tienes, reina Ester, y cuál es tu petición? Hasta la mitad del reino se te dará.¨ (5:3). A continuación la reina le pide a Asuero que se presente al banquete que le ha preparado para él y para Amán. Amán se llena de orgullo porque la reina ha solicitado su presencia, pero nuevamente se siente humillado porque Mardoqueo no se arrodilla ante él. Este odio y rencor lo lleva a construir una horca en su casa para pedirle al rey al día siguiente que cuelguen al judío. Esa misma noche el rey no puede dormir y revisando un libro de sus memorias y crónicas lee sobre un acto heroico que había tenido Mardoqueo hacia él cuando hubo un intento de asesinarlo. El rey percata que nunca se lo había honrado al judío por lo cual decide honrarlo y distinguirlo frente al pueblo. Esta es la segunda causalidad de Dios (o casualidad si lo quieren seguir mirando con ojos humanos): En el momento que Mardoqueo había salvado la vida del rey nunca se le hizo ningún reconocimiento, pero justo en ese momento, años después, cuando a la siguiente mañana Amán iba a pedirle la cabeza del judío el rey lee sobre este acto y decide honrarlo. En tercer lugar de todos los nobles y príncipes presentes Asuero justamente manda a Amán honrar al hombre que tanto detestaba y que venía al palacio con la intención de pedir su vida. Y finalmente vemos nuevamente la mano de Dios en cuarto lugar cuando Ester le pide la cabeza de Aman por haberse metido con su pueblo siendo ella justamente una judía. La horca que él había construido para Mardoqueo ahora fue usada para colgarlo a él mismo. ¿Casualidad? Para nada, Dios manejo los tiempos a la perfección para que Su plan se cumpla en el momento justo. La oración tiene poder, busquemos la dirección de Dios para que Sus tiempos y propósitos se cumplan en nuestras vidas.
¨Si de la descendencia de los judíos es ese Mardoqueo delante de quien has comenzado a caer, no lo vencerás, sino que caerás por cierto delante de él.¨ Ester 6:13

Friday, June 3, 2011

Nehemías Dirige la Tercera Expedición a Jerusalén



¨El Dios de los cielos, él nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos, porque vosotros no tenéis parte ni derecho ni memoria en Jerusalén.¨ Nehemías 2:20

Nehemías dirige la tercera expedición de judíos hacia su tierra luego de que Zorobabel y Esdras habían liderado las otras dos. Zorobabel se encargó de reconstruir el templo de Dios, Esdras de comenzar a ministrar en el Templo, y ahora Dios le había puesto en el corazón a Nehemías de ir a reconstruir los muros para que la ciudad no quedara indefensa. Ya habíamos visto como Dios había tocado el corazón de los reyes persas para dejar retornar a los judíos a casa, pero en el caso de Nehemías vemos con lujo de detalles como se dio todo. Nehemías recibe una visita de sus amigos de Jerusalén y les cuentan que no todo está bien en su ciudad ya que los muros estaban caídos y eran presas fáciles del enemigo. Cuando Nehemías escucha esta terrible noticia se angustió en gran manera: ¨Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos.¨ (1:4). Nehemías se humilló delante de Dios y busco el perdón por su pueblo ya que reconoció que habían pecado delante de Él, pero también recordó la promesa que Dios le había dado a Moisés sobre si su pueblo se volvía a Él y se arrepentía de todo corazón, Dios los iba a recoger y traer de nuevo a casa. Nehemías oró y ayunó por varios días y busco el rostro de Dios, y debido a su búsqueda de Dios el pueblo fue recompensado. Nehemías sirvió como un intermediario entre Dios e Israel.

Nehemías sabía que no iba a ser sencillo conseguir el permiso del rey para volver a Jerusalén ya que él servía como copero del rey, un puesto importante en el palacio ya que los coperos eran gente de confianza para los reyes porque ellos probaban todas las bebidas del rey antes de que ellos se la tomen para asegurarse de que no estén envenenadas. Nehemías le dedico tiempo a la oración y búsqueda de Dios antes de pedir el permiso del rey. Él también ayuno y clamó por su pueblo. Nehemías se mantuvo firme a pesar de que los días pasaban y no se le presentaba la oportunidad de pedirle permiso al rey. Tuvieron que pasar unos tres meses para que a Nehemías finalmente se le presente la oportunidad de pedir el permiso especial del rey. Nehemías fue constante en su oración y nunca se desanimo cuando la respuesta no llegaba enseguida. Finalmente cuando se le presento la oportunidad, Nehemías estuvo listo. El rey lo vio con el rostro triste (seguramente después de ayunar y clamar por tantos días su rostro ya estaba un poco desfigurado) y le pregunto a Nehemías que le pasaba. Nehemías se dio cuenta de que ese era el momento que Dios le estaba dando para que presente su petición delante del rey. Cuando el rey le pregunto qué cosa quería pedirle, Nehemías se puso a orar nuevamente antes de contestar asegurándose de que Dios lo iba a respaldar. Entonces recién en ese momento le dice al rey que quiere su permiso para ir a Jerusalén a reconstruir los muros. Por supuesto después de tanto orar y clamar a Dios, Él había tocado el corazón del rey el cual le dio su permiso para viajar y encima le ofreció protección para el viaje.

¿Qué cosa le estas pidiendo a Dios en estos días? ¿Has buscado y pedido con intensidad como lo hizo Nehemías? Si es así entonces no te desanimes porque tarde o temprano Dios va a abrir la puerta y tu oración será contestada. Ahora, debemos tomar en cuenta que Nehemías no estaba pidiendo algo egoísta para sí mismo, sino que estaba pidiendo por algo que sabía que Dios quería hacer a través de él, porque fue Dios mismo el que le puso el deseo de volver a Jerusalén a reconstruir los muros. Puede ser que Dios nos ha mandado a hacer algo, pero todavía no se nos abren las puertas para cumplirlo. Sigamos buscando con intensidad a Dios y busquemos su dirección porque en cualquier momento su respuesta llegará y debemos estar atentos como lo estuvo Nehemías cuando se le presento la oportunidad delante del rey. No nos desanimemos si la respuesta no llega enseguida, ni tampoco dudemos del llamado que Dios no ha dado si las puertas no se nos han abierto aun, sino que permanezcamos seguros y constantes en oración pidiendo siempre la dirección de Dios y que su voluntad se cumpla en nuestras vidas. La oración de Nehemías tuvo resultados porque todo lo que le pidió al rey le fue concedido. Nehemías llegó a Jerusalén listo para comenzar la tarea sin importar las adversidades que se le presentarían porque sabía que ¨el Dios de los cielos, él nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos.¨ (2:20). La oración dio resultado y había llegado el momento de poner las manos a la obra.

http://estebueno2.blogspot.com/

Friday, May 13, 2011

Y Jabes Fue Más Ilustre Que Sus Hermanos



¨E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió.¨ 1 Crónicas 4:10

El segundo libro de Reyes culmina con la deportación del pueblo judío hacia Babilonia. El pecado de Judá llevó a su gente al cautiverio al igual que sus hermanos de Israel que ya habían sido exiliados años atrás. Crónicas vuelve a narrar la historia de los reyes, pero envés de enfocarse en la historia de la nación se enfoca solo en los reyes de Judá comenzando desde el momento que muere Saúl, y David es coronado Rey. El primer libro de Crónicas trata exclusivamente del reino de David, mientras que el segundo resume los reinados de Judá desde Salomon hasta Sedequías. Algunas historias se repiten de los libros anteriores, pero Crónicas tiene un enfoque más profundo en los aspectos concernientes a los sacerdotes y la adoración del pueblo de Dios. Por ejemplo las instrucciones de David de cómo debe ser edificado el Templo de Dios están detalladas y muy bien delineadas. Los primeros nueve capítulos se enfocan en la historia de la descendencia de David comenzando con Adán hasta el momento en que los judíos regresan de Babilonia. La lista es extensa, pero en el capitulo cuatro la narración se detiene para hablarnos de esta simple oración que hizo Jabes. Si el escritor se detuvo en este punto es porque Jabes hizo algo clave y digno de mención porque el resto de las personas simplemente son mencionadas por su nombre y nada más. Pero sobre Jabes se detiene y dice: ¨Y Jabes fue más ilustre que sus hermanos.¨ (4:9).

Se conoce muy poco sobre la vida de Jabes. Solo se sabe que fue descendiente de Judá y que fue más ilustre que sus hermanos. Una cosa es segura: Jabes tenía una buena relación con Dios ya que tenía la confianza suficiente para acercarse a Él y pedirle su bendición. Jabes no busco que otra persona lo bendiga u orara por él, sino que él se lo pidió directamente a Dios, su Padre. Jabes sabía que Dios lo escuchaba y que le podía otorgar lo que estaba pidiendo. Cuando nos acercamos a Dios a pedirle algo debemos tener fe de que vamos a conseguir lo que pedimos porque nuestro Padre es Dios y Él quiere darnos los anhelos de nuestro corazón. Jabes pidió la bendición de Dios sobre su vida, pidió que Él le ensanche su territorio (en otras palabras que lo prospere), y también pidió la protección de Dios sobre su vida para ser guardado del mal. A Dios le interesa nuestra vida, Él quiere bendecirnos, prosperarnos en todo lo que hagamos, y también protegernos de todo mal. El problema es que muchas veces nosotros no buscamos a Dios y no le permitimos operar en nuestra vida. Su bendición no llega porque nosotros estamos muy ocupados siguiendo nuestros propios deseos y nuestra propia voluntad. Si buscamos a Dios y seguimos su voluntad entonces vamos a poder experimentar la bendición de Dios, la prosperidad, y su protección en nuestras vidas. Solo es cuestión de pedírselo a Él como lo hizo Jabes y asegurarnos de estar caminando en Su propósito divino.

Jabes busco a Dios y recibió lo que pidió. El sabía que si quería que la mano de Dios estuviera con él era necesario caminar bajo Su voluntad. La mayoría de las veces que no recibimos lo que pedimos es porque no hemos estado siguiendo la voluntad de Dios para nuestra vida o simplemente no creemos que vayamos a recibir lo que pedimos. La oración de Jabes coincide en un aspecto con la oración que Jesús le enseño a hacer a sus discípulos: en el librarnos del mal. El pedir que Dios nos guarde del mal es algo bíblico. Debemos estar siempre alertas pidiendo la protección de nuestro Padre sobre nuestras vidas porque el enemigo está atento esperando el momento en que nos distraigamos para atacarnos. Debemos siempre buscar la protección de Dios sobre nosotros y la de nuestros seres queridos en nuestras oraciones diarias a Él. Mientras estemos enfocados en Cristo vamos a estar seguros en Él porque Dios nos ama y quiere darnos lo mejor. El problema es cuando nos desenfocamos y le abrimos brechas al enemigo para atacarnos. Nosotros somos los que detenemos el fluir del poder de Dios en nuestras vidas cuando dejamos de andar en Su voluntad y seguimos nuestro propio camino. Jabes fue más ilustre que sus hermanos porque busco a Dios, pidió su bendición y la recibió porque creyó en Él. Si nuestras esperanzas están puestas en Dios entonces no vamos a salir desilusionados. Dios quiere darnos lo mejor así que busquémoslo a Él y dejemos que su poder fluya a través de nosotros. Pide Su bendición, prosperidad para tu vida, y Su protección porque Dios te lo quiere dar así como se lo dio a Jabes.