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Friday, June 10, 2011

Las Reformas de Nehemías



¨Entonces respondí a los oficiales y dije: ¿Por qué está la casa de Dios abandonada? Y los reuní y los puse en sus puestos.¨ Nehemías 13:11

Si leyéramos la Biblia en orden cronológico entonces el libro de Nehemías sería el último del Antiguo Testamento ya que no existen más registros bíblicos después de eso hasta el nacimiento del Mesías. El resto de los libros que le siguen a Nehemías fueron todos escritos antes que este así que podríamos decir que Nehemías fue el último libro bíblico en escribirse antes del nacimiento de Jesús. Los capítulos 11 y 12 nos dan una extensa lista sobre quienes habitaron en Jerusalén y quienes sirvieron en el templo. El muro fue finalmente dedicado y hubo una gran fiesta en Jerusalén porque habían cumplido con la tarea. ¨Se regocijaron porque Dios los había recreado con grande contentamiento; y el alboroto de Jerusalén fue oído desde lejos.¨ (12:43). El ultimo capitulo de Nehemías nos recuerda cuan frágil es el pueblo de Dios y como cuando los lideres desaparecen, el pueblo tiende a corromperse. Nehemías tuvo que regresar a Babilonia por un tiempo tal como se lo había prometido al rey y cuando llego de nuevo a Jerusalén vio el gran mal que había hecho el pueblo en el templo. Nehemías tuvo que corregir un sin número de problemas y fue necesario hacer nuevas reformas para que el pueblo vuelva a acercarse a Dios. La actitud que tuvo Nehemías me recordó bastante a la que tuvo Jesús cuando echó a todos los mercaderes del templo ya que descubrió que le habían hecho un cuarto dentro del santuario a Tobías (uno de los enemigos de Nehemías que intento detener la obra) y cuando regreso arrojo todos los muebles fuera del templo.

Además de echar a Tobías del templo, Nehemías hizo más reformas para limpiar la casa de Dios después de todo el mal que había hecho el pueblo durante su ausencia. El pueblo israelita volvía a caer después de haber recibido el perdón y la misericordia de Dios. Fue un ciclo que se repitió constantemente a través de la historia desde el tiempo de Moisés, hasta la época de los jueces, y finalmente con la de los reyes. Cuando había alguien fuerte liderando al pueblo y enseñándole el camino a seguir el pueblo caminaba en temor a Dios, pero cuando no había quien dirija al pueblo, ellos se descarriaban y dejaban los mandamientos de Dios de lado. Dios sabía que iba a necesitar hacer un nuevo pacto con su pueblo para que ya no dependan de otras personas sino que se puedan relacionar directamente con Él. Unos cuatrocientos años después de la reconstrucción de los muros de Jerusalén, Dios envío a su hijo, Jesús, para que muriera por los pecados de la humanidad y así restaurar nuestra relación con Él mediante la sangre del cordero, el hijo de Dios. Ahora todos los que aceptamos el sacrificio de Jesús en la cruz por nuestros pecados podemos acercarnos libremente ante el trono de Dios y recibir su Espíritu Santo para consolarnos y guiarnos en nuestra relación con Él. No tenemos porque depender de otras personas o de sacrificios hecho por sacerdotes, sino que podemos tener libre acceso ante Dios gracias al sacrificio de Jesús por nosotros. Dejemos que Él nos guíe y caminemos bajo Su voluntad para disfrutar de una genuina relación con Dios y no depender solamente de líderes como Nehemías para enseñarnos como actuar.

 Algunas de las reformas que realizo Nehemías consistieron en no permitir a los amonitas ni a los moabitas entre la congregación de Dios ya que habían intentado maldecirlos cuando iban en pos de la tierra prometida, separó a todos los que estaban casados con extranjeros, ¨ ¿no pecó por esto Salomon, rey de Israel? Bien que en muchas naciones no hubo rey como él, que era amado de su Dios, y Dios lo había puesto por rey sobre todo Israel; aun a él le hicieron pecar las mujeres extranjeras.¨ (13:26). También regreso todos los utensilios a la casa de Dios, restableció las ofrendas que debían ser dadas a los ministros levitas los cuales habían tenido que huir debido a que no recibían nada, y restableció el diezmo. Nehemías también hizo que se guardase el día de reposo y no permitió que se hicieran ninguna clase de negocios ni trabajo en ese día. Nehemías tuvo un celo por guardar los mandamientos de Dios, pero no así como los fariseos cientos de años después que se preocuparon por guardar las leyes y se olvidaron de buscar relacionarse con Dios. Nehemías amaba a Dios por sobre todas las cosas y temía sus mandamientos porque sabía que guardarlos le traería bendición. En cambio los fariseos tenían un celo por guardar las leyes de Dios para que los demás vean cuan justo y santos eran, y no porque querían buscar agradar a Dios. Aquí estaba la diferencia entre Nehemías y los fariseos que imitaron su estricta obsesión por guardar la ley de Dios, pero se olvidaron del verdadero propósito que era poder relacionarse más de cerca con Dios. Ahí fue donde la relación se convirtió en una religión.

Wednesday, June 8, 2011

El Llanto Se Convierte en Risa



¨Le dijeron a todo el pueblo: Día santo es a Jehová nuestro Dios; no os entristezcáis, ni lloréis; porque todo el pueblo lloraba oyendo las palabras de la ley.¨ Nehemías 8:9

Cuando hemos sido confrontados por la palabra de Dios inevitablemente nos suceden dos cosas: En primer lugar nos sentimos tristes y avergonzados por haber vivido en pecado y haber tenido actitudes contrarias a lo que Dios esperaba de nosotros, pero por otro lado también nos llenamos de gozo y alegría porque pudimos experimentar la misericordia y el perdón de Dios por nuestros pecados. El gozo reemplaza ese sentimiento de tristeza y de culpa porque verdaderamente recibimos el perdón de Dios en nuestras vidas. Esto fue exactamente lo que sucedió con el pueblo judío cuando termino la construcción del muro en Jerusalén ya que Esdras confronto al pueblo con su pecado al leer el libro de la ley. Nehemías y Esdras juntaron al pueblo y les leyeron las palabras de la ley para que pudieran entender que estaban todos ahí por la misericordia de Dios. Ellos no fueron consumidos por los babilonios cuando fueron deportados a pesar de haber merecido ese castigo, porque Dios tuvo misericordia de ellos. Ahora todos estaban escuchando la lectura de Esdras y al estudiar la historia de su pueblo reconocieron que no habían estado siendo fieles a Dios. Esto trajo un gran sentimiento de tristeza entre los habitantes porque se dieron cuenta de sus propias fallas y pecados. Dios había sido fiel para con ellos, pero ellos habían pagado esa fidelidad con infidelidades. Es triste cuando somos confrontados con nuestro pecado porque nos damos cuenta de cuan indignos somos realmente y de que somos merecedores de nuestro castigo.

Fue en medio de ese sentimiento de culpabilidad y tristeza que Nehemías llama al pueblo a tener un cambio de actitud. Dios los trajo de regreso a Jerusalén para que pudieran experimentar su perdón y misericordia y por ende debían estar alegres porque Dios los había salvado y perdonado. La tristeza del pueblo enseguida se convirtió en gozo cuando se apropiaron de esta verdad para sus vidas. Si bien la situación que estaban atravesando era difícil, y su ciudad había quedado prácticamente desolada, Dios los había guardado y rescatado para que se levantaran y vuelvan a habitar en su tierra. Su pecado había sido perdonado y su relación con Dios restaurada. No había ningún motivo por el cual estar deprimidos o derrotados, sino que debían celebrar el hecho de que Dios los había rescatado y dado libertad. Ahora con el templo reconstruido y las defensas de la ciudad levantadas, ellos podían comenzar a disfrutar nuevamente de su relación con Dios en su tierra. Lo mismo sucede con nuestras vidas ya que estando muertos en el pecado, Dios mostro su misericordia para con nosotros al enviar a su Hijo a morir en la cruz por nosotros y nos dio una nueva vida. Nuestra tristeza se transforma en gozo cuando experimentamos el perdón y la misericordia de Dios en nuestras vidas y podemos disfrutar de una relación íntima y verdadera con Él. El pueblo se olvido de su tristeza y comenzó a regocijarse y celebrar el hecho de que pudieron experimentar la misericordia de Dios en sus vidas. ¨Y hubo alegría muy grande.¨ (8:17).

Luego de haber leído la ley y haber escuchado las palabras de Esdras, los levitas se levantaron y comenzaron a alabar a Dios por todo lo que había hecho. Recordaron la historia de Israel desde los días de Abraham y se acordaron de cómo Dios los había liberado vez tras vez del enemigo. Que importante que es poder mirar atrás y recordar como la mano de Dios estuvo con nosotros a través de diferentes etapas de nuestras vidas. Su mano ha estado con nosotros en todo tiempo y siempre es bueno recordar las grandes proezas que Él ha realizado. Los levitas alabaron a Dios y reconocieron Su Soberanía y eso ayudo a que el pueblo viera como la mano de Dios había estado con ellos desde el principio. El pueblo tuvo un cambio de actitud y buscaron agradar a Dios en todo lo que hacían por lo cual aquellos que habían tomado mujeres extranjeras las dejaron y comenzaron a seguir la ley de Dios y Su voluntad para sus vidas. ¨Pero tú eres Dios que perdonas, clemente y piadoso, tardo para la ira y grande en misericordia.¨ (9:17). Esdras y Nehemías trajeron un cambio de actitud en el pueblo judío y ahora ellos buscaron a Dios con todo su corazón. Cuando experimentamos un encuentro con Dios algo en nuestro interior cambia: Dejamos nuestra pasada manera de vivir y buscamos seguir la voluntad de Dios para nuestras vidas. La tristeza se convierte en gozo porque Él quita el vacío y nos da una nueva esperanza. El borra nuestro pecado y sentimiento de culpa, y nos da un propósito nuevo para vivir.

Dándole La Gloria a Dios



¨Y cuando lo oyeron todos nuestros enemigos, temieron todas las naciones que estaban alrededor de nosotros, y se sintieron humillados, y conocieron que por nuestro Dios había sido hecha esta  obra.¨ Nehemías 6:16

Nehemías logro reedificar los muros en tan solo 52 días gracias a su organización y sabiduría para enfrentar las adversidades. La verdadera batalla para Nehemías había comenzado en Persia de rodillas, una vez que ya había obtenido el permiso del rey el resto fue más sencillo debido a que contaba con la mano de Dios sobre él y sabía que ninguna dificultad lo podía detener. Cuando obtuvo el permiso del rey, Nehemías sabía que había obtenido la victoria y ya en su mente los muros estaban edificados porque Dios le contesto su petición y sabía que ahora lo guiaría hasta cumplir la visión. Dios no hace las cosas a medias y si toco el corazón del rey para que él fuera a Jerusalén entonces el resto ya estaba cumplido por fe. Aun así no fue fácil para Nehemías ya que tuvo que enfrentar a enemigos que quisieron quitarle la vida, pero él sabía que Dios estaba de su lado defendiéndolo. Otra de las dificultades que tuvo que enfrentar Nehemías fue interna: el pueblo estaba muy golpeado por la pobreza, y para empeorar las cosas habían prestamistas que se estaban aprovechando de sus hermanos al darles préstamos con grandes intereses que no podían pagar y terminaban esclavizándolos. Cuando Nehemías identifico el problema llamo a todo el pueblo y les advirtió sobre la usura. ¿Cómo podían esclavizar a sus hermanos si recién habían salido de la servidumbre de Persia? ¿No habían aprendido nada sobre su pecado y experiencia? Nehemías fue muy claro y prohibió que se hicieran préstamos con usura. El arreglo el problema interno para unir más al pueblo y así continuar con una rápida construcción de los muros.

En cuanto al problema externo que se le presento a Nehemías, este mantuvo su fe y confianza puesta en Dios ya que el enemigo intento detener la obra iniciando rumores sobre la conducta de Nehemías. Ellos decían que él quería edificar los muros para rebelarse contra las demás naciones y dejar de pagarle tributo a Persia. Nehemías sabía que eran solo rumores y no dejo que le afectara lo que los demás piensen sobre él porque tenía una obra por delante. No había tiempo que perder en chismeríos y rumores, ni tampoco tenía porque limpiar su nombre porque su conducta siempre fue ejemplar. El sabía que ellos simplemente querían que él pierda el enfoque para demorar la obra; y muchas veces el enemigo actúa de esa manera con nosotros. Nos encontramos perseverantes en la obra del Señor, haciendo su voluntad cuando de repente se levantan rumores sobre nuestra conducta, cosas que no son ciertas. Muchas veces dejamos que esos rumores nos afecten porque nos preocupamos que pensaran los demás y no queremos que nuestro buen nombre sea manchado, pero Nehemías no se preocupo por eso porque sabía que estaba haciendo la voluntad de Dios y su conducta había sido intachable. El continuo haciendo lo que debía hacer; y nosotros también deberíamos aprender de él y no dejar que nada nos desenfoque del llamado y la misión que Dios nos ha dado. No tenemos porque desviarnos y dejar que los rumores afecten nuestras vidas si nuestra conciencia está limpia delante de Dios, solo a Él debemos rendirle cuentas así que no perdamos nuestro enfoque.

A pesar del gran trabajo de Nehemías la verdad es que la obra se completo en tan solo 52 días porque la mano de Dios estaba sobre él iluminándolo y dándole los recursos para cumplir la tarea. Nehemías nunca busco gloriarse a él mismo (como chismoseaban algunos que decían que él quería hacerse rey de Judá), sino que siempre le dio la gloria y honra debida a Dios, cuya mano había estado con él desde aquel día que el rey le abrió las puertas para volver a su tierra. Muchas veces nosotros hacemos la tarea que Dios nos ha encomendado pero nos olvidamos que fue Su mano la que estuvo con nosotros todo el tiempo y comenzamos a llevarnos la gloria. Le damos lugar al orgullo y comenzamos a creer que logramos las cosas por nuestros propios meritos. Nehemías se pudo haber jactado de su gran logro ya que los muros fueron reconstruidos en un tiempo record, pero no lo hizo porque sabía que la gloria le pertenecía solo a Dios. Sin Él no somos nada, y todo lo que logramos es gracias a Él y por Él. Así que la próxima vez que cumplamos con algún llamado de Dios en nuestras vidas, no nos olvidemos que solo somos herramientas en las manos de Él. Toda la gloria le pertenece a Dios y nosotros somos sus simples siervos, los cuales Él se digno a llamar para usarnos. Dios quiere hacer grandes cosas a través nuestro, pero solo las lograremos si le damos la gloria y honra debida a Dios como lo hizo Nehemías: ¨¨nuestros enemigos conocieron que por nuestro Dios había sido hecha esta obra.¨ (6:16).

Monday, June 6, 2011

Manos A La Obra



¨Los que edificaban en el muro, los que acarreaban, y los que cargaban, con una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada.¨ Nehemías 4:17

Nehemías llego a Jerusalén y enseguida se puso a idear un plan para la reconstrucción de su ciudad. Sin comentarle a nadie lo que tenía en mente salió una noche a recorrer la ciudad y ver el daño de los muros. Ciertamente lo que le habían comentado sus amigos era verdad: los muros estaban totalmente destruidos; los mismos muros que habían defendido la ciudad tantas veces y resistido los avances del enemigo ahora estaban derribados. Los habitantes estaban completamente indefensos ante un ataque enemigo. Jerusalén era presa fácil porque sus fortalezas estaban derribadas. Cualquier enemigo podía entrar y saquear todas las riquezas que sus habitantes pudieran producir en sus tierras. Nehemías sabía que era sumamente importante edificar estos muros de nuevo y lograrlo de la manera más rápida posible. Nehemías sabía que iba a ser imposible realizar la tarea por si solo así que reunió a los líderes del pueblo y les compartió la visión que Dios le había dado. Nehemías contagio su entusiasmo al resto del pueblo y rápidamente se pusieron manos a la obra. Nehemías fue inteligente al saber cómo dividir el trabajo y organizo toda la obra para que se pudiera realizar rápidamente y en orden. El problema fue que ni bien se pusieron a trabajar el enemigo vino para tratar de desanimar al pueblo para que no construyesen los muros. Se comenzaron a burlar e intentaron frustrar los planes de construcción de Nehemías, pero este fue inteligente y continuo demostrando su confianza en Dios. Nehemías alentó al pueblo y les compartió como la mano de Dios había estado con él desde que partió de Babilonia por lo que no permitió que el enemigo los desanimara. De una manera Nehemías fue como un muro para los habitantes de Jerusalén que encontraron palabras de ánimo y refugio en él.

No puedo evitar imaginarme que fue lo que atravesó por la cabeza de Nehemías mientras recorría toda la ciudad viendo con sus propios ojos la destrucción de los muros. Tiene que haberse dado cuenta de lo difícil que iba a ser volver a construir los majestuosos muros de la ciudad que una vez hicieron sentirse seguro a los habitantes de Judá. Esos mismos muros que por tanto tiempo protegieron al pueblo de los ataques de enemigos mucho más numerosos que ellos. Mientras los muros estaban en pie, el pueblo se sintió confiado y seguro, pero ahora vivían bajo un temor constante de que el enemigo los atacara. Así que ¿qué hizo Nehemías?  Diseño un plan de trabajo organizado donde cada familia se responsabilizaba por una parte de la construcción del muro. Y cuando el enemigo se levantaba para tratar de detener la obra, Nehemías también había ideado un plan de defensa donde todos los trabajadores estaban listos con una espada en mano por si la trompeta sonaba y debían ir a ayudar a sus compañeros. Nehemías administro a los trabajadores de tal forma que ellos estuvieron listos para defenderse del enemigo sin tener que detenerse con la construcción de los muros. La obra se completo rápidamente y el enemigo no pudo detener a Judá porque la mano de Dios estuvo con ellos y además Nehemías supo administrar los recursos que Dios le dio. A veces Dios nos llama a realizar tareas difíciles donde tendremos que enfrentar adversidades, pero si dejamos que Él dirija la tarea y nos de sabiduría para organizarnos vamos a poder vencer cualquier obstáculo que se nos presente.

A pesar de que los muros habían sido derribados, Nehemías se las ingenio para construir un buen sistema de defensa ante el enemigo mientras trabajaban en la reconstrucción de los muros. Nosotros también vamos a tener que enfrentar adversidades en nuestro diario caminar y si no tenemos un buen sistema de defensa o muros para protegernos vamos a ser presa fácil del enemigo. Dios quiere que meditemos en su palabra y pasemos tiempo en su presencia porque sabe que esos son nuestros muros espirituales para cuando el enemigo quiera atacarnos. Quizá no conozcamos mucho de la palabra y nuestros muros de defensa no han sido construidos todavía, pero podemos encontrar otros amigos cristianos que nos pueden enseñar y preparar a enfrentar los ataques del enemigo como lo hizo Nehemías con el pueblo. Ellos pueden darnos consejos y ayudarnos a dar nuestros primeros pasos en la fe, pero al mismo tiempo debemos comenzar a aprender y depender de Dios así que no podemos dejar de reconstruir los muros. Tenemos que avanzar y aprender más de la palabra de Dios todos los días para saber cómo enfrentar las adversidades. Puede ser que el enemigo también nos haya derrotado en algún area de nuestra vida y nuestro muros, que una vez estaban firmes y fuertes ahora han sido destruidos. Dios también quiere que nos levantemos y comenzamos a construir los muros nuevamente para no volver a caer ante la próxima adversidad. No importa si nuestros muros nunca fueron edificados o si hayan sido derribados, es hora de poner manos a la obra y comenzar a construirlos para que la próxima vez que se nos presente algún problema podamos estar firmes y vencer cualquier obstáculo.

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Friday, June 3, 2011

Nehemías Dirige la Tercera Expedición a Jerusalén



¨El Dios de los cielos, él nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos, porque vosotros no tenéis parte ni derecho ni memoria en Jerusalén.¨ Nehemías 2:20

Nehemías dirige la tercera expedición de judíos hacia su tierra luego de que Zorobabel y Esdras habían liderado las otras dos. Zorobabel se encargó de reconstruir el templo de Dios, Esdras de comenzar a ministrar en el Templo, y ahora Dios le había puesto en el corazón a Nehemías de ir a reconstruir los muros para que la ciudad no quedara indefensa. Ya habíamos visto como Dios había tocado el corazón de los reyes persas para dejar retornar a los judíos a casa, pero en el caso de Nehemías vemos con lujo de detalles como se dio todo. Nehemías recibe una visita de sus amigos de Jerusalén y les cuentan que no todo está bien en su ciudad ya que los muros estaban caídos y eran presas fáciles del enemigo. Cuando Nehemías escucha esta terrible noticia se angustió en gran manera: ¨Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos.¨ (1:4). Nehemías se humilló delante de Dios y busco el perdón por su pueblo ya que reconoció que habían pecado delante de Él, pero también recordó la promesa que Dios le había dado a Moisés sobre si su pueblo se volvía a Él y se arrepentía de todo corazón, Dios los iba a recoger y traer de nuevo a casa. Nehemías oró y ayunó por varios días y busco el rostro de Dios, y debido a su búsqueda de Dios el pueblo fue recompensado. Nehemías sirvió como un intermediario entre Dios e Israel.

Nehemías sabía que no iba a ser sencillo conseguir el permiso del rey para volver a Jerusalén ya que él servía como copero del rey, un puesto importante en el palacio ya que los coperos eran gente de confianza para los reyes porque ellos probaban todas las bebidas del rey antes de que ellos se la tomen para asegurarse de que no estén envenenadas. Nehemías le dedico tiempo a la oración y búsqueda de Dios antes de pedir el permiso del rey. Él también ayuno y clamó por su pueblo. Nehemías se mantuvo firme a pesar de que los días pasaban y no se le presentaba la oportunidad de pedirle permiso al rey. Tuvieron que pasar unos tres meses para que a Nehemías finalmente se le presente la oportunidad de pedir el permiso especial del rey. Nehemías fue constante en su oración y nunca se desanimo cuando la respuesta no llegaba enseguida. Finalmente cuando se le presento la oportunidad, Nehemías estuvo listo. El rey lo vio con el rostro triste (seguramente después de ayunar y clamar por tantos días su rostro ya estaba un poco desfigurado) y le pregunto a Nehemías que le pasaba. Nehemías se dio cuenta de que ese era el momento que Dios le estaba dando para que presente su petición delante del rey. Cuando el rey le pregunto qué cosa quería pedirle, Nehemías se puso a orar nuevamente antes de contestar asegurándose de que Dios lo iba a respaldar. Entonces recién en ese momento le dice al rey que quiere su permiso para ir a Jerusalén a reconstruir los muros. Por supuesto después de tanto orar y clamar a Dios, Él había tocado el corazón del rey el cual le dio su permiso para viajar y encima le ofreció protección para el viaje.

¿Qué cosa le estas pidiendo a Dios en estos días? ¿Has buscado y pedido con intensidad como lo hizo Nehemías? Si es así entonces no te desanimes porque tarde o temprano Dios va a abrir la puerta y tu oración será contestada. Ahora, debemos tomar en cuenta que Nehemías no estaba pidiendo algo egoísta para sí mismo, sino que estaba pidiendo por algo que sabía que Dios quería hacer a través de él, porque fue Dios mismo el que le puso el deseo de volver a Jerusalén a reconstruir los muros. Puede ser que Dios nos ha mandado a hacer algo, pero todavía no se nos abren las puertas para cumplirlo. Sigamos buscando con intensidad a Dios y busquemos su dirección porque en cualquier momento su respuesta llegará y debemos estar atentos como lo estuvo Nehemías cuando se le presento la oportunidad delante del rey. No nos desanimemos si la respuesta no llega enseguida, ni tampoco dudemos del llamado que Dios no ha dado si las puertas no se nos han abierto aun, sino que permanezcamos seguros y constantes en oración pidiendo siempre la dirección de Dios y que su voluntad se cumpla en nuestras vidas. La oración de Nehemías tuvo resultados porque todo lo que le pidió al rey le fue concedido. Nehemías llegó a Jerusalén listo para comenzar la tarea sin importar las adversidades que se le presentarían porque sabía que ¨el Dios de los cielos, él nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos.¨ (2:20). La oración dio resultado y había llegado el momento de poner las manos a la obra.

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