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Wednesday, September 29, 2010

Dios Pelea la Batalla por Nosotros


¨Y los capitanes de Judá dirán en su corazón: Tienen fuerza los habitantes de Jerusalén en Jehová de los ejércitos, su Dios…Y en aquel día yo procuraré destruir a todas las naciones que vinieren contra Jerusalén.¨ Zacarías 12:5,9

La promesa de Dios para el pueblo de Judá era uno de esperanza después de tantos años de dolor y cautiverio. El pueblo de Israel tenía una rica historia y durante años muchas naciones los temían porque sabían que Dios estaba de su lado. Los judíos conquistaron la tierra prometida sin un gran ejército, pero lo lograron porque Jehová de los ejércitos peleaba por ellos. Un ejemplo claro de esto se dio a través de Josué quien dirigió a sus hombres en la conquista de Jericó sin tener que pelear, sino que simplemente siguieron las órdenes de Dios de marchar alrededor de la ciudad por siete días. Desde ahí continuaron conquistando la tierra prometida. Luego en el tiempo de los jueces de Israel, el pueblo volvió a ganar grandes batallas, como por ejemplo cuando Gedeón libró a su pueblo de la opresión de los madianitas peleando sin armas y solamente con 300 hombres con trompetas, antorchas, y vasijas frente a los más de cien mil hombres del ejército madianita. La historia volvería a repetirse con Salomon derrotando a miles de filisteos y luego en el tiempo de David que logró vencer al gigante Goliat ante todos los pronósticos de la lógica humana. El Antiguo Testamento está lleno de estos ejemplos donde se vio que la mano de Dios estaba sobre su pueblo y Él era quien les entregaba la victoria.

La rica historia judía parecía haberse derrumbado cuando la época dorada del reino de Salomon se desmoronó. El pueblo había abandonado a Dios y se había ido tras ídolos como las naciones vecinas. Cuando el Rey de Israel era un hombre que temía a Dios el pueblo prosperaba, pero cuando el Rey no era temeroso de Dios entonces la nación caía en pecado y la mano de Dios no estaba con su pueblo. Poco a poco el pueblo judío fue perdiendo el respeto de las naciones vecinas a medida que la mano de Dios se apartaba de ellos. El pueblo no escucho las advertencias de los profetas y siguió en sus malos caminos. Alrededor de 724 AC los asirios invadieron a la tribu de Israel y luego un siglo después los babilonios invadieron la tribu de Judá. Las grandes historias del Dios salvador de Israel habían quedado solo en el recuerdo y ahora la nación había sido humillada y llevada en cautiverio.

Después de estar 70 años en cautiverio un remanente del pueblo judío regresó a reconstruir la una vez gloriosa Jerusalén. De la mano de Esdras y Nehemías el pueblo volvió a reconstruir su ciudad y Zacarías animaba al pueblo a continuar con la obra del templo de Jehová. Fue en este tiempo que el profeta les declaró la promesa de parte de Dios de que Él volvería a estar a su lado. Dios iba a respaldar a Su pueblo y las naciones vecinas que los oprimieron por tantos años fueron destruidas. Les profetizó además acerca de la venida del Mesías y luego sobre el futuro reino de Jehová. ¨Y Jehová será Rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre…Y morarán en ella, y no habrá nunca más maldición, sino que Jerusalén será habitada confiadamente.¨ (Zacarías 14: 9,11). Lamentablemente los judíos no creyeron en que Jesús era su Mesías por lo cual siguen esperando el cumplimiento de la promesa, pero nosotros sabemos hoy que Jesús vino a establecer Su reino para todo el mundo. Esperamos su pronto regreso, pero mientras tanto establecemos Su reino aquí en la tierra. Debemos procurar vivir vidas santas para que los demás sepan que Dios es el que pelea las batallas por nosotros y nos da la victoria ante muchas situaciones adversas. Debemos cuidar nuestro testimonio para evitar tener que pasar por el exilio y cautiverio, y para que el Espíritu Santo pueda fluir a través de nuestras vidas porque el mismo Dios que peleaba por Israel pelea por nosotros hoy y quiere bendecir nuestras vidas.

Tuesday, September 28, 2010

Advertencias Sobre Caer en Rutinas Vacías


¨Cuándo ayunasteis y llorasteis en el quinto y séptimo mes estos setenta años, ¿habéis ayunado por mí? Y cuando coméis y bebéis, ¿no coméis y bebéis para vosotros mismos?¨ Zacarías 7:5-6

Un remanente del pueblo judío había regresado después de 70 años del exilio de Babilonia. Durante su cautiverio ellos tenían como costumbre ayunar en el cuarto, quinto, séptimo, y decimo mes del año ya que fueron fechas en que los babilonios sitiaron la ciudad y mataron a algunos de sus líderes. Ellos se habían olvidado de los mandatos de Dios y se fueron tras dioses ajenos por lo cual Dios permitió que los babilonios invadan Jerusalén y se lleve a su gente cautiva. Dios había mandado profetas años antes para advertir a su gente de sus malos caminos, pero ellos no escucharon y ahora Él dice ¨así como yo clamé y no escucharon, también ellos clamaron, y no escuché dice Jehová de los ejércitos.¨ (Zacarías 7:13). Ahora una vez que el pueblo había regresado de su cautiverio estaban preguntándoles a los sacerdotes si era necesario continuar con el ayuno. Parece que después de 70 años los judíos aun no habían aprendido su lección. Dios no les estaba exigiendo ayuno, solo les pedía que obedecieran sus mandatos, que amen la misericordia y justicia.

El ayuno se había convertido en un ritual religioso para los judíos. Ni se acordaban cual era su real significado. ¿Para qué seguir ayunando conmemorando estos meses de cautiverio si ya habían retornado a su tierra? Por eso Dios les habla por medio de Zacarías diciéndoles que pareciera que el ayuno lo estaban haciendo simplemente para seguir una tradición y se olvidaban del verdadero significado del ayuno. Esto me recuerda al primer devocional que escribí acerca del sermón de Jesús sobre la oración. El les recordaba a los fariseos que la oración era un momento importante para relacionarnos íntimamente con Dios, no era un acto público para que la gente pueda ver que espirituales que somos. Para que no olvidemos eso Jesús dice que lo mejor es que oremos en lo secreto cuando estemos solo ante nuestro Padre y no haya ninguna otra distracción. Es lo mismo en este caso con el ayuno que simplemente se había vuelto un ritual religioso y había carecido de real significado. El ayuno es una herramienta poderosa para poder acercarnos a Dios y pedir Su favor, pero no debe ser algo que hacemos rutinariamente sin un propósito en mente salvo el que nuestros hermanos vean que somos muy espirituales porque ayunamos. El mejor ayuno es el que se realiza en secreto, cuando realmente queremos que Dios haga una obra especial en nuestras vidas. Jesús mismo se apartaba solo al desierto a ayunar y orar donde la gente no era un estorbo y donde no se enteraban de lo que estaba haciendo.

Dios es muy claro a través de Zacarías cuando le pide al pueblo que deje a un lado el ayuno y le ofrezcan lo que realmente quiere: ¨Juzgad conforme a la verdad, y haced misericordia y piedad cada cual con su hermano; no oprimáis a la viuda, al huérfano, al extranjero ni al pobre; ni ninguno piense mal en su corazón contra su hermano¨ (Zacarías 7:9-10). Dios exigía un cambio de actitud y no que simplemente sigan un ritual religioso. Dios nos pide lo mismo a nosotros hoy. Debemos de cuidarnos en no caer en una religiosidad falsa, sino que nuestros frutos sean palpables externamente. Que la gente vea que los cristianos somos personas que amamos la justicia y la misericordia, que somos personas capaces de perdonar y ayudar a los más necesitados. No debemos caer en la religiosidad y que la gente simplemente nos conozca por ser personas que van a la iglesia todas las semanas y cantan alabanzas. Todas estas cosas son buenas, pero solamente si las estamos haciendo para Dios y no para que la gente vea que somos santos. El verdadero ayuno y oración es algo entre cada uno de nosotros y Dios y nadie más tiene que saber que estamos haciendo. No era tiempo para que el pueblo ayune porque Dios ya los había restaurada ¨y las calles de la ciudad estarán llenas de muchachos y muchachas que jugarán en ellas…y habitarán en medio de Jerusalén, y me serán por pueblo, y yo seré a ellos por Dios en verdad y en justicia.¨ (Zacarías 8:5,8).

¨El ayuno del cuarto mes, el ayuno del quinto, el ayuno del séptimo, y el ayuno del decimo, se convertirán para la casa de Judá en gozo y alegría, y en festivas solemnidades. Amad pues la verdad y la paz.¨ Zacarías 8:19

Monday, September 27, 2010

La Ventaja de Conocer las Escrituras


¨Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.¨ Zacarías 9:9

Una de las enseñanzas más grandes que nos dejó Jesús fue que es necesario conocer las Escrituras. Cuando Jesús fue tentado en el desierto salió vencedor porque conocía la Palabra y cada engaño que le presentaba el diablo era refutado con las Sagradas Escrituras. Jesús, a pesar de ser carpintero, conocía las Escrituras y enseñaba en las sinagogas desde muy joven dejando sorprendido inclusive a los fariseos y saduceos, profundos conocedores y estudiosos de la Biblia. Todos se maravillaban por el grado de conocimiento que tenía el Maestro, el cual le dedicaba tiempo a su relación con Dios. Jesús pasaba tiempo con Su Padre y se apartaba al desierto para tener un tiempo de comunión con Él. A pesar de la gran multitud que siempre lo seguía y de la gran necesidad que tenían, Jesús sabía que era necesario apartarse y dedicarle tiempo a solas con Dios. Una semana antes de su crucifixión, Jesús estaba teniendo su entrada triunfal en Jerusalén. Una gran multitud seguía a Jesús y estaba lista para proclamarlo como Rey de su nación. La gente creía que él era el que los iba a librar del opresivo imperio Romano. Jesús pudo haber entrado como el gran salvador de la nación, pero Él conocía las Escrituras y estaba para cumplir con la voluntad de Su Padre. Recordó que el profeta Zacarías había declarado 400 años antes que el Mesías entraría a la ciudad montado sobre un pollino y fue tal cual lo que ocurrió.

La visión de Zacarías fue impresionante ya que describió los acontecimientos con una perfección 450 años antes de que ocurriesen. El problema fue que los fariseos nunca fueron capaces de entender la profecía. En el versículo siguiente a la descripción de la entrada del futuro rey de Sion en un asna, Zacarías dice ¨y hablará paz a las naciones, y su señorío será de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la tierra. ¨ La gente creía que el gran Rey los libraría del imperio romano y gobernaría el mundo, pero obviaron la parte del pollino. ¿Por qué el rey entraría a la ciudad en un pollino envés de en un gran caballo de guerra? Simplemente porque el plan de Dios era diferente al que esperaban los judíos. Dios tenía un propósito diferente e iba a levantar a un rey humilde que avergonzaría a los más sabios y traería salvación para el mundo. No era un gobierno físico, sino uno espiritual, y Jesús entendió esto y por eso deja en claro que estaba para cumplir las Sagradas Escrituras al pie de la letra. Jesús no iba a reinar físicamente, sino que iba a reinar espiritualmente sobre toda la tierra trayendo liberación y paz a las vidas de toda la humanidad. En los próximos dos versículos lo describe claramente ¨Y tú también por la sangre de tu pacto serás salva; yo he sacado tus presos de la cisterna en que no hay agua. Volveos a la fortaleza, oh prisioneros de esperanza; hoy también os anuncio que os restauraré el doble.¨ Con la muerte de Jesús en la cruz y su resurrección comenzó un nuevo reino donde existe el perdón, la paz, la liberación, y la restauración de las almas de la humanidad. Su reino espiritual ya está sobre nosotros.

Dios nos ha dejado Su Palabra para que la escudriñemos y la usemos como un manual de vida. El mismo desafío que le hizo a Josué sobre meditar en Su palabra día y noche es para nosotros también. Dios quiere que estudiemos Su palabra y la pongamos por obra. Quizás muchos de nosotros no entendamos todo lo que está escrito en la Palabra, pero para eso nos ha dejado Su Espíritu Santo el cual está para guiarnos y hablarnos. El meditar en Su palabra nos puede ahorrar muchos problemas y ayudarnos a vencer las tentaciones de este mundo. Dios nos habla hoy a través de la Biblia y sus promesas están ahí para nosotros, solo tenemos que tomarlas y apropiarnos de ellas. Dejemos que Su reino se haga visible en nuestras vidas. Él promete llenarnos de paz y restaurar el doble aquello que nos ha sido robado por el enemigo.

¨Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía. Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante, y hierba verde en el campo a cada uno.¨ Zacarías 10:1

Friday, September 24, 2010

Cambio de Vestimenta


¨Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: Quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir ropas de gala.¨ Zacarías 3:4

Parece que Cupido ha estado flechando a unas cuantas parejas en este último mes ya que estuve invitado a un matrimonio diferente cada fin de semana. Lo bueno es que los hombres generalmente usamos el mismo traje así que no tuve que pasar por el dilema de decidir que ponerme en cada ocasión. Lo único que cambie fue la camisa y la corbata. En cambio parece que fuera ley universal que las mujeres no pueden usar un mismo vestido dos veces. Las mujeres se preparan con mucha anticipación para lucir hermosas en el evento. Buscan lo mejor para ponerse, pero sabiendo que no pueden repetir el mismo vestuario. Por mi lado estaba muy agradecido que los hombres no tenemos que pasar por lo mismo y podía disfrutar de las ceremonias usando el mismo traje. Ahora me pregunto qué hubiese pasado si en alguna de las ceremonias hubiera entrado una persona mal vestida entre tanta formalidad. Seguramente la mirada de todos estuvieran puestas en esa persona y se escucharían muchos susurros en todas las mesas señalándolo. Es más o menos lo que sucedió en la visión que tuvo Zacarías donde Josué estaba delante de un ángel vestido de ropas viles, o sea sucias, pero el ángel mandó limpiarlo y traerle ropas de gala.

La visión que estaba teniendo Zacarías simbolizaba la limpieza del Señor para un sacerdocio renovado. Recordemos que Zacarías era uno de los profetas que vino a ayudar con la reconstrucción del templo en Jerusalén. Junto con Hageo la tarea de ellos era animar al pueblo para que continúen con la obra. Como Zacarías era un animador le compartió al pueblo esta visión para que entiendan que lo que Dios quería hacer con ellos era algo nuevo. Dios quería comenzar desde el principio y renovar el sacerdocio que en los últimos años se había corrompido. El pueblo había sido llevado en cautiverio debido a que se habían vuelto idolatras y corruptos, pero ahora estaban de regreso reconstruyendo la ciudad y al mismo tiempo Dios quería reconstruir su relación con ellos por lo cual este cambio de vestimenta representaba una limpieza y pureza para que el pueblo pueda tener acceso hacia Él. Zacarías le estaba recordando al pueblo que el futuro era prometedor y que su relación con Dios no se había perdido.

Esta visión que tuvo Zacarías aún tiene un simbolismo importante para nuestros días. Nuestras ropas están sucias por años de vivir en pecado. Dios nos ha invitado a una gran ceremonia en los cielos, pero el problema es que nuestros trajes y vestidos son viles. No tenemos ropa de gala para semejante evento y no nos sentimos dignos como para aceptar la invitación, pero Zacarías tiene buenas noticias para nosotros. Dios ha decidido despojarnos de nuestras vestiduras viles y vestirnos con ropas de gala. Jesús nos ha dado el regalo de salvación para que podamos tener una relación cercana con Dios. Nuestras ropas ya no son viles y podemos tener libre acceso para presentarnos ante nuestro Padre con una vestimenta nueva y corazones puros. La promesa que Dios tiene para nosotros es la siguiente: ¨Si anduvieras por mis caminos, y si guardares mi ordenanza, también tú gobernarás mi casa, también guardarás mis atrios, y entre éstos que aquí están te daré lugar.¨ (Zacarías 3:7). Que hermosa promesa de parte de Dios para nuestras vidas, no somos dignos pero el nos limpia y da ropa de gala para disfrutar de la ceremonia.

Thursday, September 23, 2010

Eres La Niña de Mis Ojos


¨Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos…el que os toca, toca a la niña de su ojo.¨ Zacarías 2:8

Si Zacarías hubiera vivido en nuestros días me lo imaginaría como un gran director técnico de algún equipo. Zacarías no era el típico profeta que venía a dar un mensaje de advertencia, sino que era un gran animador. El profeta sabía que la gente venía de vivir en derrota exiliado por 70 años en Babilonia, no necesitaban escuchar más críticas por sus errores sino que necesitaban ser animados. Zacarías estaba ahí para animar a su pueblo y recordarles que aún seguían siendo el pueblo escogido de Dios. Dios no había olvidado todas las grandes promesas que tenía para ellos y el profeta estaba ahí para recordarles los planes de Dios para sus vidas. Zacarías trae un mensaje de ánimo, de paz, y de juicio sobre sus enemigos que los llevaron en cautiverio. Les dice a los judíos que ellos son la niña de los ojos de Jehová y que Él está en cuidado de ellos. La promesa que Dios le hace al pueblo por medio de Zacarías es que se vuelvan a Él y Él se volverá a ellos (verso 3). Dios les estaba dando la oportunidad de que no cometan el mismo error de sus padres, sino que se vuelvan a Él y Zacarías se los dice con palabras de ánimo recordándoles el prometedor futuro que les espera si escogen seguirlo a Dios.

El amor de Dios no había cambiado hacia su pueblo a pesar de que lo habían olvidado y dejado de lado. Dios declara que tiene un gran celo hacia Jerusalén porque la tiene en alta estima. Él está esperando que su pueblo se vuelva a Él y les declara por medio del profeta que ¨aún rebosarán mis ciudades con la abundancia del bien, y aún consolará Jehová a Sion, y escogerá todavía a Jerusalén.¨ (Zacarías 1:17). Nótese la manera en que el profeta exhorta a Su pueblo a seguir a Dios animándoles sobre el gran futuro que les espera. Dios uso a Zacarías porque sabía que el pueblo necesitaba ser animado después de regresar del cautiverio y ver su ciudad en ruinas. El futuro es mucho más prometedor que el presente por lo cual era el tiempo de que cobren animo y miren hacia adelante. Dios no había olvidado a Su pueblo y estaba dispuesto a levantar la ciudad si se volvían a Él.

Muchos de nosotros podemos aprender una gran lección sobre como Zacarías hablo con el pueblo. Muchas veces nosotros criticamos a nuestros hermanos y somos prontos a señalarlos. Cuando actuamos de esta manera podemos terminar alejando a nuevos creyentes porque se sienten desanimados cuando les señalamos con el dedo y criticamos. Deberíamos tomar una postura como la del profeta y declararles palabras de ánimo, levantarlos cuando caen, y recordarles las promesas que les esperan si deciden levantarse y volverse a Dios. Un futuro prometedor nos espera a todos si ponemos a Jesús en el primer lugar de nuestras vidas. No nos dejemos engañar por la presente situación que estamos viviendo, sino recordemos que lo mejor está siempre por venir si avanzamos tomados de la mano de Dios.

¨Canta y alégrate, hija de Sion; porque he aquí vengo y moraré en medio de ti, ha dicho Jehová.¨ Zacarías 2:10