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Thursday, October 22, 2015

Intimidad con el Padre

“Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque lo llevó Dios.” Genesis 5:24

Me parece fascinante el hecho de que en la Biblia no conocemos mucho acerca de quien fue Enoc ni que fue lo que hizo, pero aun así aparece su nombre en varios libros de la Biblia haciendo referencia a que Dios se lo llevo sin que haya gustado la muerte. En el quinto capitulo de Genesis se esta haciendo mención de todos los descendientes de Adan y cuantos años vivió cada uno pero de repente cuando llegamos a Enoc no se menciona que haya muerto sino que simplemente desapareció porque Dios se lo llevó. Hay muchos personajes bíblicos que tuvieron una relación muy cercana con Dios e hicieron muchos milagros y recibieron muchas bendiciones de parte de Dios pero junto a Elias, Enoc fue el único que tuvo dicho privilegio de ser llevado por Dios sin tener que enfrentar la muerte. Me pregunto que clase de relación tuvo que haber tenido Enoc para que Dios se lo llevara a diferencia del resto de nosotros. El énfasis que hace el escritor en medio de la exhausta lista de los descendientes de Adan me llamo la atención porque hace referencia a que Enoc era una persona que caminaba con Dios. Que privilegio tan grande! Seguro que Enoc era una persona que disfrutaba de una relación intima con Dios y que disfrutaba de la comunión con El. En el capitulo 11 de Hebreos vemos que Enoc esta incluida en la lista de los hombres que alcanzaron buen testimonio mediante la fe. El versículo 5 dice, “Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuera traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios.” Cuantos de nosotros no desearíamos llegar a tener una relación tan intima con el Padre como la tuvo Enoc y que se pueda decir de nosotros que caminamos con Dios? La única manera de agradar a Dios es mediante la fe y por eso la Biblia hace tanto énfasis en estos hombre de fe para que aprendamos a vivir como ellos lo hicieron. 

La palabra que más me llama la atención de este pasaje es “Caminó.” Que hermoso que seria que los demás puedan decir de nosotros que caminábamos con Dios. Creo que uno de los secretos para poder disfrutar de la intimidad con Dios es simplemente enamorarse de El. Muchas veces nos acercamos a Dios porque tenemos necesidades y queremos pedirle algo. Intentamos negociar con Dios diciéndole que si El nos da lo que le pedimos nosotros le entregaremos nuestra vida. En la Biblia Jesus mismo nos manda presentar nuestras peticiones delante de Dios así que no estoy diciendo que esta mal que vayamos a El cuando estamos en necesidad, pero creo que el caminar con Dios implica mucho mas que el acercarnos a el cuando queremos algo. Caminar con Dios es simplemente disfrutar de la compañía del Padre y pasar tiempo con El disfrutando de Su Presencia sin necesariamente querer nada a cambio. Caminar con Dios implica seguir Sus pasos sin importar donde nos esta dirigiendo ya que sabemos que mientras estamos con El estamos seguros. Mi oración para mi propia vida es que pueda llegar a tener una relación así con mi Padre. Simplemente disfrutar de su Presencia y enamorarme cada día mas de El. Quiero seguir Sus pasos y caminar junto a El sin preocuparme donde me esta llevando o cuan largo sea el camino. Enamorarme tanto de Dios que pueda desaparecer en Su presencia todos los días sin querer nada mas. 

Thursday, February 24, 2011

Aprendiendo a Ser Buenos Administradores


¨Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.¨ Génesis 1:28

Han pasado miles de años desde que Dios nos dio esta orden y debo admitir que hemos cumplido con la primera parte de ese mandato (aunque ha de ser el único mandamiento que hemos sido capaces de obedecer realmente). Nosotros estamos aquí porque Adán y Eva obedecieron la orden de multiplicarse. Hoy se calcula que hay un estimado de siete mil millones de habitantes en el planeta. Hemos hecho un gran trabajo y nos hemos multiplicado sobremanera, pero parece que esa fue la única orden que escuchamos de parte de Dios, porque el resto lo hemos ignorado por completo. Hay una segunda parte en este mandamiento y se trata de la mayordomía. Dios nos ha puesto por cabeza del resto de la creación y nos pidió que enseñoreemos sobre los animales y las plantas. Si estudiamos cuidadosamente la Biblia podemos ver qué vez tras vez Dios habla sobre la mayordomía, y si miramos como esta nuestro mundo hoy podemos ver que no hemos hecho un gran trabajo con la administración de la creación de Dios. Hemos abusado de nuestro poder y demostrado que no somos capaces de mirar más allá de nuestras propias metas y buscar vivir en armonía con el resto de la creación. Dios quiere que aprendamos a ser mayordomos de nuestras vidas, de nuestro tiempo, de nuestros talentos, para que podamos habitar en comunión con la creación y por eso vez tras vez se repiten consejos sobre la mayordomía en la Biblia.   

Dios es el dueño de toda la creación, pero él nos escogió a nosotros para que seamos sus administradores. La mayordomía tiene que ver con administrar los bienes que una persona nos confía, y esos bienes nos han sido confiados a nosotros por Dios. El ser mayordomos de algo no quiere decir que somos los dueños de esa cosa, sino que somos los encargados de cuidar aquello que no es nuestro. Somos mayordomos de algo que no nos pertenece. La primera lección que tenemos que aprender si queremos ser buenos mayordomos de las cosas que Dios nos ha dado es entender que no somos dueños de nada, ni siquiera de nuestras propias vidas. Cuando aceptamos a Jesús en nuestro corazón tomamos la decisión de entregarle nuestros corazones a Él y por lo tanto decidimos entregarle nuestra vida completamente a Él. Dios es el dueño de nuestras vidas y nosotros somos simplemente los mayordomos y administradores de ellas. Somos responsables de cuidar todo lo que Dios nos ha dado porque no es nuestro para hacer lo que queramos con ellas. Dios nos puso por administradores de la tierra y por lo tanto llegara el día en que tengamos que rendirle cuentas a Él sobre lo que hemos hecho con lo que nos encomendó. No hay nada mejor que poder escuchar a Dios decirnos un día ¨Bien buen siervo y fiel, sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.¨ (Mateo 25:23).

Si hubiésemos obedecido este segundo mandato de Dios de la misma manera que lo hicimos con el primero (fructificarnos y multiplicarnos) entonces nuestros hijos tendrían un futuro mucho más alentador que el que les toca enfrentar hoy día con tantos cambios climáticos y especies extintas o en peligro de extinción. No hemos sido buenos administradores de las cosas que Dios nos ha confiado porque hemos cometido el error de creernos dueños de la creación de Dios. No hemos entendido que somos simplemente mayordomos de sus bienes y que todo le pertenece a Dios. Debemos reconocer que no hemos sido buenos mayordomos de las cosas que Él nos ha encomendado, y pedirle a Dios que nos ayude en el futuro a entender que todo lo que nos ha sido dado le pertenece realmente a Él y que nos ayude a cuidar de la mejor manera todo lo que le pertenece. Entreguémosle nuestras vidas a Dios y dejemos que Él nos guíe para poder administrar mejor nuestro tiempo y nuestras acciones. Seamos buenos mayordomos de lo que Dios nos ha regalado y dejemos que Él nos llene de sabiduría para poder administrar sus bienes de una manera correcta y ordenada. No somos los dueños de nuestras vidas como para hacer lo que se nos da la gana con lo que nos ha sido dado. Dios nos manda a ser buenos administradores y mayordomos de su creación. Pongamos nuestras manos a la obra para hacer de este mundo un lugar mejor.

Thursday, February 10, 2011

Preservando la Vida por la Obediencia de una Sola Persona


¨Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón…Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.¨ Génesis 6:6,8

Desde la caída de Adán y Eva en el Jardín de Edén la maldad del hombre fue aumentado con el correr del tiempo. Nuestra decisión de comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y el mal corrompió de tal manera la sociedad que Dios llego a tal punto de haberse arrepentido de haber creado al hombre. No había esperanza para la humanidad ya que la maldad del hombre había llegado a un punto máximo. El propósito por el cual fuimos creados para tener una relación intima con Dios se había roto debido a que decidimos vivir apartados de Él. Dios es Santo y no puede habitar en medio de la maldad. El requiere santidad de nuestra parte. Dios, con gran dolor en su corazón, se arrepintió de habernos creado y era el momento de acabar con su creación, ya que no estaban cumpliendo con el propósito por el cual fueron creados. Pero gracias a Dios por la vida de Noé, quien halló gracia ante los ojos de Dios. Lo único que impidió que Dios destruyera completamente a la humanidad fue la vida de Noé. Dios vio la santidad de Noé y decidió guardar su vida junto con la de su familia. La historia de Noé es una de las más contadas de la Biblia. Dios decidió destruir a la tierra con un gran diluvio, pero guardó la vida de Noé al mandarlo construir un arca gigante donde él y su familia iban a sobrevivir junto con dos ejemplares de cada especie de animales.

Fue por la obediencia de Noé y la gracia de Dios que la creación pudo sobrevivir al diluvio. ¿Qué hubiese pasado si Noé hubiese decidido ignorar a Dios y no construir el arca? Sin embargo Noé escucho y obedeció la voz de Dios. Él fue la única razón por la cual la raza humana no fue exterminada. Dios encontró en él lo que buscaba, alguien con quién pudiera relacionarse y tener una comunión intima. Por supuesto que Noé iba a obedecer a Dios cuando le mandó construir el arca. Imagínense hasta que punto habría llegado la maldad del hombre que Dios se haya tenido que arrepentir de haber creado la humanidad. Sin embargo en medio de tanta maldad, Noé supo cómo vivir apartado para Dios. Noé nunca se dejó corromper por la maldad de la sociedad a su alrededor. El pudo permanecer firme en todo momento. Debe haber sido algo difícil para Noé ya que era el único en toda la tierra que mantenía una forma de vida piadosa en medio de tanta corrupción. Si para nosotros a veces se nos hace difícil mantener una vida santa en medio de tanta corrupción que vemos en nuestra ciudad, imagínense cuanto más difícil era para Noé, que era el único que vivía justamente. Nosotros muchas veces caemos en la misma corrupción que nuestra sociedad porque vemos que todos los demás están haciendo lo mismo así que no nos queda de otra. Deberíamos tomar la vida de Noé como un ejemplo y ser ejemplo en una ciudad donde reina la violencia, corrupción, y maldad. Por supuesto que iba a ser fácil para Noé obedecer a Dios y construir el arca, porque siempre se había mantenido obediente a Su palabra.

Dios muestra una vez más su gracia hacia la humanidad a través de la historia de Noé. Por una sola persona Dios es capaz de perseverar la vida humana. Esto demuestra cuanto Dios ama a cada uno de nosotros. Hay fiestas en los cielos cuando un pecador recibe a Cristo en su corazón porque Dios ama a cada uno individualmente. Dios mando a su único hijo a morir por nosotros en la cruz. A Él le importa cada vida; el sacrificio valió la pena aunque sea solo una sola persona quien haya decidido recibir ese regalo. El murió por mí, el murió por ti y es capaz de dejar las 99 ovejas por ir en busca de esa única oveja perdida. No subestimemos la importancia que Dios le da a cada individuo. Fue por una sola persona que Dios decidió preservar la humanidad. Nosotros, los que hemos recibido el regalo de su salvación eterna, debemos tomar el ejemplo de Noé y vivir vidas santas y agradables para Dios. No sabemos cuánto nuestra vida y obediencia a Dios pueda significar para aquellos que están a nuestro alrededor. Muchas personas están viendo nuestras vidas e imitando nuestras actitudes. No imitemos al resto de la humanidad, sino dejemos que ellos nos imiten a nosotros. Nuestras vidas deben ser como la de Pablo que dijo: Sed imitadores de mí, como yo de Cristo. Recordemos que somos luz en este mundo y debemos ser la diferencia en medio de una sociedad corrupta.  

Wednesday, February 9, 2011

Buscando Ser Dioses de Nuestra Propia Vida

¨Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.¨ Génesis 3:4-5

La serpiente era el animal más astuto en el Jardín de Edén y sabía exactamente como tentar a Adán y Eva para que desobedezcan el mandamiento de Dios. Primero se le acerca a Eva y le pregunta porque Dios no los deja comer de ningún fruto del huerto. Lo que intenta hacer la serpiente es distorsionar la verdad. Dios lo puso al hombre por encima de todos en el jardín y podían comer de todo árbol del huerto excepto uno. Lo primero que hace el enemigo es intentar cambiar la verdad de Dios en nuestras vidas. Si no tenemos una comunión real con Dios vamos a dejarnos engañar muy fácilmente y caeremos en pecado todo el tiempo. Eva le corrige a la serpiente y le dice que no es verdad, que si pueden comer de cualquier fruto excepto uno. Eva no se dejo engañar en el primer intento de la serpiente, pero de alguna manera esta se fue metiendo en la cabeza de Eva intentando distorsionar una realidad haciéndola cuestionar a Dios. Muchas veces el enemigo llegara a nuestras vidas intentando descreditar a Dios o haciéndonos cuestionar algún mandamiento de Dios, y si no estamos bien parados sobre la roca caeremos muy fácilmente. Es necesario mantener una real comunión con Dios, leyendo su palabra y orando para poder estar firmes en el día malo.

Es en el segundo intento de la serpiente donde Eva se deja engañar y cae en la misma trampa en la cual muchos de nosotros hemos caído. La serpiente le dice a Eva que es mentira que si comen del fruto del árbol prohibido morirán; sino que Dios no quiere que se conviertan en Él porque sabe que si comen de ese fruto serán como dioses. La idea de convertirse en un dios seduce a Eva al igual que a la mayoría de nosotros. Si no me creen, entonces pensémoslo de la siguiente manera: Todos queremos ser los dioses de nuestras propias vidas. No nos gusta que venga otra persona y nos imponga que hacer. Creemos que nosotros tenemos la capacidad de escoger que es lo que está bien y mal. Queremos vivir la vida como a nosotros nos place. Desde niños nacimos con un corazón rebelde y no nos gusta que nuestros padres nos pongan reglas. Queremos ser los dueños de nuestra propia vida. Inclusive hay mucha gente que comete el error de decir yo sí creo en Dios, pero a mi manera. A mi manera, quiere decir que creen en el dios que ellos mismos han creado en su propia mente (un ídolo mental). No nos gusta que alguien venga y nos imponga lo que tenemos que hacer. La serpiente logra engañar a Eva y está come de la fruta prohibida porque quiere ser como Dios. Desde ese momento entró el pecado y el egoísmo al mundo.

El fruto prohibido viene a representar el libre albedrío que Dios nos ha dado. El creó al hombre a su semejanza y le dio la opción de escoger si obedecerlo o no. Pueden comer de todo fruto del huerto, excepto del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Podemos decidir escoger obedecer y seguir los mandamientos de Dios para nuestras vidas que están delineados en la Biblia o podemos decidir comer del fruto prohibido y seguir nuestras propias reglas, y de alguna manera ser dioses de nuestras propias vidas donde nosotros escogemos que es lo que está bien y que es lo que está mal para nosotros. Dios nos creó con esa capacidad de poder escoger por nosotros mismos si queremos obedecerlo y dejar que Él sea el que gobierne y tome el control de nuestras vidas, o si queremos nosotros mismos gobernarnos y hacer lo que mejor nos parezca a nosotros. Dios nos ha dado el libre albedrío, solo nos queda a nosotros decidir si queremos seguirlo a Él o no. La mayoría de la humanidad ha decidido vivir como dioses de su propia vida y han creado su propio código ético y moral. Lo curioso es que la mayoría de estas personas son las que cuestionan a Dios cuando sucede algo malo. Son esas mismas personas las que dicen: Si Dios existe ¿por qué permitió que me suceda tal cosa? La respuesta es sencilla, nosotros hemos decidido ser los dioses de nuestra propia vida escogiendo por nosotros mismos que es lo que consideramos bueno y que es lo que consideramos malo. Todos de alguna manera hemos comido del fruto prohibido en alguna etapa de nuestra vida por lo cual debemos reconocer nuestro error y dejar que Él tome el control de todo. Solo así podemos esperar una vida llena de gozo, paz, y amor porque eso es lo que Dios nos quiere dar si le permitimos gobernar nuestras vidas. No sigamos comiendo del fruto prohibido.

Tuesday, February 8, 2011

Asumiendo la Responsabilidad Por Nuestros Actos


¨La mujer que me diste por compañera me dio del árbol y yo comí. Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.¨ Génesis 3:12-13

Una característica universal que tenemos los seres humanos es que nos cuesta aceptar la responsabilidad por nuestras acciones. Siempre buscamos alguna excusa o explicación lógica a nuestras fallas. Nos cuesta simplemente reconocer que nos equivocamos y punto. De alguna manera siempre encontramos alguien más a quien podemos señalar y culpar de nuestros errores. Si nos va mal en un examen es porque el profesor no nos enseño bien, o porque algún hermano hizo relajo toda la noche y no nos dejo estudiar, o porque nuestros padres nos pusieron a hacer alguna otra cosa, o simplemente porque tenemos una vida demasiada ocupada. Nos cuesta reconocer que nos fue mal porque no estudiamos y punto. Lo mismo sucede en nuestra relación con Dios ya que buscamos excusas cuando le fallamos o cometemos algún pecado. Señalamos a los demás y decimos si todos los demás lo hacen ¿por qué esta mal si yo lo hago? Es que no tenía ninguna otra opción, lo tuve que hacer. No es un problema de ahora de nuestros días, sino que ha sido algo con lo que Dios ha tenido que lidiar desde el comienzo mismo de la creación.

Tomemos como ejemplo el caso de Adán y Eva. Dios los puso en el huerto de Edén para que se enseñoreen sobre todos los animales. La única prohibición que les había dado Dios era que no comieran del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. De todos los demás arboles podían comer sin ninguna restricción. Dios pone todo a su disposición, pero les prohíbe comer de ese árbol y ¿qué es lo que hacen Adán y Eva? Justamente prueban el fruto de ese árbol y caen en desobediencia contra Dios. No parecía una regla demasiado difícil de obedecer, pero la mujer se dejo engañar por la serpiente, y luego el hombre por la mujer. Ambos tuvieron la posibilidad de escoger comer o no de la fruta prohibida, la serpiente no forzó a la mujer, simplemente la tentó diciéndole que si comían de ese fruto serían como un dios. Ambos desobedecieron y llego la hora de la confrontación con Dios. El vínculo entre Adán y Eva con Dios se había roto y estos se escondían de Dios cuando este los llamaba en el Huerto. Cuando Dios confronto a Adán con su pecado este simplemente respondió que la mujer lo engaño, y la mujer que la serpiente lo engaño. Ninguno de los dos supo asumir la responsabilidad de sus actos sino que se excusaron debido a factores externos.

Muchos de nosotros hoy tenemos la misma actitud que tuvieron Adán y Eva. Nos excusamos por nuestras fallas y culpamos a otros de habernos hecho caer. No sabemos asumir que fuimos nosotros mismos los que tomamos la decisión equivocada. Dios no quiere que nosotros nos excusemos ante el por nuestros errores, Él ya sabe que hemos pecado. Dios quiere que vengamos ante Él con un corazón arrepentido y le confesemos nuestros errores y malas decisiones. Él quiere perdonarnos pero para poder hacerlo primero debemos venir ante Él con un corazón sincero y arrepentido. No nos excusemos por nuestros hechos, sino simplemente busquemos el perdón de Dios. No intentemos justificarnos al compararnos con los demás y creernos más santos que el resto. Dios nos juzga a cada uno como individuos y nuestra justicia no es suficiente para poder tener una relación verdadera con Él. La única manera en que podamos tener una relación pura con nuestro Padre es si nos presentamos ante Él con un corazón arrepentido, sin excusas ni justificaciones, simplemente reconociendo que le fallamos. Dios está ahí a nuestro lado llamándonos y esperando nuestro sincero y real arrepentimiento. No quiere escuchar excusas u otros nombres de personas que han caído más veces o lo que sea, simplemente quiere escuchar un: ¨lo siento, peque, te falle, perdóname y dame un corazón nuevo para servirte.¨

Friday, February 4, 2011

Ya No Se Llamará Más Tu Nombre Jacob, Sino Israel


¨Y le dijo Dios: Tu nombre es Jacob, no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre; y llamó su nombre Israel¨ Génesis 35:10

La promesa que Dios le hizo a Abraham de bendecirlo a él y a su descendencia a través de Isaac ahora se cumple en la vida de Jacob, quien no fue realmente el primogénito, sino que engaño a su padre y hermano mayor para robarse la primogenitura y la bendición de Dios. El precio que tuvo que pagar Jacob por engañar a su hermano fue bastante alto ya que tuvo que huir a otra tierra por temor a que su hermano lo matase. Aún así Dios bendecía la vida de Jacob y estaba con él en todo tiempo. Jacob se enamoro de una muchacha llamada Raquel y tuvo que trabajar 7 años para su padre para que se lo entregara como su mujer. Cuando llego el momento en el cual Jacob se debía desposar con Raquel fue engañado por su suegro y este le entrego a su hija mayor: Lea. Jacob estaba tan enamorado de Raquel que tuvo que trabajar siete años más para que su suegro finalmente la entregue. El engañador había sido engañado, pero aun así la mano de Dios estaba con Jacob. Su suegro sabía que Dios bendecía a Jacob por lo cual estaba contento con retenerlo bajo sus servicios porque mientras Jacob vivía con él, él también era bendecido. Pero el momento de partir al fin había llegado y Jacob tomó a sus dos mujeres y todas sus posesiones y se fue. Ahora llegaba el momento en que se tenía que enfrentar a su hermano que lo venía buscando con 400 hombres.

Jacob entro en pánico. Finalmente había conseguido su libertad y ahora debería enfrentar a su hermano que años atrás lo había querido matar. Este fue el momento culminante en la vida de Jacob donde ocurrió la transformación más grande de su vida. Le pidió a Dios que lo proteja de su hermano y termino peleando con un ángel del Señor hasta el alba no dejándolo ir hasta que bendijera su vida. Jacob finalmente obtuvo su bendición, pero fue a un alto costo ya que quedó dislocado uno de sus huesos en su costado. El momento finalmente había llegado para Jacob en el cual tuvo que reconocer ante Dios que no podía enfrentar la situación solo. Toda su vida había conseguido lo que quería a través de engaños, pero ahora estaba solo y necesitado. Fue en ese momento que Jacob rindió su vida ante Dios y reconoció que sin la bendición de Dios no había manera de que continuara con vida. Le prometió a Dios que si libraba su vida a partir de ese momento su Dios sería Jehová. Dios estaba con Jacob, así como lo había estado con sus padres Isaac y Abraham y la promesa se iba a cumplir a través de su descendencia. Cuando Jacob se encontró frente a frente con su hermano, este le recibió con un abrazo y el rencor que una vez le había guardado ya había desaparecido hace tiempo. Las preocupaciones de Jacob se esfumaron y ahora podía reunirse junto a su hermano y padre nuevamente en su tierra. Dios demostraba una vez más que él estaba en control de la situación, lo único que requería de Jacob era que este reconociera su soberanía. Desde ese momento la vida de Jacob cambio para siempre. Su nombre ya no era más Jacob, sino Israel.

No sé en qué situación te puedas encontrar en este momento, pero quizá sientas que ya no puedes dar un solo paso más. Has intentado hacer todo por tus propios medios y sin embargo te encuentras siempre contra las cuerdas. Recuerda que Dios está en control de tu situación y puede solucionar tus problemas, simplemente está esperando que rindas tu vida a Él y que reconozcas así como lo hizo Jacob de que solo Él puede cambiar tu vida y darte salvación. Dios te da un nuevo nombre y puede arreglar cualquier problema en el cual te encuentras metido. Nunca es demasiado tarde para Dios, Él está ahí a tu lado dispuesto a darte una mano si se lo permites. Entrégale tus problemas y preocupaciones al Señor y veras que Él cambia tu vida y te hace una nueva criatura sin importar tu pasado. Así como lo hizo con Jacob, Dios quiere bendecir nuestra vida, pero solamente lo va a hacer si nosotros le permitimos que sea Señor y Rey de nuestro ser. Debemos permitirle a Él que tome el control de nuestra situación. Entrégale tus cargas a Dios y confía que la solución llegará pronto.