Monday, August 15, 2011

Creados Para Alabar A Dios



¨Jehová liberta a los cautivos; Jehová abre los ojos a los ciegos; Jehová levanta a los caídos; Jehová ama a los justos. Jehová guarda a los extranjeros; al huérfano y a la viuda sostiene.¨ Salmos 146:7-9

Después de un largo recorrido por los Salmos hemos llegado a los últimos cinco capítulos del libro. Estos últimos salmos terminan con una nota de gratitud del salmista hacia Dios por todas sus bondades. Nos hace un llamado a todos a recordar siempre las grandezas de Dios y alabarlo por lo que Él ha hecho en nuestras vidas. Hemos visto diferentes tipos de salmos, de los cuales muchos se enfocaban en oraciones y suplicas de liberación cuando el salmista se encontraba en angustia, pero estos cinco capítulos finales todos tienen una cosa en común: son un llamado a toda la creación a que alabemos a Dios por su magnificencia. Dejando de lado nuestros problemas personales o diferentes situaciones, el salmista quiere que todos nos unamos para darle la gloria y honra a Dios que El se merece. Los cinco salmos todos comienzan con el mandato de alabar o cantar a Dios y todos terminan con la exclamación de aleluya. No ha sido casualidad que estos últimos salmos sean dedicados exclusivamente a alabar a Dios ya que el gran propósito por el cual fuimos creados ha sido siempre el de alabar a Dios con todo nuestro ser. Estos salmos son un recordatorio mas de las diferentes formas en las que podemos darle la gloria y honra a Dios. Sin importar como nos sintamos, siempre podemos encontrar una razón para alabarlo a Él y darle gracias por lo que ha hecho en nuestras vidas. Tenemos más razones para estar agradecidos con Él de las que tenemos para estar suplicando o clamando por alguna dificultad que se nos presenta. Demos la honra debida a nuestro Creador y alabémosle con todo nuestro ser.

El salmo 146 es un llamado para alabar a Dios con toda nuestra alma: ¨Alaba, oh alma mía, a Jehová. Alabaré a Jehová en mi vida; cantaré salmos a mi Dios mientras viva.¨ (146:1-2). Nuestra razón de vivir debe ser solo para alabarlo a Él y darle gracias por todo lo que hemos recibido de su mano. Sus misericordias son infinitas para con nosotros, y Él nos ha librado de todo mal. Dios es el único que nos da esperanza en medio de la aflicción y nos levanta cuando hemos caído. Su mano siempre ha estado dispuesta a sostenernos en todo tiempo y por lo tanto le debemos nuestra vida en completa obediencia a Él. Es lo menos que podemos hacer por alguien que ha entregado tanto por nosotros. Dios es el que nos libra de todas nuestras prisiones, el que nos sana de nuestras enfermedades, el que nos levanta cuando estamos caídos, el que pelea las batallas por nosotros cuando el enemigo es más fuerte, y el que nos defiende de toda injusticia y maltrato que hemos recibido en esta sociedad. Por eso y mucho más Dios es digno de nuestra alabanza.  En el salmo 147 vemos como el Dios todopoderoso creador de cielo y tierra se complace en nuestra obediencia sobre todas las cosas. Dios ha escogido a su pueblo Israel, y a su ciudad Jerusalén para darles paz y prosperarlos: ¨El da en tu territorio la paz; te hará saciar con lo mejor del trigo.¨ (147:14). Si Dios nos ha dado tanto entonces ¿por qué no le podemos dar nuestra obediencia y alabanza a Él que es digno de recibirla?

En el salmo 148 el llamado a alabar a Dios ya se hace universal; los hombres no son los únicos que tienen que alabar a Dios sino que toda su creación es llamada a alabar y exaltar el nombre de Dios. Dios es digno de recibir la alabanza de toda su creación y nosotros no somos excepto a ello; debemos de buscar alabarlo no solo de palabra sino con nuestros hechos. Los animales alaban a Dios simplemente al cumplir con el propósito por el cual fueron creados; nosotros también debemos buscar alabarlo siguiendo su voluntad para nuestras vidas. En el salmo 149 todos son exhortados a alabar a Dios con sus bocas e instrumentos. Podemos alabar a Dios mediante la música y danzar alegres en Su presencia por más loco que parezca el concepto. Dios es el que transforma nuestras tristezas en gozo y cuanto mejor lo comenzamos a conocer, con más razón buscamos alabarlo y danzar con corazones alegres. Finalmente en el salmo 150 podemos ver los diferentes instrumentos y variedades musicales con los cuales podemos alabar y glorificar el nombre de Dios. El ultimo versículo encierra el concepto de todos los salmos: ¨Todo lo que respira alabé a Jehová, Aleluya.¨ (150:6). Fuimos creados con un propósito: glorificar a Dios. Fuimos creados a semejanza e imagen de Dios para reflejar su gloria. Alabemos a Dios en todo tiempo, sin importar las circunstancias que nos rodean; busquémosle y obedezcámosle con un corazón agradecido y dispuesto a adorarlo en todo tiempo.

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Wednesday, August 10, 2011

El Dios Que Contesta Todas Nuestras Suplicas



¨Sostiene Jehová a todos los que caen, y levanta a todos los oprimidos. Los ojos de todos esperan en ti, y tú les das su comida a su tiempo. Abres tu mano y colmas de bendición a todo ser viviente.¨ Salmos 145:14-16

Hoy analizaremos los salmos 140 al 145 los cuales fueron todos escritos por David. Ya hemos visto las diferentes tribulaciones que tuvo que pasar el rey, pero también hemos visto como en cada aflicción la mano de Dios estuvo con él para librarlo. David siempre confió en Dios y sabía que Él lo iba a librar de todos sus problemas. David tenía un corazón conforme al de Dios y no había circunstancia que pudiera debilitar su fe. Al contrario, las aflicciones parecieron acercar al rey a Dios aún más. Si nos ponemos a analizar la historia de David podemos ver como su gran caída vino justamente en un momento donde su corazón estaba tranquilo y en descanso. Fue allí cuando David fue tentado y cayó en pecado. En cambio siempre que se encontraba perseguido o afligido, su corazón encontraba paz en Dios el cual lo libraba vez tras vez de sus enemigos. David encontraba la paz que su alma tanto anhelaba durante estos momentos difíciles de su vida, y la mayoría de los salmos que él escribió fueron durante este tiempo de turbulencia que enfrentaba. Los salmos 140 al 144 son todos salmos de suplicas y oraciones que David le hace a Dios para ser librado de sus enemigos y de todo mal. El salmo 145 en cambio es un salmo que se enfoca en alabar a Dios por su poder y grandeza. Las oraciones de David fueron contestadas y él pudo experimentar el poder de Dios en su vida al ser librado de todas sus angustias por lo cual pudo testificar sobre el gran poder libertador de Dios.

En el salmo 140 David clama a Dios para ser librado de todos sus enemigos. Recordemos que David fue un guerrero que se encontraba constantemente en batalla con los filisteos, pero además tuvo que esconderse del rey Saúl que lo persiguió por celos. Aún cuando fue rey, David tuvo que enfrentar una serie de disputas familiares. A pesar de ser perseguido por sus enemigos, David nunca se olvido de su Dios sino que busco siempre refugio y protección en Él. ¨En cuanto a los que por todas partes me rodean, la maldad de sus propios labios cubrirá su cabeza.¨ (140:9). David podía confiar en Dios porque sabía que su corazón se había mantenido puro para con Él. Su obediencia le garantizaba protección ante el enemigo. En el salmo 141 David hace una oración para ser librado de todo mal. El rey buscó siempre seguir los mandamientos de Dios y en esta ocasión clama para que se cumpla la voluntad de Dios en su vida, y que no permita que su corazón se incline hacia el mal: ¨No dejes que se incline mi corazón a cosa mala, a hacer obras impías con los que hacen iniquidad; y no coma yo de sus deleites.¨ (141:4). La confianza de David estaba puesta en Dios y buscaba mantener su mirada enfocada en Él en todo tiempo; su oración era que Dios no permita que cayera en la maldad ya que sabía que eso lo alejaría de Su voluntad. En el salmo 142 David le pide a Dios ser librado en medio de la prueba. Aún en medio de la aflicción, David sabía que Dios lo escuchaba y lo podía librar por más dura que fuera la prueba.

Los salmos 143 y 144 contienen más oraciones y suplicas de David hacia su Dios pidiendo ser librado de todo mal y ser prosperado. David buscaba caminar bajo la dirección de Dios: ¨Enséñame a hacer tu voluntad porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.¨ (143:10). El rey sabía que mientras nos encontramos en los caminos del Señor no hay mal que nos pueda desviar ya que Su mano nos sostiene en todo tiempo. Dios es el que nos mantiene seguros y confiados. David oraba por la dirección de Dios sabiendo que mientras su mirada estaba puesta en Él no podía desviarse de su voluntad. Permanecer en los caminos de Dios y obedientes a Su palabra también trae bendición y prosperidad a nuestras vidas: ¨Bienaventurado el pueblo que tiene esto; bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová.¨ (144:15). Finalmente luego de tantas suplicas y peticiones David alaba a Dios simplemente por lo que Él es. El salmo 145 es un claro ejemplo de esto ya que David reconoce que Dios ha sido fiel y misericordioso para con él habiéndolo librado de la mano de sus enemigos y de todas sus aflicciones. Dios es digno de nuestra alabanza simplemente porque Él es grande y fiel. Su mano está continuamente sobre nosotros y sus misericordias nunca nos abandonan. Dios quiere contestar todas nuestras suplicas y librarnos de todo mal, pero debemos buscarlo a Él y dejar que Él nos guíe en todo momento. Dios está cerca de todos los que le buscan y claman a Él.

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Tuesday, August 9, 2011

Seguro de que Jehová Cumplirá Su Propósito en Mí




¨ ¿Cómo cantaremos cantico de Jehová en tierra de extraños?¨ Salmos 137:4

El orden en que fueron numerados los salmos no es cronológico, pero tampoco es casual que hayan sido ordenados de esta manera. En medio de los cinco salmos que vamos a analizar hoy de alabanza por la grandeza y misericordia de Dios podemos encontrar un salmo de lamento del pueblo israelita que se encontraba cautivo en Babilonia. El salmo 137 se contrasta con los dos salmos anteriores y posteriores haciéndolo parecer a simple vista que queda fuera de lugar, pero si los analizamos bien podremos entender porque fueron ordenados de la siguiente manera. Los primeros dos salmos (135 y 136) tratan sobre la grandeza de Dios, Su bondad, y Su misericordia (la frase ¨porque para siempre es su misericordia¨ es repetida 26 veces en el salmo 136). Dios es grande y todopoderoso; podemos estar seguros de que Él está en control de todo lo que nos rodea y de que su mano estará siempre con nosotros: ¨Porque yo se que Jehová es grande, y el Señor nuestro, mayor que todos los dioses. Todo lo que Jehová quiere, lo hace.¨ (135:5-6). La grandeza de nuestro Dios no se compara con la de ningún otro dios porque Él es el único Dios real creador de cielo y tierra y que habita entre nosotros para cumplir Su propósito en nuestras vidas. Él es real y se manifiesta de una manera sobrenatural para darnos lo mejor siempre porque su bondad y misericordias son sin límites. El salmista recuerda como la mano de Dios estuvo con su pueblo a través de toda la historia y de cómo pudieron experimentar Sus muchas bondades.

Después de haber repasado como la mano de Dios estuvo con ellos y de haber sido liberados por la misericordia de Dios nos topamos con este salmo de lamento donde el pueblo de Dios ha experimentado una de las peores derrotas de sus vidas y se encuentran exiliados lejos de su tierra. Aquí viven en cautiverio sirviendo al imperio babilónico y todas sus riquezas les han sido arrebatadas. ¿Cómo poder cantarle salmos de alabanza a Dios en esta situación, en medio de tanto dolor y aflicción? ¿Acaso la bondad y misericordia de Dios se ha apartado de ellos? ¨Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos y aún llorábamos, acordándonos de Sion.¨ (137:1). Era un tiempo de lamento para los israelitas, habían sido derrotados y llevados a un lugar lejos de su hogar por haber pecado y dejado a Dios. Dios no abandono a su pueblo, sino que ellos lo dejaron a Él y a pesar de que Dios les mando varios profetas a advertirles del daño que se aproximaba si no cambiaban su corazón y lo buscaban a Él, ellos no escucharon y el día del castigo llegó a sus vidas. Los israelitas nunca escucharon las advertencias de profetas como Jeremías que buscaron hacer recapacitar al pueblo, pero en vez de ser escuchados tuvieron que sufrir persecuciones y ser encarcelados por la maldad del pueblo. La voluntad de Dios nunca fue que Israel sea exiliado, y estaba dispuesto a mostrar su misericordia una vez más para con su pueblo pero ellos no aceptaron el llamado de atención y sufrieron las consecuencias debido a su desobediencia. La maldad había llegado a tal nivel que algunos sacrificaban a sus hijos en honor a sus ídolos. Por todo esto el pueblo de Dios fue derrotado y exiliado.

A pesar de que los israelitas fueron exiliados, Dios nunca abandono a su pueblo, y por su misericordia retornaron del cautiverio una vez que buscaron el perdón de Dios y reconstruyeron la gran ciudad. Los salmos 138 y 139 ocurrieron muchos años antes del exilio y fueron escritos por el Rey David, pero nos enseñan que Dios siempre pelea a favor nuestro a pesar de que las circunstancias nos parezcan contrarias. Podemos estar seguros de que a pesar de que tengamos que atravesar dificultades o lidiar con las consecuencias de nuestros pecados, Dios siempre está allí a nuestro lado para levantarnos y ayudarnos a atravesar los momentos difíciles: ¨Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás.¨ (138:7). Estas palabras fueron dichas por un hombre que tuvo que atravesar muchas aflicciones, pero su corazón siempre estuvo confiado en Dios y fue librado de todas sus angustias. David supo como alabar a Dios aún en medio de las pruebas porque sabía que finalmente si se sometía a Su autoridad, Dios iba a cumplir Su perfecta voluntad para su vida: ¨Jehová cumplirá su propósito en mí, tu misericordia oh Jehová es para siempre; no desampares la obra de tus manos.¨ (138:8). De la misma manera el pueblo de Dios podía estar confiado también de que Dios los libraría del cautiverio si lo buscarán a Él porque Sus misericordias son infinitas y quiere cumplir su propósito divino en nuestras vidas. Dios conoce nuestros corazones y nuestras intenciones, Él quiere bendecirnos pero debemos entregarnos completamente a Él y dejar que Él moldee nuestros corazones.

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Monday, August 8, 2011

Cantando Salmos Camino a Jerusalén



¨Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía.¨ Salmos 133:1

El pueblo judío tenía como costumbre reunirse todos los años en Jerusalén para celebrar las fiestas anuales. Algunas familias venían de partes más lejanas que otras pero todos se juntaban en Jerusalén a ofrecer sus ofrendas y alabanzas a Dios en su Templo. Durante su viaje, estos peregrinos aprovechaban para cantarle salmos y alabanzas a Su Dios mientras se dirigían a subir al monte donde estaba situado Jerusalén. Debido a esto los salmos 120 al 134 son conocidos en la Biblia como los cánticos graduales. El viaje a Jerusalén era un buen motivo para que todo el pueblo alabe a Dios junto y le agradezca por su protección y cuidado sobre sus vidas. A Dios le agrada que sus hijos habiten en armonía juntos y lo busquen con todo su corazón. Es importante que podamos congregarnos en una iglesia o en algún lugar con otros hermanos de la fe para buscar juntos la presencia de Dios y alabarle a Él. Esto es precisamente lo que hacía el pueblo judío cada año cuando se reunían en Jerusalén a alabar a su Dios por su bondad, protección, y misericordia. Durante estos viajes el pueblo comenzaba a darle gracias a Dios por su protección y cuidado: ¨Alzare mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová que hizo los cielos y la tierra.¨ (121:1-2). El pueblo estaba agradecido a Dios porque Su mano siempre estaba con ellos cuidándolos y librándoles de todo mal. Dios estaba en cuidado de ellos aún durante ese largo peregrinaje a Jerusalén: ¨¨Jehová guardara tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre.¨ (121:8). Él los traería de regreso a sus casas porque cuida de nosotros.

El viaje a la ciudad santa era motivo de alegría y regocijo: ¨Yo me alegre con los que me decían a la casa de Jehová iremos.¨ (122:1). Dios mira nuestros corazones y conoce con que propósito realmente nos congregamos a alabar a Dios. Él no quería que el pueblo vaya a adorarlo todos los años simplemente porque era una costumbre o tradición, sino que quería que realmente vayan a buscar su rostro y adorarlo por Su grandeza. Dios quiere que nos deleitemos juntos en Su presencia y disfrutemos de pasar tiempo con Él y nuestros demás hermanos en la fe. ¿Qué es lo que nos motiva a nosotros congregarnos en alguna iglesia semana tras semana? ¿Realmente estamos yendo con un corazón alegre para buscar la presencia de Dios y adorarlo con todo nuestro ser o estamos yendo simplemente porque es parte de nuestra tradición o costumbre de ir a la iglesia todas las semanas? Dios conoce nuestro más íntimo pensamiento y sabe cuáles son nuestros verdaderos motivos; Él no puede ser engañado así que seamos sinceros con Él y siempre busquemos reunirnos para adorarlo con un corazón sincero. Dios debe ser el motivo de nuestra alegría y por lo tanto de nuestra adoración y alabanza. Otro motivo para congregarnos juntos con nuestros hermanos debe ser el de buscar el bien para ellos y siempre que nos sea posible mantener el vinculo de la paz: ¨Pedid por la paz de Jerusalén, sean prosperados los que te aman. Sea la paz dentro de tus muros y el descanso dentro de tus palacios.¨ (122:6-7).

Es lícito también acercarnos a Dios para buscar una solución a algún problema en el que nos hallemos. Muchos de los judíos viajaban a Jerusalén en busca de respuestas y soluciones a sus necesidades: ¨De lo profundo, oh Jehová, a ti clamo. Señor, oye mi voz; estén atentos tus oídos a la voz de mi súplica.¨ (130:1-2). Dios quiere bendecir nuestras vidas y si lo buscamos a Él vamos a poder encontrar las respuestas que tanto hemos estado buscando. Podemos compartir nuestras necesidades con Dios y con nuestros hermanos para que nos apoyen en oración, y además poder orar por las necesidades de ellos. Esa es una de las grandes bendiciones que tenemos al congregarnos con otros hermanos de la fe ya que podemos apoyarnos mutuamente y velar por ellos. Dios quiere que disfrutemos de nuestra relación con Él, que podamos buscarlo, adorarlo, agradecerle por su infinita misericordia, y además apoyar a nuestros hermanos y suplir sus necesidades. Esa es una de las bendiciones de las que podemos disfrutar hoy al poder reunirnos con otros hermanos de la fe y juntos adorar a Dios por sus grandezas. Fue precisamente lo que sentían los judíos en su peregrinaje a Jerusalén y lo que los motivaba a cantarle estos hermosos salmos a Dios agradeciéndole por sus bondades.

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Friday, July 29, 2011

Deleitándonos En la Palabra de Dios



¨ ¡Oh cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, porque siempre están conmigo.¨ Salmos 119:97-98

El Salmo 119 no es tan solo el salmo más largo, sino también el capítulo más extenso de toda la Biblia. Este salmo es dedicado exclusivamente a alabar a Dios por su ley que es perfecta, y a través de ella podemos aprender a deleitarnos en los mandamientos de Dios. El salmo está dividido en 22 partes de ocho versículos cada una debido a que el alfabeto hebreo tiene 22 letras y cada versículo comienza con una letra diferente del alfabeto. Es un poema dedicado a la excelente y justa ley de Dios. A parte de ser uno de los salmos más extensos, también es uno de los más lindos ya que podemos aprender mucho a través de la actitud que tiene el salmista. El se goza en obedecer los mandamientos de Dios, no es una carga cumplirlos, porque sabe que el cumplir la ley de Dios trae bendición a su vida y también lo guía en todas sus diarias decisiones: ¨ ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. Con todo mi corazón te he buscado; no me dejes desviarme de tus mandamientos.¨ (119:9-10). El guardar la ley de Dios nos permite permanecer en el perfecto camino que Dios ha trazado para nuestras vidas. La Palabra de Dios nos llena de propósito y de vida; ¨Vivifícame según tu palabra.¨ (119:25). Vivir bajo la ley de Dios nos llena de gozo ya que aprendemos a confiar y depender de su Palabra y al mismo tiempo deleitarnos por la grandeza de Dios.

Podemos aprender mucho del salmista ya que veía la Palabra de Dios como un manual de vida que lo guiaba a vivir una vida plena, y no tan solo como un libro más donde podía sacar algunas cosas buenas y otras ignorarlas. Muchos de nosotros leemos la Biblia como si simplemente fuera un libro más y tomamos algunos versículos que nos parecen bonitos pero ignoramos el resto de las escrituras ya que suponemos que es algo antiguo que no aplica para nosotros hoy. Cuan equivocados estamos si creemos que podemos tomar algunas cosas y dejar otras de lado; Dios quiere que nosotros aprendamos a deleitarnos en Su Palabra y nos gocemos en obedecer todos sus mandamientos: ¨Mi porción es Jehová; he dicho que guardaré tus palabras.¨ (119:57). Desde que Dios le entrego a Moisés los 10 mandamientos en una tabla podemos aprender mucho de lo que significa el obedecer su ley. No se trata simplemente de una lista de cosas que no debemos hacer, sino que sus mandamientos están designados para bendecir nuestra relación con Dios y con nuestro prójimo. Si todos obedeciéramos los mandamientos de Dios no tendríamos que atravesar tantos problemas en nuestra relación con los demás; el mundo sería un lugar mucho mejor y pacífico. No habría asesinatos, ni adulterios, ni robos, ni envidias, ni engaños. Los mandamientos de Dios también fueron diseñados para guiar nuestra relación con nuestro prójimo y no tan solo con Dios. No deben ser cargas pesadas para nosotros sino que sus mandamientos deberían de ser lo que nos guía durante toda nuestra vida.

El salmista entendía muy bien este principio y es por eso que encontraba tantas razones para regocijarse en la ley de Dios. La Palabra de Dios era su consuelo; ¨Ella es mi consuelo en mi aflicción, porque tu dicho me ha vivificado¨ (119:50), era su salvación; ¨Desfallece mi alma por tu salvación, mas espero en tu palabra¨ (119:81), era su delicia; ¨ ¡Cuan dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca¨ (119:103), era su luz; ¨lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino¨ (119:105), era lo que le daba inteligencia; ¨De tus mandamientos he adquirido inteligencia¨ (119:104), era su sustento; ¨susténtame conforme a tu palabra y vivir騠 (119:116), era su sostén; ¨Sostenme y seré salvo, y me regocijare siempre en tus estatutos¨ (119:117), y era su razón por la cual podía experimentar completa paz; ¨Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo.¨ (119:165). Por todas estas razones y muchas más es que el salmista podía decir que se deleitaba en Su ley y que la amaba con todo su corazón; ¨Mi alma ha guardado tus testimonios, y los he amado en gran manera…He deseado tu salvación oh Jehová, y tu ley es mi delicia.¨ (119:167,174). Nosotros también podemos aprender a deleitarnos de la Palabra de Dios una vez que la comenzamos a poner por obra y entender el propósito divino que Dios tiene para con nosotros si seguimos sus mandamientos. El cumplir con sus leyes se convierte en algo que nos da placer hacer y no una carga porque el obedecer a Dios y servirle trae grandes bendiciones para nuestras vidas.

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