Wednesday, June 8, 2011

Dándole La Gloria a Dios



¨Y cuando lo oyeron todos nuestros enemigos, temieron todas las naciones que estaban alrededor de nosotros, y se sintieron humillados, y conocieron que por nuestro Dios había sido hecha esta  obra.¨ Nehemías 6:16

Nehemías logro reedificar los muros en tan solo 52 días gracias a su organización y sabiduría para enfrentar las adversidades. La verdadera batalla para Nehemías había comenzado en Persia de rodillas, una vez que ya había obtenido el permiso del rey el resto fue más sencillo debido a que contaba con la mano de Dios sobre él y sabía que ninguna dificultad lo podía detener. Cuando obtuvo el permiso del rey, Nehemías sabía que había obtenido la victoria y ya en su mente los muros estaban edificados porque Dios le contesto su petición y sabía que ahora lo guiaría hasta cumplir la visión. Dios no hace las cosas a medias y si toco el corazón del rey para que él fuera a Jerusalén entonces el resto ya estaba cumplido por fe. Aun así no fue fácil para Nehemías ya que tuvo que enfrentar a enemigos que quisieron quitarle la vida, pero él sabía que Dios estaba de su lado defendiéndolo. Otra de las dificultades que tuvo que enfrentar Nehemías fue interna: el pueblo estaba muy golpeado por la pobreza, y para empeorar las cosas habían prestamistas que se estaban aprovechando de sus hermanos al darles préstamos con grandes intereses que no podían pagar y terminaban esclavizándolos. Cuando Nehemías identifico el problema llamo a todo el pueblo y les advirtió sobre la usura. ¿Cómo podían esclavizar a sus hermanos si recién habían salido de la servidumbre de Persia? ¿No habían aprendido nada sobre su pecado y experiencia? Nehemías fue muy claro y prohibió que se hicieran préstamos con usura. El arreglo el problema interno para unir más al pueblo y así continuar con una rápida construcción de los muros.

En cuanto al problema externo que se le presento a Nehemías, este mantuvo su fe y confianza puesta en Dios ya que el enemigo intento detener la obra iniciando rumores sobre la conducta de Nehemías. Ellos decían que él quería edificar los muros para rebelarse contra las demás naciones y dejar de pagarle tributo a Persia. Nehemías sabía que eran solo rumores y no dejo que le afectara lo que los demás piensen sobre él porque tenía una obra por delante. No había tiempo que perder en chismeríos y rumores, ni tampoco tenía porque limpiar su nombre porque su conducta siempre fue ejemplar. El sabía que ellos simplemente querían que él pierda el enfoque para demorar la obra; y muchas veces el enemigo actúa de esa manera con nosotros. Nos encontramos perseverantes en la obra del Señor, haciendo su voluntad cuando de repente se levantan rumores sobre nuestra conducta, cosas que no son ciertas. Muchas veces dejamos que esos rumores nos afecten porque nos preocupamos que pensaran los demás y no queremos que nuestro buen nombre sea manchado, pero Nehemías no se preocupo por eso porque sabía que estaba haciendo la voluntad de Dios y su conducta había sido intachable. El continuo haciendo lo que debía hacer; y nosotros también deberíamos aprender de él y no dejar que nada nos desenfoque del llamado y la misión que Dios nos ha dado. No tenemos porque desviarnos y dejar que los rumores afecten nuestras vidas si nuestra conciencia está limpia delante de Dios, solo a Él debemos rendirle cuentas así que no perdamos nuestro enfoque.

A pesar del gran trabajo de Nehemías la verdad es que la obra se completo en tan solo 52 días porque la mano de Dios estaba sobre él iluminándolo y dándole los recursos para cumplir la tarea. Nehemías nunca busco gloriarse a él mismo (como chismoseaban algunos que decían que él quería hacerse rey de Judá), sino que siempre le dio la gloria y honra debida a Dios, cuya mano había estado con él desde aquel día que el rey le abrió las puertas para volver a su tierra. Muchas veces nosotros hacemos la tarea que Dios nos ha encomendado pero nos olvidamos que fue Su mano la que estuvo con nosotros todo el tiempo y comenzamos a llevarnos la gloria. Le damos lugar al orgullo y comenzamos a creer que logramos las cosas por nuestros propios meritos. Nehemías se pudo haber jactado de su gran logro ya que los muros fueron reconstruidos en un tiempo record, pero no lo hizo porque sabía que la gloria le pertenecía solo a Dios. Sin Él no somos nada, y todo lo que logramos es gracias a Él y por Él. Así que la próxima vez que cumplamos con algún llamado de Dios en nuestras vidas, no nos olvidemos que solo somos herramientas en las manos de Él. Toda la gloria le pertenece a Dios y nosotros somos sus simples siervos, los cuales Él se digno a llamar para usarnos. Dios quiere hacer grandes cosas a través nuestro, pero solo las lograremos si le damos la gloria y honra debida a Dios como lo hizo Nehemías: ¨¨nuestros enemigos conocieron que por nuestro Dios había sido hecha esta obra.¨ (6:16).

Monday, June 6, 2011

Manos A La Obra



¨Los que edificaban en el muro, los que acarreaban, y los que cargaban, con una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada.¨ Nehemías 4:17

Nehemías llego a Jerusalén y enseguida se puso a idear un plan para la reconstrucción de su ciudad. Sin comentarle a nadie lo que tenía en mente salió una noche a recorrer la ciudad y ver el daño de los muros. Ciertamente lo que le habían comentado sus amigos era verdad: los muros estaban totalmente destruidos; los mismos muros que habían defendido la ciudad tantas veces y resistido los avances del enemigo ahora estaban derribados. Los habitantes estaban completamente indefensos ante un ataque enemigo. Jerusalén era presa fácil porque sus fortalezas estaban derribadas. Cualquier enemigo podía entrar y saquear todas las riquezas que sus habitantes pudieran producir en sus tierras. Nehemías sabía que era sumamente importante edificar estos muros de nuevo y lograrlo de la manera más rápida posible. Nehemías sabía que iba a ser imposible realizar la tarea por si solo así que reunió a los líderes del pueblo y les compartió la visión que Dios le había dado. Nehemías contagio su entusiasmo al resto del pueblo y rápidamente se pusieron manos a la obra. Nehemías fue inteligente al saber cómo dividir el trabajo y organizo toda la obra para que se pudiera realizar rápidamente y en orden. El problema fue que ni bien se pusieron a trabajar el enemigo vino para tratar de desanimar al pueblo para que no construyesen los muros. Se comenzaron a burlar e intentaron frustrar los planes de construcción de Nehemías, pero este fue inteligente y continuo demostrando su confianza en Dios. Nehemías alentó al pueblo y les compartió como la mano de Dios había estado con él desde que partió de Babilonia por lo que no permitió que el enemigo los desanimara. De una manera Nehemías fue como un muro para los habitantes de Jerusalén que encontraron palabras de ánimo y refugio en él.

No puedo evitar imaginarme que fue lo que atravesó por la cabeza de Nehemías mientras recorría toda la ciudad viendo con sus propios ojos la destrucción de los muros. Tiene que haberse dado cuenta de lo difícil que iba a ser volver a construir los majestuosos muros de la ciudad que una vez hicieron sentirse seguro a los habitantes de Judá. Esos mismos muros que por tanto tiempo protegieron al pueblo de los ataques de enemigos mucho más numerosos que ellos. Mientras los muros estaban en pie, el pueblo se sintió confiado y seguro, pero ahora vivían bajo un temor constante de que el enemigo los atacara. Así que ¿qué hizo Nehemías?  Diseño un plan de trabajo organizado donde cada familia se responsabilizaba por una parte de la construcción del muro. Y cuando el enemigo se levantaba para tratar de detener la obra, Nehemías también había ideado un plan de defensa donde todos los trabajadores estaban listos con una espada en mano por si la trompeta sonaba y debían ir a ayudar a sus compañeros. Nehemías administro a los trabajadores de tal forma que ellos estuvieron listos para defenderse del enemigo sin tener que detenerse con la construcción de los muros. La obra se completo rápidamente y el enemigo no pudo detener a Judá porque la mano de Dios estuvo con ellos y además Nehemías supo administrar los recursos que Dios le dio. A veces Dios nos llama a realizar tareas difíciles donde tendremos que enfrentar adversidades, pero si dejamos que Él dirija la tarea y nos de sabiduría para organizarnos vamos a poder vencer cualquier obstáculo que se nos presente.

A pesar de que los muros habían sido derribados, Nehemías se las ingenio para construir un buen sistema de defensa ante el enemigo mientras trabajaban en la reconstrucción de los muros. Nosotros también vamos a tener que enfrentar adversidades en nuestro diario caminar y si no tenemos un buen sistema de defensa o muros para protegernos vamos a ser presa fácil del enemigo. Dios quiere que meditemos en su palabra y pasemos tiempo en su presencia porque sabe que esos son nuestros muros espirituales para cuando el enemigo quiera atacarnos. Quizá no conozcamos mucho de la palabra y nuestros muros de defensa no han sido construidos todavía, pero podemos encontrar otros amigos cristianos que nos pueden enseñar y preparar a enfrentar los ataques del enemigo como lo hizo Nehemías con el pueblo. Ellos pueden darnos consejos y ayudarnos a dar nuestros primeros pasos en la fe, pero al mismo tiempo debemos comenzar a aprender y depender de Dios así que no podemos dejar de reconstruir los muros. Tenemos que avanzar y aprender más de la palabra de Dios todos los días para saber cómo enfrentar las adversidades. Puede ser que el enemigo también nos haya derrotado en algún area de nuestra vida y nuestro muros, que una vez estaban firmes y fuertes ahora han sido destruidos. Dios también quiere que nos levantemos y comenzamos a construir los muros nuevamente para no volver a caer ante la próxima adversidad. No importa si nuestros muros nunca fueron edificados o si hayan sido derribados, es hora de poner manos a la obra y comenzar a construirlos para que la próxima vez que se nos presente algún problema podamos estar firmes y vencer cualquier obstáculo.

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Friday, June 3, 2011

Nehemías Dirige la Tercera Expedición a Jerusalén



¨El Dios de los cielos, él nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos, porque vosotros no tenéis parte ni derecho ni memoria en Jerusalén.¨ Nehemías 2:20

Nehemías dirige la tercera expedición de judíos hacia su tierra luego de que Zorobabel y Esdras habían liderado las otras dos. Zorobabel se encargó de reconstruir el templo de Dios, Esdras de comenzar a ministrar en el Templo, y ahora Dios le había puesto en el corazón a Nehemías de ir a reconstruir los muros para que la ciudad no quedara indefensa. Ya habíamos visto como Dios había tocado el corazón de los reyes persas para dejar retornar a los judíos a casa, pero en el caso de Nehemías vemos con lujo de detalles como se dio todo. Nehemías recibe una visita de sus amigos de Jerusalén y les cuentan que no todo está bien en su ciudad ya que los muros estaban caídos y eran presas fáciles del enemigo. Cuando Nehemías escucha esta terrible noticia se angustió en gran manera: ¨Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos.¨ (1:4). Nehemías se humilló delante de Dios y busco el perdón por su pueblo ya que reconoció que habían pecado delante de Él, pero también recordó la promesa que Dios le había dado a Moisés sobre si su pueblo se volvía a Él y se arrepentía de todo corazón, Dios los iba a recoger y traer de nuevo a casa. Nehemías oró y ayunó por varios días y busco el rostro de Dios, y debido a su búsqueda de Dios el pueblo fue recompensado. Nehemías sirvió como un intermediario entre Dios e Israel.

Nehemías sabía que no iba a ser sencillo conseguir el permiso del rey para volver a Jerusalén ya que él servía como copero del rey, un puesto importante en el palacio ya que los coperos eran gente de confianza para los reyes porque ellos probaban todas las bebidas del rey antes de que ellos se la tomen para asegurarse de que no estén envenenadas. Nehemías le dedico tiempo a la oración y búsqueda de Dios antes de pedir el permiso del rey. Él también ayuno y clamó por su pueblo. Nehemías se mantuvo firme a pesar de que los días pasaban y no se le presentaba la oportunidad de pedirle permiso al rey. Tuvieron que pasar unos tres meses para que a Nehemías finalmente se le presente la oportunidad de pedir el permiso especial del rey. Nehemías fue constante en su oración y nunca se desanimo cuando la respuesta no llegaba enseguida. Finalmente cuando se le presento la oportunidad, Nehemías estuvo listo. El rey lo vio con el rostro triste (seguramente después de ayunar y clamar por tantos días su rostro ya estaba un poco desfigurado) y le pregunto a Nehemías que le pasaba. Nehemías se dio cuenta de que ese era el momento que Dios le estaba dando para que presente su petición delante del rey. Cuando el rey le pregunto qué cosa quería pedirle, Nehemías se puso a orar nuevamente antes de contestar asegurándose de que Dios lo iba a respaldar. Entonces recién en ese momento le dice al rey que quiere su permiso para ir a Jerusalén a reconstruir los muros. Por supuesto después de tanto orar y clamar a Dios, Él había tocado el corazón del rey el cual le dio su permiso para viajar y encima le ofreció protección para el viaje.

¿Qué cosa le estas pidiendo a Dios en estos días? ¿Has buscado y pedido con intensidad como lo hizo Nehemías? Si es así entonces no te desanimes porque tarde o temprano Dios va a abrir la puerta y tu oración será contestada. Ahora, debemos tomar en cuenta que Nehemías no estaba pidiendo algo egoísta para sí mismo, sino que estaba pidiendo por algo que sabía que Dios quería hacer a través de él, porque fue Dios mismo el que le puso el deseo de volver a Jerusalén a reconstruir los muros. Puede ser que Dios nos ha mandado a hacer algo, pero todavía no se nos abren las puertas para cumplirlo. Sigamos buscando con intensidad a Dios y busquemos su dirección porque en cualquier momento su respuesta llegará y debemos estar atentos como lo estuvo Nehemías cuando se le presento la oportunidad delante del rey. No nos desanimemos si la respuesta no llega enseguida, ni tampoco dudemos del llamado que Dios no ha dado si las puertas no se nos han abierto aun, sino que permanezcamos seguros y constantes en oración pidiendo siempre la dirección de Dios y que su voluntad se cumpla en nuestras vidas. La oración de Nehemías tuvo resultados porque todo lo que le pidió al rey le fue concedido. Nehemías llegó a Jerusalén listo para comenzar la tarea sin importar las adversidades que se le presentarían porque sabía que ¨el Dios de los cielos, él nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos.¨ (2:20). La oración dio resultado y había llegado el momento de poner las manos a la obra.

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Thursday, June 2, 2011

Una Difícil Decisión


¨Levántate, porque esta es tu obligación, y nosotros estaremos contigo; esfuérzate, y pon mano a la obra.¨  Esdras 10:4

Esdras pudo experimentar la fidelidad y la protección de Dios durante su viaje de regreso a Jerusalén. Definitivamente la mano de Dios estuvo con él en todo tiempo y ahora una vez ya establecido en su ciudad era hora de comenzar con el ministerio en el templo. Para lo único que no estaba preparado el sacerdote era para enfrentar el hecho de que el pueblo aún estaba viviendo en pecado ya que la mayoría de los hombres habían tomado mujeres extranjeras por esposas. Dios había sido claro en cuanto a que su pueblo no se mezclara con otras razas ya que ellos eran parte de Su pueblo escogido, llamado a vivir apartados del pecado y en santidad. Las mujeres extranjeras solo serían un estorbo para ellos ya que adoptarían sus dioses e ídolos falsos. La caída de Judá se había dado por esta desobediencia a Dios ya que sus reyes tomaron a mujeres extranjeras y permitieron que ellas traigan sus ídolos a la ciudad para confundir al pueblo. A pesar del pecado de Judá Dios mostro su misericordia una vez más para con ellos al permitirles regresar a Jerusalén después de la deportación a Babilonia. El problema que se le presento a Esdras fue que a pesar de que el pueblo había experimentado la bondad de Dios, ellos continuaban viviendo en pecado. No habían cambiado sus hábitos, ni aprendido de los errores de sus padres. Cuando Esdras se entero de esto, su corazón se partió y se angustio en gran manera. ¡Cuántas veces hemos experimentado el perdón y misericordia de Dios, solo para continuar viviendo bajo el pecado y fallándole a Dios!

Esdras conocía muy bien el corazón de Dios y también conocía la historia de Judá ya que después de todo era un maestro. El sabía que la actitud de los judíos les iba a costar caro a la larga porque no habían aprendido de sus errores. A pesar de que Dios mostró su misericordia para con ellos, el pueblo continuó siguiendo sus propios deseos y desechando la voluntad de Dios para sus vidas. La caída de Judá no fue algo fortuito sino que se debió al pecado de su gente y Dios les estaba haciendo un llamado de atención para que cambiaran. Ahora una vez de regreso a su ciudad, los judíos tenían una segunda oportunidad para crecer y seguir los mandamientos de Dios, pero ellos tomaron por garantizada Su misericordia y continuaron viviendo como si nada hubiese ocurrido. Muchas veces nosotros tenemos esa misma actitud que tuvieron los judíos ya que experimentamos el perdón y la misericordia de Dios solo para continuar viviendo como se nos da la gana. Desechamos la ley de Dios y Su voluntad para nuestras vidas y continuamos viviendo a nuestra manera. Esdras sabía que Jerusalén no iba a durar mucho si ellos continuaban viviendo de esta manera por lo cual llamó al pueblo y los confronto con su pecado. Cuando los ojos de los judíos fueron abiertos, ellos reconocieron su pecado y tuvieron que tomar una decisión muy difícil: dejar a sus mujeres extranjeras. No es fácil seguir la voluntad de Dios ya que muchas veces tendremos que dejar muchas cosas que amamos para seguirlo a Él, pero si lo hacemos vamos a recibir su bendición. Dios quiere lo mejor para nuestras vidas y si nos pide algo es para nuestro bien.

La esperanza aún no estaba perdida. El pueblo le dice a Esdras que ¨a pesar de esto, aún hay esperanzas para Israel…Levántate porque esta es tu obligación, y nosotros estaremos contigo; esfuérzate, y pon mano a la obra.¨ (10:2,4). No todo estaba perdido porque la misericordia de Dios es grande y Él nunca desprecia un corazón humillado. El pueblo decide tomar la difícil decisión de dejar libres a sus mujeres extranjeras y despedirse de ellas para poder seguir la voluntad de Dios para sus vidas. La espiritualidad del pueblo fue restaurada porque hubo un cambio de actitud. Israel dejo a un lado su pecado y busco el perdón de Dios, de la misma manera hoy nosotros debemos dejar de lado nuestros deseos pecaminosos y buscar la guía de Dios para nuestras vidas. Él es misericordioso y no hay pecado que Él no pueda perdonar, pero debemos dejar el pecado de lado. Si caemos no nos quedemos postrados en el piso, sino recordemos que aún hay esperanzas porque la misericordia de Dios es grande. Él nos manda a levantarnos y esforzarnos para no continuar viviendo una vida en pecado. Dejemos que el poder de Dios se perfeccione en nuestras debilidades, descansemos en su misericordia, pero esforcémonos en seguir Su voluntad.

Wednesday, June 1, 2011

Esdras Aparece en Escena



¨Esdras subió de Babilonia. Era escriba diligente en la ley de Moisés, y le concedió el rey todo lo que pidió, porque la mano de Jehová su Dios estaba sobre Esdras.¨ Esdras 7:6

El libro de Esdras solo tiene 10 capítulos y el personaje principal aparece recién en el séptimo ya que la primera parte fue dedicada exclusivamente al relato de la reconstrucción del templo dirigido por Zorobabel. Esdras aparece en escena unos 60 años después al dirigir el viaje de regreso de un poco menos de dos mil judíos de Babilonia a Jerusalén. Estos eran mayormente sacerdotes o siervos del templo ya que una vez culminada la construcción del templo físico era necesario comenzar con la reconstrucción de la espiritualidad de la ciudad. Esdras era un profundo conocedor de la ley de Dios y uno de los más respetados maestros de la época. ¨Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos.¨ (7:10). El mejor método para enseñar es mediante nuestras acciones por lo cual no me cabe duda que Esdras vivía la Palabra y era un ejemplo para el resto de los judíos conservando así la religión de Su pueblo. No debe haber sido fácil para los judíos conservar su religión en medio de Babilonia ya que este era un pueblo idolatra, pero con maestros como Esdras hubo un remanente que se mantuvo fiel a su Dios a pesar de la adversidad. La mano de Dios estuvo con Esdras y lo guio para que regrese a Jerusalén y lidere a su pueblo necesitado allá. Dios le abrió todas las puertas, tocando inclusive el corazón del rey para bendecirlo de una manera especial. Artajerjes escribió una carta autorizando el viaje de Esdras junto a su gente diciendo que ¨todo lo que os pida el sacerdote Esdras, escriba de la ley del Dios del cielo, se le conceda prontamente.¨ (7:21).

Esdras sabía que la mano de Dios estaba sobre él porque había visto como Dios había bendecido cada detalle de su viaje. Dios conmovió el corazón del rey para que lo deje regresar a su tierra con sacerdotes, levitas, y ministros, y encima llenos con tesoros de oro y plata. También en la carta establecía que no debían de pagar impuestos por su carga así que todo en su viaje estaba solucionado. Solo quedaba un pequeño detalle. Esdras viajaba con un poco menos de dos mil hombres, ninguno guerrero ya que eran todos sacerdotes y ministros de la casa de Dios, y con un tesoro bastante grande que el rey y el pueblo les habían ofrendado para el Templo. El viaje era largo y el peligro era inminente porque eran presa fácil para el enemigo. Pero Esdras sabía que su Dios estaba con ellos listo para defenderlos por lo cual no fue necesario pedirle escoltas, porque sabía que si se los pedía entonces ¿qué ejemplo estaría dando? porque profesaba que su Dios era el que los bendecía e iba delante de ellos: ¨La mano de nuestro Dios es para bien sobre todos los que le buscan; mas su poder y su furor contra todos los que le abandonan.¨ (8:22). Si Esdras profesaba a un Dios poderoso era porque sabía que tenía uno que lo iba a librar de la mano del enemigo. Esdras pidió la bendición y protección de Dios para su viaje y lo recibió porque llegaron a Jerusalén sin sufrir daño alguno. Esdras no solo enseñaba y hablaba sobre su gran Dios sino que confiaba plenamente en Él y tenía sus esperanzas puestas en Él.


La mano de Dios estuvo con Esdras durante todo su viaje. Él lo pudo experimentar de primera mano viendo como Dios le abrió todas las puertas para su viaje, tocando el corazón del rey, y luego viendo como Dios los protegió durante el trayecto. Dios bendice a aquellos que lo buscan y los libra de la mano del enemigo. Quizá muchas veces nos sintamos indefensos frente a situaciones difíciles que vienen a azotar nuestras vidas, pero si realmente confiamos en Dios vamos a aprender a vivir seguros en Él sabiendo que nos libra de cualquier situación por más difícil que esta sea. Esdras era un estudioso de la ley de Dios y por ende había aprendido a confiar en Él porque hizo realidad las promesas de Dios para su vida. La mano de Dios estuvo sobre él para bendecirlo porque fue obediente a Su voz. Debemos tener la misma actitud que tuvo el sacerdote; buscar de Dios todos los días, aprender de su palabra, y enseñar con nuestro ejemplo de que se trata el depender exclusivamente de Dios. Él no nos va a fallar nunca porque permanece fiel a sus promesas, y Su palabra está llena de grandes promesas que quiere cumplir hoy en nuestras vidas si nos apropiamos de ellas y confiamos plenamente en Él. El pueblo llego sano y salvo a Jerusalén listo para comenzar a ministrar y servir en el templo de Dios bajo el liderazgo espiritual de Esdras. Seamos buen ejemplo para la gente a nuestro alrededor, para que ellos puedan ver y palpar que servimos a un Dios real que nos bendice en todo momento. Así como todos vieron que la mano de Dios estaba sobre Esdras, Dios quiere que todos vean que sus manos están sobre ti para bendecirte y librarte de tu angustia.