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Tuesday, July 26, 2011

La Incomparable Grandeza de Dios y Su Gran Misericordia



¨Así cambiaron su gloria por la imagen de un buey que come hierba. Olvidaron al Dios de su salvación, que había hecho grandezas en Egipto…Con todo, Él miraba cuando estaban en angustia y oía su clamor, y se acordaba de su pacto con ellos.¨ Salmos 106:20-21,44-45

El salmista nos continúa recordando sobre la importancia de bendecir a nuestro Dios por su grandeza. Él ha hecho grandes milagros en nuestra vida y está en completo control de todo lo que nos rodea. En el salmo 104 nos recuerda lo grande que es Dios y como el cuida de su imponente creación. No hay detalle que se le escape a Dios; Él es grande y cuida de todos los asuntos de su creación. ¨Cuán innumerables son tus obras oh Jehová. Hiciste todas ellas con sabiduría; la tierra está llena de tus beneficios. ¨ (104:24). El reconocer y acordarnos de la grandeza de Dios nos lleva a bendecir su santo nombre y al mismo tiempo aumenta nuestra fe porque nos asegura que Dios al ser tan grande esta en control absoluto de todo lo que nos rodea. Dios es tan imponente que no se le escapan ni los detalles menores de la creación, Él cuida tanto de las cosas grandes como de las insignificantes y mantiene un balance perfecto en su creación. A pesar de la grandeza de Dios, Él aún así se digna en vivir entre nosotros y se preocupa hasta por los asuntos más insignificantes de nuestras vidas. Hay muchas razones por las cuales podemos alabar a Dios, pero nunca olvidemos de que a pesar de que Él es tan grande y poderoso aún así está en cuidado de nosotros, y esa es una razón más para alabarlo y bendecir su nombre como lo hace en este caso el salmista. No cabe duda de que Dios está en cuidado de nosotros.

En el siguiente salmo el salmista nos recuerda a nosotros y a su pueblo como la mano de Dios ha estado con ellos desde el inicio de su historia. Nos recuerda que debemos estar gozosos por todas las maravillas que ha hecho Dios en nuestras vidas. Mirando el pasado podemos recordar como Él nos ha sostenido y guiado hasta el lugar donde nos encontramos ahora. ¨Acordaos de las maravillas que él ha hecho, de sus prodigios y de los juicios de su boca.¨ (105:5). El comienza recordando como las promesas de Dios se cumplieron en la vida de Abraham, y luego en Jacob y sus hijos. La fidelidad del Señor fue tan grande que cumplió todas las promesas que les había hecho a sus antepasados. Dios los saco de la esclavitud de Egipto y los trajo a la tierra prometida. El salmista relata con detalles como Dios sostuvo a José durante el tiempo en que se encontró en la cárcel y como Dios lo levanto para ponerlo segundo sobre todos los egipcios, y luego nos recuerda como Moisés libero a su pueblo con la grandes señales de Dios. Todas estas maravillas fueron hechas por Dios para cumplir las promesas que le había hecho a su pueblo escogido. Es verdad que tuvieron que atravesar momentos difíciles, pero la mano de Dios siempre estuvo allí con ellos para darles el fin que esperaban. Dios mostro su grandeza y su fidelidad para con su pueblo al cumplir el pacto que había hecho con Abraham.

¿Cuál fue la respuesta de los israelitas a la fidelidad y grandeza de Dios? Ellos vez tras vez pecaron ante Dios y muchas veces siguieron sus propios deseos en vez de obedecer los mandamientos de Dios. El salmista recuerda la rebeldía que tuvo su pueblo en el salmo 106 para contrastarlo con la fidelidad de Dios en el salmo anterior. ¨Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; no se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias, sino que se rebelaron.¨ (106:7). Quizá esto nos suene familiar a nosotros hoy ya que hemos experimentado la misericordia y perdón de Dios pero a pesar de recibir su salvación hemos seguido nuestros propios deseos y nos hemos desviado de la voluntad de Dios para nuestras vidas. Muchas veces nos olvidamos de las grandes obras que Dios ha hecho en nuestras vidas y comenzamos a caminar solos viviendo para satisfacer nuestros propios deseos. A pesar del pecado de su pueblo Dios continúo mostrando su misericordia para su pueblo abriéndoles el Mar Rojo y luego guiándoles en el desierto dándoles comida y agua. Finalmente llegaron a la tierra prometida aunque les demoro más de lo que Dios tenía planeado por no haberlo obedecido. A pesar de que le fallemos a Dios, Él permanece fiel y nos levanta cuando clamamos a Él y buscamos su perdón porque su misericordia es infinita. Dios se acuerda del pacto que tiene con nosotros, de la misma manera que se acordaba de su pacto con los israelitas. Por eso en el verso 44 el salmista escribe ¨con todo¨ porque a pesar de todas nuestras fallas e infidelidades, el amor de Dios es tan grande que aún se mantiene fiel y misericordioso y  listo para perdonarnos.

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Wednesday, June 8, 2011

El Llanto Se Convierte en Risa



¨Le dijeron a todo el pueblo: Día santo es a Jehová nuestro Dios; no os entristezcáis, ni lloréis; porque todo el pueblo lloraba oyendo las palabras de la ley.¨ Nehemías 8:9

Cuando hemos sido confrontados por la palabra de Dios inevitablemente nos suceden dos cosas: En primer lugar nos sentimos tristes y avergonzados por haber vivido en pecado y haber tenido actitudes contrarias a lo que Dios esperaba de nosotros, pero por otro lado también nos llenamos de gozo y alegría porque pudimos experimentar la misericordia y el perdón de Dios por nuestros pecados. El gozo reemplaza ese sentimiento de tristeza y de culpa porque verdaderamente recibimos el perdón de Dios en nuestras vidas. Esto fue exactamente lo que sucedió con el pueblo judío cuando termino la construcción del muro en Jerusalén ya que Esdras confronto al pueblo con su pecado al leer el libro de la ley. Nehemías y Esdras juntaron al pueblo y les leyeron las palabras de la ley para que pudieran entender que estaban todos ahí por la misericordia de Dios. Ellos no fueron consumidos por los babilonios cuando fueron deportados a pesar de haber merecido ese castigo, porque Dios tuvo misericordia de ellos. Ahora todos estaban escuchando la lectura de Esdras y al estudiar la historia de su pueblo reconocieron que no habían estado siendo fieles a Dios. Esto trajo un gran sentimiento de tristeza entre los habitantes porque se dieron cuenta de sus propias fallas y pecados. Dios había sido fiel para con ellos, pero ellos habían pagado esa fidelidad con infidelidades. Es triste cuando somos confrontados con nuestro pecado porque nos damos cuenta de cuan indignos somos realmente y de que somos merecedores de nuestro castigo.

Fue en medio de ese sentimiento de culpabilidad y tristeza que Nehemías llama al pueblo a tener un cambio de actitud. Dios los trajo de regreso a Jerusalén para que pudieran experimentar su perdón y misericordia y por ende debían estar alegres porque Dios los había salvado y perdonado. La tristeza del pueblo enseguida se convirtió en gozo cuando se apropiaron de esta verdad para sus vidas. Si bien la situación que estaban atravesando era difícil, y su ciudad había quedado prácticamente desolada, Dios los había guardado y rescatado para que se levantaran y vuelvan a habitar en su tierra. Su pecado había sido perdonado y su relación con Dios restaurada. No había ningún motivo por el cual estar deprimidos o derrotados, sino que debían celebrar el hecho de que Dios los había rescatado y dado libertad. Ahora con el templo reconstruido y las defensas de la ciudad levantadas, ellos podían comenzar a disfrutar nuevamente de su relación con Dios en su tierra. Lo mismo sucede con nuestras vidas ya que estando muertos en el pecado, Dios mostro su misericordia para con nosotros al enviar a su Hijo a morir en la cruz por nosotros y nos dio una nueva vida. Nuestra tristeza se transforma en gozo cuando experimentamos el perdón y la misericordia de Dios en nuestras vidas y podemos disfrutar de una relación íntima y verdadera con Él. El pueblo se olvido de su tristeza y comenzó a regocijarse y celebrar el hecho de que pudieron experimentar la misericordia de Dios en sus vidas. ¨Y hubo alegría muy grande.¨ (8:17).

Luego de haber leído la ley y haber escuchado las palabras de Esdras, los levitas se levantaron y comenzaron a alabar a Dios por todo lo que había hecho. Recordaron la historia de Israel desde los días de Abraham y se acordaron de cómo Dios los había liberado vez tras vez del enemigo. Que importante que es poder mirar atrás y recordar como la mano de Dios estuvo con nosotros a través de diferentes etapas de nuestras vidas. Su mano ha estado con nosotros en todo tiempo y siempre es bueno recordar las grandes proezas que Él ha realizado. Los levitas alabaron a Dios y reconocieron Su Soberanía y eso ayudo a que el pueblo viera como la mano de Dios había estado con ellos desde el principio. El pueblo tuvo un cambio de actitud y buscaron agradar a Dios en todo lo que hacían por lo cual aquellos que habían tomado mujeres extranjeras las dejaron y comenzaron a seguir la ley de Dios y Su voluntad para sus vidas. ¨Pero tú eres Dios que perdonas, clemente y piadoso, tardo para la ira y grande en misericordia.¨ (9:17). Esdras y Nehemías trajeron un cambio de actitud en el pueblo judío y ahora ellos buscaron a Dios con todo su corazón. Cuando experimentamos un encuentro con Dios algo en nuestro interior cambia: Dejamos nuestra pasada manera de vivir y buscamos seguir la voluntad de Dios para nuestras vidas. La tristeza se convierte en gozo porque Él quita el vacío y nos da una nueva esperanza. El borra nuestro pecado y sentimiento de culpa, y nos da un propósito nuevo para vivir.

Thursday, June 2, 2011

Una Difícil Decisión


¨Levántate, porque esta es tu obligación, y nosotros estaremos contigo; esfuérzate, y pon mano a la obra.¨  Esdras 10:4

Esdras pudo experimentar la fidelidad y la protección de Dios durante su viaje de regreso a Jerusalén. Definitivamente la mano de Dios estuvo con él en todo tiempo y ahora una vez ya establecido en su ciudad era hora de comenzar con el ministerio en el templo. Para lo único que no estaba preparado el sacerdote era para enfrentar el hecho de que el pueblo aún estaba viviendo en pecado ya que la mayoría de los hombres habían tomado mujeres extranjeras por esposas. Dios había sido claro en cuanto a que su pueblo no se mezclara con otras razas ya que ellos eran parte de Su pueblo escogido, llamado a vivir apartados del pecado y en santidad. Las mujeres extranjeras solo serían un estorbo para ellos ya que adoptarían sus dioses e ídolos falsos. La caída de Judá se había dado por esta desobediencia a Dios ya que sus reyes tomaron a mujeres extranjeras y permitieron que ellas traigan sus ídolos a la ciudad para confundir al pueblo. A pesar del pecado de Judá Dios mostro su misericordia una vez más para con ellos al permitirles regresar a Jerusalén después de la deportación a Babilonia. El problema que se le presento a Esdras fue que a pesar de que el pueblo había experimentado la bondad de Dios, ellos continuaban viviendo en pecado. No habían cambiado sus hábitos, ni aprendido de los errores de sus padres. Cuando Esdras se entero de esto, su corazón se partió y se angustio en gran manera. ¡Cuántas veces hemos experimentado el perdón y misericordia de Dios, solo para continuar viviendo bajo el pecado y fallándole a Dios!

Esdras conocía muy bien el corazón de Dios y también conocía la historia de Judá ya que después de todo era un maestro. El sabía que la actitud de los judíos les iba a costar caro a la larga porque no habían aprendido de sus errores. A pesar de que Dios mostró su misericordia para con ellos, el pueblo continuó siguiendo sus propios deseos y desechando la voluntad de Dios para sus vidas. La caída de Judá no fue algo fortuito sino que se debió al pecado de su gente y Dios les estaba haciendo un llamado de atención para que cambiaran. Ahora una vez de regreso a su ciudad, los judíos tenían una segunda oportunidad para crecer y seguir los mandamientos de Dios, pero ellos tomaron por garantizada Su misericordia y continuaron viviendo como si nada hubiese ocurrido. Muchas veces nosotros tenemos esa misma actitud que tuvieron los judíos ya que experimentamos el perdón y la misericordia de Dios solo para continuar viviendo como se nos da la gana. Desechamos la ley de Dios y Su voluntad para nuestras vidas y continuamos viviendo a nuestra manera. Esdras sabía que Jerusalén no iba a durar mucho si ellos continuaban viviendo de esta manera por lo cual llamó al pueblo y los confronto con su pecado. Cuando los ojos de los judíos fueron abiertos, ellos reconocieron su pecado y tuvieron que tomar una decisión muy difícil: dejar a sus mujeres extranjeras. No es fácil seguir la voluntad de Dios ya que muchas veces tendremos que dejar muchas cosas que amamos para seguirlo a Él, pero si lo hacemos vamos a recibir su bendición. Dios quiere lo mejor para nuestras vidas y si nos pide algo es para nuestro bien.

La esperanza aún no estaba perdida. El pueblo le dice a Esdras que ¨a pesar de esto, aún hay esperanzas para Israel…Levántate porque esta es tu obligación, y nosotros estaremos contigo; esfuérzate, y pon mano a la obra.¨ (10:2,4). No todo estaba perdido porque la misericordia de Dios es grande y Él nunca desprecia un corazón humillado. El pueblo decide tomar la difícil decisión de dejar libres a sus mujeres extranjeras y despedirse de ellas para poder seguir la voluntad de Dios para sus vidas. La espiritualidad del pueblo fue restaurada porque hubo un cambio de actitud. Israel dejo a un lado su pecado y busco el perdón de Dios, de la misma manera hoy nosotros debemos dejar de lado nuestros deseos pecaminosos y buscar la guía de Dios para nuestras vidas. Él es misericordioso y no hay pecado que Él no pueda perdonar, pero debemos dejar el pecado de lado. Si caemos no nos quedemos postrados en el piso, sino recordemos que aún hay esperanzas porque la misericordia de Dios es grande. Él nos manda a levantarnos y esforzarnos para no continuar viviendo una vida en pecado. Dejemos que el poder de Dios se perfeccione en nuestras debilidades, descansemos en su misericordia, pero esforcémonos en seguir Su voluntad.

Thursday, April 14, 2011

El Rey Conforme al Corazón de Dios


¨Dijo David: ¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia por amor de Jonatán?¨ 2 Samuel 9:1

Si tuviera que escoger un personaje en toda la Biblia escogería a David porque a pesar de sus fallas y de las múltiples adversidades que tuvo que enfrentar a lo largo de su vida, él se mantuvo firme en su relación con Dios amándole con una pasión inigualable. David temía a Dios y también había aprendido a tener un corazón misericordioso para con los demás. A pesar de ser un gran guerrero y de tener el favor de Dios, su corazón nunca lo llevo a enorgullecerse o dejar a un lado a Dios. En el capítulo 8 del segundo libro de Samuel se nos menciona como David ganaba fama y obtenía la victoria por dondequiera que iba expandiendo el territorio de la nación. A pesar de sus victorias, su corazón estaba completamente entregado a Dios y sabía que Él era el que le daba la victoria. A través de las adversidades David había aprendido a confiar en Dios y esperar en Él. Otra de las cualidades que obtuvo en su relación con su Padre fue la de tener un corazón misericordioso. David se acordó del pacto que había hecho con Jonatán y busco algún sobreviviente de la dinastía de Saúl para poder protegerlo y conservar el linaje de su mejor amigo. Esto era algo inédito ya que la costumbre de la época era que el Rey de una dinastía nueva que accedía al trono matara a toda la descendencia del derrocado Rey para evitar cualquier inconveniente en el futuro. Sin embargo David envés de cortar y poner fin al linaje de Saúl, él busca al único sobreviviente de su descendencia y lo trae al palacio para que viva como un príncipe y coma a la mesa del Rey.

Podemos aprender muchas cosas estudiando la vida de David, pero a mí criterio la más importante es esta cualidad amorosa y misericordiosa que él tenía. La tradición y las costumbres de la época dictaminaban que Mefi-boset debía morir, pero David se mostro misericordioso hacia él y se mantuvo fiel al pacto que había hecho con Jonatán. ¿Cómo puede alguien tan poderoso y famoso como lo era David en ese momento mantenerse con un corazón humilde, amoroso, y compasivo? La respuesta es sencilla. David tenía una relación tan intensa con Dios lo cual le permitió dejarse ser moldeado por Él. Cuanto más tiempo pasamos con Dios y más aprendemos de su infinito amor por nosotros, vamos adquiriendo y absorbiendo esas mismas cualidades en nuestras vidas y corazones. David vivía una verdadera relación con Dios por lo cual su carácter se fue moldeando y asemejándose cada día a Su corazón. La reacción de Mefi-boset fue de sorpresa ya que él sabía que la lógica dictaminaba que debía morir. El mismo se considero como un pobre y simple perro ante la majestad de David, pero aún así el Rey lo tomo y lo puso en su mesa para que disfrute de los mismos deleites que el Rey. La vida de Mefi-boset cambio para siempre debido a un simple gesto de amor y compasión de parte del Rey. Fue un regalo inmerecido pero a partir de ese momento su vida cambio para siempre.

 La actitud que tomo David ante Mefi-boset manteniendo el pacto que había hecho con Jonatán me recuerda a lo que Jesús hizo en la tierra por nosotros. Jesús vino a este mundo para morir por nuestros pecados. Él nos rescato y pago el precio por nosotros para que podamos gozar de una relación genuina con Él. Su sacrificio por nosotros en la cruz es lo que nos da el libre acceso para acercarnos a Dios y buscar tener una relación íntima y cercana con Él. Cuanto más tiempo pasemos a solas con Dios, nuestro interior se va moldeando y renovando cada día a la imagen de Dios. Ese sacrificio que realizo Jesús en la cruz por nosotros fue por misericordia, compasión, y amor hacia nosotros. Esos mismos atributos deben ser los que caractericen nuestras vidas hoy. Los cristianos debemos ser conocidos por tener estas clases de acciones. El amor de Dios en nosotros es el que nos permite contagiar al resto de las personas que aun no han podido conocer ese amor genuino y verdadero. Ante la magnificencia de Dios somos perros insignificantes, pero gracias a Su amor y misericordia podemos disfrutar comiendo de su mesa y confiando en su providencia. Dios es amor, nosotros también debemos comenzar a vivir de esa manera y solo podemos hacerlo si le permitimos a Él moldear y formar nuestros corazones. Que el amor, la misericordia, y la compasión para con los demás forme parte de nuestro diario caminar. Esas fueron las cualidades que tuvo David, el Rey conforme al corazón de Dios.

Saturday, September 18, 2010

¿Que Pide Dios de Nosotros?


¨Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.¨ Miqueas 6:8

Miqueas había declarado ya la sentencia de Judá por parte de Dios: el pueblo sería exiliado a Babilonia a causa de su rebelión. Judá se había olvidado del Dios que los libró en Egipto y los guió a la tierra prometida y ahora tenían que pagar las consecuencias. El profeta le pregunta al pueblo que es lo que creían que Dios pedía de ellos; no eran sacrificios ni holocaustos, lo único que Dios pedía a cambio era que el pueblo hiciera justicia, ame la misericordia, y se humillare delante de Dios. El pueblo de Judá era el pueblo escogido por Dios pero la nación no estaba viviendo de acuerdo a sus estatutos. Se suponía que Judá sería un pueblo diferente al resto de las naciones, un pueblo que ame la justicia pero no era el caso. Los mercaderes tenían pesas y balanzas falsas para sacar provecho de sus clientes, los ricos se enriquecían a costilla de los pobres, y la injusticia social reinaba en Judá. Tampoco reinaba la misericordia entre la gente, sino que cada uno buscaba la sangre de su prójimo. No era la imagen que Dios deseaba demostrarle al resto de las naciones de Su pueblo escogido. El momento de que el pueblo de Dios aprendiera su lección había llegado.

A pesar del castigo de Dios, al pueblo de Judá le esperaba una recompensa mucho mayor. Todavía quedaba un futuro por delante más allá del cautiverio y exilio. Miqueas lo declara en el capítulo 7 verso 8 ¨Tú, enemiga mía, no te alegres de mí, porque aunque caí, me levantaré; aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz.¨  Todavía quedaba una esperanza porque el Dios que exigía de su pueblo misericordia es en esencia misericordioso. Una vez que el pueblo atravesara su justo castigo a causa de su maldad había una recompensa esperándolos con un futuro más prometedor. ¨ ¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.¨ (versos 18-19).

Al igual que el pueblo de Judá, Dios nos llama a nosotros como cristianos a ser identificados como personas que amemos la justicia y la misericordia. Ser hijos de Dios requiere intentar vivir una vida poseyendo estos mismos atributos que tiene nuestro Padre. Él es amoroso y misericordioso y nosotros somos vasijas donde Dios deposita esas cualidades en nosotros para que lo reflejemos a un mundo que no lo conoce. Debemos ser personas que la gente pueda identificar como diferentes, amables y misericordiosos. Si no lo somos entonces debemos de cuidarnos mucho del justo juicio de Dios porque Él exige que esos frutos sean palpables en nuestras vidas. No podemos llamarnos cristianos si no vivimos de acuerdo a sus estatutos. Cuidémonos de ser exiliados. Si no hemos vivido una vida de acuerdo a estos términos entonces comencemos desde hoy sabiendo que Dios promete restaurarnos y hacernos volver a nuestra tierra donde podemos ser un fiel reflejo de Su amor en medio de un mundo que no lo ha experimentado aún.

Tuesday, September 14, 2010

Es Imposible Huir de la Presencia de Dios


¨ ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda?¨ Jonás 4:11

La mayoría de nosotros conoce la historia de Jonás, mejor conocido como el profeta desobediente porque no quiso escuchar la voz de Dios cuando le ordenó que vaya a predicarles a los asirios en Nínive porque que ellos eran el enemigo de Israel. A pesar de que él escucho claramente la voz de Dios decidió tomar otra ruta y seguir su propio camino. Jonás se fue en un barco dirigido a Tarsis, justamente una ciudad que quedaba opuesta a la dirección de Nínive. Jonás buscaba huir de la presencia de Jehová, pero él pronto se daría cuenta de que eso es imposible. Dios mando una fuerte tormenta que agitaba la nave de tal manera que todos creían que iban a perecer. Jonás reconoció que él era el causante de todo el mal y la tripulación lo lanzó al mar. La tormenta cesó y un gran pez se trago a Jonás donde estuvo por tres días hasta que reconoció que era imposible huir de la presencia de Jehová. En ese momento el pez vomita a Jonás y Dios lo manda una vez más al profeta para que vaya a predicarle a los asirios y advertirles que su ciudad sería destruida si no se arrepentían de su mal camino.

En un principio uno podría suponer que Jonás no quiso ir a predicar a Nínive por temor ya que era una ciudad muy violenta. En una batalla ganada por los asirios llegaron a quemar a sus tres mil cautivos, hicieron pilares con sus cuerpos, formaron un pilar de cabezas en la entrada de la ciudad, y colgaron setecientos hombres en estacas. Era realmente un pueblo muy violento y sangriento, un lugar donde cualquier persona temería ir a reprender. Pero Jonás no huyo por esa razón. Al final de la historia vemos que Jonás estaba enojado porque Dios decidió perdonar a los habitantes de Nínive cuando estos escucharon la profecía de Jonás y se arrepintieron de sus malos caminos. El creía que ellos eran el enemigo y no merecían el perdón de Dios. Eran gente violenta y merecían morir por sus pecados. En el fondo Jonás quería que ese pueblo pereciera por su pecado.

Para Jonás esa gente no merecía el perdón de Dios. Quizá para muchos de nosotros hoy se nos haga difícil orar por nuestros enemigos por razones similares. Creemos que los demás han hecho tanto daño y tanto mal que merecen morir por sus pecados, pero nos olvidamos que Dios pagó un precio muy alto para que todos sean salvos. Él envío a Su hijo para que muera en la cruz por nuestros pecados y desea que todos procedan al arrepentimiento. Para Dios no hay pecado tan grande que no se pueda perdonar, sino que Él quiere salvar hasta a los más repudiados por la sociedad. Debemos estar agradecidos a Dios por su gran misericordia y reconocer que si no fuera por su gracia ninguno de nosotros mereceríamos Su perdón y salvación. No nos enojemos cuando uno de nuestros enemigos llegue a los pies de Cristo, sino gocémonos con ellos sabiendo que Dios es el único que puede cambiar sus corazones y transformarlos en nuevas criaturas. ¿Como nos sentiríamos nosotros si Dios nos pidiera que vayamos a predicarle a Bin Laden para que reciba salvación? ¿Lo haríamos? Hasta las personas más sanguinarias y violentas son vistas con misericordia por Dios si de verdad se arrepienten de sus malos caminos. Dios aborrece el pecado pero es grande en misericordia para perdonar al arrepentido de corazón.  

¨Sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal.¨ Jonás 4:2