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Friday, October 23, 2015

El Secreto Siempre es el Amor


“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviera mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa y sin mancha.” Efesios 5:25-27

No hay ejemplo mas grande de amor que el de Jesus. El se entrego por amor a su iglesia y por eso Pablo usa dicho ejemplo para enseñarnos a nosotros como debemos amar a nuestras esposas. A Jesus no le importó nuestros defectos ni nuestro pasado. El se entrego por completo a nosotros entregando su vida para que podamos volver a disfrutar de una relación intima con nuestro Padre. Muchas veces creemos que tenemos que hacer algo para merecer ese amor, pero Jesus ya hizo todo y solo quiere que imitemos ese amor y que nos amemos unos a otros de la misma manera en que El nos amó. El gran problema de la humanidad es que creemos que debido a nuestro pasado no nos merecemos tal amor y muchas veces cuando nos acercamos a Dios sentimos que no podemos vivir una vida que le agrada y terminamos alejándonos una vez mas ya que sentimos que cada vez que lo intentamos le fallamos. Pero Jesus ya hizo todo por nosotros y solo quiere que aceptemos Su amor y que comencemos a disfrutar de una relación con nuestro Padre que El hizo posible mediante su sacrificio en la cruz por nosotros. El gran impedimento somos nosotros mismos ya que muchas veces sentimos que no podemos ser fieles a ese gran amor que nos ha sido entregado. Entonces la pregunta es, como podemos mantenernos fieles a tan grande amor y entrega por nosotros?

Por nuestros propios medios nunca vamos a poder vivir vidas perfectas que agraden a Dios. El gran problema es que muchas veces enfocamos todas nuestras fuerzas en intentar cumplir Sus mandamientos pero nos quedamos cortos porque hay areas en las cuales somos débiles. Creo que a medida que vamos conociendo de cerca el corazón de Dios y nos vamos enamorando de El, Dios se va perfeccionando en nuestras debilidades. No se trata de intentar con todas nuestras fuerzas agradar a Dios, sino simplemente de mantenernos enfocados en El y dejar que El nos enamore. A medida que vamos entendiendo que Sus planes y Sus propósitos son mas grandes que los nuestros, se nos va haciendo mas fácil someternos a Su voluntad y a Sus mandamientos. Pero el secreto es el amor y por eso Jesus dijo que todas las leyes de Dios se pueden resumir en amar a Dios con todo nuestro corazón y a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Es verdad que somos débiles pero a medida que crecemos en nuestra relación con El, El se va fortaleciendo en nuestras vidas y esos pecados en los cuales constantemente caíamos y nos alejaban de Dios ahora son vencidos debido a que pusimos nuestro enfoque en amar a Dios y enamorarnos de cada uno de Sus mandamientos. No se trata de hacerlo con nuestras propias fuerzas, sino de simplemente enamorarnos de cada uno de los atributos de Dios. Entonces si para llegar a vivir vidas santas que agradan a Dios el gran secreto es el amor, por que los demás no sienten ese amor cuando entran a una iglesia? Creo que pasamos mucho tiempo intentando agradar a Dios por nuestros propios medios que dejamos de lado el amor y nos olvidamos que El quiere que todos experimentemos una relación intima con El que este basado en el amor. No nos volvamos como los fariseos que se sentían limpios por fuera porque aparentaban vivir una vida santa pero que su corazón estaba alejado de Dios. Es necesario juzgar menos y amar más si queremos que nuestros hermanos gocen de una relación intima con Dios. 

Wednesday, September 9, 2015

El Abrazo del Padre


“Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios, pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el Espíritu de adopción, por el cual clamamos: «¡Abba, Padre!»” Romanos 8:14-15

A pesar de que recibimos el consuelo de Dios cuando perdemos a un ser querido y sabemos de que ha pasado a una mejor vida con Jesus, igual experimentamos mucho dolor sabiendo que ya no podremos conversar o sentir el abrazo de esa persona. En mi caso la perdida fue la de mi padre, la persona con la que pase la mayor parte d mi tiempo los últimos cinco años ayudándolo en su rehabilitación. Pude trabajar desde casa así que pasamos mucho tiempo juntos compartiendo en sus terapias físicas, mirando television, y saliendo a pasear. Muchos se preocuparon por mí cuando se enteraron que mi papa había fallecido ya que sabían que era la persona con la que yo mas había compartido en los últimos años. Fueron 5 años en donde pude compartir mucho tiempo con él, conociéndolo mejor que nunca, y disfrutando de su compañía para mirar television, hacer terapias en la piscina, salir al cine, o compartir parrilladas juntos. Fueron cinco años donde pude tener una relación más intima y personal con él y siempre le estaré agradecido a Dios por esos cinco años más que le permitió vivir entre nosotros después de su primer infarto cerebral. Siempre había disfrutado de una buena relación con él pero debido a que siempre estábamos los dos ocupados tampoco llegamos a compartir tanto tiempo juntos como lo hicimos durante los últimos años. Nuestra relación se terminó fortaleciendo mucho más ya que aprendimos a disfrutar nuestro tiempo juntos. Pude exprimirlo durante este tiempo y aprender mucho acerca de su fortaleza y fe. Obviamente debido a que pasamos tanto tiempo juntos su presencia se hace extrañar mucho más ahora, especialmente durante esas actividades que solíamos compartir juntos y ahora ya no lo podemos hacer, pero Dios ha sido bueno y me ha inundado con su amor y consuelo.

Durante este tiempo de dolor y duelo, Dios me ha llevado a disfrutar de una nueva relación con Él. Así como mi relación con mi padre se fortaleció cuando pudimos compartir más tiempo juntos, Dios también quiere disfrutar de una relación intima con sus hijos. El desafío que me ha dado es enseñarme a confiar en Él y dedicarle más tiempo para poder disfrutar de una relación de padre e hijo con Él. Esto requiere que pasemos tiempo en intimidad con Dios, compartiendo tiempo en Su Palabra y en oración aprendiendo a confiar en Sus promesas y en Sus tiempos. Pablo nos recuerda en su carta a los Romanos de que somos llamados hijos de Dios y debido a ello debemos aprender a relacionarnos con Él como nuestro padre. Dios es ese padre que jamas nos va a abandonar y que siempre va a estar a nuestro lado para abrazarnos y animarnos a seguir adelante. El nunca nos falla y nos disciplina porque nos ama y quiere lo mejor para nosotros. El problema es que muchas veces no le permitimos a Dios acercarse a nosotros para disfrutar una relación de padre e hijo. Aveces estamos tan ocupados o pendientes de nuestras tareas aquí en la tierra que no nos detenemos a conversar con nuestro Padre y simplemente abrazarlo y agradecerle por el nuevo día que nos ha dado. Yo jamas hubiera podido disfrutar una relación tan intima con mi papa si no fuera por los últimos cinco años donde pude compartir más tiempo con él, y nuestra relación con Dios es igual: para poder conocerlo mejor es necesario pasar más tiempo en intimidad con Él y disfrutar ese tiempo en ves de verlo como una carga. Dios nos ama tanto que quiere que disfrutemos de nuestra relación con Él como un hijo con su padre, pero muchas veces estamos tan ocupados que no permitimos que esa relación sea una realidad en nuestras vidas. El desafío que Dios me ha dado en este tiempo es poder pasar más tiempo con Él y llegar a disfrutar de Su amor paternal, y Él quiere hacer lo mismo con cada uno de nosotros. 

   

Monday, August 31, 2015

Fortaleciéndonos en Dios en medio del dolor

"Entonces David y la gente que con el estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar. Y David se angustio mucho pues todo el pueblo estaba en amargura dé alma, MÁS DAVID SE FORTALECIÓ EN JEHOVÁ SU DIOS.” 1 Samuel 30:4,6

El sufrir una perdida de un ser querido es uno de lo momentos mas dolorosos que nos tocan experimentar en la vida. Este versículo fue clave para mi al enfrentar la trágica muerte de mi padre. Tras haber sobrevivido milagrosamente a un infarto cerebral hace cinco años atrás, el venía recuperándose y haciendo rehabilitación con una fortaleza que solo se la pudo haber dado Dios. Aun seguía haciendo sus terapias y aun no había recuperado el habla, pero se hacía entender siempre con sus gestos y expresiones. Esa fortaleza siempre iba acompañada con una gran sonrisa que irradiaba paz y felicidad a todos los que estábamos cerca de él. El haber estado tan cerca de él en su larga lucha física hace sentir aun mas su ausencia ahora que se nos adelanto y se fue con el Señor. Hay momentos en que me encuentro caminando entre una delgada linea, de un lado una parte de mí parece haberse marchado con él, mientras que del otro una parte suya permanece viva en mi a través de recuerdos y pensamiento. La paz y la tranquilidad que experimentamos como creyentes cuando un ser querido parte se contradice con la tristeza y amargura que enfrentamos al saber que esa persona ya no estará fisicamente entre nosotros. Pero la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento es la que nos llena de consuelo y nos recuerda cada una de las promesas que El nos da como sus hijos. Tenemos la certeza de que papa esta con Dios recibiendo sus coronas, pero al mismo tiempo dolidos porque extrañaremos su sonrisa y abrazos. 

En momentos tan dolorosos como estos uno puede decidir que actitud tomar ante la adversidad. Angustiarse y dejarse vencer por el dolor, o buscar el refugio y consuelo en Dios. Papa siempre encontró gozo y fortaleza en Dios! Siempre con una sonrisa en la cara y el pulgar o el puño hacia arriba! Nos contagio a todos con su paz, amor, alegría, y fuerza! Si él jamas abandono su fe y continuó predicando con su ejemplo de vida, quienes somos nosotros para cuestionar los planes y propósito de Dios? En momentos así solo podemos aferrarnos más a Dios y pedir que El sea nuestra fortaleza como lo fue para David en esos momentos difíciles que tuvo que atravesar. De El viene nuestra fortaleza y consuelo durante estos momentos de angustia, y podemos descansar confiadamente en Sus promesas. El camina con nosotros y nos abraza cubriéndonos con su amor y paz incondicional. Sé que Sus planes y propósitos son más grandes que los nuestros y es en ese momento en que uno se llena de fortaleza y logra sobreponerse a la amargura. Hoy solo me toca agradecerle a Dios el haberme permitido tenerlo junto a mí por 5 años más aprendiendo de su fe, gozo, y fortaleza. Fueron uno de los mas hermosos cinco años de mi vida. Esa misma fortaleza que lo alimentaba a él a ir en pos de la recuperación es la que nos sostiene y fortalece a nosotros en medio del dolor. Cual es la actitud que va a tomar usted en medio del dolor y la angustia?


Wednesday, April 20, 2011

El Verdadero Valor de Ofrendar

¨No, sino por precio te lo compraré; porque no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada. Entonces David compro la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata.¨ 2 Samuel 24:24

Además de todas las virtudes que hemos mencionado que tenía el Rey David (mi personaje favorito del Antiguo Testamento), el era también una persona que no tomaba la salida más fácil sino que estaba dispuesto a dar lo mejor para su Dios aún si eso significaba salir de su comodidad. David lo hacía porque lo amaba de todo corazón y por eso siempre soñó con edificarle un Templo a Dios. Su petición fue negada ya que Dios le dijo que él había sido un hombre sanguinario pero que su hijo Salomon sería el indicado porque el gozaría de un reino de paz. David se esforzó en dejarle todos los planos hechos para su hijo y en conseguir los materiales sabiendo que la casa de Dios debía ser hecha con esplendor para que refleje su gloria. Cuando David estaba llegado a sus últimos años de vida él volvió a pecar ante Dios al decidir censar al pueblo cuando Él no se lo había pedido. Nuevamente el arrepentimiento de David es inmediato pero la consecuencia de su pecado trae muerte en Israel. El profeta, Gad, le dice a David que para detener la mortandad era necesario ofrecerle un sacrificio de paz a Jehová. David inmediatamente accede a la petición del profeta y habla con Arauna para comprarle la propiedad para así ofrecerle los holocaustos de paz. Arauna le ofrece regalar su propiedad, pero el Rey se niega ya que quiere darle a Dios lo mejor y no algo que no le cueste nada. David compro el terreno por el precio justo, ofreció el sacrificio de paz, y la mortandad en Israel se detuvo.

La actitud del Rey demuestra una vez más porque tenía un corazón conforme a Dios. David le ofrece lo mejor a Dios, no quiere darle algo regalado, sino algo que tenga un costo para él. Nosotros muchas veces cuando le ofrendamos a Dios le damos de lo que nos sobra, pero nos cuesta ofrendarle cuando estamos con el presupuesto justo. La actitud de David me hizo acordar del ejemplo que Jesús uso para con sus discípulos cuando vio a la viuda dar una pequeña limosna en el Templo, mientras que los fariseos ricos daban grandes cantidades de dinero. Cuando Jesús vio la actitud de ambos grupos les dijo a sus discípulos que la viuda dio mucho más que cualquiera de los fariseos, porque ella dio todo lo que tenía. Dios no mide cantidades, sino las actitudes de nuestro corazón. El quiere que le demos lo mejor porque desea lo mejor para nosotros. David compro el terreno cuando lo pudo haber obtenido gratis porque quería darle a Dios algo de valor. Cuando servimos a Dios debemos buscar siempre hacerlo con todas nuestras fuerzas, dar con un corazón alegre, y saber que Dios siempre está mirando nuestros corazones. No podemos engañar a Dios, Él sabe cuáles son nuestras verdaderas intenciones así que busquemos servirle y entregarle siempre todo de una manera sincera y transparente. Dios busca calidad y no cantidad cuando se trata del servicio y ofrendas.

Esto me llevó a preguntarme si realmente cuando voy a ofrendarle a Dios de mi dinero o de mi tiempo si lo estoy haciendo con una actitud correcta. ¿Le estoy dando a Dios lo mejor? ¿Estoy ofrendando con un corazón alegre? Cuanto he podido aprender de la vida de David y de su pasión por el Señor. David le entrego a Dios siempre lo mejor porque conocía de primera mano la magnificencia de Su gloria y poder. Dios había librado a David de sus enemigos, lo había librado de sus pecados, y por eso David se mostro eternamente agradecido con un corazón completamente entregado y dedicado a Dios. Como darle a Dios de mis sobras cuando Él se merece todo mí servicio, todo mi tiempo, y todo mi corazón. Mi oración para este día es que Dios me dé un corazón agradecido como el de David, que supo ver más allá de sus problemas y poner toda su confianza y todas sus fuerzas en Dios. ¿Cómo podre ofrecerlo yo a Dios algo que no me cueste nada? Él es digno de todo y a Él quiero dedicarle el resto de mis días porque Dios es el único que me ha sostenido en medio de la aflicción y llenado de paz. Él es mi roca y mi sustentador, en Él estoy completamente seguro y sé que nada me podrá alejar de su amor.

Friday, February 25, 2011

Lo Que Significa Amar a Dios


¨Amarás, pues, a Jehová tu Dios, y guardarás sus ordenanzas, sus estatutos, sus decretos, y sus mandamientos, todos los días.¨ Deuteronomio 11:1

Moisés conocía muy bien el secreto para que el pueblo pudiera conquistar las promesas de Dios. El sabía que si su pueblo obedecía los mandamientos de Dios ellos iban a poder cumplir la voluntad de Dios para sus vidas. Es mucho más fácil decirlo que hacerlo, por lo cual muchas veces nos equivocamos y desobedecemos a Dios. ¿Cómo podemos obedecerlo para no perdernos las bendiciones que tiene para nosotros? Moisés hablaba con Dios cara a cara y sabía muy bien cuál era el gran secreto para poder obedecerlo y guardar sus mandamientos: Amar a Dios con todo nuestro corazón. El gran secreto para poder obedecer a Dios es amarlo con todas nuestras fuerzas porque  cuando amamos a alguien, queremos lo mejorar para esa persona y por lo tanto conocemos que es lo que lastima a esa persona y hacemos todo lo posible para no lastimarla. Para poder guardar las ordenanzas de Dios es necesario amarlo primero porque si no vamos a encontrar esta tarea demasiado difícil. Sin amor no somos nada. El guardar los mandamientos de Dios tiene que venir acompañado de ese amor porque sino simplemente nos vamos a convertir en fariseos que solo están ahí para cumplir cientos de reglas que se terminan convirtiendo en una carga demasiado pesada. Pero cuando tenemos amor, ya no vemos esas reglas como alguna carga, sino como una manera de vivir que agrada a nuestro Padre y que a la postre nos ayudan a vivir mejor nuestras propias vidas. La obediencia trae bendición, pero solo podremos lograrlo si verdaderamente amamos a Dios.

David es uno de los grandes ejemplos a seguir en la Biblia. Todos conocemos el pecado que cometió pero aún así para Dios no hubo otro Rey como él, porque David tenía un corazón que amaba a Dios. Ese amor lo llevó a amar y tener una pasión por su ley y seguir sus estatutos. Los mandamientos no se convirtieron en una carga pesada para él, sino que era un deleite hacer su voluntad porque las bendiciones de Dios estaban constantemente sobre él a pesar de las grandes pruebas que tuvo que enfrentar. El corazón de David era un corazón alegre, que amaba a Dios, y lo alababa en todo momento. Los Salmos están llenos de canticos de David agradeciendo la bondad de Dios para su vida. El amor hacia Dios nos lleva a amar Su palabra. Cuando estamos enamorados de Dios queremos pasar tiempo con Él, leyendo su palabra y aprendiendo más de sus leyes porque sabemos que son una bendición para nuestras vidas. Cuando David cae en pecado, nos muestra un arrepentimiento real y sincero porque realmente estaba dolido por la manera en que había sido cegado por su pecado. El amor nos trae una pasión por querer cumplir los decretos de Dios y seguirlo en todo momento. Amor y obediencia vienen de la mano porque no se puede vivir con uno sin el otro. La obediencia es un resultado directo de nuestro amor hacia Dios, la desobediencia viene a causa de una falta de amor hacia Él. Ama sus leyes y verás que tu vida cambiara completamente.

El capítulo más largo de la Biblia es el Salmos 119 y justamente trata sobre el amor que siente el salmista hacia las leyes y mandamientos de Dios. Es extremadamente largo pero al mismo tiempo tan enriquecedor. Las leyes de Dios no son una carga, sino que son la razón de vivir. La expresión máxima de nuestro amor hacia Dios se puede reflejar en nuestra obediencia hacia su palabra. Si verdaderamente amamos a Dios entonces vamos a querer seguirlo y cumplir sus ordenanzas. Ese amor se ve reflejado en nuestra pasión por querer obedecer a Dios, servirlo y en amar a nuestro prójimo. Al mismo tiempo cuando obedecemos a Dios, Él promete derramar de sus bendiciones para nuestras vidas. Solo así podremos verdaderamente cumplir el propósito por el cual fuimos diseñados por Dios. Moisés sabía que su pueblo solo iba a heredar la tierra si se mantenían firmes y atentos a sus mandamientos, y el cumplir sus leyes solo era posible si realmente amaban al dador de esos decretos. El amor y la obediencia siempre han venido de la mano y los mandamientos se convierten en una carga mucho más ligera cuando hay un amor autentico de por medio.

Thursday, February 3, 2011

Una Fe Que Nunca Cuestiona


¨He aquí el fuego y la leña; mas ¿Dónde está el cordero para el holocausto? Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío.¨ Genesis 22:7-8

Cuando estemos pasando por alguna etapa difícil en nuestra vida y comencemos a dudar en nuestra fe en Dios es muy recomendable darle una lectura a la historia de Abraham, considerado como el padre de la fe. Hay muchas cosas que podemos aprender acerca de su inquebrantable fe. Abraham recibió una promesa increíble de parte de Dios de que iba a tener una descendencia innumerable pero el único problema era que su esposa era estéril y de edad muy avanzada. Sin embargo Abraham decidió creerle a Dios y esperar en su promesa. La promesa se iba a tardar ya que pasaron 21 años desde que Dios le dio la promesa hasta que su esposa finalmente concibió. La paciencia y fe de Abraham finalmente habían dado fruto en el nacimiento de su hijo Isaac, un verdadero milagro de Dios. Imagínense cuanto amor sentía Abraham para con su hijo, el hijo de la promesa por la cual tanto espero. Pero iba a llegar una prueba más para el padre de la fe. Dios le pidió que sacrifique a su hijo. Una verdadera locura, el hijo por el cual tanto había esperado y que Dios le había prometido que le iba a dar, ahora debía de ser sacrificado. ¿Qué estaría pensando Dios? Cuán difícil es entender los planes de Dios, pero Abraham no cuestiono la orden de Dios y fue camino al Monte a sacrificar a su único hijo.

Cuantas cosas deberían estar pasando por la cabeza de Abraham en el camino al Monte. Solo me puedo imaginar lo que yo estaría pensando en ese momento. Dios está loco, primero me promete un hijo, después de esperar más de 20 años finalmente me lo da, y ahora me lo quiere quitar de nuevo. No entiendo nada! Sin embargo Abraham parecía caminar tranquilo y confiado hacia el monte ya que cuando Isaac le pregunto dónde estaba el cordero que iban a sacrificar, Abraham simplemente le respondió que Jehová proveerá. La paciencia y fe de Abraham habían crecido tanto que ya había aprendido la lección de que Dios estaba en control de todo. No era el momento de cuestionar a Dios, sino de obedecerlo y confiar que su promesa se iba a cumplir. Abraham superó la prueba y en el momento que estaba por sacrificar a su hijo un ángel del Señor lo detuvo y le dijo que no toque al niño. Dios proveyó de un cordero en el monte y le confirmo a Abraham que su hijo Isaac era el hijo de la promesa y que en él iban a ser benditas todas las naciones. La fe de Abraham una vez más tuvo sus resultados y su confianza en Dios nunca se quebranto.

Puede ser que muchas veces nosotros no entendamos las cosas que Dios nos pide o porque permite que sucedan ciertas cosas, pero tengamos por cierto que Dios está en control de nuestras vidas y solo requiere que nosotros confiemos y tengamos fe en Él de que va a cumplir sus promesas en nuestras vidas. No cuestionemos a Dios, dejemos todo en sus manos porque sus tiempos son mejores que los nuestros. Aprendamos la lección de la vida de Abraham que no dejo que el paso del tiempo disminuya su fe sino que se mantuvo confiado en la promesa de Dios sin dudarla. Una vez que obtengamos la promesa no nos olvidemos de Dios, es necesario mantenerlo a Él en el primer lugar en nuestros corazones. El amor de Abraham hacia Isaac era grande, pero en primer lugar estaba Dios y por eso estaba dispuesto a sacrificar a su hijo por obedecer a Dios. No dejemos que nada más que Dios ocupe el primer lugar en nuestros corazones. Recordemos la historia del joven rico que se presento ante Jesús y le pregunto que debía hacer para ser salvo. Jesús le dijo que cumpla los mandamientos de Dios, cosa que el joven había guardado desde su juventud. Pero Jesús que ve los corazones sabía que aun le faltaba algo más: entregar sus riquezas y dárselas a los pobres porque el dinero era lo que ocupaba el primer lugar en el corazón del joven. Dios quiere ser el primero en nuestras vidas y Abraham había puesto a Dios, el dador de promesas, por encima de su propio hijo, y por eso Abraham recibió muchas más bendiciones en su vida. Lo mejor aun estaba por venir para Abraham a pesar de su vejez.

Wednesday, February 2, 2011

Has Dejado Tu Primer Amor, Has Perdido Tu Enfoque


¨Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia…has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.¨ Apocalipsis 2:2-4

El libro de Apocalipsis es quizá uno de los más difíciles de interpretar en la Biblia ya que está lleno de simbolismos que muchos interpretan de manera diferente, pero una de mis partes favoritas es el mensaje que Dios le revela a Juan a las siete iglesias. Este mensaje puede haber sido dado específicamente para esas iglesias de la época, pero de alguna manera pueden seguir siendo aplicadas hoy en día ya que cada uno de nosotros formamos parte del cuerpo de Cristo. La iglesia no es el lugar físico donde nos congregamos con nuestros hermanos, sino que cada uno de nosotros somos la iglesia, Cristo siendo la cabeza. Este mensaje se aplica directamente a nuestras vidas, ya que somos Su iglesia. En el primer mensaje que Dios le revela a Juan le dice que conoce las buenas obras que ha hecho la iglesia de Éfeso y reconoce el gran esfuerzo que han realizado, pero hay un gran pero. Dios tiene un reclamo para la iglesia de Éfeso y es que han olvidado su primer amor. Puede ser que con el tiempo se enfocaron tanto en las obras y tareas que olvidaron a quien servían realmente. Olvidaron el propósito por el cual hacían todas las cosas: Dios. En un principio todo el gran trabajo fue un resultado del gran amor que la iglesia tenía hacia su Padre, pero con el tiempo fueron perdiendo el enfoque y se olvidaron realmente para quien era que estaban trabajando.

Muchos de nosotros quizá también hemos sido como la iglesia de Éfeso ya que Dios nos dio una visión y comenzamos a trabajar arduamente en pos de esa visión y fuimos esforzados y pacientes. Pero con el tiempo quizá perdimos nuestro real enfoque y comenzamos a olvidar quién fue el que realmente nos dio la visión y la razón por la cual hemos estado trabajando. Recordemos que la Biblia dice que por más obras que hagamos, si no tenemos amor de nada sirve. Nuestro esfuerzo y dedicación debe ir acompañado de ese amor verdadero que solo Dios nos da. El amor debe ser el motor que nos impulsa a seguir llevando a cabo las obras que Dios nos ha encomendado. No perdamos el enfoque y dejemos que el amor de Dios sea lo que nos guíe en cada una de nuestras acciones. Dios debe ser lo primero en nuestras vidas, el centro de nuestro accionar, y lo que nos impulsa a trabajar en pos de la visión. Si hay otra cosa que nos está motivando, que no necesariamente es el amor de Dios, tengamos cuidado porque podemos estar perdiendo una bendición importante en nuestras vidas.

Muchos de nosotros por ejemplo cuando recién llegamos a los pies de Cristo comenzamos con unas ganas y un fervor de querer servirle ya que sentimos una pasión y un fuego por servir a Dios y retribuirle por la nueva vida que nos ha dado, pero con el correr del tiempo dejamos que ese fuego y esa pasión se apague y en vez de ir creciendo y alimentando ese amor nos vamos apagando y enfriando lentamente. Poco a poco dejamos que esa llama se vaya apagando, cuando en realidad deberíamos estar haciendo todo lo contrario haciendo que la llama cobre más fuerza. El amor es algo que necesariamente tenemos que ir alimentando para que vaya creciendo porque sino simplemente se va apagando y nuestra vida solo se convierte en una etapa de enamoramiento que se esfuma ligeramente. No nos olvidemos de ese primer amor que una vez sentimos por Dios y al contrario, en vez de dejarlo ir apagándose, alimentémonos cada día más con el amor de Dios para nunca perder nuestro enfoque verdadero. Dios debe ser lo primero en nuestras vidas y el amor hacia Él nuestra real motivación. Si permanecemos firmes en nuestro primer amor Dios nos promete lo siguiente en Apocalipsis 2:7: ¨Al que venciere le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.¨

Saturday, September 18, 2010

¿Que Pide Dios de Nosotros?


¨Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.¨ Miqueas 6:8

Miqueas había declarado ya la sentencia de Judá por parte de Dios: el pueblo sería exiliado a Babilonia a causa de su rebelión. Judá se había olvidado del Dios que los libró en Egipto y los guió a la tierra prometida y ahora tenían que pagar las consecuencias. El profeta le pregunta al pueblo que es lo que creían que Dios pedía de ellos; no eran sacrificios ni holocaustos, lo único que Dios pedía a cambio era que el pueblo hiciera justicia, ame la misericordia, y se humillare delante de Dios. El pueblo de Judá era el pueblo escogido por Dios pero la nación no estaba viviendo de acuerdo a sus estatutos. Se suponía que Judá sería un pueblo diferente al resto de las naciones, un pueblo que ame la justicia pero no era el caso. Los mercaderes tenían pesas y balanzas falsas para sacar provecho de sus clientes, los ricos se enriquecían a costilla de los pobres, y la injusticia social reinaba en Judá. Tampoco reinaba la misericordia entre la gente, sino que cada uno buscaba la sangre de su prójimo. No era la imagen que Dios deseaba demostrarle al resto de las naciones de Su pueblo escogido. El momento de que el pueblo de Dios aprendiera su lección había llegado.

A pesar del castigo de Dios, al pueblo de Judá le esperaba una recompensa mucho mayor. Todavía quedaba un futuro por delante más allá del cautiverio y exilio. Miqueas lo declara en el capítulo 7 verso 8 ¨Tú, enemiga mía, no te alegres de mí, porque aunque caí, me levantaré; aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz.¨  Todavía quedaba una esperanza porque el Dios que exigía de su pueblo misericordia es en esencia misericordioso. Una vez que el pueblo atravesara su justo castigo a causa de su maldad había una recompensa esperándolos con un futuro más prometedor. ¨ ¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.¨ (versos 18-19).

Al igual que el pueblo de Judá, Dios nos llama a nosotros como cristianos a ser identificados como personas que amemos la justicia y la misericordia. Ser hijos de Dios requiere intentar vivir una vida poseyendo estos mismos atributos que tiene nuestro Padre. Él es amoroso y misericordioso y nosotros somos vasijas donde Dios deposita esas cualidades en nosotros para que lo reflejemos a un mundo que no lo conoce. Debemos ser personas que la gente pueda identificar como diferentes, amables y misericordiosos. Si no lo somos entonces debemos de cuidarnos mucho del justo juicio de Dios porque Él exige que esos frutos sean palpables en nuestras vidas. No podemos llamarnos cristianos si no vivimos de acuerdo a sus estatutos. Cuidémonos de ser exiliados. Si no hemos vivido una vida de acuerdo a estos términos entonces comencemos desde hoy sabiendo que Dios promete restaurarnos y hacernos volver a nuestra tierra donde podemos ser un fiel reflejo de Su amor en medio de un mundo que no lo ha experimentado aún.

Friday, May 14, 2010

Guarda Tu Corazón

¨Sobre toda cosa que guardes, guarda tu corazón porque de el mana la vida¨ Proverbios 4:23

El autor de los Proverbios, Salomón, fue considerado el hombre más sabio del mundo y acá nos advierte sobre la importancia de guardar nuestro corazón. A través de toda la historia el corazón siempre fue asociado con el amor porque el corazón es el motor de nuestro cuerpo, bombea sangre oxigenada a todo el resto de nuestros órganos vitales, mantiene la circulación de nuestra sangre. Si el corazón deja de bombear, nosotros dejamos de existir. Lo mismo pasa con el amor, es nuestra fuente y razón de vida, sin amor nada somos. Podremos hacer todas las obras del mundo, pero si no las hacemos con amor no sirven de nada. Nuestra relación con Dios se basa en el amor que El nos ha mostrado al mandar a su hijo a morir por nosotros. Dios nos quiere seguir demostrando Su amor hacia nosotros pero aveces nosotros no dejamos que el amor de El fluya en nuestras vidas porque endurecemos nuestro corazón.

Cuando hablamos de guardar nuestro corazón, estamos hablando de mantener un corazón puro y sencillo porque muchas veces dejamos que las circunstancias de nuestras vidas nos vayan endureciendo el corazón, pero Dios necesita un corazón sencillo para cumplir su propósito en nuestras vidas. No debemos dejar que las circunstancias nos afecten. Habrá muchas ocasiones en que salgamos heridos o lastimados por amar a alguien y no ser correspondidos, pero no debemos dejar que eso endurezca nuestros corazones. Habrá ocasiones en nuestras vidas que seremos heridos y lastimados por haber perdido a un ser querido y sentiremos que nuestro corazón se despedaza, pero eso tampoco significa que tenemos que endurecer nuestros corazones. Más vale quedar como un tonto por amor, que endurecer nuestros corazones y no experimentar el amor real. Debemos enfocarnos en todas las cosas buenas y las bendiciones que hemos recibido y seguir adelante con un corazón sencillo. Te aseguro que si te pones a analizar todas las cosas buenas que has recibido, siempre serán más que las negativas, pero el problema es que muchas veces obviamos lo bueno y nos concentramos en las cosas malas que nos han sucedido. El secreto está en que nos enfoquemos en todas las bendiciones que hemos recibido y mantener un corazón abierto, sencillo y siempre dispuesto a amar. Solo así podemos realmente experimentar el amor real de Dios en nuestras vidas, y solo así puede fluir en nosotros de una manera pura.

Cuando permitimos que el amor de Dios llene nuestras vidas es cuando realmente podemos derramar ese amor que recibimos hacia los demás. Sin amor no somos nada y todo lo que hagamos no tendrá sentido; por eso el hombre más sabio de la historia de la humanidad nos recuerda de la importancia de guardar nuestros corazones, de no permitir que las circunstancias o problemas hagan endurecer ese amor, sino que siempre recordemos en mantener un corazón puro y sencillo. Solo así podemos experimentar la plenitud del fluir del amor de Dios en nuestras vidas y solo así podremos derramar de ese amor hacia los demás. Dios quiere darnos mucho más de lo que podemos imaginar, pero para eso debemos tener un corazón dispuesto a recibir ese amor y dejar que fluya a través de nuestras vidas hacia los demás porque si hay algo que le falta a este mundo, es amor. No dejemos que nuestro corazón permanezca endurecido, sino que dejemos que el amor de Dios nos restaure y mantenga puros hasta el fin.

¨Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente…Amaras a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los profetas.¨ Mateo 22:37-40

¨El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no se envanece, no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor, no se goza de la injusticia, sino que se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.¨ 1 Corintios 13:4-7

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