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Wednesday, June 8, 2011

El Llanto Se Convierte en Risa



¨Le dijeron a todo el pueblo: Día santo es a Jehová nuestro Dios; no os entristezcáis, ni lloréis; porque todo el pueblo lloraba oyendo las palabras de la ley.¨ Nehemías 8:9

Cuando hemos sido confrontados por la palabra de Dios inevitablemente nos suceden dos cosas: En primer lugar nos sentimos tristes y avergonzados por haber vivido en pecado y haber tenido actitudes contrarias a lo que Dios esperaba de nosotros, pero por otro lado también nos llenamos de gozo y alegría porque pudimos experimentar la misericordia y el perdón de Dios por nuestros pecados. El gozo reemplaza ese sentimiento de tristeza y de culpa porque verdaderamente recibimos el perdón de Dios en nuestras vidas. Esto fue exactamente lo que sucedió con el pueblo judío cuando termino la construcción del muro en Jerusalén ya que Esdras confronto al pueblo con su pecado al leer el libro de la ley. Nehemías y Esdras juntaron al pueblo y les leyeron las palabras de la ley para que pudieran entender que estaban todos ahí por la misericordia de Dios. Ellos no fueron consumidos por los babilonios cuando fueron deportados a pesar de haber merecido ese castigo, porque Dios tuvo misericordia de ellos. Ahora todos estaban escuchando la lectura de Esdras y al estudiar la historia de su pueblo reconocieron que no habían estado siendo fieles a Dios. Esto trajo un gran sentimiento de tristeza entre los habitantes porque se dieron cuenta de sus propias fallas y pecados. Dios había sido fiel para con ellos, pero ellos habían pagado esa fidelidad con infidelidades. Es triste cuando somos confrontados con nuestro pecado porque nos damos cuenta de cuan indignos somos realmente y de que somos merecedores de nuestro castigo.

Fue en medio de ese sentimiento de culpabilidad y tristeza que Nehemías llama al pueblo a tener un cambio de actitud. Dios los trajo de regreso a Jerusalén para que pudieran experimentar su perdón y misericordia y por ende debían estar alegres porque Dios los había salvado y perdonado. La tristeza del pueblo enseguida se convirtió en gozo cuando se apropiaron de esta verdad para sus vidas. Si bien la situación que estaban atravesando era difícil, y su ciudad había quedado prácticamente desolada, Dios los había guardado y rescatado para que se levantaran y vuelvan a habitar en su tierra. Su pecado había sido perdonado y su relación con Dios restaurada. No había ningún motivo por el cual estar deprimidos o derrotados, sino que debían celebrar el hecho de que Dios los había rescatado y dado libertad. Ahora con el templo reconstruido y las defensas de la ciudad levantadas, ellos podían comenzar a disfrutar nuevamente de su relación con Dios en su tierra. Lo mismo sucede con nuestras vidas ya que estando muertos en el pecado, Dios mostro su misericordia para con nosotros al enviar a su Hijo a morir en la cruz por nosotros y nos dio una nueva vida. Nuestra tristeza se transforma en gozo cuando experimentamos el perdón y la misericordia de Dios en nuestras vidas y podemos disfrutar de una relación íntima y verdadera con Él. El pueblo se olvido de su tristeza y comenzó a regocijarse y celebrar el hecho de que pudieron experimentar la misericordia de Dios en sus vidas. ¨Y hubo alegría muy grande.¨ (8:17).

Luego de haber leído la ley y haber escuchado las palabras de Esdras, los levitas se levantaron y comenzaron a alabar a Dios por todo lo que había hecho. Recordaron la historia de Israel desde los días de Abraham y se acordaron de cómo Dios los había liberado vez tras vez del enemigo. Que importante que es poder mirar atrás y recordar como la mano de Dios estuvo con nosotros a través de diferentes etapas de nuestras vidas. Su mano ha estado con nosotros en todo tiempo y siempre es bueno recordar las grandes proezas que Él ha realizado. Los levitas alabaron a Dios y reconocieron Su Soberanía y eso ayudo a que el pueblo viera como la mano de Dios había estado con ellos desde el principio. El pueblo tuvo un cambio de actitud y buscaron agradar a Dios en todo lo que hacían por lo cual aquellos que habían tomado mujeres extranjeras las dejaron y comenzaron a seguir la ley de Dios y Su voluntad para sus vidas. ¨Pero tú eres Dios que perdonas, clemente y piadoso, tardo para la ira y grande en misericordia.¨ (9:17). Esdras y Nehemías trajeron un cambio de actitud en el pueblo judío y ahora ellos buscaron a Dios con todo su corazón. Cuando experimentamos un encuentro con Dios algo en nuestro interior cambia: Dejamos nuestra pasada manera de vivir y buscamos seguir la voluntad de Dios para nuestras vidas. La tristeza se convierte en gozo porque Él quita el vacío y nos da una nueva esperanza. El borra nuestro pecado y sentimiento de culpa, y nos da un propósito nuevo para vivir.

Friday, May 27, 2011

Manasés: El Rey Que Fue Restaurado Por Dios



¨Mas luego que fue puesto en angustias, oró a Jehová su Dios, humillado, grandemente  en la presencia del Dios de sus padres.¨ 2 Crónicas 33:12

Manasés se aparto del camino de su padre, Ezequías, cuando asumió el trono a los doce años de edad. Todo lo que había hecho Ezequías para bien, Manasés lo hizo para mal ya que volvió a construir los ídolos que su padre había derribado. También edifico altares a los baales e imágenes de Asera, dioses de los pueblos vecinos. Manasés fue aún más lejos llegando a edificar estos altares dentro de la casa de Dios. El rey también adoro las estrellas del cielo aparte de todos los otros ídolos a los cuales servía, e incluso llego a pasar a sus hijos por fuego como regalo para sus dioses. Manasés realmente se esforzó en hacer enojar a Dios ya que no siguió ninguno de Sus mandamientos, ni respeto al Dios de sus padres sino que busco a los dioses de las naciones vecinas de quienes Jehová los había librado. De nada sirvió todo lo que había realizado Ezequías porque Manasés guió a Judá por una senda aún más alejada de Dios desde antes de la reforma de su padre. El castigo de Dios no se hizo esperar ya que el rey ignoro todas las advertencias de los profetas, y los asirios invadieron a Judá y se lo llevaron a Manasés encadenado cautivo a Babilonia. Ninguno de los dioses a los cuales Manasés servía pudieron salvarlo frente a los asirios, y el único Dios que lo podía haber librado fue el Dios al que nunca busco. El rey había sido advertido pero siguió los deseos de su propio corazón y eso lo condujo al fracaso.

En el momento de mayor necesidad cuando Manasés ya había caído lo más bajo posible y había sido humillado reconoció que ninguno de sus dioses lo pudieron salvar. Fue en ese momento en que buscó a Jehová, el único Dios que nos puede rescatar del pozo, y solo ahí cuando lo reconoció como Su Dios y se humilló en su presencia fue que recibió el perdón de Dios y fue liberado. ¨Y habiendo orado a él, fue atendido; pues Dios oyó su oración y lo restauró a Jerusalén, a su reino. Entonces reconoció Manasés que Jehová era Dios.¨ (33:13). El rey fue liberado y al regresar a Jerusalén derribo todos los altares que había edificado a los dioses que nunca le respondieron su clamor y buscó servir solamente a Jehová con todo su corazón. Manasés dio un giro completo a su vida y Dios lo levanto restaurando su reino y bendiciendo su vida. Manasés fue el rey que reino más años de todos los reyes de Judá (cincuenta y cinco años) y la mano de Dios estuvo con Él porque se arrepintió de todo el mal que había causado y busco al Dios de sus padres. No hay pecador que Dios no pueda perdonar, no importa cuán oscuro sea nuestro pasado, Dios es misericordioso y nos restaura completamente cuando nos humillamos en Su presencia y lo buscamos de todo nuestro corazón.

Muchos no quieren acercarse a Dios porque piensan que Él los va a castigar o reprochar por todas las cosas malas que hicieron, pero Dios ha demostrado que Él no actúa así. Él es un Dios perdonador que viene a nuestro rescate en el momento de mayor angustia cuando lo buscamos a Él así que no esperemos a arreglar nuestras vidas antes de buscarlo, sino llamémosle ahora que Él quiere arreglar nuestros problemas por nosotros. No es con nuestras fuerzas sino con la fuerza sobrenatural de Dios que aún hace milagros en nuestros días y que aún cambia vidas. No esperemos arreglar nuestros problemas por nuestros propios medios, sino clamemos como lo hizo Manasés en el momento que estaba preso y sin esperanza. Dios lo rescató y no le reprochó por su pecado porque vio su corazón y sabía que estaba arrepentido. El rey tuvo un encuentro con el único Dios verdadero y dejó todas sus otras creencias vanas que nunca le produjeron satisfacción ni ayuda. Dios hizo un cambio tremendo en la vida del rey que volvió su corazón hacia Él y permitió que el Señor lo moldee. Ese mismo Dios es el que actúa en medio nuestro hoy y produce cambios radicales. El que nunca aprendió del ejemplo de su padre y de su conversión fue su hijo, Amón que hizo lo malo delante de Dios. En vez de arrepentirse de su mal, aumento aún más su maldad y su reino fue cortado después de tan solo dos años al mando. Amón murió tras una conspiración y su hijo Josías de tan solo ocho años fue proclamado rey. Josías sería uno de los grandes reformadores de Judá al buscar a Dios desde una muy temprana edad. Así mismo Dios quiere bendecir nuestras vidas si lo buscamos a Él y dejamos que nos moldee y guíe.

Tuesday, April 19, 2011

Examiname Oh Dios

¨Jehová me ha premiado conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado. Porque yo he guardado los caminos de Jehová, y no me aparté impíamente de mí Dios.¨ 2 Samuel 22:21-22

David fue un hombre conforme al corazón de Dios porque siempre estuvo dispuesto a reconocer sus errores y además amó a Dios con todo su corazón. Tenía una pasión por Dios y lo demostró al componer cientos de Salmos y alabanzas. A David le encantaba danzar en la presencia de Dios, disfrutaba pasar tiempo con Él. El rey ya estaba llegando a los últimos años de su reinado, estaba viejo, cansado, pero aun así compone un cantico de alabanzas para Dios. El versículo que resalto a mis ojos fue el 21 porque David dice que ha sido premiado conforme a su justicia. David había cometido errores graves en su pasado y había caído en adulterio y conspiración de asesinato. No son cualidades que uno identificaría como justas o limpias. David sabía que había cometido pecados en su vida, pero también conocía la misericordia de su Dios. Sabía que Dios lo había perdonado. No era un asesino ni adultero porque Dios ya lo había limpiado. Sabía que Dios lo miraba con otros ojos. Cuando realmente experimentamos esta clase de perdón en nuestras vidas nos sentimos libres, somos nuevas criaturas y Dios ya no nos ve con los mismos ojos sino que ha borrado nuestro pasado y nos permite arrancar de nuevo. El peso y la carga del pecado Dios la quita, y David había experimentado esto por lo cual se sentía digno y limpio ante Dios. Era un hombre nuevo por lo cual podía enfrentarse a su Dios limpio y sin culpa sabiendo que Él escudriña y conoce nuestro corazón.

David se preocupo por guardar los preceptos de Dios y nunca apartarse de su camino. Es verdad que cometió algunos errores en su vida, pero él lo reconoció y busco el perdón de Dios. Una vez que su pecado fue borrado sabía que tenía cuenta nueva delante de Dios por lo cual podía decirle ¨Jehová me ha premiado conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado.¨ Solo alguien que realmente ha experimentado el perdón de Dios en su vida puede entender este concepto, porque a los ojos de los demás siempre iba a ser visto como un adultero y asesino, pero ante Dios era santo. El error no está en haber caído sino en no levantarse cuando fallamos. David se levanto enseguida y busco el perdón de Dios. A pesar de todos los problemas que tuvo que atravesar Dios dijo que David tuvo un corazón conforme a Su corazón. David se dejo moldear completamente por Dios y nunca se aparto de su camino. El caminar con Dios no tiene que ver con nunca fallarle sino con nunca dejarlo, por eso cuando caemos debemos buscar su mano extendida hacia nosotros para levantarnos. Dios quiere lo mejor para nosotros y conoce nuestras debilidades, pero si caminamos con Él vamos a encontrar que Él nos va a ir fortaleciendo en esas áreas que antes fallábamos.

Es importante que aprendamos del ejemplo de David que supo levantarse después de su caída e igual dejarse escudriñar por Dios. David sabía con que ojos lo veía su Padre por lo cual se sentía digno de acercarse ante Él. Muchas personas temen un confrontamiento con Dios porque creen que no son dignos de estar ante Él, pero David conocía demasiado bien el corazón de Dios y sabía que cuando Él perdona nos hace nuevos. Lo peor que podemos hacer cuando caemos es buscar escondernos o justificar nuestro pecado. Es necesario dejar que Dios nos confronte con nuestro pecado, reconocer el error, y dejar que Él nos limpie completamente para que nuestra relación con Él sea restaurada. La gente que se esconde de Dios por temor realmente no ha conocido al Dios amoroso de la Biblia que siempre ha buscado reconciliarse con nosotros. Una vez que conocemos a Dios vamos aprendiendo que lo mejor que podemos hacer es acercarnos a Él y dejar que Él nos confronte con nuestro pecado para restaurar nuestra relación con Él. Solo así vamos a poder sentirnos dignos de estar en su presencia y gozar de una relación plena con Él. David disfruto de su relación con Dios y vivió apasionado por Él porque había experimentado un perdón real y único. Nunca se justifico sino que se acerco a Dios y se dejo moldear por Él; nosotros debemos de hacer lo mismo cuando nos equivocamos, no alejarnos de Dios sino dejar que Él nos perdone y vaya transformado hasta llegar a tener un corazón conforme con el corazón de Dios.

Friday, January 28, 2011

Restableciendo Relaciones Dañadas


¨Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos.¨ Éxodo 25:8

Una vez que el pueblo hebreo fue liberado de la mano del Faraón, comienza su éxodo hacia la tierra prometida a través del desierto. Dios le da una serie de mandamientos a Moisés para el pueblo y dentro de estos mandamientos y ordenanzas el libro de Éxodo le dedica unos tres extensos y detallados capítulos a la construcción del santuario de Dios, Su casa para habitar en medio del pueblo. Dios siempre busco una manera de poder relacionarse con su gente a pesar de que el pecado de la humanidad los mantenía separados. Dios le dice a Moisés con lujos de detalle cómo construir esa habitación donde Él pueda morar cerca de Su gente. Le explica con que material debe construir, las dimensiones exactas, y un sin número más de detalles para que el santuario sea exactamente como Dios lo desea. El asunto era cosa seria porque la santidad de Jehová podía matar al pueblo si este estaba cerca por lo tanto el santuario les permitía tener acceso a él por medio de los sacrificios de los sacerdotes. El santuario fue construido con las ofrendas del pueblo mismo y Moisés siguió las órdenes de Dios al pie de la letra conociendo la real importancia del asunto.

El deseo de Dios desde un comienzo fue el buscar relacionarse con su creación. El pecado de Adán y Eva en el jardín de Edén rompió esa relación que Dios anhelaba entre la humanidad y Él. Nuestra desobediencia trajo el pecado que nos alejo de nuestro creador. Desde ese momento Dios busco la manera de restablecer esa relación dañada y por medio de la construcción del arca del templo de Dios, Su presencia acompañaba al pueblo. Los sacerdotes debían sacrificar un cordero por los pecados del pueblo. Ese cordero vendría a simbolizar miles de años después la muerte de Jesús en la cruz por los pecados de la humanidad. Él es el cordero sin mancha que se entrego a sí mismo por nosotros. Fue un nuevo pacto entre Dios y el hombre donde ya no era necesario que el pueblo recurra a los sacerdotes para sacrificios ya que el precio que pagó Jesús por nosotros en la cruz fue una vez y para siempre. Su resurrección nos trajo vida eterna de la cual podemos gozar en Su presencia. Jesús es el nuevo pacto entre Dios y el hombre. Ahora lo único que tenemos que hacer es aceptar ese regalo que nos ha dado nuestro Padre para poder disfrutar de una relación genuina con Él.

Si aceptamos el sacrificio de Jesús por nosotros entonces Él promete morar en nuestros corazones. Ya no hay necesidad de santuarios ni sacrificios porque Jesús ha sido el mediador entre nosotros y Dios. Él ha restablecido nuestra relación y perdonado nuestros pecados. Dios mora en nuestros corazones y podemos gozar de una vida nueva junto a Él. Ahora tengamos en cuenta la importancia que Dios le daba a la construcción de su santuario. Era un lugar santo construido con materiales preciosos como oro, bronce, y plata, por lo tanto debemos nosotros también ofrecerle a Dios un corazón limpio y puro donde pueda habitar. El limpia nuestros corazones y perdona nuestros pecados, pero nosotros también tengamos en cuenta la importancia que Dios le da a su morada y busquemos mantener nuestros corazones puros y limpios delante de Él. No tratemos el asunto a la ligera, sino que es importante siempre recordar que Dios habita en nuestros corazones y debemos brindarle un hogar limpio y puro donde pueda habitar en perfecta armonía con nosotros. Comencemos a vivir una relación verdadera con nuestro Padre celestial y busquemos honrarlo con nuestras acciones día a día.

Wednesday, December 8, 2010

Una Transformación Radical

¨Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón.¨ Hechos 26:14

Una de las transformaciones más impactantes en la Biblia es la conversión de Pablo, que pasó de ser un celoso fariseo perseguidor de cristianos a ser uno de los primeros misioneros cristianos. Pablo tuvo un encuentro con Jesús que cambio drásticamente su vida ya que nunca más fue la misma. Todo lo que Pablo creía que estaba haciendo para su religión iba a cambiar de un momento para otro cuando tuvo un verdadero encuentro con Jesús. El cambio en la vida de Pablo fue radical ya que se dio cuenta que el Jesús que los discípulos estaban proclamando, y él persiguiendo, era realmente el hijo de Dios que había muerto por los pecados de la humanidad, los de él inclusive. Cuando Jesús llega al encuentro de Pablo este tiene un arrepentimiento sincero por lo cual su vida gira 180 grados ya que pasa de perseguir a los cristianos a convertirse en uno y estar dispuesto a sufrir persecuciones por proclamar la verdad. Inclusive llegó a ser fiel hasta el final, al estar dispuesto a morir por causa de la expansión del evangelio. Pablo llegó hasta Roma para predicarle al Cesar y varias autoridades importantes de la época a pesar de que eso le costaría la vida. Mientras Pablo esperaba su muerte le escribió una carta a Timoteo resumiendo lo que les vengo diciendo: ¨Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.¨ (2 Timoteo 4:6-7).

Pablo nunca más fue el mismo después de su encuentro con Jesús ya que solo Él puede cambiar las vidas y darles un propósito verdadero. Lo mismo debe suceder con nosotros cuando nos encontramos con nuestro Salvador. Nuestra vida no puede seguir siendo igual sino que debemos ser transformados a Su imagen. Debemos identificar claramente lo que fue nuestra vida antes de conocer a Cristo y lo que es nuestra vida ahora una vez que hemos sido rescatados por Él. El cambio se debe notar así como fue el caso con Pablo que pasó de perseguir cristianos a estar dispuesto a morir por Cristo. Quizá muchos de nosotros no hemos tenido un pasado tan oscuro como Pablo pero el cambio que un encuentro con Jesús produce debe de poder ser palpable. Uno de los cambios más importantes que se produce en nosotros es el interés por nuestros prójimos. Dios pone en nosotros una carga especial por aquellos que no han tenido la oportunidad de conocerlo y produce en nosotros un deseo de poder compartir ese regalo que hemos recibido con los demás. Nuestras vidas no pueden permanecer igual si hemos tenido un verdadero encuentro con Jesús ya que el produce en nosotros un amor especial por nuestros prójimos y somos transformados. Esto no quiere decir que seremos perfectos y no cometeremos errores, sino que ahora sabemos que Dios está a nuestro lado para levantarnos cuando fallamos y sabemos que no podemos permanecer indiferentes ante las necesidades de la humanidad.

Pablo fue uno de los responsables de difundir y expandir el evangelio a todos los gentiles. A pesar de su pasado como perseguidor de cristianos, él no se callaba y no se avergonzaba de su oscura historia. Pablo sabía que Dios lo había perdonado y restaurado y envés de simplemente dejar de perseguir cristianos, se convirtió en uno de los principales evangelistas y misioneros de la época. Pablo no iba a dejar que su pasado lo callara. El experimento el completo perdón de Dios por lo cual estaba dispuesto a usar su pasado como un testimonio de cómo Dios cambia y transforma vidas. Al igual que Pablo, nosotros tampoco debemos avergonzarnos de nuestro pasado, sino que debemos usarlo como un testimonio impactante de cómo Dios puede cambiar y restaurar vidas. Mucha gente se puede identificar con nuestras experiencias y saber que Dios trae perdón y restauración para sus vidas también. Debemos ponernos en las manos de Dios y dejar que Él nos use sin importar nuestro pasado ya que el Señor hace todas las cosas nuevas.

Tuesday, September 14, 2010

Es Imposible Huir de la Presencia de Dios


¨ ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda?¨ Jonás 4:11

La mayoría de nosotros conoce la historia de Jonás, mejor conocido como el profeta desobediente porque no quiso escuchar la voz de Dios cuando le ordenó que vaya a predicarles a los asirios en Nínive porque que ellos eran el enemigo de Israel. A pesar de que él escucho claramente la voz de Dios decidió tomar otra ruta y seguir su propio camino. Jonás se fue en un barco dirigido a Tarsis, justamente una ciudad que quedaba opuesta a la dirección de Nínive. Jonás buscaba huir de la presencia de Jehová, pero él pronto se daría cuenta de que eso es imposible. Dios mando una fuerte tormenta que agitaba la nave de tal manera que todos creían que iban a perecer. Jonás reconoció que él era el causante de todo el mal y la tripulación lo lanzó al mar. La tormenta cesó y un gran pez se trago a Jonás donde estuvo por tres días hasta que reconoció que era imposible huir de la presencia de Jehová. En ese momento el pez vomita a Jonás y Dios lo manda una vez más al profeta para que vaya a predicarle a los asirios y advertirles que su ciudad sería destruida si no se arrepentían de su mal camino.

En un principio uno podría suponer que Jonás no quiso ir a predicar a Nínive por temor ya que era una ciudad muy violenta. En una batalla ganada por los asirios llegaron a quemar a sus tres mil cautivos, hicieron pilares con sus cuerpos, formaron un pilar de cabezas en la entrada de la ciudad, y colgaron setecientos hombres en estacas. Era realmente un pueblo muy violento y sangriento, un lugar donde cualquier persona temería ir a reprender. Pero Jonás no huyo por esa razón. Al final de la historia vemos que Jonás estaba enojado porque Dios decidió perdonar a los habitantes de Nínive cuando estos escucharon la profecía de Jonás y se arrepintieron de sus malos caminos. El creía que ellos eran el enemigo y no merecían el perdón de Dios. Eran gente violenta y merecían morir por sus pecados. En el fondo Jonás quería que ese pueblo pereciera por su pecado.

Para Jonás esa gente no merecía el perdón de Dios. Quizá para muchos de nosotros hoy se nos haga difícil orar por nuestros enemigos por razones similares. Creemos que los demás han hecho tanto daño y tanto mal que merecen morir por sus pecados, pero nos olvidamos que Dios pagó un precio muy alto para que todos sean salvos. Él envío a Su hijo para que muera en la cruz por nuestros pecados y desea que todos procedan al arrepentimiento. Para Dios no hay pecado tan grande que no se pueda perdonar, sino que Él quiere salvar hasta a los más repudiados por la sociedad. Debemos estar agradecidos a Dios por su gran misericordia y reconocer que si no fuera por su gracia ninguno de nosotros mereceríamos Su perdón y salvación. No nos enojemos cuando uno de nuestros enemigos llegue a los pies de Cristo, sino gocémonos con ellos sabiendo que Dios es el único que puede cambiar sus corazones y transformarlos en nuevas criaturas. ¿Como nos sentiríamos nosotros si Dios nos pidiera que vayamos a predicarle a Bin Laden para que reciba salvación? ¿Lo haríamos? Hasta las personas más sanguinarias y violentas son vistas con misericordia por Dios si de verdad se arrepienten de sus malos caminos. Dios aborrece el pecado pero es grande en misericordia para perdonar al arrepentido de corazón.  

¨Sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal.¨ Jonás 4:2