Wednesday, September 22, 2010

Construyendo Nuestras Casas Mientras el Templo de Dios Está Desierto


¨Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. ¨ Hageo 1:6

¿Les suena familiar esto? Muchos de nosotros nos esforzamos en nuestros trabajos solo para descubrir que el sueldo no nos alcanza cuando se acerca el fin de mes. Sudamos la gota gorda y trabajamos para poder cubrir nuestras necesidades básicas y muchas veces no nos alcanza para nada extra. Nos sentimos frustrados porque soñamos con comprarnos un carro nuevo, o lo último en tecnología, o joyas preciosas, o tantas otras cosas con las que soñamos algún día poder alcanzar. Por más que nos esforzamos en nuestro trabajo parece que el aumento de sueldo nunca llega, y cuando llega simplemente no nos alcanza para poder satisfacer nuestros deseos. Queremos servir a Dios y apoyar algún ministerio en la Iglesia pero primero queremos asegurarnos una buena posición en la sociedad y comprar las cosas que creemos necesarias antes de servirle. Trabajamos prácticamente sin descanso acumulando horas extras en nuestros empleos y ya llegamos demasiados cansados a casa para servir a Dios, y lo dejamos para otro momento. Pensamos que cuando Dios nos de lo que le estamos pidiendo entonces ahí podremos separar tiempo para servirle.

Este problema era el que atravesaban los judíos una vez que retornaron del exilio en Babilonia. Encontraron su ciudad en ruinas y el hermoso templo que Salomon le había construido a Jehová estaba destruido. El pueblo había decidido comenzar a reconstruir la casa de Dios pero cuando se enfrentaron a la oposición simplemente se olvidaron y lo dejaron de lado para ir en pos de sus propios deseos. Cada uno comenzó a preocuparse por su casa y por sus bienes y dejaron el proyecto de Dios a un lado. Es en este momento que llega el profeta Hageo con una hermosa palabra para desafiar a su pueblo y renovarles su compromiso con Dios. Hageo llama a que el pueblo tome conciencia y les pregunta ¨ ¿es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta? Meditad bien sobre vuestros caminos.¨ (verso 4-5). Debido a que el pueblo ha tenido esta actitud egoísta de buscar lo suyo propio antes que terminar con la construcción de la casa de Dios es que no han recibido bendición. Les dice que es por este motivo que se han sacrificado sembrando mucho pero han recogido poco. Hageo les exhorta a terminar de reedificar el templo primero ya que luego vendrá la bendición de Dios. El pueblo entiende el mensaje y toma una actitud positiva y decide comenzar a trabajar en la obra del Señor. Dios promete a su nación que una vez terminada la obra ¨la gloria postrera de esta casa será mayor que la primera…y daré paz en este lugar.¨ (Hageo 2:9).

Dios exige lo mismo de nosotros hoy. Si bien no tenemos que construir un templo físico para Dios, Él quiere que lo pongamos a Él en el primer lugar de nuestras vidas. El nos ha llamado a cumplir con nuestro ministerio y que le dediquemos tiempo al servicio del Señor. No dejemos la obra de Dios a un lado por dedicarle exclusivamente tiempo a nuestros asuntos personales. Dios promete Su bendición sobre nuestras vidas si nosotros nos esforzamos y cobramos ánimo para trabajar en Su obra. Dios no quiere que descuidemos nuestras responsabilidades personales, pero nos promete bendecir si nosotros lo ponemos a Él en el primer lugar de nuestras vidas. El promete que Su Espíritu irá en medio de nosotros y no nos abandonara. Hoy podemos construir el templo de Dios dedicándole tiempo a Él. Nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo por lo tanto no debemos descuidarlo.

¨Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y yo lo disiparé en un soplo. ¿Por qué? dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa.¨ Hageo 1:9

¨ ¿No está aún la simiente en el granero? Ni la vid, ni la higuera, ni el granado, ni el árbol de olivo ha florecido todavía; más desde este día os bendeciré.¨ Hageo 2:19  

Tuesday, September 21, 2010

Cuando La Justicia Sale Torcida


¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? Habacuc 1:2

Hace pocos días falleció un hermano de nuestra iglesia víctima de un sicario. Fue asesinado cobardemente afuera de su casa mientras salía a hacer sus actividades rutinarias. Fue una víctima más de una historia que parece repetirse constantemente en nuestra ciudad. La violencia parece crecer cada día y hay mucha inseguridad en las calles. Muchos de nosotros podemos preguntarnos como pudo haber pasado algo así con un hombre de Dios. ¿Cómo pudo un hombre justo caer víctima de un impío? ¿Dónde estaba Dios cuando ocurrió esto? Esta no es una pregunta que nos hacemos solamente nosotros en nuestros días, hace muchos siglos atrás el profeta Habacuc le preguntaba lo mismo a Dios ya que no comprendía la situación que estaba viviendo Israel. Israel estaba siendo invadida y destruida por los Babilonios, un pueblo idolatra que no conocía a Dios. Habacuc no entendía porque Dios lo hacía ver destrucción, iniquidad, y violencia ¨por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia.¨ (Habacuc 1:4). ¨ Le preguntaba a Dios ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él?¨ (verso 13).

Lo interesante es que cuando Habacuc no entendía el por qué Dios permitía que sucedieran estas cosas, el tenía tal intimidad con su Padre que se lo pregunto directamente a Él. El profeta sabía que Dios tenía una respuesta para su carga y por eso se acerco a conversar con Él. Habacuc no se quejo ni protesto, sino que simplemente quería que Dios le dé una respuesta a su dilema. Jehová le respondió al profeta y le contesto lo siguiente: ¨Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará. He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.¨ (Habacuc 2:3-4). El juicio llegara para los impíos, todos tendremos que responder por nuestras acciones en esta vida. Los hombres a veces tenemos una vista muy corta y solo vemos las consecuencias inmediatas a nuestras acciones, pero Dios nos dice que esperemos, que Su palabra se cumplirá a su debido tiempo. La sentencia ya ha sido declarada por parte de Dios ¨ ¡Ay del que edifica la ciudad con sangre, y del que funda una ciudad con iniquidad!¨ (verso 12).

No debemos cuestionar a Dios, el juicio vendrá y no tardara. El es un Dios justo y nosotros debemos aprender a vivir por fe y no por vista. Quizá ahora veamos violencia y sangre en nuestra ciudad, pero Dios nos ha dado la promesa de que ¨la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar.¨ (verso 14). Dios está en control de todo y nosotros debemos aprender a vivir por fe y esperar el cumplimiento de Su palabra sin desanimarnos por la violencia que vemos constantemente en nuestra tierra. Habacuc aprendió rápidamente la lección. Su respuesta fue pedir que Dios avive Su obra en medio de los tiempos y que en medio de la ira se acuerde de la misericordia (capitulo 3 verso 2). Habacuc aprendió a vivir por fe y dejar de mirar las circunstancias adversas que le rodeaban. Aprendió la importante lección de la confianza a tal punto que llego a concluir lo siguiente: ¨Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo yo me alegraré en Jehová y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar.¨ (Habacuc 3:17-19). La muerte no es nuestro destino final, Jesús ha vencido la muerte y nos ha dado vida, saquémonos la venda de nuestros ojos y aprendamos a ver la vida con larga vistas confiados en la promesa de Dios.

Monday, September 20, 2010

Preparados Para el Juicio de Dios


¨Acontecerá en aquel tiempo que yo escudriñaré a Jerusalén con linterna, y castigaré a los hombres que reposan tranquilos como el vino asentado, los cuales dicen en su corazón: Jehová ni hará bien ni hará mal.¨ Sofonías 1:12

Seiscientos años antes de Cristo, el profeta Sofonías ya se encontraba profetizando sobre el juicio de Jehová hacia su pueblo. Su pueblo había olvidado los mandamientos de Dios y adoraban a ídolos falsos. Quizá muchos de nosotros hoy 2500 años después pensamos igual que el pueblo judío en ese tiempo ya que creemos que Dios no hará nada al respecto de nuestro pecado. No nos bendecirá pero tampoco nos castigará como dicen todos estos profetas locos. Tal vez no andemos atrás de ídolos ni adoramos otros dioses, pero la mayoría ha decido crearse una imagen propia de lo que cree que es Dios. Me he topado con mucha gente que me dice: ¨Sí yo creo en Dios, pero a mi manera. Dios es bueno, no sería capaz de enviar a su creación al infierno.¨ Si tenemos este pensamiento entonces no hay nada que nos diferencie de los idolatras a quienes Sofonías reprochaba. Tal vez no estemos adorando una imagen de madera o de piedra creado por manos humanos, pero igual estamos adorando una imagen que hemos creado con nuestra mente y razonamiento humano. Hemos decidido crear nuestras propias ideas de la naturaleza de dios, tenemos una imagen mental de cómo creemos que dios actúa, pero ignoramos al Dios de las escrituras, al Dios de la Biblia. Su verdadera naturaleza esta descrita en las Sagradas Escrituras, y si nosotros obviamos lo que nos dice Su palabra entonces simplemente estamos creando nuestros propios ídolos y no estamos sirviendo al mismo Dios.

Así como Sofonías le alertaba al pueblo que pronto el juicio llegaría hacia Su pueblo por adorar a falsos dioses y vivir vidas tibias, en otras palabras vidas indiferentes que solo se interesan en uno mismo y dicen ¨que cada uno haga como quiera, ¨ así también nos alerta a nosotros hoy que un día el juicio de Dios llegará sobre nosotros. Nadie podrá escapar este día, y no habrá plata ni oro que nos podrá librar del día del juicio. Por tanto Sofonías nos exhorta a que tomemos acción y dejemos de andar tranquilos y cómodos y que nos pongamos a cuentas con Dios porque así ¨quizá seréis guardados en el día del enojo de Jehová.¨ (Sofonías 2:3). Quizá por el momento nos sintamos bien, seguros y confiados, pero llegara el momento en que ¨la ciudad alegre que estaba confiada, la que decía en su corazón: Yo, y no más, sea asolada y hecha guarida de fieras¨ (verso 15). Debemos estar preparados para cuando llegue el juicio de Dios, ¿estamos seguros que nuestra confianza esta puesta en el Dios de la Biblia o hemos creado nuestra propia imagen mental, humana, y racional de cómo es dios?

De seguro el día del juicio llegara a su tiempo, pero no todo está perdido. Según Sofonías un remanente del pueblo judío iba a ser restaurado e iban a poder retornar a su tierra después del exilio a Babilonia. La misma promesa se aplica para nuestras vidas hoy. Habrá un remanente que será guardado de la ira de Dios, aquellos que no se han olvidado del Dios de la Palabra y no han decidido abandonarlo tras ídolos, aquellos que han decidido vivir de acuerdo a la voluntad de Dios y no su propia voluntad, aquellos que no han decidido quedarse quietos reposando tibiamente, sino que viven vidas apasionadas sirviendo y amando a Dios. No es tarde para pedirle perdón a Dios por vivir vidas tibias ya que ¨En aquel día no serás avergonzado por ninguna de tus obras con que te rebelaste contra mí…os pondré para renombre y para alabanza entre todos los pueblos de la tierra, cuando levante vuestro cautiverio delante de vuestros ojos, dice Jehová.¨ (Sofonías 3:11 y 20). Dejemos que Dios apaciente y dirige nuestras vidas y dejemos que Él sea el que nos hable por Su palabra.

¨Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozara sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos.¨ Sofonías 3:17

Saturday, September 18, 2010

¿Que Pide Dios de Nosotros?


¨Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.¨ Miqueas 6:8

Miqueas había declarado ya la sentencia de Judá por parte de Dios: el pueblo sería exiliado a Babilonia a causa de su rebelión. Judá se había olvidado del Dios que los libró en Egipto y los guió a la tierra prometida y ahora tenían que pagar las consecuencias. El profeta le pregunta al pueblo que es lo que creían que Dios pedía de ellos; no eran sacrificios ni holocaustos, lo único que Dios pedía a cambio era que el pueblo hiciera justicia, ame la misericordia, y se humillare delante de Dios. El pueblo de Judá era el pueblo escogido por Dios pero la nación no estaba viviendo de acuerdo a sus estatutos. Se suponía que Judá sería un pueblo diferente al resto de las naciones, un pueblo que ame la justicia pero no era el caso. Los mercaderes tenían pesas y balanzas falsas para sacar provecho de sus clientes, los ricos se enriquecían a costilla de los pobres, y la injusticia social reinaba en Judá. Tampoco reinaba la misericordia entre la gente, sino que cada uno buscaba la sangre de su prójimo. No era la imagen que Dios deseaba demostrarle al resto de las naciones de Su pueblo escogido. El momento de que el pueblo de Dios aprendiera su lección había llegado.

A pesar del castigo de Dios, al pueblo de Judá le esperaba una recompensa mucho mayor. Todavía quedaba un futuro por delante más allá del cautiverio y exilio. Miqueas lo declara en el capítulo 7 verso 8 ¨Tú, enemiga mía, no te alegres de mí, porque aunque caí, me levantaré; aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz.¨  Todavía quedaba una esperanza porque el Dios que exigía de su pueblo misericordia es en esencia misericordioso. Una vez que el pueblo atravesara su justo castigo a causa de su maldad había una recompensa esperándolos con un futuro más prometedor. ¨ ¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.¨ (versos 18-19).

Al igual que el pueblo de Judá, Dios nos llama a nosotros como cristianos a ser identificados como personas que amemos la justicia y la misericordia. Ser hijos de Dios requiere intentar vivir una vida poseyendo estos mismos atributos que tiene nuestro Padre. Él es amoroso y misericordioso y nosotros somos vasijas donde Dios deposita esas cualidades en nosotros para que lo reflejemos a un mundo que no lo conoce. Debemos ser personas que la gente pueda identificar como diferentes, amables y misericordiosos. Si no lo somos entonces debemos de cuidarnos mucho del justo juicio de Dios porque Él exige que esos frutos sean palpables en nuestras vidas. No podemos llamarnos cristianos si no vivimos de acuerdo a sus estatutos. Cuidémonos de ser exiliados. Si no hemos vivido una vida de acuerdo a estos términos entonces comencemos desde hoy sabiendo que Dios promete restaurarnos y hacernos volver a nuestra tierra donde podemos ser un fiel reflejo de Su amor en medio de un mundo que no lo ha experimentado aún.

Thursday, September 16, 2010

Respaldado Por el Poder de Dios


¨Mas yo estoy lleno del poder del Espíritu de Jehová, y de juicio y de fuerza, para denunciar a Jacob su rebelión, y a Israel su pecado.¨ Miqueas 3:8

Miqueas tenía la difícil tarea de abandonar su tierra en Moreset y dirigirse hacia Jerusalén para brindarles malas noticias. El juicio de Dios iba a llegar sobre la corrupta Judá y los primeros que fueron reprochados por boca del profeta Miqueas fueron los líderes que oprimían a los pobres y los falsos profetas que le declaraban al pueblo las cosas que querían oír pero que no eran ciertas. Imaginen cuán difícil ha de haber sido la tarea de este profeta que ni siquiera moraba en Jerusalén, que tendría que amonestar a profetas conocidos y queridos por el pueblo, y además tenía que reprender a los líderes. No era una fácil tarea para Miqueas que venía de un pueblo rural y quizá podría considerarse pequeño delante de las personas que Dios le había mandado reprochar, pero Miqueas sabía muy bien que estaba respaldado por el poder de Dios y es ahí que clama ¨Yo estoy lleno del poder del Espíritu de Jehová, y de juicio y de fuerza, para denunciar a Jacob su rebelión, y a Israel su pecado.¨ El tenía la seguridad y el respaldo de Dios porque no estaba ahí para proclamar lo que la gente quería escuchar sino lo que el Espíritu de Jehová quería comunicarles.

A Miqueas le toco profetizar sobre la destrucción y cautiverio de Judá a causa de tantas injusticias sociales realizadas por los grandes líderes escogidos para cuidar a su pueblo. Los líderes deberían ser los que pongan el ejemplo y los profetas deberían profetizar solo lo proveniente de parte de Dios, pero no fue el caso. Los falsos profetas preferían quedar bien con el pueblo y se dieron cuenta que podían hacer un negocio del don que Dios les había dado. A la gente adinerada les profetizaban cosas agradables para recibir a cambio grandes recompensas económicas, mientras que a los pobres les profetizaban calamidades. Cuán equivocados estaban si creían que sus palabras tenían poder. El poder viene de Dios por lo tanto ¨serán avergonzados los profetas, y se confundirán los adivinos¨ (verso 7).

Como cristianos Dios espera que nosotros seamos un ejemplo para los no creyentes. Nosotros somos los llamados a ser luz en este mundo. Una cosa es tropezar de vez en cuando en nuestro diario caminar y otra es hacer que los otros tropiecen debido a nuestro pobre ejemplo. Debemos de cuidarnos y no ser como esos falsos profetas que le declaraban al pueblo lo que querían escuchar. Dios nos ha dado su poder y sabiduría para denunciar las injusticias sociales y el pecado. Cuando Dios nos mande hablar no nos quedemos cayados por temor, ni tampoco nos creamos menos porque no tengamos una posición importante, sino que escuchemos la voz de Dios y denunciemos las injusticias. Qué bueno que fue para Miqueas saber que un remanente iba a quedar en Judá y saber que Él iba a reinar sobre ellos. No todo estaba perdido y ya 700 años antes de Cristo el estaba profetizando sobre la venida del Mesías de Belén Efrata.

Wednesday, September 15, 2010

No Pierdas Tu Oportunidad


¨Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano! Deje el impío su camino y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, al Dios nuestro el cual será amplio en perdonar. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos ni vuestros caminos mis caminos.¨ Isaías 55:6-8

Hay muchas promesas bíblicas que podemos encontrar en Isaías, pero este es sin dudas uno de los pasajes más conocidos del libro del profeta. El ser humano es muy frágil y nunca sabemos cuando llegara el momento de nuestra partida por eso es importante estar siempre preparados. El fin de semana pasado en Uruguay murió un jugador de futbol de tan solo 22 años de edad con todo el futuro por delante. Fue algo que conmovió a toda la nación porque estaba jugando en un equipo conocido, pero sobre todo porque era un chico muy joven que gozaba de perfecta salud. De un momento para otro en un accidente automovilístico perdió su vida inesperadamente y todos fueron impactados por la notica. Muchas veces damos por garantizado nuestros días en esta tierra y dejamos elecciones o cosas importantes para más adelante pensando que después tendremos tiempo de hacerlas, pero de un momento a otro nuestras vidas pueden tomar un vuelco drástico y no tendremos la posibilidad de hacer las cosas que queríamos. El profeta Isaías conocía perfectamente nuestra frágil condición humana y por eso exhortaba a Su pueblo a que busquen a Dios mientras puede ser hallado. Ahora es el momento de buscar a Dios, no hay razón para buscarlo más tarde, este es el momento.

Muchos jóvenes creemos que tendremos tiempo de buscar de Dios cuando seamos viejos, cuando ya hayamos vivido y disfrutado nuestras vidas, pero la verdad es que simplemente estamos perdiendo nuestro tiempo ahora porque Dios tiene grandes cosas para nosotros hoy. Isaías exhortaba a Su pueblo a buscar de Dios ahora que estaba cercano y esta verdad no puede ser más cierta hoy que nos ha dejado a Su Espíritu Santo para morar en medio nuestro. Dios tiene grandes planes para nuestras vidas y no quiere que perdamos el tiempo haciendo cosas innecesarias. Él está esperando que lo busquemos ahora y dejemos nuestros sueños de lado, que busquemos cuales son los sueños que Él tiene para nosotros porque Su plan para nuestra vida es algo aún más grande de lo que nosotros podemos imaginar o soñar. Dios quiere darnos grandes sueños y cumplirlos en nuestras vidas, pero para eso debemos de buscarlo ahora que puede ser hallado, ahora antes que sea demasiado tarde.

El profeta también es muy claro en recordarnos que no hay pecado que Dios no pueda perdonar. Si nos arrepentimos de corazón y cambiamos nuestra actitud frente al pecado nuestro Padre es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad cualquiera sea nuestra condición. No hay pecado que nos pueda separar de Dios si lo buscamos ahora que está cercano, si lo buscamos ahora que puede ser hallado. Este es el momento para buscar su perdón, para buscar su dirección, y para vivir la vida que Él tenía planeada para nosotros desde el principio. Él se olvida de nuestro pasado, nos ofrece un futuro prometedor, una esperanza nueva, y un gran porvenir. Pero no dejemos pasar este momento, la decisión se tiene que tomar ahora que Dios está cercano.

Persevera en el temor de Jehová en todo tiempo. Porque ciertamente hay un porvenir y tu esperanza no será frustrada. Proverbios 23:17-18

Tuesday, September 14, 2010

Es Imposible Huir de la Presencia de Dios


¨ ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda?¨ Jonás 4:11

La mayoría de nosotros conoce la historia de Jonás, mejor conocido como el profeta desobediente porque no quiso escuchar la voz de Dios cuando le ordenó que vaya a predicarles a los asirios en Nínive porque que ellos eran el enemigo de Israel. A pesar de que él escucho claramente la voz de Dios decidió tomar otra ruta y seguir su propio camino. Jonás se fue en un barco dirigido a Tarsis, justamente una ciudad que quedaba opuesta a la dirección de Nínive. Jonás buscaba huir de la presencia de Jehová, pero él pronto se daría cuenta de que eso es imposible. Dios mando una fuerte tormenta que agitaba la nave de tal manera que todos creían que iban a perecer. Jonás reconoció que él era el causante de todo el mal y la tripulación lo lanzó al mar. La tormenta cesó y un gran pez se trago a Jonás donde estuvo por tres días hasta que reconoció que era imposible huir de la presencia de Jehová. En ese momento el pez vomita a Jonás y Dios lo manda una vez más al profeta para que vaya a predicarle a los asirios y advertirles que su ciudad sería destruida si no se arrepentían de su mal camino.

En un principio uno podría suponer que Jonás no quiso ir a predicar a Nínive por temor ya que era una ciudad muy violenta. En una batalla ganada por los asirios llegaron a quemar a sus tres mil cautivos, hicieron pilares con sus cuerpos, formaron un pilar de cabezas en la entrada de la ciudad, y colgaron setecientos hombres en estacas. Era realmente un pueblo muy violento y sangriento, un lugar donde cualquier persona temería ir a reprender. Pero Jonás no huyo por esa razón. Al final de la historia vemos que Jonás estaba enojado porque Dios decidió perdonar a los habitantes de Nínive cuando estos escucharon la profecía de Jonás y se arrepintieron de sus malos caminos. El creía que ellos eran el enemigo y no merecían el perdón de Dios. Eran gente violenta y merecían morir por sus pecados. En el fondo Jonás quería que ese pueblo pereciera por su pecado.

Para Jonás esa gente no merecía el perdón de Dios. Quizá para muchos de nosotros hoy se nos haga difícil orar por nuestros enemigos por razones similares. Creemos que los demás han hecho tanto daño y tanto mal que merecen morir por sus pecados, pero nos olvidamos que Dios pagó un precio muy alto para que todos sean salvos. Él envío a Su hijo para que muera en la cruz por nuestros pecados y desea que todos procedan al arrepentimiento. Para Dios no hay pecado tan grande que no se pueda perdonar, sino que Él quiere salvar hasta a los más repudiados por la sociedad. Debemos estar agradecidos a Dios por su gran misericordia y reconocer que si no fuera por su gracia ninguno de nosotros mereceríamos Su perdón y salvación. No nos enojemos cuando uno de nuestros enemigos llegue a los pies de Cristo, sino gocémonos con ellos sabiendo que Dios es el único que puede cambiar sus corazones y transformarlos en nuevas criaturas. ¿Como nos sentiríamos nosotros si Dios nos pidiera que vayamos a predicarle a Bin Laden para que reciba salvación? ¿Lo haríamos? Hasta las personas más sanguinarias y violentas son vistas con misericordia por Dios si de verdad se arrepienten de sus malos caminos. Dios aborrece el pecado pero es grande en misericordia para perdonar al arrepentido de corazón.  

¨Sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal.¨ Jonás 4:2