Wednesday, March 9, 2011

Gedeón y Sus 300 Vencieron a los Madianitas

¨Y Gedeón le respondió: Ah, Señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y donde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas.¨ Jueces 6:13

Durante mucho tiempo me pude identificar con Gedeón y conozco a muchas personas como él que a veces cuestionan el poder de Dios. Ante tanta maldad en el mundo nos preguntamos donde esta Dios y cómo alguien que dice ser amoroso puede permitir que ocurran tantas desgracias. Gedeón estaba pasando por la misma situación ya que su pueblo estaba siendo atormentado por los madianitas. Estos venían como langostas y saqueaban todas sus cosechas dejando a los israelitas sin nada para poder sobrevivir. La nación de Dios estaba padeciendo persecución. Dios les había dado una tierra donde fluía leche y miel, pero en este momento no podían disfrutar de ella porque los madianitas les arruinaban todas sus cosechas. Gedeón había escuchado esas grandes historias sobre su nación y como Dios los había traído con grandes milagros desde Egipto a Canaán, pero todo eso había quedado en los cuentos de hadas porque la realidad era otra muy diferente. Los madianitas dominaban a los israelitas con sus grandes ejércitos y fuertes carros durante ya siete años. Dios parecía que los había abandonado. Todas las conquistas habían quedado en el pasado y Dios estaba divorciado de su pueblo. Esta fue la reacción de Gedeón (con la que muchos de nosotros nos podemos identificar hoy) cuando vino el Ángel del Señor a llamarlo para que libere a su gente. Gedeón se encontraba trabajando a escondidas para que los madianitas no le quitaran el trigo cuando Dios lo confronta y lo llama a salir del escondite y del anonimato. Dios vio algo en Gedeón que quizá nadie más podía ver ya que era de una familia pobre y era el menor de sus hermanos, pero Dios lo llama varón esforzado y valiente. Dios encuentra cualidades en nosotros que quizá ni aun nosotros sabíamos que existían, pero cuando Dios las activa puede hacer grandes cosas con ellas como en el caso de Gedeón.  

La razón por la cual el pueblo había caído en desgracia era simplemente porque el ciclo volvía a repetirse: los israelitas se olvidaban de las grandes obras de Dios y se volvían tras sus ídolos. Dios nunca desecho a Israel, sino que fueron ellos lo que dejaron a Dios de lado para servir a sus propios dioses y sus propios deseos. Debido a que el pueblo hizo lo malo delante de los ojos de Dios, fueron dominados por Madian. Esa era la sencilla respuesta a las preguntas de Gedeón. Ellos se encontraban en esa situación porque dejaron de confiar en Dios y siguieron su propio camino. Muchas veces queremos que Dios nos bendiga pero vivimos alejados de Él y no le permitimos obrar. Eso simplemente nos termina debilitando como le sucedió al pueblo de Dios vez tras vez. Pero nuevamente Dios muestra su misericordia y gran amor cuando el pueblo clama a Jehová para ser liberados de la opresión. No importa cuántas veces se repita el ciclo del pecado y alejamiento de Dios, este vuelve a perdonar y levantar a su pueblo cuando le buscan. Dios escucho el clamor de su gente y decidió mostrar su gran poder una vez más utilizando a un desconocido como Gedeón para enfrentar a un ejército de 135 mil soldados.

Dios se mantiene fiel a sus promesas y su carácter no cambia. El permanece inmutable a pesar de que nosotros le continuamos fallando vez tras vez como lo hacían los israelitas. En el momento que clamamos por su perdón y liberación, Él está allí para perdonarnos, levantarnos y rescatarnos. A pesar de que Dios no cambia, sus métodos sí cambian. Con los anteriores jueces Dios usó a diversas personas para liberar a su gente como Aod que derroto al enemigo con un puñal de dos filos, o Samgar que destruyo a sus enemigos con una aguijada de bueyes, o Jael que le metió una estaca en la sien del General de Hazor cuando Barac lo estaba asechando. En cada uno de esos casos Dios libero a su gente de diferentes maneras, y con Gedeón iba a suceder lo mismo. La conquista de Gedeón sobre los madianitas no dejaba duda una vez más de que la victoria la daba Dios. Dios le dice a Gedeón que enfrente a los 135 mil soldados con tan solo 300 hombres y sin ninguna arma. Gedeón obedece a Dios y logra la victoria después de sorprender el campamento madianita de noche y dejar que ellos se maten entre sí. Dios no cambia, pero aún así nos sigue sorprendiendo con sus métodos para darnos la victoria. Quizá no entendamos algunas situaciones que estamos atravesando en nuestra vida personal, pero debemos tener la certeza de que Dios está en control y que nos va a dar la victoria aunque sea de una manera inesperada o ilógica como lo hizo con Gedeón. Así como con Gedeón no quedó duda de que Dios fue el único que pudo haber dado la victoria a Israel, Dios quiere hacer lo mismo en nuestra vida y hará un milagro para que los demás vean que solo Dios pudo habernos rescatado y levantado. Lo único que debemos hacer es clamarle y pedir su intervención divina en nuestras vidas. ¨Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?¨ Jueces 6:14.

Las Consecuencias de la Complacencia

¨Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel.¨ Jueces 2:10

La generación de Josué fue obediente y alcanzó las promesas que Dios tenía para sus vidas, pero como vemos al inicio del libro de Jueces, la próxima generación no siguió el ejemplo de sus padres sino que se conformaron con las bendiciones que ellos habían alcanzado. Los israelitas fueron complacientes y como estaban contentos con lo que ya tenían decidieron que no era necesario ir a la guerra contra las naciones enemigas. Mas fácil era disfrutar la tierra abundante que ya poseían y hacer la paz con los pueblos vecinos forzándoles a pagar tributos. Los israelitas se olvidaron de la orden que Dios le había dado a Josué y a sus padres y por lo tanto sufrirían las consecuencias que trae el no escuchar a Dios. Dios prometió entregarles Canaán y lo hizo, pero aun así quedaban más naciones por conquistar. La promesa no iba a ser completa si la obediencia del pueblo de Dios no era completa. Al no eliminar a estos pueblos enemigos, los israelitas terminaron dejándose influenciar por sus ídolos y mujeres. No pasó mucho tiempo para que el pueblo se olvide de las grandes obras de Dios y se fueran tras otros dioses. Los israelitas se convirtieron en un pueblo pagano porque se dejaron influenciar por estas naciones enemigas. La desobediencia trae maldición porque impide que podamos disfrutar y alcanzar las promesas completas de Dios para nuestras vidas. El hacer las cosas a medias termina dejándonos con las manos vacías e impidiéndonos de disfrutar el cumplimiento del propósito de Dios para nosotros.

Aparte de no obedecer a Dios, el otro gran error de los israelitas fue el olvidarse de quien fue el que los ayudo a conquistar la tierra. La desobediencia trajo consigo consecuencias ya que el pueblo se dejo influenciar negativamente por los rituales de las otras naciones paganas. Muchas veces nosotros también podemos perder nuestro enfoque si nos olvidamos quien fue realmente el que nos rescato y trajo bendiciones a nuestras vidas. En el momento que creamos que lo que obtuvimos fue por merecimiento propio comenzamos a caer en un pensamiento falso que es similar a la idolatría ya que creemos que fueron nuestras propias manos las que permitieron que alcancemos nuestras metas. La similitud está en que esos ídolos que el pueblo comenzó a adorar eran simplemente dioses que habían construido con sus propias manos. Los israelitas perdieron la bendición completa de Dios por no obedecer completamente su mandato. Las naciones enemigas influenciaron el comportamiento de Israel al igual que muchas veces nosotros nos dejamos influenciar por el pensamiento de nuestros amigos inconversos. Debemos de tener mucho cuidado con esto ya que muchas veces nos olvidamos de la Palabra de Dios y actuamos como la gente a nuestro alrededor lo hace sin tomar en consideración lo que Dios requiere de nosotros. Comenzamos a actuar de determinada manera porque vemos que todos los demás lo hacen. Pero Dios quiere que nosotros seamos un pueblo diferente, un pueblo apartado para Él y para ello no podemos dejarnos influenciar por sus valores o creencias. Es necesario obedecer a Dios y buscar su voluntad para nuestras vidas sin desviarnos de nuestro objetivo porque las personas a nuestro alrededor hagan las cosas de una manera diferente. Dios nos recuerda que no nos convirtamos a ellos, sino que ellos se conviertan a nosotros.

En las próximas generaciones el ciclo de desobediencia de los Israelitas se repite siete veces donde el pueblo cae en pecado, es esclavizado por otras naciones y luego Dios levanta un juez que los liberta y levanta. Dios siempre tiene misericordia de su pueblo cuando cae en pecado y busca su perdón. Cuando el pueblo clamaba a Dios en medio de su angustia, Dios enviaba a un Juez que intercedía por el pueblo y los liberaba de las manos de sus enemigos. Cuando el pueblo clama, Dios escucha, pero Él espera a que nosotros lo busquemos a Él y dejemos de confiar en nuestras propias fuerzas o en nuestros propios ídolos. Él solo actúa cuando nosotros se lo permitimos. Él solo pelea por nosotros si nosotros se lo pedimos. Para ello debemos arrepentirnos de haber seguido nuestros propios deseos y no haber sido obedientes a la voz de Dios. Busquemos vivir de acuerdo a su voluntad y propósitos porque sino vamos a terminar viviendo oprimidos por el enemigo tropezando vez tras vez. La desobediencia no nos permite disfrutar de la victoria que Dios nos ha prometido porque nos separa de Él y de sus propósitos. El seguir nuestros propios deseos y nuestros propios dioses no permite a Dios obrar en nuestras vidas de la manera que Él lo quisiera hacer. Él quiere que seamos conquistadores y para ello debemos arrepentirnos y buscar su perdón porque hemos hecho las cosas a nuestra manera envés de dejarlo a Dios que tome el control. El tiene algo mejor para nosotros. No seamos como los israelitas que dejaron a Jehová y adoraron sus propios ídolos.

¿A Quién Vas A Servir?


¨Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; pero yo y mi casa serviremos a JehovᨠJosué 24:15

No debe haber mejor sentimiento que el saber que uno ha cumplido su misión en esta vida. Fue el caso de Josué que pudo liderar al pueblo israelita a conquistar la tierra prometida. Después de la repartición de la tierra de Canaán, el propósito por el cual Dios lo había llamado se había cumplido; Josué fue esforzado, valiente, y obediente a los mandamientos de Dios por lo cual alcanzó las promesas de Dios para su vida. Qué bien que se siente el tener un propósito en la vida y cumplirlo tal cual como Dios nos lo ha pedido. Para ello es necesario poner de nuestra parte, no podemos quedarnos con los brazos cruzados y esperar que Dios haga la obra. Josué tuvo que esforzarse y ser valiente para guiar a todo un pueblo hacia la conquista de naciones más fuertes. El secreto está en confiar en Dios quien siempre tiene el control de nuestras vidas y mantenernos obedientes a sus mandamientos. Debemos dejarnos usar por Él y confiar en que nos dará la victoria en nuestras batallas diarias. La obediencia trae bendiciones grandes para nosotros, pero la desobediencia termina bloqueando la obra que Dios quiere hacer en nosotros. Josué fue obediente por lo cual alcanzó la promesa, pero no hubiese sido el caso si Josué hubiese decidido vivir su propia vida y dedicarse a lo que se le daba la gana. Josué tuvo un llamado muy claro de parte de Dios y decidió obedecer y creer que sus propósitos eran más grandes que los suyos. Debemos estar atentos a la voz de Dios y saber cuáles son los desafíos que tiene para nosotros ya que Él tiene un propósito para cada uno.

Las tribus israelitas recibieron la repartición de sus tierras y a cada una le tocaba terminar de conquistar sus dominios ya que aún quedaban algunas naciones enemigas por erradicar de la tierra. Josué ya había cumplido su propósito y estaba listo para enfrentar su muerte sabiendo que había terminado de correr su carrera y llegado a la meta. Pero antes de partir Josué hace algo muy similar a lo que hizo su antecesor Moisés; les da un discurso al resto de los israelitas sobre las grandes obras que Dios ha hecho y que han visto con sus propios ojos. Josué, al igual que Moisés, fue un gran líder a pesar de tener un propósito y características diferentes a las de Moisés. Aún así ambos sabían que solo podían cumplir su tarea si Dios iba delante de ellos. Fue la lección más importante que habían aprendido en sus vidas: dejar que Dios tome el control y los dirija. Para poder obtener las bendiciones que Dios tiene preparado para nosotros es necesario ser obediente a su palabra y creerle. Por eso Josué también se dirige al pueblo dándoles palabras de ánimo y aliento para que culminen con la conquista y no se olviden de su Dios libertador y conquistador. Josué comienza su discurso haciendo una reflexión sobre el pasado de su pueblo y desde donde los trajo Dios para llegar a conquistar la tierra prometida. Es importante recordar siempre nuestro pasado y saber que Dios es el que nos rescato y nos trajo hasta donde estamos hoy por su gracia y amor.

Después de recordarles a los israelitas quien fue el que los trajo a la tierra prometida de la cual estaban disfrutando, Josué estimula a su pueblo a que sigan poniendo su confianza en Dios. No se olviden del Dios que los ha rescatado, sigan obedeciéndolo en todo momento y poniendo su confianza en Él. No podemos olvidarnos de las grandes obras que Dios hace en nuestras vidas una vez que hayamos alcanzado la meta. No nos conformemos con cumplir las cosas a medias sino que mantengámonos firmes y conquistando toda la tierra. Josué les deja esta misión a las tribus, cada una se debía encargar de erradicar a las naciones vecinas para que no se transformen en piedras de tropiezo. Josué les recuerda que Jehová es el que peleaba por ellos y si confiaban en Él iban a conquistar toda la tierra. El pueblo hizo su compromiso con Dios para guardar su pacto así como lo hizo Josué quien juro que él y su casa servirían a Jehová. ¿Cuál fue el resultado del discurso de Josué? ¨Y sirvió Israel a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué y que sabían todas las obras que Jehová había hecho por Israel.¨ Josué 24:31. La generación de Josué continuó confiando en Dios aún después de la muerte de Josué porque recordaron quien fue el que cumplió su propósito en sus vidas. No se apartaron de Dios y se mantuvieron obedientes. Tristemente la próxima generación no hace lo mismo y en vez de eliminar a todas las naciones vecinas, hacen tratados de paz con ellos lo cual termina siendo perjudicial ya que la desobediencia impide que disfruten las promesas y propósitos que Dios tenía para sus vidas.

Friday, March 4, 2011

Poseyendo la Tierra Que Tus Pies Pisan


¨Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envío; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar.¨ Josué 14:11

Hemos hablado mucho de Josué y como el pueblo logró conquistar Canaán bajo su liderazgo, pero hay otro personaje importante en esta historia que pasó a un segundo plano. Caleb fue el único espía junto con Josué que creyó en la promesa de Dios. Ellos dos fueron los únicos sobrevivientes de la primera generación de israelitas que salieron de Egipto que lograron entrar a Canaán y fueron parte del cumplimiento de la promesa de Dios. Josué fue un gran General, pero Caleb no se quedo atrás y en el capítulo 14 vemos como Caleb fue bendecido por Dios debido a su fe. Mientras Josué repartía la tierra a cada tribu, Caleb tuvo el privilegio de escoger y pedirle a Josué que le de la tierra en el Monte de Hebrón. Hace 40 años atrás cuando Caleb había regresado de espiar esta hermosa tierra le dijo a Moisés que si Dios estaba de su lado era posible conquistar la tierra. El no fue parte del complot del resto de los espías que amargaron y desanimaron al pueblo de no ir en pos de la conquista. Debido a esto Moisés le profetizo que iba a poseer la tierra que sus pies habían pisado. Caleb creyó en esta promesa y no se desanimo con el pasar de los años. Ahora que finalmente habían entrado a Canaán y vencido a mas de tres decenas de reyes, Caleb escoge la tierra que Dios había separado para él.

Caleb tenía 85 años cuando Josué le entrego a Hebrón como su heredad. Ahora esta tierra aun no estaba conquistada del todo. Habían naciones fuertes y grandes que aun faltaban por conquistar, pero Caleb continuaba con el mismo vigor y entusiasmo que tenía cuarenta años atrás cuando había entrado a espiar la tierra. Sus fuerzas no se habían desgastado porque estaban puestas en Dios y su meta estaba puesta en poseer la tierra que Dios le había prometido entregar. No temía enfrentar a estas naciones poderosas a pesar de su edad porque sabía que sus fuerzas radicaban en Dios. No dejo que el pasar de los años lo desanimara sino que mantenía su mirada puesta en la promesa. Las preocupaciones y el desanimo siempre van a desgastarnos y no producen nada en nosotros, pero cuando mantenemos nuestras esperanzas puestas en Dios nos mantenemos vigorosos y nuestras fuerzas no se desgastan. Es importante no dejar que el paso del tiempo nos desanime o quite nuestro enfoque de la visión que Dios nos ha dado. Debemos mantenernos firmes y enfocados como lo estaba Caleb. No importa la edad, nunca es tarde para que Dios cumpla su propósito para tu vida. No debemos desalentarnos en ningún momento, Dios es nuestra fortaleza y el que nos mantiene de pie para seguir conquistando. Con 85 años Caleb no se conformo con haber entrado a Canaán, sino que quería continuar y seguir luchando por poseer su heredad. El pudo haber escogido otra tierra donde no existiera más resistencia enemiga y vivir en paz, pero sabía que la tierra que Dios le había prometido estaba en Hebrón por lo cual avanzo y estaba listo para continuar conquistando.

Si continuamos leyendo la historia de Josué veremos que Caleb logró conquistar el Monte Hebrón y poseyó esa rica tierra debido a que se mantuvo firme en su fe y no dejo que su vejez sea un factor. El fue el único que pudo escoger la tierra, ya que el resto de las tribus tuvo que esperar que Josué les reparta por sorteo la tierra. Caleb no escogió lo fácil, sino que sabía exactamente cuál era la tierra que Dios le había separado y estaba dispuesto a seguir luchando por ella. Caleb finalmente logro establecerse en la tierra que Dios le había prometido dar cuarenta años atrás. Sus fuerzas nunca se desvanecieron por lo cual a pesar de tener ya 85 años continuaba con las mismas fuerzas y vigor que poseía cuando comenzó su viaje. Caleb pudo haberse conformado con mucho menos, pero sabía precisamente lo que Dios tenía para el por lo que logro conquistar una de las zonas más ricas en Canaán y habitarla. Caleb no solo logro la victoria personal para su vida, sino que toda su familia termino beneficiada ya que habitaron en una zona muy rica y crecieron con el temor de Dios. Su hija se caso con el que luego se convertiría en el primer juez de Israel cuando Josué murió y el pueblo parecía alejarse de Dios. El yerno de Caleb sería el responsable de hacer volver a Israel a Dios después de que la nación se alejara con la muerte de Josué.   

Thursday, March 3, 2011

Conquista Tras Conquista

¨Mas Jehová dijo a Josué; No tengas temor de ellos, porque mañana a esta hora yo entregaré a todos ellos muertos delante de Israel.¨ Josué 11:6

Después de los triunfos en Jericó y Hai, Josué continúa rápidamente llevando a los israelitas a invadir Canaán. La conquista estaba en marcha. Entre el capitulo 10 y 12 de Josué vemos como bajo el mando de su General (Josué), los Israelitas fueron derrotando a un rey tras otro venciendo en total 31 reyes diferentes al culminar con su conquista. Pensar que la generación anterior estuvo vagando por 40 años en el desierto debido a su falta de fe. Ellos creían que nunca podrían con los gigantes de la tierra a pesar de haber visto que la tierra era extremadamente buena. Por no creerle a Dios nunca llegaron a poseer sus promesas. Josué tuvo razón cuando dijo hace cuatro décadas atrás que si Dios estaba con ellos se comerían al enemigo como pan. Ni bien cruzaron el Jordán ya el pueblo se puso en marcha para conquistar la tierra prometida. Dios mostro que su favor estaba con Josué e iba delante de él en todo tiempo dándole triunfo tras triunfo sobre naciones más grandes y fuertes. La fe de Josué llevo a que finalmente su pueblo pueda conquistar la tierra de Canaán y el enemigo temblaba ante el avance de Israel porque sabían que había una fuerza sobrenatural que actuaba a favor de ellos. La promesa se cumplió ya que Josué le creyó a Dios y el pueblo fue obediente a la voz de Dios. Después de la conquista llegaría el momento de la repartición de la tierra, el momento en que el pueblo podía finalmente asentarse después de tantos años de vagar en el desierto.

En solo dos capítulos vimos como Dios estuvo con Israel para que rápidamente conquisten la tierra prometida. La mano de Dios estuvo con Josué en todo tiempo e inclusive hizo que el sol se detuviera por todo un día (hoy sabemos que fue la tierra la que se detuvo por 24 horas y no el sol) para que Josué pudiera seguir derrotando al enemigo. Fue una conquista rápida como Josué había predicho años atrás sabiendo que Dios cumplía lo que prometía. El único error de Josué fue haber hecho un tratado de paz con los gabaonitas (capitulo 9) ya que estos lo engañaron y lo hicieron suponer que eran de un pueblo muy lejano. Josué juro no atacarlos y permitir que ellos sean sus siervos. El error de Josué fue el no haber consultado con Dios y por lo tanto tuvo que mantener su promesa de no hacer guerra contra Gabaón. Los gabaonitas terminaron sirviendo a los israelitas y prefirieron eso antes de luchar contra ellos ya que sabían que Dios estaba de su lado. Debemos de tener cuidado cuando las cosas nos están saliendo bien y vemos que la mano de Dios está obrando de una manera poderosa en nuestras vidas así como lo estaba haciendo con Josué. Muchas veces en medio de tantos triunfos nos olvidamos de consultarle a Dios cosas que quizá a nuestro parecer son pequeñas y sin importancia. No debemos dejar a Dios de lado en nuestras vidas. Debemos estar atentos en todo tiempo a cumplir su propósito y no dejarnos llevar por los triunfos. No demos todas las cosas por hechas, sino siempre mantengámonos alerta y consultemos a Dios cualquier inquietud que se nos presenta en nuestras vidas porque el enemigo se nos puede presentar de una forma astuta para engañarnos y alejarnos del propósito divino.

Lo primordial para la gran conquista de Canaán fue que Josué fue obediente y guardó las leyes de Dios. ¨De la manera que Jehová lo había mandado a Moisés su siervo, así Moisés lo mandó a Josué, y así Josué lo hizo, sin quitar palabra de todo lo que Jehová había mandado a Moisés.¨ (Josué 11:15). Josué guardo las leyes que Dios le había dado a Moisés y se aseguro que su pueblo cumpla sus mandamientos. Esa fue la clave para que su gente obtenga la victoria y alcancen las promesas. La mano de Dios estuvo con Israel y Él era quien les daba la victoria. Esta vez el pueblo si tuvo fe en Dios y no tuvo temor de enfrentarse a los gigantes, ni a las naciones enemigas que hacían alianzas entre sí para defenderse de Israel. Esta vez el pueblo no tuvo temor porque decidieron tomar en cuenta todos los milagros que habían experimentado y visto de parte de Dios (cosa que la primera generación nunca tuvo en cuenta). Ambas generaciones habían experimentado el poder de Dios y visto sus milagros pero solo la segunda la tuvo en cuenta en el momento de ver a los gigantes para enfrentarlos. Muchos de nosotros también hemos visto la mano de Dios obrar en nuestras vidas pero cada vez que nos enfrentamos a un gigante nos olvidamos de quien es el que realmente pelea por nosotros. ¿Cuál será nuestra reacción la próxima vez que nos enfrentemos a algún gigante en nuestra vida? ¿Estaremos seguros que Dios pelea por nosotros y que Él está en control?  

Wednesday, March 2, 2011

Las Estrategias de Dios para la Conquista


¨Ahora, Jericó estaba cerrada, bien cerrada, a causa de los hijos de Israel; nadie entraba ni salía.¨ Josué 6:1

Una vez que los Israelitas cruzaron el Jordán estaban listos para comenzar con la conquista ya que habían visto como la mano de Dios estaba sobre Josué. Jericó era una de las ciudades más seguras de la época  porque contaba con una gran muralla que protegía a su gente. Aún así los israelitas ya habían aprendido la lección sobre dudar el poder de Dios y sabían que Él les entregaría la ciudad por más imposible que pareciese derribar la fuerte muralla. Los israelitas habían aprendido a tener fe y confiar en el poder de Dios porque habían visto sus grandes milagros recientes. El pueblo de Jericó también había escuchado sobre esta nación y como su Dios los había librado de los egipcios por lo cual temían por sus vidas. A pesar de la fuerte muralla que tenían como protección estaban asustados porque sabían que los israelitas tenían un Dios poderoso. En el sexto capítulo del libro de Josué vemos como la gente de Jericó temía por sus vidas ya que estaban todos encerrados dentro de sus muros esclavos de su propio temor. No permitían que nadie entre o salga de la ciudad. Qué diferencia con la generación anterior de los israelitas que nunca pudieron entender que Dios peleaba por ellos y estaba de su lado. Cuando permitimos que Dios obre en nuestras vidas, somos obedientes a su palabra, y tenemos fe que Dios va a cumplir lo que nos prometió entonces aquellos que no creían en Dios van a empezar a sentir el temor de ese Dios poderoso y van a comenzar a ver las grandes señales que Él realiza aún en nuestras vidas. Debemos de dejarnos usar y movernos con fe para impactar las vidas de los inconversos. Solo así van a entender que hay un Dios real que se mueve aún en nuestros días.

La táctica que Dios le da a Josué para conquistar Jericó es muy alocada. Yo si estuviera en los pies de Josué hubiese pensado que Dios estaba loco. ¿Ese era el gran plan de Dios para derribar las grandes murallas de la ciudad? ¿Dar una vuelta alrededor de Jericó por seis días y luego al séptimo dar siete vueltas y gritar todos a una voz? Yo le hubiese dicho a Dios que estaba loco, que mejor nos de otra estrategia para derribar los muros, algo más lógico. Pero Josué nunca dudo del poder de Dios y se mantuvo obediente a su palabra. La fe viene acompañada del obedecer. Josué simplemente escucho lo que Dios le dijo y a pesar de que quizá no entendía el plan lo siguió al pie de la letra porque tenía fe que Dios iba a derribar los muros a su manera. Josué estaba dispuesto a seguir la voluntad de Dios a pesar de que quizá no tuviera ningún sentido en ese momento lo que le estaba pidiendo. No es necesario entender a Dios, simplemente debemos obedecerlo para que su propósito se cumpla en nuestras vidas. Muchas veces no vamos a entender porque nos pide ciertas cosas pero si nos mantenemos fieles y obedientes veremos el resultado que esperábamos. Los muros cayeron e Israel conquisto a Jericó porque no dudaron el plan de Dios. Tuvieron fe y vieron los muros caer antes de que suceda porque sino nunca hubiesen dado las siete vueltas alrededor de la ciudad. Actuaron con fe porque sabían que Dios iba a obrar de una manera poderosa. La fe no es pasiva, requiere de una acción y los Israelitas obedecieron la orden de Dios y obtuvieron la victoria.

Antes de ver es necesario creer y obedecer el mandato de Dios. La fe viene antes del ver; el pueblo creyó por lo cual finalmente vieron como los muros cayeron, pero para ello tuvieron que creerle a Dios y seguir su alocada estrategia. No es fácil hacer la voluntad de Dios todo el tiempo pero hay q obedecer y tener fe a pesar de no entenderla siempre. Los designios de Dios no siempre son tan alocados o ilógicos. La siguiente ciudad que los Israelitas conquistaron fue la de Hai y Dios le dio una gran estrategia a Josué para poder derrotarlos. Fue una estrategia brillante (capitulo 8 de Josué) y una vez que el pueblo se purifico obtuvieron la victoria. Dios es un gran estratega y no importa si su estrategia nos parezca alocado (como en Jericó) o si nos parezca extraordinaria (como la de Hai), debemos poner nuestra confianza completa en Dios y actuar con fe. Dios quiere cumplir su propósito en nuestras vidas y para ello es necesario actuar con fe permitiendo que cumpla su voluntad en nosotros. A pesar de no entenderlo, debemos creer que Él está en control absoluto y si seguimos su voluntad conquistaremos las promesas que nos ha dado.

Tuesday, March 1, 2011

Nadie Te Podrá Hacer Frente


¨Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó¨ Josué 1:5,7

La mesa estaba servida para el pueblo hebreo; ya Dios les había prometido entregar la tierra y ahora lo único que los separaba de Canaán era el Rio Jordán. Era el momento de la conquista y su primera misión era simplemente confiar en Dios. Moisés ya había muerto, pero Dios había levantado un nuevo líder para guiar a su gente. Josué quizá no tenía las mismas características que Moisés pero lo que si tenían en común era que estaban dispuestos a dejarse usar por Dios. Dios es el que había estado con Moisés manifestándose con grandes milagros, ese mismo Dios era el que ahora estaba con Josué para ir a conquistar la tierra prometida. El único requisito que Dios exigió de Josué para poder guiar a su gente es que sea esforzado, valiente, y atento a las leyes que Dios les había dejado con Moisés. Josué sabía que no era una tarea sencilla el ser el sustituto de Moisés quien fue un gran líder para la nación, pero sabía que ese mismo Dios que estuvo con Moisés estaría con él. Ese mismo poder que actuaba en Moisés para enviar las diez plagas a Egipto, para abrir el Mar Rojo, y para hacer caer mana del cielo por 40 años en el desierto era el mismo Dios que actuaba en él e iba a ayudar a su gente a cruzar el Río Jordán, conquistar la tierra de gigantes, y comérselos como pan. Sí, ese mismo Dios que actuó por medio de Moisés, ahora actuaba en Josué, y hoy actúa en nuestras vidas. Lo único que pide Dios de nosotros para que seamos conquistadores es que seamos valientes, esforzados, y guardemos su palabra en todo momento.

El pueblo estaba listo para avanzar y seguir a su nuevo líder porque sabían que el poder de Dios actuaba en él. Me encanta el contraste entre el primer capítulo de Josué donde los israelitas están animados para salir a conquistar y el del segundo capítulo donde vemos el estado de ánimo del enemigo completamente derrotado y temeroso de los Israelitas. Josué envió a dos espías a la ciudad de Jericó para que vean como estaba la situación y estos llegaron a la casa de una ramera llamada Rahab que los hospedo dentro de la ciudad. Las palabras de Rahab hacia los espías confirma el estado de ánimo de los habitantes de Jericó: ¨se que Jehová os ha dado esta tierra; porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros, y todos los moradores del país ya han desmayado por causa de vosotros¨ (Josué 2:9). Los habitantes de Jericó habían oído como Dios se había manifestado en medio de su pueblo y escucharon como Dios los había librado de los egipcios. Ellos temían porque habían visto como Israel era bendecido por su Dios. Entendían que no estaban luchando contra un ejército humano, sino contra una fuerza sobrenatural. Eso fue exactamente lo que la primera generación de israelitas nunca entendió cuando vio que los habitantes de Canaán eran todos gigantes y más fuertes. Si Dios estaba con Israel, no habían fuerzas humanas que podían detenerlos. Si Dios nos ha prometido algo entonces no dudemos en que lo vamos a obtener porque lo sobrenatural de Dios está por encima de las fuerzas o razonamientos humanos.

Ahora sí el pueblo israelita estaba animado y listo para conquistar la tierra. La primera generación se perdió de esta bendición, pero sus hijos ahora habían aprendido la lección de la falta de fe de sus padres y ellos sí ahora estaban listos para marchar hacia adelante y obtener la tierra. La fe viene acompañada de la acción. Había llegado la hora de levantar el campamento y cruzar el Jordán. Dios promete grandes cosas para nuestras vidas, pero nosotros tenemos que poner de nuestra parte y levantarnos para tomar esas promesas. El siguiente paso de fe para los israelitas fue el de cruzar el Jordán en seco. Cuando los sacerdotes pisaron el río las aguas se detuvieron y la gente pudo cruzar el Jordán. Dios ya había partido el Mar Rojo por medio de Moisés con la primera generación y ahora hace lo mismo en el Jordán con la generación de Josué demostrando que su poder era el que actuaba y no el de ningún hombre. Dios solo requiere de gente con fe que esté dispuesta a dejarse usar para conquistar las promesas. Créele a Dios, levanta tu campamento, santifícate, y ve a conquistar las grandes cosas que Dios tiene para tu vida.