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Thursday, September 10, 2015

En el Mundo Tendréis Aflicción


“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo.” Juan 16:33

Me he encontrado con muchos cristianos que recién cuando están atravesando una prueba muy dura comienzan a cuestionar a Dios. Cuando pierden a un ser querido, o pierden su empleo, o simplemente ven que las cosas no están funcionando de la manera que ellos querían comienzan a preguntarle a Dios ¿por qué? A mi no me sorprendería esta pregunta si viene de una persona que no ha disfrutado nunca de una relación personal con Dios, pero cuando un cristiano lo dice, me sorprendo porque de verdad pienso como pudimos haber sido tan egoístas. Acaso ¿no han habido otras personas que pierden seres queridos, que pierden sus empleos, o que están pasando un momento de extremo dolor? ¿Por qué no cuestionamos a Dios cuando ellos estaban atravesando alguna dificultad? Acaso porque nosotros estamos bien en nuestro relación con Dios, ¿eso significa que los demás merecen la aflicción que están atravesando? La respuesta es simple, como nunca nos había tocado experimentar un momento así nunca se nos ocurrió cuestionar a Dios. Estábamos tan encerrados en nuestra burbuja y viviendo nuestras vidas que creíamos que Dios nos guardaba de todo mal y que Él estaba ahi para atender a todas nuestras necesidades. Escuchábamos las malas noticias en la television de trágicas muertes o de accidentes mortales pero nunca se nos ocurrió cuestionar a Dios en ese momento porque no nos afectaba a nosotros. Cuan lejos estábamos del corazón de Dios al no sentir compasión alguna por aquellas personas y considerar que nosotros estábamos protegidos por nuestra justificación y fe. Pero cuando la aflicción golpeó nuestra puerta enseguida tornamos nuestro enojo contra Dios y comenzamos a cuestionarlo por no haber obrado de la manera en que esperábamos.  

En el capitulo 16 de Juan nos encontramos con un relato interesante. Los discípulos habían caminado con Jesus por más de un año y habían experimentado muchos milagros y señales pero aún así no entendían el propósito verdadero por el cual había venido Jesus, que era morir en la cruz por los pecados de la humanidad. Jesus les estaba advirtiendo sobre las aflicciones que iban a tener que atravesar por creer en Su nombre, mientras que ellos seguían esperando que Él los librara del yugo del imperio Romano. Estaban listos para coronar al Mesías como su Rey y libertador, pero Dios tenía un plan mucho mas grande para la humanidad. Jesus estaba preparando a sus discípulos para lo que iba a venir sabiendo que en ese momento no lo entenderían pero que más adelante sus promesas resonarían en sus corazones. Jesus sabía que en unas horas sus discípulos se esparcirían y lo abandonarían en el momento de mayor dolor, pero que Su propósito se iba a cumplir en sus vidas más adelante y que Su nombre sería glorificado. Jesus no les prometio liberarlos de la aflicción, sino a confiar en Él, el gran vencedor de la aflicción. 

Muchas veces tenemos nuestra mente tan enfocado en las cosas de este mundo, que nos olvidamos de mirar la vida a través de los ojos de Jesus. Él quiere que comencemos a vivir para Él confiando en Sus promesas y sabiendo que aún en los momentos de mayor dolor podemos estar seguros de que recibiremos de su paz porque Él ha vencido al mundo. Lo eterno siempre va a pesar mas que lo terrenal, pero vivimos como si fuera al revés entonces cuando la vida nos golpea con un fuerte golpe comenzamos a dudar del poder de Dios y cuestionar sus propósitos para nuestra vida. Jesus nos prometió dolor y aflicción, pero también nos anima a seguir confiando porque Él ya ha vencido y se quiere glorificar en nuestras vidas en medio del dolor. Así que la próxima vez que la vida nos golpee, detengámonos antes de preguntarle a Dios ¿Por qué permitió esto? y preguntémosle ¿Para qué? sabiendo que detrás del dolor hay un propósito eterno y una oportunidad más para confiar en la soberanía de Dios.  

Thursday, June 30, 2011

Dios Finalmente le Responde a Job y lo Restaura



¨Por tanto yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí que yo no comprendía. Oye, te ruego, y hablaré; te preguntaré, y tú me enseñarás.¨ Job 42: 3-4

Eliú le dijo muchas verdades a Job, pero este aún se mantuvo callado decidido solo a escuchar a Dios. Job tenía tantas preguntas para hacerle; no entendía como pudo haber permitido que pase por tanta aflicción. Job quería una cita con Dios, y Él se lo iba a conceder. Cuando finalmente llegamos al capítulo 38 de Job y después de leer tantas idas y vueltas entre Job y sus amigos, Dios finalmente habla y confronta a Job con una verdad. ¨Ahora ciñe como varón tus lomos; yo te preguntaré y tú me contestarás. ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber si tienes inteligencia.¨ (38:3-4). Las palabras de Dios hacia Job fueron fuertes ya que Job estaba recibiendo lo que había pedido. Querías confrontarme y preguntarme por qué permití que te sucedan todas estas aflicciones, bueno primero dime dónde estabas cuando yo creaba el mundo y ordenaba la tierra. Dios le muestra su grandeza a Job y la insignificancia de los hombres. No podemos ni compararnos ante la majestuosidad de Dios. Esto es lo que Eliú le venía diciendo a su amigo cuando le hablo sobre las maravillas y grandeza de Dios. Eliú a pesar de ser más joven fue más sabio que el resto de los amigos aunque tampoco supo consolar a Job. Dios fue el único que pudo consolarlo cuando lo hizo entender que sus propósitos son más grandes que los nuestros. Cuando llegamos a comprender Su grandeza y cuan pequeños somos realmente nos damos cuenta que es necesario confiar en Dios y esperar en Él. Dios quiere darnos lo mejor y por lo tanto debemos permanecer confiados aún en medio de la aflicción. Si hay una lección que podemos sacar de la vida de Job es que no busquemos preguntarle a Dios por qué permitió la aflicción sino dejarlo que Él cumpla su voluntad en nuestras vidas y nos moldee.

¨ ¿Quién puso la sabiduría en el corazón? ¿O quién dio al espíritu inteligencia?¨ (38:36). Dios le continua demostrando su grandeza y poder a Job para que aprenda a confiar y depender de Él aun en medio de los problemas. Dios hizo todas las cosas perfectas y tiene el control de toda la creación. Por más grandes que nos sintamos, no somos nada cuando nos contemplamos ante los ojos de toda la creación. Si Dios puede mantener el balance de todo el universo, como no va a tener el control de nuestras vidas. Muchas veces tenemos una visión demasiado corta y no entendemos esta grandeza de Dios; debemos dejar que el obre y cumpla su voluntad en Sus tiempos. Nuestros problemas no son nada en manos de nuestro Dios todopoderoso. Dios le recuerda a Job que no es sabio contender con Él. Mejor es dejar nuestros problemas y angustias en las manos de Dios y dejar que Él resuelva nuestros problemas. Job finalmente reconoce que nunca podría defenderse ante la justicia de Dios: ¨He aquí yo soy vil; ¿Qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca.¨ (40:4). A veces lo mejor es callar y no quejarnos de las cosas que nos suceden sino simplemente confiar. Job aprendió esta importante lección y en medio de su aflicción pudo crecer. Su relación con Dios también se fortaleció en medio de las pruebas así como el oro se refina en el fuego. Job mismo le confiesa a Dios que ¨de oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco y me arrepiento en polvo y ceniza.¨ (42: 5-6). Dios permitió que la prueba de Job le sirviera para crecer espiritualmente.

Antes de que se termine la historia de Job Dios manda a sus tres amigos a que vayan a ofrecer sacrificios a Él por haber pecado y no hablar rectamente sobre Él delante de Job. Dios reprocha la actitud y las vanas palabras de los tres ya que a pesar de hablar en el nombre de Dios, Él nunca les había revelado nada. Eliú no está incluido en esta lista porque realmente le hablo a Job sobre la grandeza de Dios y como no podemos compararnos con Él. Su justicia es mayor que la nuestra. Una vez que Job oro por sus amigos y los perdono Job fue libre y su aflicción le fue quitada. Dios toco la salud de Job y lo restauro, pero primero tuvo que perdonar y orar por sus amigos. Job no solo recibió salud de parte de Dios sino que también le fueron restauradas todas las cosas que había perdido y encima recibió mucho más: ¨Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el primero.¨ (42:12). La mano de Dios estuvo con Job porque él se mantuvo fiel y nunca negó su fe a pesar de que tuvo sus momentos donde se quejo y reprocho a Dios por haberse alejado de él. Habrá ocasiones en que tengamos que enfrentar dolores o aflicciones y quizá no sintamos la mano de Dios cerca, pero tengamos la certeza de que Dios nos va a levantar y restaurar porque Él está en control de nuestras vidas. Confiemos en Dios con todo nuestro corazón y no permitamos que las circunstancias y emociones pasajeras manejen nuestras vidas.

Monday, June 27, 2011

Round Dos Contra Job



¨He aquí, aunque Él me matare, en Él esperaré; No obstante defenderé delante de él mis caminos. Y Él mismo será mi salvación, porque no entrará en su presencia el impío.¨ Job 13:15

Es fácil para nosotros entender la situación que estaba viviendo Job ya que pudimos ver qué era lo que estaba sucediendo detrás de escena con la conversación entre Dios y Satanás, pero para Job no era nada fácil ya que estaba sufriendo graves aflicciones sin comprender por qué le había sobrevenido todo ese mal. Los amigos de Job tampoco eran de gran ayuda ya que lo único que hacían era juzgarlo con sus vanas palabrerías. El libro de Job es muy poético ya que sus amigos eran hombres sabios que gustaban de usar su rico vocabulario y cada uno se turnaba para convencer a Job de que declare su culpabilidad, pero este los refutaba con mayor sabiduría aún dejándolos en ridículo. Job sabía dónde estaba parado y estaba convencido en su inocencia. Las circunstancias afectaron su vida y le produjeron dolor, pero nunca hicieron que negara su fe en Dios. Job acepto la voluntad de Dios a pesar de que se quejo por no entenderla. Después de refutarle a cada uno de sus amigos sus elocuentes discursos y razones por las cuales él estaba atravesando este mal, ellos decidieron comenzar con un segundo round. Nuevamente sus tres amigos exponen sus argumentos para intentar hacer ver a Job que el único motivo por el cual Dios lo castigaría a él es porque ha caído en pecado y no ha buscado Su perdón. Job les dice de frente lo que siente al escuchar sus falacias: ¨Sois todos vosotros médicos nulos. Ojala callarais por completo.¨ (13:4-5)

El primero en comenzar con el segundo asalto de críticas nuevamente es Elifaz. A él no le cayeron nada bien las respuestas de Job y le dice ¨Tu boca te condenará y no yo; y tus labios testificarán contra ti. ¿En tan poco tienes las consolaciones de Dios, y las palabras que con dulzura se te dicen?¨ (15:6,9). Fueron palabras aún más duras en contra de Job ya que Elifaz estaba convencido de que ellos estaban hablando por Dios. Muchas veces podemos confundir nuestro razonamiento humano con algo que Dios nos está diciendo. Esto fue lo que sucedió con Elifaz ya que él creía que sus palabras provenían de parte de Dios, pero la verdad que estaba hablando por sí mismo. Nuestra sabiduría humana no se compara con la sabiduría de Dios y si no tenemos cuidado con lo que decimos podemos terminar siendo ridiculizados. Nunca digamos que estamos hablando de parte de Dios si en realidad Él no nos ha dicho que hablemos. No confundamos nuestra sabiduría y razonamiento humano con la sabiduría divina de Dios. Job mismo se lo dice cuando Elifaz termino de hablar: ¨Consoladores molestos sois todos vosotros. ¿Tendrán fin las palabras vacías?¨ (16:2,3). Las palabras de sus amigas eran huecas. Estaban muy bien desarrolladas y eran elocuentes, pero no sirvieron de nada porque no provenían de parte de Dios. Job necesitaba consuelo, no ser juzgado. Job sabía que el único que lo podía consolar y salvar era Dios y que Él no estaba hablando a través de sus amigos. Job aún estaba convencido de su inocencia y no había nadie que le podía convencer de lo contrario.

Les llego el turno a Bildad y a Zofar para comenzar con sus segundos asaltos y ver si podían darle algún golpe a Job que lo hiciera recapacitar. Bildad le dice que los impíos siempre son castigados, dando a entender que Job está sufriendo aflicción debida a su pecado: ¨Ciertamente la luz de los impíos será apagada¨ (18:5). Bildad tenía razón sobre esto ya que los impíos llegaran a su fin, pero no siempre les llega su castigo en esta vida. Muchos impíos se mueren con muchas riquezas y siendo prósperos, pero lamentablemente no se pueden llevar nada con sí después de su muerte. Job sabía esto por lo cual le refuta una vez más su lógica a Bildad. Las riquezas en esta vida no sirven de nada porque son solo temporales, lo más importante es la vida eterna. Los malvados tendrán que vivir alejados de Dios y ese es el peor castigo que alguien pueda experimentar. Job les dice a sus amigos que no lo están ayudando en nada. Deberían estar ahí para consolarlo pero en vez de eso están intentando angustiar y señalarlo. Lo único que estaba pidiendo Job era un poco de compasión, pero sus amigos no supieron demostrarlo.  Aún así Job estaba confiado en Dios y dice estas hermosas palabras: ¨Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha está mi piel, en mi carne he de ver a Dios; al cual veré por mí mismo, y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mi corazón desfallece dentro de mí.¨ (19:25-27).

Tuesday, May 31, 2011

Zorobabel: El Hombre Que No Tomó Atajos



¨No nos conviene edificar con vosotros casa a nuestro Dios, sino que nosotros solos la edificaremos a Jehová Dios de Israel.¨ Esdras 4:3

Zorobabel fue uno de los líderes que regreso junto al remanente de Babilonia para reedificar el templo. Ciro les abrió las puertas a los judíos para que regresen a casa y una vez que retornaron a Jerusalén el pueblo estaba muy gozoso y listo para comenzar con la gran tarea de restaurar su ciudad. La tarea no era sencilla, debían comenzar con la edificación de los cimientos del templo pero estaban listos para la obra y Ciro les había dado el material necesario. Aun así Zorobabel y los judíos iban a tener que enfrentar otro inconveniente: sus enemigos no estaban contentos con que edificasen la ciudad. Primero ellos le ofrecen ayuda a Zorobabel con la construcción del templo sabiendo que la tarea era pesada y que iban a necesitar mano de obra, sin embargo él se niega a aceptar su ayuda y declara que ellos mismos edificarían el templo de su Dios. Esto no les cayó nada bien a los enemigos de Zorobabel por lo cual escribieron cartas al sucesor de Ciro en Persia para que detenga la obra. El rey Artajerjes manda detener la construcción ya que el enemigo dio a conocer la historia rebelde que tenían los judíos. El sueño de los judíos se vio truncado simplemente porque Zorobabel no acepto la ayuda de sus enemigos. Quizá a simple vista la decisión de Zorobabel nos pueda aparecer un poco exagerada, egoísta y tonta ya que la ayuda le hubiese venido bien para construir el templo, pero la verdad es que Zorobabel conocía el corazón de Dios y sabía que los judíos debían restaurar el templo con sus propias manos sin tomar atajos.

Los judíos ya habían aprendido su lección y Zorobabel sabía que Dios quería que ellos fueran un pueblo santo y apartado para Él. La destrucción de Judá había venido por desobediencia ya que ellos dejaron a Dios y comenzaron a adoptar dioses de las naciones vecinas. Judá comenzó a abrir sus puertas al enemigo y mezclar sus culturas con las de ellos. Ese fue el principal error que habían cometido los judíos por lo cual terminaron siendo exiliados a Babilonia. Zorobabel conocía muy bien la historia de Israel y sabía que si permitía que el enemigo los ayudara con la construcción del templo muy pronto iban a comenzar a adoptar sus costumbres paganas nuevamente. Zorobabel sabía que era necesario apartarse y aunque les costará más trabajo debían hacer la obra con sus propias manos. Hubiese sido muy fácil dejarse convencer por el enemigo, pero Zorobabel estaba alerta y supo que no era el momento de tomar atajos. La obra le fue encomendada por Dios y ellos mismos debían completarla. Muchas veces nosotros tomamos decisiones equivocadas porque nos dejamos llevar por la lógica humana y no tomamos en cuenta la voluntad de Dios. No se trata de cumplir con el mandato de Dios de la manera más rápida posible, sino de seguir sus órdenes al pie de la letra. Esto a veces va a requerir de paciencia y confianza en Dios porque el enemigo se va a levantar a tratar de desviarnos del camino o desenfocarnos de la tarea que nos ha sido encomendada.

La decisión de Zorobabel pareció haber sido la equivocada al principio ya que el enemigo se levanto y mando detener la obra por un período de quince años, pero el tiempo le dio la razón ya que se mantuvo fiel y confiando en Dios. En el segundo año del rey Darío en Persia, se levantaron dos profetas que jugarían un papel importante en la restauración del templo ya que mandaron a Zorobabel y al pueblo a continuar con la obra. El tiempo de esperar en Dios había terminado y ahora Él les encomendó a que continuaran con la obra. Cuando el enemigo se levanto nuevamente a detener la obra, esta vez Dios vuelve a tocar el corazón de otro rey persa y Darío autoriza que los judíos continuaran con la obra. La construcción se fue dando en el tiempo de Dios porque Zorobabel supo esperar y confiar en Él. ¨La obra se hace de prisa, y prospera en sus manos.¨ (5:8). Zorobabel aprendió que cuando hacemos las cosas en los tiempos de Dios somos bendecidos y prosperados por Él. El templo fue terminado y el pueblo se regocijo nuevamente porque la mano de Dios estuvo con ellos. A veces no entendemos porque las promesas de Dios se demoran en llegar o cumplirse en nuestras vidas, pero si mantenemos nuestra confianza puesta en Dios y esperamos en sus tiempos entonces vamos a ver la mano poderosa de Dios actuar en nuestras vidas. Él nos va a revelar sus planes y propósitos a su debido tiempo, pero mientras tanto debemos tomar una actitud paciente hacia Él sin tomar atajos o intentar ayudarlo por nuestros propios medios.

Thursday, May 26, 2011

¡Con Mi Dios No Te Metas!


¨Con él está el brazo de carne, mas con nosotros está Jehová nuestro Dios para ayudarnos y pelear nuestras batallas. Y el pueblo tuvo confianza en las palabras de Ezequías rey de Judá.¨ 2 Crónicas 32:8

Solo unos pocos versículos son dedicados al reino de Jotam, hijo de Uzías, pero lo que sí sabemos es que fue un rey conforme al corazón de Dios que edifico varias ciudades, además de reparar la puerta del Templo. También ganó varias batallas frente a los amonitas. La mano de Dios estuvo con Joram y se hizo fuerte, ¨pero el pueblo continuaba corrompiéndose.¨ (27:2). Si hubo algo que Jotam no pudo hacer bien fue transmitir esa reverencia y temor a Dios al resto de la nación. Tampoco supo transmitirle eso a su hijo, Acaz quien fue un rey que nunca busco los caminos de Dios para su vida ni la de su pueblo. Jotam tuvo un corazón dispuesto a servir a Dios pero nunca pudo contagiar al resto de la nación, ni a su hijo por lo cual Acaz reino sobre Judá llevándolo prácticamente a su destrucción después de perder varias batallas frente a los sirios y ante los mismos israelitas. Que importante es poder enseñarles a nuestros hijos los caminos de Dios desde jóvenes para que no se aparten de sus mandamientos cuando ya sean mayores. Acaz fue uno de los peores reyes de Judá que llevo a su pueblo a una estrepitosa caída y sus tesoros fueron completamente saqueados. Acaz inclusive sacrificaba a sus hijos y le enseño a su pueblo a hacer cosas abominables ante los ojos de Dios. Judá fue aún más terrible que las naciones que Dios había expulsado delante de ellos y se apartaron completamente de Dios durante el reino de Acaz.

A pesar de la maldad de Acaz, la misericordia y fidelidad de Dios no se apartó de Judá. La esperanza iba a llegar tras la muerte de Acaz y la subida al trono de su hijo Ezequías, quién temió a Dios con todo su corazón al presenciar como los israelitas fueron destruidos y exiliados por el imperio sirio. Lo primero que hizo Ezequías como rey de Judá fue reparar el Templo de Dios e invitarlo a Él para que venga a habitar nuevamente entre Su pueblo. A pesar del pecado de Judá, Dios siempre está dispuesto a perdonar y restaurar a Su nación cuando está lo busca a Él. Lo mismo sucede en nuestras vidas personales, cuando lo buscamos a Él, Dios viene a restaurarnos sin importar cuán dañado esté nuestro corazón por nuestro pasado y Él vuelve a habitar en medio nuestro. Otra de las cosas que hizo Ezequías fue volver a celebrar la pascua en la nación ya que había sido una tradición importante para los judíos conmemorando como Dios los libró de los egipcios y los hizo un pueblo libre. Ezequías mando invitar a gente de diversas ciudades para que vengan a celebrar a Jerusalén este importante acontecimiento. Muchos se burlaron ya que habían abandonado su fe, pero otros fueron a Jerusalén a celebrar junto al rey. Ezequías logro hacer lo que Jotam no pudo, volver a la nación a los caminos de Dios. Nuestra tarea como cristianos hoy no es simplemente guardar los mandamientos de Dios sino también animar a los demás a que conozcan el poder de nuestro de Dios y experimenten su perdón libertador.

A pesar de que Ezequías estaba haciendo todas las cosas bien iba a tener que enfrentar una seria prueba. El gran imperio asirio lo tenía rodeado y sitiado. Pero Ezequías sabía muy bien y conocía el poder de su Dios como para espantarse ante el enemigo. El rey le dijo al pueblo que confiará en el Dios que ya los había librado antes de enemigos más poderosos que ellos. El hacer las cosas bien no siempre quiere decir que vamos a estar libre de problemas, porque llegaran adversidad, pero si estamos agarrados de la mano de Dios podemos estar seguros que vamos a sobreponernos de los problemas como lo hizo Ezequías. A pesar de que el rey asirio, Senaquerib, maldijo a Dios e intento amedrentar a los judíos, Ezequías se puso de rodillas ante Dios y mando al pueblo a que no teman porque su Dios era el único Dios verdadero y les iba a dar la victoria frente a los asirios por haberse mofado de Él. Los asirios derrotaron a los dioses de las otras naciones porque no eran dioses verdaderos, sin embargo Ezequías conocía que Su Dios era el único Dios verdadero y que Él los iba a librar del enemigo para humillar a Senaquerib y demostrarle que Él es Dios todopoderoso. Ezequías supo como transmitirle su confianza en Dios al resto de la nación y juntos pudieron enfrentar la adversidad y ver como Dios libra a Su pueblo. Dios derroto a los asirios, humillo al enemigo  y Judá se mantuvo firme. Si ponemos nuestra confianza en Dios, Él nos va a librar y dar la victoria en medio de la adversidad. Cuando lleguen las pruebas ponte de rodillas y confía en Dios, no dejes que nadie se meta con tu Dios.

Tuesday, May 10, 2011

¿Qué Confianza Es Esta En Que Te Apoyas?



¨Y Jehová estaba con él (Ezequías), y adondequiera que salía prosperaba. El se rebeló contra el rey de Asiria y no le sirvió.¨ 2 Reyes 18:7

Habían pasado ocho años desde que fue llevada cautiva Israel y ahora los asirios acechaban a Judá. El rey Ezequías sabía que humanamente no era posible resistir al imperio asirio porque eran mucho más poderosos y numerosos que ellos, pero Ezequías temía a Dios y sabía que Jehová estaba de su lado. Qué diferencia que es tener a Dios de tu lado; Israel lo había abandonado y cayeron ante el enemigo, pero Judá tenía un gran rey que había vuelto el corazón del pueblo a su Dios. Ezequías reformo todo lo malo que había hecho su padre Acaz, el cual había llegado a tal extremo de sacrificar a su primogénito y siguió las costumbres paganas de las demás naciones. En cambio Ezequías quitó todos los lugares altos, quebró las imágenes, y terminó con toda la idolatría que existía en la nación. Ezequías buscó a Dios y fue prosperado. ¨En Jehová Dios de Israel puso su esperanza; ni después ni antes de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá.¨ (18:5). David y Salomon son los reyes más reconocidos en la historia de Israel, pero después de la división del reino y la separación de Judá del resto de las tribus, el rey que más buscó a Dios con todo su corazón fue Ezequías. Judá no fue llevada cautiva porque su pueblo se volvió a Dios y puso su esperanza en Él. La lógica dictaba que Judá seguiría los pasos de Israel, porque la nación no tenía fuerzas para resistir al gran imperio asirio, pero la promesa de Dios y la fe que el pueblo tenía los mantenía seguros y confiados de que el enemigo no los iba a poder tocar.

Si bien Ezequías tenía su esperanza puesta en Dios, lo servía, y era prosperado, eso no significaba que él no tendría que enfrentar problemas. El rey asirio sitió a la ciudad de Jerusalén y comenzó a amenazar a los habitantes diciéndoles que su Dios no los iba a poder librar de su poderoso imperio. ¿Acaso los dioses de las demás naciones habían podido con su gran ejercito? El orgullo de Senaquerib, el rey asirio, lo llevó a blasfemar contra Dios y desafiar a su pueblo. ¨ ¿Qué confianza es esta en que te apoyas?¨ (18:19). El rey asirio sabía que ni siquiera una alianza entre los judíos y los egipcios lo iba a poder detener ya que sospechaba que Ezequías había hecho un tratado con los egipcios para protegerse de su imperio. Los asirios continuaron con sus blasfemias ¨No os engañe Ezequías, porque no os podrá librar de mi mano. Y no os haga Ezequías confiar en Jehovᨠ(18:29-30), ¨ ¿Qué dios de todos los dioses de estas tierras ha librado su tierra de mi mano, para que Jehová libre de mi mano a Jerusalén?¨ (18:35). Los asirios atormentaron a Judá y buscaron infundirles temor, pero Ezequías tenía su confianza puesta en Dios y lo primero que hizo fue arrodillarse y clamar a Él pidiendo por su salvación. Ezequías sabía que solo Jehová era Dios y por eso las demás naciones habían caído ante los asirios: sus dioses eran falsos. ¡Pero del lado de Judá estaba el Dios verdadero, creador de cielo y tierra!

La oración de Ezequías fue escuchada y Dios derrotó a los asirios que habían blasfemado contra Él para demostrarles que Él era el único Dios. Los asirios pagaron por su arrogancia y esa misma noche un ángel de Jehová mató a ciento ochenta y cinco mil soldados asirios que estaban haciendo campamento frente a Jerusalén. El rey asirio vio esto y no le quedo otra que huir. El pez murió por su boca, su arrogancia lo llevo a su destrucción final, y Judá fue librado del enemigo. Si bien Ezequías era un hombre de Dios eso no significo que no iba a tener que enfrentar problemas. La situación se le puso muy difícil. El enemigo lo tenía rodeado y se burlaba de su Dios, pero la oración del justo puede mucho y Dios le dio el triunfo ante el imperio asirio. Nosotros hoy quizá tengamos que atravesar momentos difíciles en nuestra vida, donde el enemigo nos tenga acorralados, pero si mantenemos nuestros ojos puestos en Jesús tengamos la certeza de que Él nos va a librar y nos ayudará a salir adelante frente a la adversidad. El hacer la voluntad de Dios no significa que no tendremos que enfrentar problemas, pero sí significa que Dios estará a nuestro lado para ayudarnos a vencer las dificultades y salir adelante. Cuando lleguen los problemas, no perdamos la esperanza ni nuestra fe en Dios sino que confiemos en que Él nos va a librar. La victoria va a llegar para aquellos que tienen su fe puesta en Dios. No importa cuán fuerte sea el enemigo, Dios es más poderoso aún. No importa cuántas otras personas hayan caído frente a ese enemigo, Dios nos sostiene, pelea nuestras batallas y nos da la victoria.